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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2013

Por qu lo nacional est ocultando lo social

Vicen Navarro
El Plural


El jueves 12 de diciembre, el Presidente de la Generalitat de Catalunya anunci el contenido de las preguntas que intentar que se realicen el 9 de noviembre en el referndum que se promueve bajo el nombre de derecho a decidir, y que consiste en que se le pregunte a la ciudadana espaola censada en Catalunya si desea que Catalunya sea o no un Estado, y en el caso de que desee que sea un Estado, si desea que este sea o no independiente. Independientemente de lo acertada o desacertada que sea la frmula escogida para preguntar a la ciudadana (y tiene mucho de desacertada), el hecho es que ha iniciado un proceso con muchos interrogantes, oportunidades y tambin riesgos.

El primero de ellos es que es probable que dicha consulta no se realice. Los establishments polticos y mediticos espaolistas, basados en la capital del Reino, Madrid, no querrn que se haga el referndum, pues segn ellos, este establecera un precedente que rompera con su concepcin de Espaa, que queda plasmada en la Constitucin, concepcin que, adems, est garantizada por el Ejrcito, es decir, por la fuerza fsica militar (lase la Constitucin y ver los captulos donde aparece esta visin de Espaa). Se ignora, en la constante apelacin a la Constitucin por los que se oponen a la consulta en Catalunya, que esta Constitucin fue resultado de un proceso de transicin inmodlico, vigilado y supervisado por el Ejrcito (heredero del Ejrcito golpista), proceso enormemente desigual en el que las derechas (en realidad, las ultraderechas) controlaban los aparatos del Estado y las izquierdas, que haban liderado las fuerzas democrticas, acababan de salir de la clandestinidad. Resultado de este enorme desequilibrio de fuerzas, la democracia espaola configurada en la Constitucin es sumamente limitada, que no acepta ni la plurinacionalidad del Estado espaol ni facilita la participacin de la ciudadana en el proceso de decisin a travs de formas de democracia directa tales como referndums o consultas populares (Ver mi artculo En defensa de Joan Coscubiela y el derecho a decidir. Pblico, 12.12.13).

Un indicador de tal limitada democracia es la negativa a la consulta en Catalunya, la cual, por cierto, no es vinculante, sino meramente informativa. De permitirse, sera la primera vez que a la poblacin de Catalunya se le hace una pregunta directamente sobre un tema que es de gran importancia para ella (subrayo que una consulta es diferente a un referndum sobre un Estatuto, por ejemplo). Ahora bien, es probable que se prohba. Y es precisamente esta prohibicin y resistencia a la expresin de un deseo democrtico que, en el caso de que se hiciera, es ms que probable que entre los votantes en esta propuesta saliera la independencia como la alternativa preferida. Ello sera resultado del enorme hartazgo de grandes sectores de la poblacin en Catalunya hacia aquel establishment poltico y meditico espaolista, gran defensor del Estado espaol actual. Este establishment monopoliza el entendimiento de lo que es Espaa, y rechaza cualquier otra versin de Espaa distinta a la que ellos tienen. De ah que gran parte de los catalanes que votaran estaran motivados por dicho hartazgo, ejerciendo su voto en contra del Estado espaol, que no es lo mismo que votar contra Espaa (como maliciosamente se presenta por los nacionalistas espaolistas). En realidad, el hecho ms notable de la consulta, en caso de que se celebrase, sera precisamente el elevadsimo nmero de no independentistas que votaran a favor de la independencia. No hay comprensin (por parte de aquel establishment espaolista) del nivel de rechazo que existe, repito, no hacia Espaa, sino hacia el Estado espaol, centro, precisamente, de aquel establishment. De hecho, la mayora de la poblacin espaola tambin rechaza al Estado espaol cuando expresan su desacuerdo con el eslogan del movimiento 15-M no nos representan.

El tema nacional instrumentalizado por las derechas

Ni que decir tiene que las derechas (en realidad las ultraderechas) espaolas estimularn el tema nacional, presentndose como siempre han hecho- como las defensoras de Espaa (que es su versin de Espaa), postura que les ser muy rentable polticamente. Y un tanto semejante ocurrir como ya est ocurriendo- en Catalunya, donde las derechas catalanas (CiU) tambin intentarn capitalizar aquel rechazo hacia el establishment espaolista, ocultando en esta movilizacin su propio ataque frontal al Estado del Bienestar, tal como he mostrado en mis trabajos (ver mi artculo Quines son los superpatriotas? en El Triangle 16.12.13). En definitiva, lo que veremos todo este ao prximo ser la centralidad del tema nacional a costa del tema social.

