Portada :: Chile :: Elecciones presidenciales 2013
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2013

Bachelet: antipoltica + antipartido = gobierno de los mercados

Atilio A. Boron
Rebelin


Si hay algo que puede vaciar de contenido un proyecto democrtico es la combinacin entre abstencionismo electoral y el rechazo de los partidos polticos. Y esto es precisamente lo que est ocurriendo en Chile a partir del triunfo de Michelle Bachelet en un comicio en el cual quien verdaderamente arras fue el abstencionismo, que ara el 59 por ciento del padrn electoral, mientras que Bachelet apenas obtuvo el apoyo de un 25 por ciento del mismo. No hace falta ser un Premio Nobel de Ciencia Poltica (plaga por ahora inexistente) para concluir que la democracia chilena enfrenta una grave crisis de legitimidad: la antipoltica, o sea, la indiferencia ciudadana ante el predominio indiscutido de los grandes intereses privados expresa, de manera categrica, el triunfo ideolgico del neoliberalismo en un pas en donde no slo la economa tiene ese signo ideolgico sino que tambin lo asume como su divisa una sociedad que lleva ms de cuarenta aos de indoctrinamiento en los valores ms exacerbados del individualismo burgus.

La apata ciudadana no es un capricho. Se explica por un hecho bien sencillo: una democracia que durante ms de veinte aos se desinteres por la suerte de la ciudadana (al paso que se desviva por asegurar las ganancias de los capitalistas) al cabo de un cierto tiempo slo poda cosechar apata, desinters y, en algunos casos, el abierto repudio de amplios sectores de la sociedad. No sorprende que la ltima encuesta de Latinobarmetro haya certificado que, interrogada sobre cul es la forma preferible de gobierno, casi un tercio de la muestra entrevistada en Chile, exactamente el 31 por ciento, declarase preferir un gobierno autoritario o que le da lo mismo cualquier clase de rgimen poltico. En Venezuela, en cambio, para tomar el caso de un gobierno ferozmente atacado por la prensa hegemnica en la regin a causa de sus supuestos dficits democrticos, quienes contestan de la misma manera constituyen apenas el 11 por ciento de los entrevistados. Y como asegura la teora poltica, la calidad de una democracia se mide, entre otras cosas, por las creencias polticas de sus ciudadanos. No es este el nico indicador en el cual la Venezuela bolivariana supera a casi todos los pases de la regin, comenzando por Chile.

El triunfo del neoliberalismo y la exaltacin de los valores mercantiles se traducen naturalmente en la derrota de la poltica a manos del mercado; del espacio pblico subyugado por la esfera de lo privado, dominada por las grandes empresas. A lo anterior smesele la preocupante declaracin que hiciera Bachelet al da siguiente de su victoria cuando dijera (tal como lo reprodujera Pgina/12 en su edicin del 17 de Diciembre) que las decisiones las voy a tomar yo, no slo del gabinete. La coalicin que me apoya es una cosa, la constitucin del gobierno yo la voy a decidir. En otras palabras el peor de los mundos: apata ciudadana combinada con la desmovilizacin, o marginacin de los partidos polticos y, por aadidura, de movimientos sociales u otras formas de organizacin, que son la expresin de las aspiraciones, expectativas e intereses de las clases y capas sociales que componen la sociedad chilena. Creer acaso la futura presidenta que de ese modo podr avanzar en la reforma de la antidemocrtica constitucin pinochetista, el regresivo rgimen tributario y la educacin convertida en un negocio que ofrece pinges ganancias a los empresarios que lucran con ella, para ni hablar de derogar la decimonnica y reaccionaria legislacin laboral que todava subsiste en Chile? Sin una poblacin re-politizada (como supo ser la del Chile de Salvador Allende) y sin partidos polticos y movimientos sociales que canalicen y potencien las aspiraciones populares la democracia chilena continuar siendo fcil presa de las clases dominantes, de los grandes empresarios que desde dentro y fuera de Chile han venido controlando el estado y los sucesivos gobiernos desde el golpe del 11 de Septiembre de 1973.

Convendra que, habida cuenta de lo anterior, Bachelet reflexionara sobre lo que ms de una vez sentenciara George Soros: los ciudadanos votan cada dos aos, los mercados votan todos los das. Controlar ese nefasto influjo cotidiano de los mercados eufemismo para no designar por su nombre al gran capital- ser una misin imposible sin sortear la trampa de la antipoltica y sin garantizar que los partidos, sobre todos los de izquierda, jueguen un papel protagnico en su gobierno. De lo contrario, el trnsito desde esa frgil democracia sin ciudadanos hacia una plutocracia desenfrenada ser tan acelerado como inevitable.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter