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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2013

Ejemplos de la lucha social extremea
La conquista del pan

Javier Mestre
Rebelin


Que la vergenza la sientan ellos era el lema. Activistas del Campamento Dignidad de Mrida (Badajoz) repartieron frente a la sede de la Asamblea de Extremadura bolsas de alimentos a 176 familias el pasado 22 de noviembre. Dos das despus, doa Carmen Aguirre Castellanos, miembro del Opus Dei y presidenta del Banco de Alimentos de Badajoz, comunicaba a la Asociacin Campamento Dignidad que les suspendan de inmediato el suministro de alimentos porque haban hecho un uso poltico con ellos. Ah los tenemos, al frente de las organizaciones privadas que reparten la comida que el Estado compra con fines caritativos. Don Jos Antonio Busto Villa, el presidente de la Federacin Espaola de Bancos de Alimentos, tambin es un notorio miembro del Opus Dei. Pero el Campamento Dignidad sigue en pie de lucha y est plantando cara. Van a disputar por todos los medios el derecho a acceder, como cualquier otra asociacin, a los productos bsicos adquiridos por el Fondo de Garanta Agraria (FEGA), que compra cantidades masivas utilizando fondos europeos y las reparte a travs de dos entidades: la Cruz Roja y los bancos de alimentos. Ya se han unido trescientas familias emeritenses a los repartos del Campamento, porque as, adems de cubrir la necesidad biolgica, fortalecen la necesidad moral de no sentirse culpables de su pobreza. Los culpables son ellos, los de la clase de los que dirigen el FEGA y los bancos de alimentos, de los diputados regionales que legislan siempre mirando hacia otro lado, de los gobernantes que echan a la gente de las viviendas de alquiler social, de los banqueros que ejecutan las hipotecas, de los ejecutivos de privatizacin del agua o la luz que se las cortan a las familias en paro.

Enfrente de la oficina de empleo de Mrida se trabaja muy seriamente en el camino para dar la vuelta a la tortilla: quin y cmo ha de organizar la transformacin social? Siempre en la calle, a pie de cola de parados y paradas, la cuestin no ha consistido, obviamente, en hacer un debate, mesas redondas, cnclaves de universitarios de izquierdas. A partir de una certeza muy simple, a saber, que el movimiento se demuestra andando, y con una premisa de sentido comn a modo de gua ideolgica, a saber, que no van a ser precisamente los banqueros o sus manijeros quienes arreglen esto que tanto los beneficia, un puado de militantes llevan tres aos arremangados y construyendo la alternativa con los compaeros y compaeras que ms perentoriamente la necesitan. De modo que han dejado de lado todo un lxico, la jerga de la izquierda de siempre, por lo menos en sus vertientes ms decididamente abstractas, y han puesto todo su valor e ingenio en buscar la conexin con la clase obrera marginada y desarticulada, la que se lleva todos los palos y apenas puede respirar en la lucha por sobrevivir da a da.

Hay un detalle muy importante en el trabajo poltico del Campamento Dignidad: desde el ms bregado en luchas hasta el que acaba de llegar, todo el mundo tiene clara conciencia de la precariedad en la que estamos instalados; hoy son unas familias las que necesitan ayuda alimentaria o apoyo para que no las echen de sus casas, pero maana le puede tocar a cualquier otra de las que se creen ms firmemente asentadas en la clase media. Esto elimina cualquier atisbo de caridad en los actos. No estn las vctimas y quienes las ayudan. Se trata de un concepto casi opuesto, el cimiento de la dignidad. Se trata de solidaridad, de fraternidad, de un trabajo entre iguales conscientes de que, aunque las condiciones de vida de cada uno difieran bastante, los objetivos de la accin son los mismos para todos porque, como dice el refrn, hoy por ti y maana por m.

No es una casualidad que la lucha por el pan del Campamento Dignidad de Mrida provenga de la lucha por una renta bsica ciudadana. Sin la subsistencia asegurada es imposible la ciudadana, porque la necesidad nos convierte rpidamente en esclavos de las determinaciones que establecen otros. Tampoco es casualidad que el Opus Dei ande tan notoriamente presente en las instituciones caritativas que reparten alimentos a los miles de familias que estn pasando hambre. Perdneseme la cita, pero Karl Polanyi, en La gran transformacin, sita el momento decisivo del capitalismo ingls en el punto en el que el Estado elimina los sistemas de subsidio de pobres, lo cual los obliga a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas industriales en las peores condiciones que uno pueda imaginar. Para la burguesa es muy importante que los pobres sientan vergenza de serlo; que el parado o la parada se sientan culpables; que la marginacin se viva como un trauma merecido. Cuanto ms culpable la pobreza absoluta, ms dura la explotacin, porque ms dispuestos estamos a tragar con tal de no caer en ella.

El Campamento Dignidad ensea lo elemental a quienes queremos cambiar la sociedad: hay que empezar por nuestra gente, la clase obrera, por que crezcan en ella la dignidad y la conciencia. Ah se encuadra esta nueva conquista del pan, la disputa de la parte del len del reparto de alimentos, la que proviene de fondos pblicos, al entramado vergonzante de la caridad. No hay que perder de vista en ningn momento que la dignidad empieza donde termina el hambre. Ms de uno ha de saber que una mayora parlamentaria sin una fuerte organizacin social detrs ser un pelele para los poderes fcticos, y la fuerza transformadora provendr siempre de quienes ms la necesitan.

Ahora, en navidad y fin de ao, el Campamento Dignidad se ha encerrado en la concatedral de Mrida para que se les atraganten los langostinos a los responsables de que an no se haya pagado a millares de familias, despus de medio ao (medio ao de supervivencia extrema), el subsidio mnimo que el gobierno regional ha denominado renta bsica. Esta paguita que la burocracia del gobierno del PP est tratando de retrasar por todos los medios es un primer fruto de la lucha colectiva y exige todava ms pelea para que se termine de convertir en realidad. Con el encierro se est reivindicando, adems, el derecho a que no le corten el agua y la luz a la gente que no las puede pagar, el final de los desahucios, el comienzo de una verdadera poltica de empleo para acabar con el paro... y el derecho de todas las familias a disfrutar de las fiestas; para ello han repartido comida y repartirn tambin juguetes, todo fruto de la solidaridad ciudadana con el Campamento Dignidad.

Detalle final. Desde hace algn tiempo, los portavoces del movimiento extremeo van de aqu para all explicando lo que estn haciendo e impulsando una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por una renta bsica ciudadana a escala estatal. Lo que pasa en Extremadura parti de la importante y muy unitaria labor militante de recogida de 27000 firmas por la renta bsica en la regin, un ejercicio de comunicacin persona a persona que dio un impulso inesperado a la lucha social. Y ahora los expertos, es decir, los que han demostrado el camino a seguir con los hechos y no con los simposios, estiman necesario que todo esto crezca y sea la llamita que encienda el gran fuego en toda Espaa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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