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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2013

De Maastricht al saqueo de Atenas

Sergio Len
Pblico


Los hombres de negro campan a sus anchas. La soberana de los Estados se bate en retirada a medida que los enviados de la troika (Comisin Europea, Banco Central Europea acompaados del Fondo Monetario Internacional) imponen sus recetas. La crisis abri la veda para una batera de ajustes que recortan cada vez ms y ms derechos y preconizan un aumento de las desigualdades en la Unin Europea (UE). Sin embargo, la derrota del poder poltico frente al econmico no es algo de ahora y ni siquiera de los ltimos aos. Todo empez en una ciudad holandesa.

El Tratado de Maastricht del 7 de febrero de 1992 defini el "proyecto de integracin europeo" tras los progresos realizados en el Acta nica de 1986. Prometa, en un mismo paisaje comunitario, "desarrollar la dimensin social de la Comunidad, reforzar la legitimidad democrtica de las instituciones y mejorar su eficacia".

El contrato hablaba tambin de fortalecer las competencias del Parlamento Europeo y auguraba una unin entre pueblos bajo una ciudadana europea sin lmites fronterizos. La UE se postulaba en su creacin como un equilibrio entre los mercados y las necesidades socioeconmicas de la poblacin, una armona que se encargaba de desestabilizar otro de sus puntos fundacionales: la puesta en marcha de una unin econmica y monetaria.

"Desde sus inicios se trata de un proyecto para reconstruir y defender al capitalismo europeo enmarcado dentro de una alianza poltico-econmico-militar con Estados Unidos. Nunca ha sido un proyecto al servicio de los intereses de los trabajadores o de la mayora de la ciudadana", explica Josep Mara Antentas, profesor de Sociologa de la Universitat Autnoma de Barcelona (UAB).

Retrica de la UE

El socilogo remarca que esa concepcin neoliberal, que ha estado siempre presente en la UE, se acentu con la llegada de la moneda nica en 2002 y se relanz con los siguientes tratados (msterdam, 1997; Niza, 2001), que sirvieron para terminar de definir ese proyecto de integracin. "Su mximo expresin fue en el 2005 cuando fracas el intento de aprobar la llamada Constitucin Europea con el no' francs, pero que finalmente se rescat con otro disfraz, el del Tratado de Lisboa de 2007".

"La UE mantiene una relacin imperialista con los pases del Sur y est comprometida con una poltica militarista"

Fernando Luengo, profesor de Economa Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la asociacin econoNuestra, aade que "lo que se plantea en Maastricht son objetivos que tienen que ver con la inflacin, el dficit, la deuda y el tipo de inters y que despus tendrn su culminacin en el euro, un espacio econmico al servicio fundamentalmente del capital financiero. La convergencia productiva y social, el crecimiento, la sostenibilidad, el empleo... quedan fuera de la agenda".

Tanto el economista como el socilogo comparten la idea de que, al amparo de estos conceptos, Europa utiliza la retrica para legitimar su proyecto econmico. "Protocolariamente siempre se habla de cohesin social. Pero esa idea primitiva de que la UE era una economa social de mercado se perdi hace tiempo, mucho antes incluso de que estallara la crisis", comenta Luengo, a lo que Antentas agrega: "La UE no es ningn paraso de los derechos humanos, ni en casa ni a escala mundial. Mantiene una relacin imperialista con los pases del Sur y est comprometida con una poltica militarista a nivel internacional. Desde este punto de vista, asociar a Europa con un paradigma de democracia es en gran parte una retrica para legitimar un modelo basado en el neoliberalismo".

La propia estructura de la UE propicia el control de la agenda europea por parte de los mercados. El Parlamento Europeo apenas tiene competencias, las decisiones se toman en consejos. El entramado en Bruselas de la Comisin Europea, el poder ejecutivo real de la UE, est organizado de tal forma que sus estructuras quedan ajenas a la fiscalizacin de los ciudadanos, que, adems, no tienen ningn poder de eleccin directa sobre la composicin de sus miembros. El profesor de Sociologa apunta adems que la relacin entre los Estados miembro est totalmente jerarquizada, donde las economas de los pases perifricos -con Grecia, Portugal y Espaa a la cabeza- han quedado subordinadas a la de los pases centrales, algo que se ha potenciado con la crisis.

