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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2013

Caridad, dulce caridad

Cristina Bereciartua
Rebelin


Ha llegado la Navidad, se nota en el ambiente; hay luces, adornos, papanoeles y olentzeros escalando por las ventanas, gente comprando, sin ton ni son, regalos, comida... Pero junto con la Navidad no solo llega el sndrome consumista sino, tambin el solidario de postn: apadrinamos negritos del tercer mundo que luego marginamos si osan venir a convivir con nosotros, aumentan las donaciones a las ONGs, organizamos galas benficas televisadas, o no, para fomentar algn proyecto... Los nichos para desarrollar nuestro espritu caritativo son mltiples, hay mucha miseria repartida por el mundo y no hace falta irse muy lejos para contemplarla cara a cara.

A mi me molesta terriblemente este alarde de caridad, este lavado de conciencia que hacemos todos los aos por estas fechas. Hipcritas. Porque resulta que, si en nuestra comunidad de vecinos detectamos que alguno ha dejado de pagar la comunidad, rpidamente tomamos decisiones jurdicas para efectuar las reclamaciones pertinentes. Bien poco nos importa por qu no puede hacer frente a la deuda. Esta sin empleo? Da igual, ya iremos a alguna concentracin de Stop Deshaucios, eso si, el vecino que pague.

Pero de toda esta parafernalia navidea hay una cosa que me preocupa especialmente: los valores que estamos transmitiendo a nuestras hijas e hijos. La semana pasada, al salir de hacer la compra en mi supermercado habitual, me abord una chica sonriente de no ms de 15 aos que, muy amablemente, me inform de la campaa que estaban impulsando desde su colegio para recoger comida a fin de entregarla al banco de alimentos. Y hoy, sin ir ms lejos, mientras haca recados me he cruzado con un grupo de adolescentes capitaneados por un profesor, que portaban cajas con comida no perecedera. Por supuesto, he dado por hecho que las entregarn en el banco de alimentos.

Posiblemente, lo que os acabo de relatar, no os parezca tan malo, al fin y al cabo es una forma de ensear a nuestros jvenes a ser solidarios. Pero no, lo que les estamos enseando es a ser caritativos, asistencialistas, a dar limosna. No sera ms interesante ensearles a reivindicar derechos. Acercarles a las instituciones pblicas, que no les tengan miedo, transmitirles que son herramientas a su servicio y no entes a los que hay que someterse. Que aprendan a detectar cmo y a donde dirigirse cuando quieren cambiar algo que les parece injusto. Demostrarles que se pueden organizar iniciativas reivindicativas. En definitiva, empoderarles. De esta forma, quizs podriamos inculcarles valores de efectiva solidaridad y compromiso social.

Educar personas dispuestas a reaccionar ante injusticias, a reivindicar derechos, a luchar por una sociedad ms justa e igualitaria. Infundir en las generaciones futuras valores y cultura efectimante democrticos, dndoles herramientas y habilidades para convertirlos en sujetos politicamente activos, comprometidos y empoderados. Conocedores de sus derechos y de las formas y los medios para reclamar el ejercicio efectivo de los mismos.

Pero estamos en Navidad y es muy feo hablar de las miserias, de la hipocresa y de las incongruencias de nuesta sociedad, lo entiendo, por eso, hablemos de lo importante. No os olvideis de consumir, despilfarrar, gastar, regalar artculos innecesarios, tirar comida a la basura y el que pueda, que disfrute de los langostinos. Y si os sobran, os dare un consejo caritativo para estas Navidades: tiradlos a la basura que seguro que alguien rebusca en los contenedores buscando algo que poder llevarse a la boca, estoy convencida de que os lo agradecer.

Cristina Bereciartua es Miembro de Alternatiba.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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