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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2013

Mandela: la revolucin incompleta

Alejandro Nadal
La Jornada


La muerte de Nelson Mandela es aprovechada por decenas de jefes de Estado para exhibirse como lderes y estadistas. El protocolo diplomtico es desplegado en todo su esplendor, rodeando a mediocres y absurdos personajes de un manto protector que les hace verse como jefes y dirigentes respetados. La exaltacin de la figura de Mandela como el prcer de la libertad les hace sentir ms cerca de una legitimidad que no tienen. Pero un anlisis ms objetivo del legado de Mandela permite comprender por qu el homenaje a Mandela es tan explotado por las clases gobernantes de todo el mundo.

Mandela en efecto se convirti en el smbolo de la lucha en contra del rgimen racista de Pretoria durante dcadas. Y lo que pudo lograr el partido del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en ingls) debe ser valorado y elogiado. Pero eso no debe impedir el anlisis crtico de los alcances y limitaciones de su lucha.

Cuando se estableci la Unin de Sudfrica en 1910 la segregacin racial no era concebida como estrategia de organizacin nacional, pero la minora blanca era la nica que gozaba de todo tipo de libertades y la poblacin negra estaba impedida de ocupar escaos en el parlamento. En 1913 una ley impidi a los negros en la mayor parte del territorio nacional comprar tierras fuera de reas especialmente designadas para ellos. Otra ley en 1923 introdujo diversos mecanismos de segregacin racial a nivel domiciliario y represent el antecedente ms claro del apartheid. El rgimen de apartheid se estableci formalmente en Sudfrica en 1948, ao en que el Partido Nacional Unificado gan las elecciones con una plataforma de polticas de segregacin racial. Por supuesto, la segregacin se acompa siempre de una fuerte discriminacin econmica y el acceso de la poblacin negra a ciertas actividades econmicas y a la propiedad de la tierra se mantuvo severamente regulada. La poblacin negra no se mantuvo pasiva frente a la opresin. El ANC, fundado en 1923, se mantuvo en contacto con las clases trabajadoras y en su trabajo poltico la emancipacin racial estaba ntimamente ligada a la liberacin econmica.

El apartheid se consolid al finalizar la segunda guerra mundial y desde entonces fue un sistema de administracin de la mano de obra en el capitalismo sudafricano. Pero el rgimen de Pretoria dio media vuelta en los aos 80 cuando se percat que elapartheid se haba convertido en un sistema disfuncional porque chocaba con los requerimientos de libertad de movimiento de la fuerza de trabajo. Para entonces el ANC ya haba demostrado con sus movilizaciones y amplia base popular que tendra que ser el interlocutor de la minora blanca. Nelson Mandela cumpla 27 aos en prisin y sera la cabeza para iniciar negociaciones sobre la transicin.

El fin del rgimen de apartheid y el paso a un sistema de una persona, un voto fue sin duda una gran victoria. Permiti el acceso al poder del ANC y de Nelson Mandela a la presidencia en las elecciones de 1994. Pero no cambi la injusta distribucin de la tierra, las minas, la industria, el sistema bancario y financiero, as como las telecomunicaciones. Todo qued en manos de la minora blanca. A la fecha, el 87 por ciento de la tierra en Sudfrica est en manos de blancos, mientras que los recursos del subsuelo estn bajo el control de empresas trasnacionales.

Los trminos de la negociacin entre el ANC y la minora blanca dejaron a la minora que se haba beneficiado de seis dcadas deapartheid (y 200 aos de colonialismo) en posesin de todos los activos de Sudfrica. La mayora negra no tuvo derecho a ningn tipo de indemnizacin por los estragos del sistema odioso de la discriminacin y la segregacin racial. Los enormes mritos de Mandela no pueden olvidarse, pero es crucial colocarlos en perspectiva: las nacionalizaciones y las indemnizaciones fueron relegadas a un segundo plano al iniciarse la transicin y a la postre fueron abandonadas.

Los aos entre 1990 y 1994 son testigo del proceso de negociaciones en el que el ANC y los sindicatos sudafricanos que le acompaaron tuvieron que escoger entre mantener elstatus quo econmico y conformarse con la democracia electoral o buscar un cambio ms significativo en las relaciones econmicas. Las nacionalizaciones y la indemnizacin estaban planteadas en la Carta por la Libertad que el ANC haba adoptado en 1955. Pero Mandela y sus colegas del ANC decidieron optar por una transicin fcil en la que el orden patrimonial se mantuviera inalterado.

Por eso se puede afirmar que el legado de Mandela es no slo el final del apartheid sin derramamiento de sangre. Tambin lo es la desigualdad, el desempleo y la miseria para una parte creciente de la poblacin en Sudfrica. La llegada del neoliberalismo ha consolidado el rgimen de explotacin y para la mayora de la poblacin las condiciones materiales de vida hoy son peores que las que haba con elapartheid. La herencia de la figura entraable del prisionero de Robben Island es la revolucin incompleta.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/12/11/opinion/032a1eco



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