Portada :: frica :: Nelson Mandela, luchador por la libertad
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2013

Mientras saquean frica, elogian su figura
Lgrimas de cocodrilo por Mandela

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


A Hanlie van Dyk,

que me llev en los aos negros

a Soweto


Con lgrimas y pena, pero tambin con cnticos y bailes, el pueblo de Sudfrica dice adis a Nelson Mandela, hroe nacional y fundador del nuevo estado democrtico. Los explotados del mundo en que vivimos sienten su muerte como una prdida irreparable. Cay el rgimen racista sudafricano, pero el racismo sigue vivo en otras latitudes: se levantan muros en territorio espaol, en Europa se cierran las fronteras a los africanos y se les condena a morir ahogados en el Mediterrneo; en Estados Unidos, adems del racismo latente, se ha construido un muro en la frontera con Mxico cuya extensin final alcanzar los 1.125 kilmetros y que desde 1994 ha causado ya ms de 10.000 muertos slo en la ruta alternativa del desierto de Arizona; en Palestina la poblacin vive en la miseria, encerrada tras los muros erigidos por el estado de Israel de manera ilegal.

Ms de cien jefes de estado y de gobierno han acudido a Johanesburgo para participar en la ceremonia fnebre oficial. Antes del viaje y durante su estancia all han abundado las declaraciones de conocidos dirigentes occidentales elogiando la figura de Mandela. Los mismos polticos que como Obama, Hollande, Sarkozy, Cameron y Blair han ordenado invadir y bombardear pases africanos al tiempo que saquean sus recursos naturales (petrleo, gas, minerales, pesca, etc.) lloran ahora hipcritamente su muerte. Son lgrimas de cocodrilo.

Mandela, punta de lanza de una lucha colectiva

Como no se ha podido borrar el ejemplo de lucha por la igualdad protagonizado por Nelson Mandela, se intenta manipular su figura convirtindolo en hroe solitario, una especie de prncipe azul de los cuentos. l con su inteligencia, tenacidad, valor y dignidad representa lo mejor de su pueblo. Pero con l estuvieron luchando y sufriendo penalidades cientos de miles de hombres, mujeres y nios de toda Sudfrica, desde Ciudad del Cabo a Pretoria, desde Durban a Bloemfontein, desde Port Elisabeth a Soweto, desde Johanesburgo a Kimberley. Antes de l y ms tarde con l lucharon codo con codo otros dirigentes del Congreso Nacional Africano (CNA) que merecen tambin un lugar de honor: John Dube, Josiah Gumede, Alfred Bilini Xuma, James Moroka, Albert Luthuli, Oliver Tambo y Walter Sisulu, entre otros. La resistencia fue especialmente intensa en los sindicatos obreros y entre las mujeres de los townships, es decir, los nucleos de poblacin reservados a los negros desde finales del siglo XIX, verdaderos ghetos. Y en primera fila de estas luchas estuvieron siempre los comunistas sudafricanos, perseguidos con especial saa por la polica secreta. Pues el rgimen del apartheid tena a gala ser un baluarte del capitalismo mundial contra los comunistas. Como la Gran Bretaa de Churchill y los Estados Unidos de Eisenhower apoyaron la dictadura de Franco, del mismo modo los pases occidentales con el Reino Unido a la cabeza sostuvieron hasta el final al rgimen racista de Pretoria porque su anticomunismo les resultaba muy rentable en la estrategia de la Guerra Fra.

