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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2005

Intervencin en la apertura del Tribunal Mundial sobre Iraq en nombre del jurado de conciencia del Tribunal Mundial sobre Iraq. Estambul. 26 Junio
La guerra ms cobarde de la historia

Arundhati Roy
Globalresearch

Traducido para Rebelin por Sinfo Fernndez, en recuerdo de todas las vctimas del terrorismo de Estado por las que nadie guarda nunca un minuto de silencio


Esta es la sesin culminante del Tribunal Mundial sobre Iraq. Es de particular importancia que se est celebrando aqu, en Turqua, en el pas en el que los Estados Unidos utilizaron las bases areas turcas para lanzar numerosas misiones con bombarderos a fin de liquidar las defensas iraques antes de que se produjera la invasin en marzo de 2003; y han buscado, y donde contina buscando el apoyo poltico del gobierno turco, al que consideran un aliado. Todos estos hechos se han realizado ignorando la inmensa oposicin a los mismos del pueblo turco. Como portavoz del jurado de conciencia, no me quedara tranquila si no mencionara que el gobierno de la India est tambin, como el gobierno de Turqua, tomando posiciones como aliado de los Estados Unidos en sus polticas econmicas y en la denominada Guerra contra el Terror.

Los testimonios de las sesiones anteriores del Tribunal Mundial sobre Iraq en Bruselas y en Nueva York, demostraron que incluso aquellos de nosotros que hemos tratado de seguir la guerra en Iraq atentamente, no llegamos a conocer ni una pequea parte de los horrores que han sido desatados en Iraq.

El Jurado de Conciencia de este Tribunal no se ha reunido aqu para emitir un simple veredicto de culpabilidad o no culpabilidad contra Estados Unidos y sus aliados. Estamos aqu para examinar un amplio espectro de evidencias acerca de las motivaciones y consecuencias de la invasin y ocupacin estadounidenses, evidencias que han sido de forma deliberada marginadas o suprimidas. Se examinarn todos los aspectos de la guerra su legalidad, el papel de las instituciones internacionales y de las poderosas corporaciones multinacionales en la ocupacin, el papel de los medios de comunicacin, el impacto de armas como las municiones con uranio empobrecido, napalm y bombas racimo, el uso y legitimacin de la tortura, los impactos que la guerra causa en el medio ambiente, la responsabilidad de los gobiernos rabes, el impacto en Palestina de la ocupacin de Iraq y la historia de las intervenciones militares estadounidenses y britnicas en Iraq.

Este Tribunal es un intento de corregir la historia. De documentar la historia de la guerra no desde el punto de vista de los vencedores sino de los temporalmente y repito la palabra, temporalmente- aniquilados.

Antes de comenzar a recoger testimonios, me gustara plantear brevemente y de la forma ms honesta que pueda unas cuantas cuestiones que se han planteado acerca de este tribunal.

La primera es que este tribunal es una corte canguro. Esa opinin representa solo un punto de vista. Ese es un juicio sin defensa posible. Ese veredicto es un resultado inevitable.

Ahora bien, ese punto de vista parece sugerir una pattica preocupacin de que, en este mundo cruel, los puntos de vista del gobierno estadounidense y de la denominada Coalicin de Buena Voluntad, se hayan quedado de algn modo sin representantes. Que el Tribunal Mundial sobre Iraq no conoce los argumentos que apoyan la guerra y que se siente inclinado a considerar el punto de vista de los invasores. Si en la era de las corporaciones multinacionales de medios de comunicacin y del periodismo empotrado, alguien puede mantener seriamente ese punto de vista, entonces vivimos en verdad en la Era de la Irona, en una era en que la stira ya no tiene sentido porque la vida real es ms satrica que todo lo que la stira pueda ser jams.

Permitidme decir categricamente que este tribunal es la defensa. Es un acto de resistencia en s mismo. Es una defensa montada contra una de las guerras ms cobardes jams luchadas en la historia, una guerra en la cual las instituciones internacionales fueron utilizadas para forzar a un pas a quedarse desarmado y listo para ser atacado con la mayor gama de armamento que fue utilizada nunca en la historia de la guerra.

Segundo, este tribunal no es en forma alguna una defensa de Saddam Hussein. Sus crmenes contra iraques, kurdos, iranes, kuwaites y otros pueblos no pueden descartarse en el proceso de llevar luz a la tragedia ms reciente y an desplegada sobre Iraq. Sin embargo, no debemos olvidar que cuando Saddam Hussein estaba cometiendo sus peores crmenes, el gobierno de EEUU estaba apoyndole tanto poltica como materialmente. Cuando estaba gaseando al pueblo krudo, el gobierno de EEUU le financiaba, le armaba y le apoyaba silenciosamente.

Saddam Hussein est siendo tratado como un criminal de guerra hasta cuando hablamos de l. Pero qu pasa con los que ayudaron a instalarle en el poder, los que le armaron, los que le apoyaron esos que estn ahora constituyendo un tribunal para juzgarle y para absolverse absolutamente a ellos mismos? Y qu sucede tambin con los otros cmplices de EEUU en la regin, que han suprimido los derechos del pueblo kurdo y los de otros pueblos, incluido el gobierno de Turqua?

Hay gente extraordinaria que se ha reunido aqu ante una agresin y propaganda despiadadas y brutales, que han trabajado con tenacidad para recopilar un amplio espectro de evidencias y de informacin que pueda servir como arma en manos de quienes desean participar en la resistencia contra la ocupacin de Iraq. Se podra convertir tambin en arma en manos de los soldados de EEUU, Reino Unido, Italia, Australia y otros lugares que no desean luchar, que no desean sacrificar sus vidas o quitarles la vida a otros- por un puado de mentiras. Se convertira en un arma en manos de periodistas, escritores, poetas, cantantes, profesores, bomberos, taxistas, mecnicos de coches, pintores, abogados- de cualquiera que desee participar en la resistencia.

Las evidencias cotejadas por este Tribunal deberan utilizarse, por ejemplo, por la Corte Penal Internacional (cuya jurisdiccin no reconocen los EEUU) para juzgar a criminales de guerra como George Bush, Tony Blair, John Howard, Silvio Berlusconi, y todos esos funcionarios gubernamentales, generales de ejrcito y directores ejecutivos que participaron en esta guerra y ahora se benefician de ella.

El asalto contra Iraq es un asalto contra todos nosotros: contra nuestra dignidad, inteligencia, humanidad, contra nuestro futuro.

Somos conscientes de que la sentencia del Tribunal Mundial sobre Iraq no es vinculante para el derecho internacional. Sin embargo, nuestras ambiciones superan con mucho ese hecho. El Tribunal Mundial sobre Iraq pone su confianza en las conciencias de millones de gentes de todo el mundo que no quieren permanecer a la expectativa y tan slo observar mientras el pueblo de Iraq est siendo brutalmente asesinado, subyugado y humillado.

Texto original en ingls en:

www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=ROY20050628&articleId=540




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