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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2005

La sinrazn de la seguridad

Rosa Regs
El Peridico


Seguridad a cambio de libertad lo llamamos ahora. Seguridad ante todo, seguridad contra los locos que nos amenazan y nos matan porque nos detestan, "porque somos libres y demcratas". As es como habla el presidente Bush y oyndole se dira que efectivamente nos odian por lo que somos y no por lo que hacemos.

Pero vayamos por partes. Quin abri la caja de los truenos? Pensemos en Irak, un pas gobernado por un dictador amigo de los americanos, hasta el punto de que fueron ellos, los franceses y los ingleses los que le suministraron las armas letales con que diezmar la poblacin kurda y las que les sirvieron para una guerra contra Irn, "el gran enemigo de Occidente". Es ms, en las Naciones Unidas no se pudo condenar el crimen perpetrado contra aquellos 20.000 kurdos porque Estados Unidos vet la resolucin.

Vivan en su pas los iraqus, igual que los espaoles vivamos bajo el rgimen franquista: una dictadura protegida, amparada y reconocida por el gobierno de Estados Unidos y Occidente. Luego las cosas cambiaron y, de pronto, Sadam, el amigo fiel, se convirti en el enemigo al que haba que neutralizar porque tena armas de destruccin masiva. Y Estados Unidos, con los britnicos, los polacos, los italianos, los australianos y los espaoles bombardearon el pas nadie sabe exactamente por qu, pero todo el mundo supone que para apuntarse a los beneficios de la reconstruccin, para controlar las reservas de petrleo y para crear un Gobierno ttere que fuera una avanzadilla en Oriente, como en Oriente Prximo lo es Israel, que, por cierto, s tiene armas de destruccin masiva. Pero result que Sadam no las tena y entonces los americanos echaron mano de la lucha en favor de la democracia y la libertad y como represalia a Al Qaeda, responsable de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y antiguo aliado de Estados Unidos en la lucha contra los rusos en Afganistn.

E invadieron, bombardearon, destrozaron el pas, maltrataron a los ciudadanos, torturaron y humillaron a los prisioneros, no respetaron los derechos humanos, se hicieron con el control del petrleo y deshicieron las infraestructuras de una nacin que hasta entonces, como tantos otros pases aliados del imperio, haban vivido sin democracia, con prisioneros, sin libertad, pero sin terrorismo, porque Al Qaeda era enemigo acrrimo del dictador Sadam Husein.

Y desde que estall aquella brutal guerra, que sigui a otra no menos brutal en Afganistn y que como ella tampoco tena justificacin legal ninguna, comenzaron a surgir en Kabul, en Bagdad y en otras ciudades de Irak y Afganistn, y tambin en el extranjero, es decir, en nuestros pases, grupos de resistencia y otros grupos terroristas que matan y destrozan y bombardean y hacen vctimas entre la poblacin civil, sean nios, viejos, mujeres, soldados, trabajadores, policas, miembros del Gobierno o embajadores, y ms indiscriminadamente en las estaciones de tren, metro o autobs de los pases que intervinieron en la invasin, como ha ocurrido siempre desde que el mundo es mundo, incluidos los americanos con los ingleses, los indios con los americanos, los argelinos con los franceses, los indios con los britnicos, Agustina de Aragn con las tropas de Napolen, los vietnamitas contra franceses, americanos, camboyanos y chinos, los chechenos contra los rusos, los negros surafricanos contra los afrikaners, los indios y mestizos contra los espaoles, y tantos miles de comunidades que han luchado con brutalidad y crueldad para alcanzar en unos casos su independencia o guiados por su odio en otros.

Sean fundamentalistas, comunistas, liberales, todos han luchado por lo mismo y muchos de ellos lo han obtenido, con lo que hoy en da nadie habla ya de cuando eran terroristas, sino que se rinde homenaje a los que consiguieron la independencia. Es cierto que nos anonadan los brutales atentados de que hemos sido vctimas, pero quin ha atizado la hoguera? Lloramos por nuestros muertos de Nueva York, de Madrid, de Londres, pero quin llora por las decenas de miles de muertos de Afganistn y de Irak? Qu pasa con ellos? Son muertos de segunda? Los ciudadanos de Bagdad, Faluya o Basora destrozados por las bombas americanas e inglesas o por los atentados que nacieron y se multiplicaron a causa de ellas, son culpables de algo? Qu hicieron estas gentes para merecer tanto dolor? Se dira que se lo ganaron simplemente por el hecho de no ser occidentales, les venga la muerte de donde les venga, porque, adems, pertenecen a la comunidad terrorista.

Y ahora, por si fuera poco, los provocadores, esgrimen el derecho a limitar las libertades civiles y despreciar los derechos humanos con el pretexto de luchar contra el terrorismo. El camino se ha iniciado, no para saber quin ha provocado esta escalada imparable de autntico terror, lo cual ya est completamente olvidado y no parece que a nadie le interese recordarlo, sino para defender la limitacin de libertades que la humanidad ha ido consiguiendo poco a poco a lo largo de su historia. Ahora, para luchar contra el terrorismo se pretende destruir el derecho a la intimidad, el derecho a la igualdad, a la justicia, el derecho a no ser encarcelado sin acusacin ni juicio, el derecho a la presuncin de inocencia mientras no se demuestre lo contrario, el derecho a no ser torturado ni mantenido en condiciones infrahumanas, el derecho a no ser vejado, ofendido, amenazado por perros.
Cmo podremos vivir con tanta sinrazn?



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