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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2013

El pulso de 2013 y la inflexin de 2014

Juan Torres Lpez
Rebelin


 

 

Si tuvisemos gobiernos decentes pondran los datos sobre la mesa con transparencia para mostrar que la situacin econmica va bien o que hay problemas. Pero no es eso lo que tenemos.

En 2008, Zapatero ya empez pidiendo patriotismo frente a quienes, en su opinin, solo se dedicaban a sembrar "alarmismo injustificado" cuando advertan de que estbamos en una crisis profunda. Y desde hace semanas, Rajoy y todos sus ministros se dedican a convencer a la poblacin de que enseguida se comenzar a crear empleo y actividad econmica porque la crisis se ha acabado y comienza, gracias a ellos, una nueva senda de crecimiento y bienestar.

Los datos, sin embargo, no permiten valorar tan positivamente lo que viene sucediendo.

El Producto Interior Bruto est estancado. Se nos dice que hemos salido de la recesin porque en el tercer trimestre de 2013 se registr un crecimiento del 0,1% respecto al anterior. Pero se trata de un avance tan exiguo que est por debajo de lo que se debera considerar como margen de error y la variacin interanual sigue siendo negativa en los tres trimestres de 2013.

Adems, los motores de la economa siguen perdiendo fuelle. El consumo de los hogares ( corregido de efectos estacionales y de calendario) ha bajado de 148.090 millones de euros a finales de 2012 a 147.982 millones a finales del tercer trimestre de 2013 (una cada que es mucho mayor en trminos corrientes). La inversin tambin ha bajado, de 49.006 millones de euros a 45.932 millones. Han aumentado levemente las exportaciones (en menor cantidad a medida que ha ido avanzando el ao porque la demanda de los pases europeos se ha deteriorado) y tambin las importaciones, y la consecuencia de todo ello es que la renta nacional disponible bruta tambin ha bajado de 263.572 millones de euros a 241.139 millones.

El empleo tampoco muestra una evolucin que se pueda considerar positiva ni definitivamente mejorada, como tambin se quiere hacer creer.

A finales del tercer trimestre de 2013 haba disminuido el nmero de activos (lo que permite que pueda registrarse una mejora aparente de la tasa de paro) al pasar de 22,92 millones a finales de 2012 a 22,72 millones. Tambin ha descendido en ese periodo el nmero de ocupados (de 16,95 millones a 16,82 millones), el de ocupados a tiempo completo (de 14,35 millones a 14,23 millones), el de asalariados con contrato indefinido (de 10,72 millones a 10,4 millones) y el total de asalariados (de 13,92 millones a 13,74 millones). El nmero total de parados ha disminuido ligeramente (de 5,96 millones a 5,9 millones) pero han aumentado los parados con ms de dos aos en esta situacin (de 1,92 millones a 2,17 millones).

Tambin ha bajado en lo que llevamos de 2013 el ndice de comercio al por menor, el ndice de produccin industrial, la utilizacin de la capacidad productiva, el indicador de cifra de negocios en la mayora de las actividades econmicas y se prev que en 2014 siga producindose el cierre de un gran nmero de empresas y un aumento del nmero de concursos.

La deuda pblica, por ltimo no ha dejado de aumentar y ha pasado de representar el 84,2% del PIB a finales de 2012 al 93,4% al terminar el tercer trimestre de 2013.

La evaluacin general que a mi juicio merecen estos datos y otros de ms o menos la misma ndole y que seguramente sern confirmados cuando se conozcan los del ejercicio completo podran resumirse en tres ideas principales.

En primer lugar, que es muy aventurado, por no decir que irresponsable y carente de rigor, afirmar que hemos salido de lo peor y que la economa espaola est ya encaminada hacia la recuperacin. Sobre todo, si se tiene en cuenta que en Europa los datos estn empeorando y que no puede descartarse un rebrote recesivo en los prximos trimestres.

En segundo lugar, que es cierto que algunos indicadores (como los de destruccin de empleo, entrada de capitales, ciertos gastos de consumo, exportaciones, o incluso el de variacin trimestral del PIB) muestran que no se han dado las cadas de momentos anteriores, lo que podra interpretarse como que en 2013 se ha tocado fondo. Pero como eso no va acompaado de muestras significativas y globales de mejora podrs ser ms realista pensar que lo que hemos vivido en el ejercicio que acaba han sido las primeras muestras de una etapa depresiva tras la sacudida de la crisis.

Finalmente, parece tambin claro que esos sntomas de mejora que se puedan observar reflejan que se trata de una recuperacin solamente relativa a ciertas actividades o grupos de poblacin pero no al conjunto de la economa.

Sin embargo, el hecho de que las cosas no vayan tan bien como dice el gobierno y los banqueros no quiere decir que no estemos en un punto de inflexin muy relevante y que seguramente consolide un notable cambio de situacin en 2014.

A lo largo de 2013 el gobierno y los grandes grupos de poder han seguido ganando el pulso que echan desde 2010 a la inmensa mayora de la sociedad espaola para saldar la crisis a su favor, imponiendo nuevas reglas de juego no solo en el terreno econmico sino tambin en el poltico y social.

