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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2014

Comunicado conjunto FARC-ELN: A los integrantes de las dos fuerzas
"La unidad no slo es una necesidad estratgica sino tambin imperativo moral, patritico y popular"

Timolen Jimnez y Nicols Rodrguez Bautista
http://pazfarc-ep.org


Con motivo del fin de ao, al enviar un saludo fraternal, clido y revolucionario a todos los guerrilleros, milicianos, organizaciones polticas clandestinas y en general a toda la familia insurgente de las FARC-EP y el ELN, los comandantes de las dos fuerzas queremos destacar el inmenso esfuerzo unitario que hemos venido cumpliendo, y que nos hemos comprometido a sostener hasta el triunfo de nuestras mutuas aspiraciones polticas y militares.

Comienza a correr pronto el ao 2014, en el que el ELN y las FARC-EP cumpliremos cincuenta aos de lucha indoblegable por una patria socialista, soberana, democrtica, fundada en la justicia social y el desarrollo humano. Nacimos de la misma semilla, la rebelda y resistencia heroica de nuestro pueblo, y hemos crecido como un rbol gigante con dos troncos, que ha permanecido fiel a los intereses de los marginados, enfrentando sin tregua las polticas econmicas antipopulares y la salvaje represin con que la oligarqua dominante en nuestro pas, ha impedido el florecimiento de una alternativa democrtica por los cambios necesarios para nuestra liberacin nacional.

Creemos firmemente en la necesidad de reconocernos cada da ms como integrantes del mismo flujo histrico y poltico, como hermanos, compaeros y camaradas que apuntamos nuestras armas y estrategias en la misma direccin. La unidad no slo cuenta como necesidad estratgica sino tambin como imperativo moral, patritico y popular. Y debe materializarse mucho ms all de las declaraciones polticas y los abrazos, manifestarse en la efectiva desaparicin de las prevenciones entre mandos y combatientes de una y otra fuerza, expresarse en el permanente respeto, afecto y solidaridad, en los esfuerzos incansables por concertar y consensuar puntos de vista en las cuestiones concretas del trabajo organizativo, en la relacin con las masas y la poblacin civil, en el tratamiento a los problemas que puedan generarse por enfoques distintos en materias financieras, en las naturales contradicciones que el trabajo revolucionario puede originar en la cotidianeidad de la vida prctica.

En la medida en que la realidad se nos presenta siempre novedosa y rica en posibilidades y opciones, estamos obligados a generar una tica mutua de entendimiento. Sencillamente debemos asimilar, sin ninguna clase de reticencias, que si bien pueden aparecer posiciones contrarias en uno u otro aspecto, nuestra vocacin, nuestro talento y tacto revolucionarios han de hallar siempre el camino para saldarlas de modo positivo, de manera tal que signifiquen siempre la superacin de las dificultades y la aproximacin incesante de nuestros modos de pensar y trabajar. Atrs, en un pasado cada vez ms remoto y repleto de experiencias, deben quedar para siempre los tratamientos incorrectos a nuestras contradicciones, as como las actitudes negativas de algunos integrantes de nuestras fuerzas, que en gran modo condujeron a agravarlas.

Manuel Marulanda Vlez y Manuel Prez Martnez son dos hroes inmortales de la lucha popular y guerrillera en Colombia y Nuestra Amrica. Dirigieron durante muchos aos con sus espritus abiertos y visionarios el desarrollo de nuestras fuerzas y su actuacin poltica militar. Siempre habrn de servirnos como referentes de lo que significa toda una vida de esfuerzos y sacrificios por la causa de nuestro pueblo, de claridad deslumbrante en cuanto a la comprensin de nuestros pasos como parte de la incesante lucha de clases que enfrenta a los pueblos con sus explotadores. Somos tambin fruto de su tesn y ejemplo. Estamos obligados a culminar su obra.

Es por ello que al comenzar otro ao de nuestra hermosa y heroica lucha debemos exaltar la memoria de todos aquellos de los nuestros que cayeron en el campo de batalla. Recordar y dignificar a quienes perdieron la libertad en cumplimiento de sus tareas. Estimular y alentar a los que se encuentran heridos o enfermos. Todos ellos, con su sangre y energa escriben la historia de un pueblo alzado contra las injusticias. Y tejen el futuro de reivindicaciones y alegras.