Lo que nos espera, pues, es todo un ao en el que toda la atencin meditica se centrar en este tema, olvidndose del tema central, tanto en Catalunya como en Espaa, que es el gran deterioro del bienestar social y calidad de vida de la poblacin espaola y catalana. Esta atencin beneficiar enormemente a las derechas espaolistas y catalanas, cuya alianza en los temas econmicos y laborales es responsable de dicho deterioro, y que, para mayor inri, utilizarn los sentimientos nacionalistas a favor de sus posturas, a fin de ocultar la trgica realidad social en la que se vive a los dos lados del Ebro.

Quin tiene la responsabilidad de que esto ocurra? Por qu el tema nacional se ha convertido en el tema central ocultando el tema social?

La respuesta que el establishment espaolista da a esta pregunta es que la culpa la tienen los nacionalistas catalanes, que nunca estn satisfechos con lo que tienen y que, instrumentalizando los medios, estn ahora radicalizando y movilizando a la poblacin, pidiendo la independencia. Su solucin es cerrarles el paso y no ceder en nada ms, hasta que se desinflen. Ni que decir tiene que el nacionalismo espaolista nunca reconocer que, en realidad, es este establishment espaolista y su nacionalismo asfixiante el que ha creado como reaccin y rechazo un tsunami en Catalunya. Y, sin embargo, los datos estn ah para el que los quiera ver.

Hace ya muchos aos, cuando volv del exilio, indiqu que las derechas espaolas (que son ultraderecha en el abanico partidista europeo) se estaban cargando a Espaa, y ello con la ayuda de las izquierdas gobernantes (vase mi libro Bienestar insuficiente, democracia incompleta: sobre lo que no se habla en nuestro pas). La falta de reconocimiento de la especificidad nacional de Catalunya, diluyndola en las diecisiete comunidades autnomas, haba creado una dinmica que destruira Espaa. Y lo estn consiguiendo. El Estado espaol est desvertebrado, con un gran nmero de gobiernos autonmicos. Y ello, al lado de una falta de reconocimiento del hecho de que Espaa es un pas plurinacional. La resistencia a reconocer a Catalunya como nacin, con identidad propia, explica el Estado de las Autonomas. Esto es obvio y claro, como varios protagonistas de la transicin me lo han comunicado (lamentablemente, siempre confidencialmente, sin que aparezca en sus memorias).

Detrs de esta supuesta descentralizacin de las comunidades autnomas haba una visin uniformadora y centralizadora del Estado, fiel reflejo de una versin de Espaa, que es indivisible y uniforme. Ello cre el caf para todos. Cualquier rasgo identitario distinto al suyo era diagnosticado como nacionalismo, ocultando que su propio nacionalismo espaolista era el ms dominante. Alfonso Guerra, uno de los principales representantes de esta visin de Espaa dentro de las izquierdas gobernantes, haba incluso denunciado a Jos Montilla, presidente socialista de la Generalitat de Catalunya, y a la altamente popular Manuela de Madre, dirigente del PSC, por estar contaminados de nacionalismo cataln por cuestionar esta visin uniformizadora y autoritaria de Espaa. Es interesante sealar que las mismas voces que defendan con toda altisonancia la unidad de la patria (detrs de cuyo eslogan estaba su visin centralizadora de Espaa) permanecan calladas frente al ataque a la Espaa social que estaba ya ocurriendo bajo el gobierno socialista. Nunca vi ni o a los grandes defensores de la unidad de Espaa en el PSOE criticar en pblico las polticas neoliberales del gobierno Zapatero, al cual le exigan, en cambio, una gran rectitud nacional.

