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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2013

Quin intenta impedir el acuerdo poltico en Siria?

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


La guerra suele acarrear las mayores desgracias al pueblo y representa el fracaso de la poltica. La peor de todas ellas es la guerra entre hermanos, la guerra civil. Hace ya veinticinco siglos el padre del materialismo antiguo, el filsofo griego Demcrito, dej escrita esta reflexin: La guerra civil es mala para todos, pues tanto los vencedores como los vencidos experimentan el mismo dao.

Despus de la criminal invasin de Iraq por parte de Estados Unidos y Gran Bretaa y de la posterior destruccin sistemtica del pas (salvo de los campos petrolferos usurpados por las potencias ocupantes), vino la agresin y ocupacin de Afganistn por EEUU y sus aliados de la OTAN. Ms tarde, le toc el turno a Libia cuyas inmensas reservas de gas motivaron la codicia occidental y el ataque implacable de la OTAN con Francia, Gran Bretaa y Estados Unidos a la cabeza. Ninguno de estos pases islmicos sacrificados en el altar del capitalismo global ha mejorado lo ms mnimo respecto a la situacin preblica, ni ha vuelto a ellos la normalidad democrtica: las heridas de estas guerras de agresin siguen abiertas y, en el mejor de los casos, tardarn varias generaciones en curarse. La ruina sobrevenida ha cerrado por largo tiempo la puerta a la esperanza.

Entre los ejemplos ms recientes de los desastres de la guerra civil est Siria, la patria de los omeyas. Ms de dos aos dura ya lo que empez como una protesta poltica, se transform pronto en guerrilla y se ha convertido finalmente en una guerra abierta protagonizada por una serie de ejrcitos irregulares teledirigidos por Occidente, pagados por Arabia Saud y Qatar, y en cuyas filas se alistan miles de mercenarios de los ms lejanos pases. La matanza de inocentes no se detiene, la destruccin de instalaciones vitales para la poblacin prosigue de modo inmisericorde y los atentados criminales se extienden mientras van asolando ciudades y pueblos en un diseo estratgico cuyo objetivo ltimo no sera otro que la instalacin de un gobierno ttere, pen de la OTAN en la regin. La firmeza del Ejrcito rabe Sirio, el rechazo mayoritario de la poblacin al mantenimiento de la guerra y el freno de Rusia y China a la utilizacin del Consejo de Seguridad de la ONU como tapadera de una nueva agresin han impedido una nueva victoria del neocolonialismo en Oriente Prximo.

Arabia Saud e Israel, a favor de la guerra

Cuando todo indicaba una inminente agresin de la OTAN, Estados Unidos y Rusia llegaron en Ginebra al acuerdo de destruir las armas qumicas existentes en Siria, con cuya excusa los pases occidentales queran justificar la invasin. El gobierno de Bachar al Assad acept la resolucin del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada por unanimidad. Se desactivaba as una peligrosa crisis que amenazaba con incendiar toda la regin.

Un conjunto de razones explica ese inesperado desenlace. En primer lugar, la firme actitud de Rusia al plantarse ante EEUU y negarse a abandonar a un aliado (el ataque de la OTAN a Libia ha servido de amarga leccin a los dirigentes rusos). Otro hecho decisivo ha sido el bloqueo por parte de Rusia y China a las resoluciones occidentales que pretendan autorizar la agresin a Siria en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Tambin fue muy importante el rechazo del parlamento britnico a la participacin en el planeado ataque. Si a este frente antiblico le sumamos la actitud crtica de muchos congresistas demcratas en EEUU y la desfavorable acogida de su opinin pblica a una nueva guerra, se comprender cun razonable ha sido la decisin del presidente Obama. De esperpntico podemos calificar el alineamiento del presidente socialista (!) francs con los partidarios de la agresin a Siria, es decir, con el complejo industrial-militar USA, el lobby sionista y los sectores ms reaccionarios del partido republicano. No es de extraar que con su impopular poltica econmica y su afn guerrerista, el 80 por 100 de la poblacin francesa est en contra de Hollande.

