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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2013

Este acuerdo comercial reducir la regulacin europea sobre productos txicos
El TTIP y las sustancias qumicas

Vito A. Buonsante
Ecologistas en accin


La legislacin de EE UU sobre sustancias qumicas es mucho ms permisiva y favorable a las empresas que la normativa europea. En estas condiciones, cualquier ajuste entre ambas legislaciones para favorecer un comercio sin trabas, como se pretende, solo supondr una rebaja de la regulacin europea y una mayor desproteccin de la ciudadana europea ante estas sustancias txicas.

Segn los representantes de la Unin Europea y Estados Unidos, se espera que la Asociacin Transatlntica de Comercio e Inversiones (TTIP, segn sus siglas en ingls), el mayor acuerdo comercial mundial, aporte inmensos beneficios a los ciudadanos y proporcione un potencial de crecimiento del 1% del PIB en la UE. Todos estos beneficios se basan en unos supuestos muy optimistas que todava no han sido verificados ni debidamente contrastados.

Legislaciones diferentes

Uno de los temas que estn siendo objeto de debate con miras a crear una Zona Transatlntica de Libre Comercio (TAFTA) o a alcanzar un acuerdo de asociacin de libre comercio (TTIP ) entre EE UU y la UE es la regulacin de las sustancias qumicas. Las legislaciones comunitaria y estadounidense relativas a las sustancias qumicas presentan diferencias estructurales y tambin culturales. La base jurdica por la que se rige en EE UU la regulacin de las sustancias qumicas es la ley de control de sustancias txicas (TSCA), una ley de 1976 que se considera un gran fracaso debido a que para regular una determinada sustancia qumica, la carga de la prueba de que dicha sustancia plantea un riesgo inaceptable recae en la Agencia de Proteccin del Medio Ambiente estadounidense (EPA). En razn de este mecanismo, solo se han prohibido cinco sustancias qumicas en el marco de esta ley.

En la UE existe un reglamento, REACH, que entr en vigor en el ao 2007 y se aplica con un enfoque horizontal en todos los Estados miembros. La diferencia fundamental entre el reglamento REACH y la TSCA es que en el primero la carga de la prueba de que el uso de una sustancia qumica es seguro recae en el suministrador de la misma, mientras que la TSCA no exige aportar datos sobre ninguna de las 60.000 sustancias comercializadas desde 1976 y solo un conjunto de datos limitado sobre las nuevas sustancias y los nuevos usos. REACH, adems, va ms all, dado que promueve (al menos en principio) la sustitucin progresiva de todas las sustancias peligrosas.

Por consiguiente, los niveles que separan la regulacin estadounidense de la comunitaria en este mbito son dos: la responsabilidad del fabricante y la promocin de una solucin innovadora para el diseo y la utilizacin de sustancias qumicas seguras. El reglamento REACH adopta un enfoque basado en los riesgos para regular las sustancias qumicas, lo que significa que una sustancia puede regularse en funcin de su potencial de riesgo, incluso si la exposicin es mnima o puede controlarse, mientras que en EE UU debe demostrarse el riesgo de exposicin a dicha sustancia qumica en condiciones normales de utilizacin y dicha exposicin debe constituir un riesgo inaceptable. Adems, la EPA, a la hora de regular una sustancia qumica preocupante, debe introducir la medida que resulte menos gravosa.

En este contexto y ante la ausencia de un anlisis exhaustivo coste/beneficio, en el ao 1991 un tribunal de apelacin estadounidense rechaz la prohibicin, por parte de la EPA, de los usos autorizados en aquel momento del amianto, una sustancia qumica de la que se sabe desde hace mucho tiempo que provoca cncer de pulmn. Desde entonces la EPA no ha regulado ni una sola sustancia qumica basndose en un riesgo excesivo.