Dentro de ese andamiaje aparecen las autoridades monetarias, encargadas de repartir austeridad bajo la bandera del rescate financiero. "Decir que el Banco Central Europeo (BCE) es antidemocrtico se queda corto. Los Gobiernos nacionales se pliegan a los planteamientos de la troika, que lleva a Europa a una deriva autoritaria. La gran banca ha tomado el poder y ha consolidado una Unin fracturada. Esas fracturas han ido creciendo con el tiempo y se han multiplicado con la crisis", comenta Luengo.

El economista hace hincapi en que el camino de la UE ha seguido un trazado lgico hasta llegar a una economa basada en la deuda, inventada e impulsada por el motor econmico comunitario -bancos, inmobiliarias, brkers financieros-, y afirma con total seguridad: "La unin monetaria ha conducido necesariamente al endeudamiento masivo de familias y empresas". El socilogo Antentas incide en que las polticas de austeridad son una consecuencia de un modelo basado en el neoliberalismo y recuerda que "estamos asistiendo a una transferencia masiva de recursos y derechos de la mayora de la poblacin a los bolsillos de una minora financiera".

El poder econmico ha ido de la mano del diseo conservador de la UE, ante lo que la socialdemocracia, cuando inundaba de rojo el mapa del continente, tampoco hizo nada. "Los Gobierno socialdemcratas, uno detrs de otro, se han ido adaptando a la economa dominante y desde hace dcadas no han presentado una alternativa econmica distinta a la de la derecha. En el marco de la crisis lo hemos visto claramente. A la hora de imponer recortes y austeridad no cambia mucho un color del otro", detalla el profesor de la UAB.

Alternativas a la izquierda

Mientras, la insatisfaccin ciudadana sigue en aumento. Lo que supone un caldo de cultivo para alternativas populistas y reaccionarias, pero tambin para crear las condiciones necesarias para propuestas a la izquierda de la socialdemocracia que puedan aprovechar la crisis de credibilidad, como destaca el asesor de comunicacin Antoni Gutirrez-Rub, de los partidos tradicionales. "Estn emergiendo nuevas expresiones en lo poltico formales e informales que compiten, que concurren y que de alguna manera estimulan el proceso de renovacin", seala Rub. El experto apunta tambin a una falta de liderazgo y de consenso y defiende que, de cara a las prximas elecciones europeas, "cuanto ms fuerzas polticas presenten candidatos, cuanto ms fuerzas se agrupen y se coordinen en plataformas europeas, el peso poltico se fortalecer ante los instrumentos econmicos, lo que sera muy conveniente para la democracia europea".

En tal caso, Antentas remarca que es un proceso que necesita madurar y que puede tener en los distintos procesos electorales una oportunidad de ensear nuevas tendencias y terminar de dar la puntilla a la crisis del bipartidismo. "Sin iniciativas nuevas se corre el riesgo de que al final los partidos tradicionales se recompongan. La variable es que estas alternativas canalicen el malestar, la apata, la abstencin, el voto resignado a los de siempre. Falta algo que d el click. Las elecciones europeas pueden ser una ocasin", aade.

"Necesitamos otra Europa productiva y social con otra arquitectura institucional", pide el economista Luengo, que denuncia que "estn ocurriendo cosas que no tienen visibilidad macroeconmica pero que son un desastre social, cientfico, cultural y educativo". Sin duda, y de momento, el caso de Grecia ha sido el ms sangrante. "Es el eslabn ms dbil de toda la cadena y, seguramente, el siguiente sea Espaa", remarca Antentas. "Tras la crisis, Europa ser distinta, ser un continente mucho ms desigualitario. Y dentro de esa Europa, la periferia europea ser el espacio donde los cambios sociales sern ms drsticos y ms notables", concluye el socilogo.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/488924/de-maastricht-al-saqueo-de-atenas



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