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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2014

Fukushima y la barbarie anticivilizatoria y antihumanista del capitalismo real

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Es una nota de Reuters que ha reproducido el global-imperial [1], afable, en general, y poco crtico con la industria nuclear y sus portavoces ms destacados. Sirva esta informacin como excepcin a sus reglas.

El nudo de la noticia: reclutadores contratados, free-lance o en nmina de grandes corporaciones buscan personas sin hogar que cobran menos del salario mnimo japons para realizar tareas arriesgadas en la central siniestrada de Fukushima. Sin miramientos, sin obsolescencia humanista.

Un ejemplo. Seji Sasa recorre, antes de que amanezca, la estacin de tren de Sendai, una ciudad al norte de Japn, cada maana. Busca indigentes, personas que duermen entre cartones protegindose, intentndose proteger del fro del invierno nipn. No es, por supuesto, un trabajador social. l es un liquidador perdn, perdn, un reclutador quera decir. Las personas empobrecidas, desinformadas, desesperadas, al lmite de todo, que malviven en esta estacin de tren, son potenciales trabajadores (peones escribe Reuters, el mismo trmino pen no cualificado- que se usaba para designar a trabajadores como mi padre en el fascismo espaol, el de Fraga y Samaranch), posibles peones deca, que Sasa el reclutador enviar a contratistas a Fukushima. La retribucin que obtiene: 100 dlares por cabeza. Como en los carteles de recompensas de las pelcula imperiales del Oeste.

De hecho, pensando framente, se trata de un procedimiento. Tcnicamente impecable. Fuerza de trabajo ms o menos legalmente contratada, salario mnimo en muchas ocasiones. Oferta y demanda. Me das, te doy. Trabajo, sin apenas proteccin (saldra ms caro y eso no es econmico), en la limpieza de residuos radiactivos. Hablamos, no hace falta recordarlo, de la tercera economa del mundo, hasta hace poco la segunda, un referente para muchas corporaciones y para numerosos pases, una de las vanguardias tecnolgicas del mundo, la productora de muchos de los cachivaches que pululan por las ciudades de las grandes megalpolis (nuestras antiguas ciudades).

Un argumento subyace a la situacin o permanece en la recmara por si fuera conveniente airearlo: puestos a correr riegos, a veces es inevitable, por qu no arriesgar la vida de los que tienen menos salud, menos vida por delante, una vida menos satisfactoria? No vale su vida menos, mucho menos, que la de los otros si hablamos con franqueza econmica-existencial? De hecho, el esfuerzo realizado en Fukushima se ve dificultado por la falta de supervisin y la escasez de trabajadores. Si es as -y es as!-, cul es entonces la pega?

En enero, octubre y noviembre de 2013, gangsters japoneses fueron detenidos y acusados de infiltrarse en la red de subcontratas de descontaminacin del gigante de la construccin Obayashi Corp y tambin de enviar, ilegalmente por supuesto (las leyes estn para ser trasgredidas!), a trabajadores al proyecto financiado por el Gobierno. El pasado octubre, Sasa el liquidador-reclutador reclut a varios sin techo en la estacin de tren, que despus terminaron limpiando el suelo y escombros radiactivos en la ciudad de Fukushima por menos del salario mnimo, segn la polica y los relatos de las propias personas involucradas. Algn problema, algo que objetar? Sasa es un profesional como una casa (de don Millet) de grande, como aquellos que retrataba mister Tarantino, otro profesional, en Pulp Fiction. No admiramos acaso los buenos profesionales? No agradecemos con cara entusiasmada la calidad y eficacia de sus trabajos? El de Sasa es uno ms y necesario. La vida es dura, no es un lugar para dbiles.

Las personas contratadas, comenta Reuters, acababan trabajando, a travs de una cadena de tres empresas intermediarias, para Obayashi. La corporacin en cuestin es una de las ms de 20 principales constructoras involucradas en los proyectos del Gobierno japons para eliminar la radiacin. Cul es la pega entonces? Hablamos del gobierno japons!