Nuevas tareas, nuevas misiones, grandes retos nos esperan. Los enemigos de nuestro pueblo se arman y preparan con dedicado celo, con el objetivo cuidadosamente calculado de aplastarnos. Sin hacerlos grandes o sobrestimar su poder, debemos tener la claridad suficiente para entender que slo unos revolucionarios altamente calificados ideolgica, poltica y militarmente pueden asumir con xito la labor histrica de enfrentarlos con xito y vencerlos. Para ello cuenta sobremanera la fidelidad a nuestros principios, el esfuerzo permanente por estudiar y prepararnos en todos los campos, la conviccin inquebrantable de aplicar la disciplina y las medidas de seguridad en todos los momentos y circunstancias, recordar que no somos nada sin las masas, sin su apoyo y trabajo organizado. Entender por tanto la importancia de tratar la poblacin con el mximo de respeto y cario, condenar sin vacilaciones cualquier conducta que atente contra sus intereses, evitar a toda costa las imposiciones y rdenes con ella. Nuestra gran tarea consiste en aportar con alto esmero a sembrar conciencia en nuestro pueblo, Contribuir a organizarlo, unirlo y alzarlo a la lucha. Eso no puede hacerse a las malas, sino por la va de la persuasin.

Quisiramos referirnos por ltimo a nuestros esfuerzos por concretar las vas del dilogo para encontrar una salida poltica al largo conflicto armado que vivimos en nuestra patria. No podemos perder de vista que es el pueblo, el conjunto de las clases explotadas y marginadas, junto a los llamados sectores medios, suficientemente conscientes y unidos en un poderoso esfuerzo poltico o militar, los llamados a arrebatar el poder a las oligarquas gobernantes e iniciar la construccin de una sociedad y un Estado ms justos y humanos. Todos los esfuerzos nuestros, como revolucionarios, apuntan en esa direccin. El carcter antidemocrtico y violento del rgimen colombiano ha impedido el desarrollo del trabajo poltico, en el grado requerido para que la movilizacin popular pueda estremecer sus cimientos. Esa ha sido la razn fundamental de nuestra apelacin a las armas.

La va de la solucin poltica pretende entonces abrir una enorme brecha en ese rgimen, mover al movimiento popular a derribar las murallas de la intolerancia, a crear las condiciones para que se desate y florezca un poderoso movimiento alternativo, capaz de transformar de una vez por todas a Colombia. La bandera de la paz con justicia social y democracia no puede ser entendida como la desmovilizacin y entrega del movimiento guerrillero, sino como la concrecin de profundas reformas en los campos econmico, poltico, institucional y social. Por eso adquiere tanta importancia la lucha por la paz en nuestro pas, sobre la base de que son el Estado y las clases dominantes los nicos responsables de la violencia, el atraso y la pobreza reinantes en Colombia.

Los dilogos de paz, concebidos como una gran apertura para que las guerrillas amplen los espacios para hacer poltica, se acerquen ms a la poblacin y continen conquistando el corazn de la gente colombiana, pueden convertirse en el ms poderoso factor de agitacin y organizacin popular. El pueblo consciente y organizado sabr qu le corresponde hacer entonces.

Por eso las dos fuerzas estamos trabajando de lleno por concretar los dilogos de paz, lo cual no resulta fcil frente a un gobierno profundamente reaccionario, neoliberal, comprometido hasta el tutano con los intereses de las transnacionales y el imperialismo norteamericano, militarista, guerrerista y oligrquico. Un gobierno que tras su discurso pblico de paz lo nico que ambiciona es la rendicin de la insurgencia, su sometimiento, para quitar definitivamente ese obstculo a la hegemona del gran capital y el latifundio. Sera mucho ms fcil si logrramos contribuir a la instalacin de otro gobierno, de ndole democrtico, abierto a nuevas perspectivas. De ah la importancia de trabajar simultneamente en esa opcin.

Cada una de nuestras fuerzas empea sus energas por separado, trabajando arduamente con sus bases, animada por la voluntad de acumular la mayor cantidad de energas populares, inspirada por la conviccin de que los dos torrentes tendrn que confluir ms temprano que tarde. La movilizacin de nuestro pueblo juega el papel fundamental en el camino a construir la Nueva Colombia que soamos, y es por ello que materializar la mayor convergencia posible de masas resulta una necesidad vital.

ELN y FARC-EP estamos comprometidos a incrementar nuestro trabajo en ese sentido, y todos los integrantes de las dos fuerzas estamos obligados a asumirlo as en cada una de las tareas grandes y pequeas que nos imponga la lucha.

Reciban todos, nuestro abrazo combativo de navidad y ao nuevo.

Diciembre de 2013

NICOLS RODRGUEZ BAUTISTA y TIMOLEN JIMNEZ

Ni un paso atrs! Liberacin o muerte!

Contra el imperialismo! Por la Patria! Contra la oligarqua! Por el pueblo!


Fuente: http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/estado-mayor-central-emc/1614-a-los-integrantes-de-las-dos-fuerzas-farc-ep-eln.html



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