Est prevista para el prximo mes de enero la celebracin de la Conferencia de Ginebra-2 en la que se busca poner fin a la guerra en Siria mediante un amplio acuerdo poltico. La progresiva derrota militar de los rebeldes/mercenarios y el hundimiento del llamado Ejrcito Libre Sirio [1] se aaden a una mejora en el clima internacional de dilogo. Como se ha puesto de manifiesto en la reciente World Policy Conference, el frente de la guerra se reduce fundamentalmente a dos pases, Arabia Saud e Israel. En el caso del gobierno de Israel resulta lgico, pues la fragmentacin del mundo rabe, el debilitamiento de la resistencia palestina y el aislamiento de Hezbollah favorecen su hegemonia regional.

Por lo que se refiere al rgimen feudal de Arabia Saud, su estrategia permanente consiste en socavar a los gobiernos laicos, de izquierda o nacionalistas, mientras favorece a las fuerzas polticas islmicas ms conservadoras. En la mencionada Conferencia el prncipe saud Turki al-Faisal, exjefe de espionaje y portavoz oficioso de su gobierno, se quej de que el presidente Obama no les hubiera consultado acerca del acuerdo sobre Siria, mostr su apoyo al Ejrcito Libre Sirio y atac a la milicia patritica libanesa Hezbollah. Sus amenazantes palabras sonaron a desafo: La lucha va a continuar y las matanzas van a continuar [2]. Qu se va a esperar de un rgimen que desconoce lo que significan los derechos civiles [3] y condena la ms mnima discrepancia poltica hasta prohibir incluso que las mujeres puedan conducir un automvil? Ya en el siglo XII Averroes retrat bien a estas monarquas: son casi exclusivamente asociaciones de estrictos clanes y las normas que siguen vigentes en ellas son las que les permiten mantener las leyes primarias. Las masas son explotadas por los poderosos, y estos progresan apropindose de los bienes de aquellos [4].

En una lnea paralela al acuerdo con Siria se est desarrollando en los ltimos meses la negociacin de las grandes potencias con Irn. La voluntad de dilogo parece prevalecer hasta hoy, aunque las dificultades para llegar a buen puerto no son pequeas. Un acuerdo poltico de amplio espectro en Ginebra-2 ayudara a la paz mundial y evitara una nueva catstrofe en Oriente Prximo. Parecen bastante ingenuas, por no decir estpidas, las maniobras occidentales que intentan conseguir en la mesa de negociaciones lo que no han logrado en los frentes de guerra. En todo caso, debe prevalecer entre los representantes sirios un acuerdo poltico que silencie las armas. Como dijo el Papa Francisco, hay que abandonar cualquier pretensin de una solucin militar. Volviendo a Demcrito, si la guerra civil perjudica a ambos bandos, la paz civil beneficia a todos. El nico vencedor sera el pueblo de Siria, siempre en primera lnea del mundo rabe en su arduo combate contra el colonialismo y el sionismo.

Notas

[1] http://www.webislam.com/articulos/92165-el_colapso_del_ejercito_libre_y_la_fuga_del_general_idris.html

[2] http://www.nytimes.com/2013/12/16/world/middleeast/saudi-prince-accuses-obama-of-indecision-on-middle-east.html?src=recg&_r=0. Como complemento de tal amenaza hay que situar la sorprendente compra a EEUU de 15.000 misiles antitanque por valor de 1.100 millones de dlares, cuando Arabia Saud no est oficialmente en guerra con ningn pas y posee ahora algo ms de 4.000 de tales misiles.

http://actualidad.rt.com/actualidad/view/114164-arabia-saudita-eeuu-misiles-siria.

No parece improbable que su destino final sean los mercenarios que combaten en Siria.

[3] En fecha reciente se acaba de condenar al ciudadano saud Omar al-Saeed a cuatro aos de crcel y 300 latigazos por pedir una monarqua constitucional. El juicio se celebr al ms puro estilo saud: a puerta cerrada y sin abogado defensor.

[4] Averroes, Exposicin de la Repblica de Platn, traduccin de Miguel Cruz Hernndez, tratado tercero, 6-7.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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