Frente a la barbarie del apartheid, una democracia basada en el pluralismo

El ao 1990 visit Sudfrica. Mandela y cientos de activistas del CNA seguan en la crcel y todava estaban en pie las viejas leyes racistas que marginaban de la vida poltico-social a los negros y los segregaban no slo en las escuelas y hospitales sino hasta en el escaso transporte pblico existente y en el acceso a jardines y playas. (Aos atrs, hasta se prohibia a los africanos la entrada a las bibliotecas). Los activistas que colaboraban con el CNA, muchos de ellos de origen europeo, corran grave riesgo, pues la polica sola atentar criminalmente contra ellos mediante el envo de cartas-bomba. Deseoso de conocer de cerca Soweto, ya entonces un mito en la lucha antiapartheid, le ped con cierto temor a mi amiga Hanlie, de origen holands, que me llevara a este township de varios millones de habitantes. La entrada era nica, a travs de una estrecha carretera controlada en su comienzo por una imponente comisara de polica, blindada y con abundante personal fuertemente armado. En nuestro recorrido en coche pude ver el infame urbanismo del gheto: extensos barracones color cemento, hileras de modestas casas de ladrillo con cubiertas de uralita y chabolas. Ni un rbol, ni un centro social, ni un parque, ni un jardn en la vuelta que dimos al heroico barrio. Slo alguna pequea iglesia rompa la imagen de soledad y pobreza. Un sentimiento de desolacin me embargaba el nimo. Unicamente poda comparar esta siniestra estampa con las imgenes que recordaba de los campos de concentracin nazis.

Contra la barbarie del racismo blanco, fue creciendo desde principios del siglo XX una ola de protestas pacficas que no surtan otro efecto que el aumento de la represin. La prohibicin del CNA con la posterior detencin y condena de sus lderes, as como las matanzas de manifestantes pacficos en Sharperville y otras ciudades, llevaron a la creacin del Umkhonto we Sizwe (La lanza de la nacin), ala militar del CNA dirigida por Nelson Mandela. En la lucha armada tan desigual entre un potente ejrcito moderno y una guerrilla dbil fue decisiva la ayuda de Cuba. La derrota del ejrcito sudafricano en Angola a finales de 1987, su retirada de Namibia y el repliegue a sus fronteras donde el rechazo al apartheid era ya un fenmeno de masas, fue el principio del fin del poder blanco en frica austral. El propio Mandela, ya liberado, en su primer viaje al extranjero eligi Cuba como destino y all subray la importancia histrica de aquella victoria: La aplastante derrota del ejrcito racista en Cuito Cuanavale [Angola] constituy una victoria para toda frica! () Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas! La derrota del ejrcito racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aqu con ustedes!Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberacin del frica austral!i.

Se comprende ahora por qu, con buen criterio, el gobierno de la Repblica de Sudfrica eligi como uno de los selectos oradores del funeral de estado a Ral Castro, presidente de Cuba, mientras relegaba al silencio a todos los jefes de estado europeos.

Recordemos para siempre la lucha de Nelson Mandela por la democracia y la igualdad, por la dignidad del pueblo africano pisoteado durante siglos. Ese es su mejor legado. No olvidemos tampoco su eterna sonrisa, su coraje y paciencia aun en los peores momentos. Vista as su larga vida, podemos calificarla de feliz siguiendo al viejo Aristteles:Pues la felicidad requiere una virtud perfecta y una vida entera (tica nicomquea, I,9). Se comprende bien que el pueblo sudafricano cante y baile en su honor como la ms apropiada despedida a su mejor hijo.

Frente a la barbarie de los afrikaners que en su delirio llegaron a afirmar Nosotros los Afrikaners no somos una obra humana, sino creacin de Dios. Es en nosotros en quienes millones de semi-brbaros negros buscan direccin, justicia y el camino cristiano de la vida ii , se alza hoy la nueva Sudfrica, fundada por Mandela, unida en la pluralidad de sus razas, lenguas y religiones, pacfica dentro y fuera de sus fronteras, democrtica en la participacin de todos sus ciudadanos en la direccin de la vida pblica.

Notas:

i http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2010-07-17/discurso-de-nelson-mandela-el-26-de-julio-de-1991/

ii We Afrikaners are not the work of man, but a creation of God. It is to us that millions of semi-barbarous blacks look for guidance, justice and the Christian way of life, en Nelson Mandela and the rise of ANC, edicin de Jurgen Schadeberg, Johannesburg, Jonathan Ball and Ad. Donker Publishers, 1990, p. 33.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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