Lo que se est solventando en Espaa no es salir o no de la crisis porque de cualquier crisis se sale tarde o temprano, aunque sea con los pies por delante, sino la situacin que va a quedar tras el momento de convulsin. Y lo que hemos podido comprobar claramente a lo largo de 2013 es que la extrema derecha y los grandes grupos econmicos y financieros estn terminando de imponer su voluntad al resto de la sociedad y, en esa misma medida, han ido ganando confianza.

Lo que con toda seguridad est sucediendo, y a expensas de poder comprobarlo cuando se publiquen datos para todo el ao y en relacin con mayor nmero de variables, es que los grupos sociales ms poderosos y determinantes de la actividad econmica se han puesto en movimiento despus de bastantes trimestres de atona. Por un lado, por puro instinto de supervivencia porque, como deca Joan Robinson, los capitalistas ganan lo que gastan. Por otra, porque han surtido efecto las reformas y medidas gubernamentales orientadas a darles ms poder e influencia y eso ha aumentado su beneficio y confianza (el nmero de trabajadores cubiertos por los convenios registrados han cado casi el 60% con respecto a 2010 y la subida salarial pactada ha sido, en trminos reales, el 15% de la del ao anterior) . Y, finalmente, porque el discurso del gobierno y de los grandes focos de opinin ha logrado convencer a mucha gente de que la situacin es mejor y de que se puede acabar ya con el retraimiento y la desconfianza de meses o incluso de aos anteriores.

Vivimos as una situacin paradjica. La extraordinaria concentracin de la renta y la riqueza que existe en Espaa y que se est agudizando en los ltimos seis aos de crisis constituye un freno estructural al desarrollo de nuestra economa y ms concretamente para que salgamos de la crisis con ms bienestar y seguridad (entre otras razones, provoca que el consumo privado se deteriore a pasos de gigante y que se deprima la actividad productiva al reducirse el gasto total). Pero la paradoja consiste en que los grupos de mayor renta y las empresas oligopolistas tienen tanta incidencia en nuestra economa y sociedad que en cuanto han movido pieza han podido dar la impresin de que es toda la economa la que se est transformando.

Esos cambios son los que marcan el cambio de tendencia que se produce cuando se est dando paso ms abiertamente al nuevo modelo en que esos grupos de poder quieren asentar la economa espaola. Un nuevo modelo basado en el gasto de las clases altas, en entradas de capital principalmente vinculadas a una nueva reventa de activos espaoles, en la extraversin de la actividad empresarial hacia los mercados extranjeros basada en salarios muy bajos y en una clase trabajadora ya completamente desarmada, y en la mayor eliminacin posible de "intil" gasto pblico.

Esta es la estrategia por la que han apostado claramente y la que les ha dado confianza, pero se trata de una opcin suicida porque no resuelve los problemas que han provocado nuestros grandes desequilibrios. La deuda (y no solo la pblica sino sobre todo la de las empresas) es ya hoy da materialmente imposible de pagar y va a seguir creciendo hasta acabar con una estrategia incapaz de generar ingresos suficientes para afrontarla. Tambin crecer la morosidad y la atona del consumo. Las empresas y familias van a seguir sin disponer de financiacin suficiente y solo nuevas trampas y favores contables y fiscales podrn seguir disimulando la insolvencia generalizada de la banca.

Por mucho que se quiera, la economa espaola no podr salir adelante por mucho tiempo con el simple motor de un sector exportador del que hoy por hoy solo forma parte el 5% de las empresas y que adems se enfrenta a una demanda exterior en declive. Es una estrategia que equivale a querer salir del hoyo tirndose de los pelos, un imposible, pues no se puede salvar a una economa como la espaola limitndose a salvaguardar los beneficios (incluso improbables) de unos pocos, de los sectores oligopolistas, y los privilegios de la oligarqua, por muy amplia que sea su dominacin poltica.

Precisamente porque son plenamente conscientes de la inestabilidad y frustracin que comporta esa va, los grupos de poder y el gobierno apuestan principalmente por controlar el conflicto y el ms mnimo sntoma de respuesta social y poltica, y ah es donde va a radicar la clave de ao que se avecina.

Si se sigue imponiendo, como hasta ahora, su respuesta a la crisis se ir consolidando la victoria prrica que conlleva, es decir, la mejora de los grupos privilegiados y ms protegidos que se traducir en exiguos incrementos de la actividad en algunos sectores acompaados de empobrecimiento general y de una gran atona en la inmensa mayora de la vida econmica y, por tanto, de gran desempleo y trabajo cada vez ms precario y de falta de ingreso. Salvo que la movilizacin social se imponga y frene la involucin econmica y poltica que todo ello conlleva y que solo nos puede llevar a revivir problemas (no solo econmicos) de otras etapas de nuestra historia.

2014 es ao de elecciones y de rebrotes recesivos en bastantes pases europeos y posiblemente tambin en Espaa. Ser en el ao que comienza cuando veamos hacia qu lado se resuelve finalmente el pulso que est suponiendo la crisis, aunque nada de lo que ocurra en un sentido u otro estar libre de dificultades y convulsiones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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