Ahora bien, si las Cortes espaolas hubieran aceptado el Estatuto aprobado por el Parlament cataln, no habra hoy la agitacin nacional que estamos viendo, ni el independentismo hubiera adquirido la fuerza que tiene. Y Espaa estara hoy agitada en contra de los ataques a la Espaa y a la Catalunya social. Pero esta visin de Espaa no acept el Estatut aprobado por el Parlament cataln. Todo lo contrario, lo cepill (trmino que utiliz Alfonso Guerra) para adaptarlo a la Constitucin, la misma Constitucin que, resultado de las presiones del Ejrcito y de la Monarqua, haba aadido unas clusulas que impedan el surgimiento de otra Espaa distinta a la que el Ejrcito y la Monarqua proponan. Dichas presiones han sido sealadas por autores de la Constitucin, como Sol Tura, y reconocidas ltimamente en las ltimas declaraciones de Felipe Gonzlez en El Pas (06.12.13). El que fue Presidente de Espaa indic que no se hizo otra Constitucin porque el contexto poltico no lo permita. Por fin se habla claro! Lo que es sorprendente e incoherente es que aquellos demcratas hoy continen utilizando la misma Constitucin (que se reconoce fue vigilada tambin por el Ejrcito) y el Tribunal Constitucional para prohibir elementos claves del Estatuto de Catalunya, incluso despus de que hubiera sido aprobado por la poblacin en Catalunya en referndum. No se daban cuenta, mientras estaban haciendo todo esto, de las consecuencias que tendra lo que estaba ocurriendo? No saban lo profundamente humillante que era todo este proceso? Y, para ms inri, todo ello lo atribuyeron a un supuesto complejo de victimismo en Catalunya. Estaban destruyendo Espaa y ni siquiera se daban cuenta de ello. Y todo ello para defender sus privilegios. Hoy se est haciendo igual. En lugar de apoyar el ejercicio directo de la democracia, estn azuzando el nacionalismo espaolista que beneficia predominantemente a las derechas. La estridencia nacionalista de los superpatriotas a los dos lados del Ebro oculta e intenta esconder el desastre social que estn causando.

El error de las izquierdas

Por otra parte, el error de las izquierdas en Catalunya fue precisamente aceptar la dicotoma de los temas, nacional versus social, permitiendo que las derechas captaran el tema nacional y centrndose las izquierdas en lo social. Este hecho fue acompaado con la renuncia al enorme impulso transformador que haba supuesto la lucha antifascista liderada por las izquierdas, las cuales (hegemonizadas por el PSUC en Catalunya) siempre articularon lo social con lo nacional, hecho reconocido incluso por los partidos de la derecha catalana. Esta renuncia ha creado un enorme vaco que ha sido ocupado por las derechas que, controlando la bandera, tienen la capacidad movilizadora.

Pero tambin cabe recordar que tal articulacin de lo nacional con lo social haba sido tambin una caracterstica de las izquierdas espaolas, tanto del PSOE como del PCE, a lo largo de su historia. O es que no se acuerdan de que el PSOE, en su Congreso de Octubre de 1974 en Suresnes haba aprobado (cuando Felipe Gonzlez y Alfonso Guerra tomaron el liderazgo del PSOE) que la definitiva solucin del problemas de las nacionalidades que integran el Estado espaol parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminacin de las mismas, que comporta la facultad de que cada nacionalidad pueda determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado espaol? (resolucin sobre nacionalidades. Texto 1). Y ms tarde, en el 27 Congreso del PSOE en diciembre de 1976, se aprob que el Partido Socialista propugnar el ejercicio libre del derecho a la autodeterminacin por la totalidad de las nacionalidades y regionalidades que compondrn en pie de igualdad el Estado federal que preconizamos La Constitucin garantizar el derecho de autodeterminacin, manteniendo que el anlisis histrico nos dice que en la actual coyuntura la lucha por la liberacin de las nacionalidades no es opuesta sino complementaria con el internacionalismo de la clase trabajadora.

Pues bien, todo ello desapareci como consecuencia de la presin de la Monarqua y del Ejrcito y, en su lugar, se aprob que no pudiera realizarse dicha autodeterminacin, asignando al Ejrcito la labor de garantizar que este derecho no existiera. No ven la incoherencia de su postura? Y ha sido su incoherencia la que ha dado como resultado una situacin que parece irresoluble en los parmetros actuales y que est beneficiando en gran medida a las fuerzas conservadoras responsables del desastre econmico y social.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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