Por su lado, aunque no es perfecto, en el marco del reglamento REACH se prohbe actualmente la fabricacin y el uso de ms de 60 sustancias o grupos de sustancias qumicas, se requiere autorizacin para utilizar otros 22 compuestos y, en relacin con 144 sustancias consideradas extremadamente preocupantes, los suministradores de dichas sustancias o de productos que las contengan tienen la obligacin de notificar los posibles riesgos. La Comisin Europea est a punto de publicar una hoja de ruta para la inclusin de todas las sustancias extremadamente preocupantes conocidas en la lista de candidatas para su autorizacin en 2020.

Por lo tanto, la firma de un acuerdo de libre comercio de sustancias qumicas con EE UU no reportar ningn beneficio a la UE. Si el objetivo de la Asociacin Transatlntica de Comercio e Inversiones es beneficiar a los ciudadanos europeos, no existe un espacio para la cooperacin en materia normativa con un pas, como EE UU, en el que la regulacin de las sustancias qumicas a las que estn expuestos sus ciudadanos es tan deficiente.

Ajustes a la baja

El Comisario de Comercio de la UE ha dicho que la Unin est dispuesta a examinar propuestas para facilitar el comercio y, al mismo tiempo, mantener la proteccin intacta. Sugiere que se haga por mediacin de un Consejo de Cooperacin en Materia de Regulacin en el que estn representados los responsables de las agencias reguladoras ms importantes de la UE y de EE UU. El principal objetivo declarado de la cooperacin en sustancias qumicas estara relacionado con el establecimiento de prioridades en la evaluacin de estas sustancias y con la cooperacin mutua con miras a definir los temas nuevos y emergentes. Es decir, que la UE est dispuesta a debatir con EE UU todas las iniciativas que estos propongan en el mbito de la regulacin de las sustancias qumicas. Pero dado que EE UU no est evaluando ninguna sustancia con vistas a su retirada progresiva, el mencionado Consejo de Cooperacin en Materia de Regulacin no har sino retrasar la aplicacin del reglamento comunitario relativo a las sustancias qumicas y dejar a la UE un control apenas simblico sobre las iniciativas comunitarias.

Veamos, por ejemplo, el caso de los disruptores endocrinos, uno de los denominados temas emergentes. La ciencia independiente sabe, en su inmensa mayora, que estas sustancias constituyen una amenaza mundial, tal como ha afirmado la Organizacin Mundial de la Salud. Sin embargo, en la Unin Europea se est produciendo una batalla encarnizada a la hora de establecer unos criterios cientficos que permitan definir qu son los disruptores endocrinos. A finales de ao est previsto que la UE apruebe dichos criterios de acuerdo con el enfoque basado en los riesgos recogidos en el reglamento REACH, el reglamento relativo a los pesticidas y biocidas. Si en la mesa de negociaciones sobre el acuerdo de cooperacin se van a incluir los disruptores endocrinos, no es improbable que la proteccin de la salud y del medio ambiente se vea socavada por el mucho ms laxo enfoque del riesgo aplicado por EE UU a la regulacin de las sustancias qumicas. La presin ejercida por las empresas estadounidenses en ese sentido est siendo bastante fuerte.

Por ltimo, est el principio de precaucin a menudo definido popularmente como ms vale prevenir que curar que permite tomar medidas para proteger a los ciudadanos comunitarios incluso cuando no exista una certeza abrumadora sobre los efectos perjudiciales de una sustancia, una tecnologa o un producto. En virtud de este principio, en el ao 2011, la UE prohibi la utilizacin del Bisphenol A en los biberones. Pero en EE UU estn totalmente al margen de este principio, ya que siguen confiando en la gestin del riesgo y cayendo en la parlisis por anlisis con el fin de demorar cualquier decisin que afecte a la comercializacin de las sustancias qumicas.

En definitiva, con estas reglas de juego no queremos llegar a acuerdos de compromiso en relacin con este enfoque ni retroceder en nuestra manera de regular las sustancias qumicas. Si las ventajas de la Asociacin Transatlntica de Comercio e Inversiones para los europeos no estn en absoluto claras, lo que s resulta evidente es que la inclusin de un captulo sobre las sustancias qumicas solo constituira una amenaza para nuestra salud y el medio ambiente.

Vito A. Buonsante es jurista de ClientEarth. Revista El Ecologista n 79.

Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/article23616.html



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