La ola de detenciones ha demostrado que los miembros de las organizaciones criminales ms grandes de Japn Yamaguchi-gumi, Sumiyoshi-kai e Inagawa-kai- haban establecido agencias de reclutamiento en el mercado negro al servicio de Obayashi. Desde luego, ni la empresa, ni TEPCO, ni el gobierno japons saban nada de eso. Nada ni nadie es perfecto! Lean, lean las condolencias: Estamos tomndonos muy en serio el hecho de que estos incidentes siguen sucedindose uno detrs de otro. Lo ha declarado Junichi Ichikawa, un portavoz de Obayashi. Y no slo eso: la compaa, la humanista empresa constructora, ajust el control de sus subcontratistas menores con el fin de excluir a los delincuentes (yakuza). La preocupacin por los derechos laborales siempre ha estado en el puesto de mando. Eso s, aadi Ichikawa: Haba aspectos de lo que habamos estado haciendo que no fueron lo suficientemente lejos. Mecachis en la mar! Bueno, todo se andar.

Parte del problema de controlar el dinero de los contribuyentes en Fukushima, seala Reuters, es el gran nmero de empresas involucradas en la descontaminacin: desde los principales contratistas que lideran el mercado hasta los pequeos subcontratistas. Desconocemos el nmero total, el sistema es complejo, muy complejo. Pero tenemos algunos indicios: en las diez ciudades ms contaminadas y en una carretera que recorre el norte ms all de las puertas de la planta destruida en Fukushima, Reuters advirti que 733 empresas estaban trabajando para el Ministerio de Medio Ambiente. Ms de setecientas! No es este el plan estratgico de todas las corporaciones que se precian en este maravilloso mundo del capital global y tal? A subcontratar, a subcontratara, hasta explotar a peones, a escoria humana, en la tierra y en el mar!

Reuters cont tambin 56 subcontratistas que figuran en las listas del Ministerio de Medio Ambiente nipn -sus contratos suman 2.500 millones de dlares- en las reas con ms radiactividad. Al no haber sido aprobadas por el Ministerio de la Construccin, no hubieran podido conseguir licitaciones en cualquier otra obra pblica. Pero la realidad impone sus normas y genera cambios legislativos. Como est mandado! Una ley de 2011, la que regula la descontaminacin, puso bajo el control del Ministerio de Medio Ambiente el mayor programa de gasto administrado nunca por esta institucin. Ya est, arreglado! Esa misma norma rebaj los controles sobre los licitadores haciendo posible que las compaas ganaran contratos de limpieza de radiacin sin la bsica publicacin de los mismos y el certificado requerido para participar en trabajos pblicos como la construccin de carreteras. No haba que ponerse estupendos, no hay que ser tan exquisitos, no son tiempos, nunca lo fueron, de lricas estpidas. Directos al corazn de la obra y de las tinieblas si es necesario! Los derechos laborales, mirados sin prejuicios, son obstculos a la modernidad imparable, a la bsqueda del beneficio y la acumulacin sin lmite! Son obsoletas reclamaciones de hombrecitos y mujercitas dbiles y estpidos!

Reuters encontr cinco empresas trabajando para el Ministerio de Medio Ambiente que no pudieron ser identificadas. No estaban registradas en el Ministerio de la Construccin. No consta su nmero de telfono o pgina web y no se pudo encontrar un simple registro corporativo que revele su dueo. Tampoco haba registro de esas empresas en la base de datos de la Teikoku Databank, principal empresa de investigacin de crdito. Y qu, qu pasa? Todo claro, difano, limpio, humanista, integrador, como el capitalismo mismo, eso s, en la medida de lo posible. Slo en esa medida! Lo otro es irracionalismo enrojecido.

En sntesis: qu maravilla la lluvia en Sevilla y el trabajo radiactivo en Fukushima! A qu era y sigue siendo una industria segura, eficaz, humanista, con garantas garantizadas, simptica, cientficamente impecable, con buen rollo?

Cuanta razn tena la asesinada Rosa Luxemburg: socialismo o barbarie! Cuntas razones esgrima Francisco Fernndez Buey cuando insista en las dimensiones antihumanistas del capitalismo sin bridas, sin principios y con la obsolescencia del ser humano-trabajador por bandera y en su programa del da a da! Y as, sin alteraciones, hasta el desastre final a no ser que los desfavorecidos del mundo griten, gritemos: ni un paso atrs! , no en nuestro nombre! A por ellos! No hay otra alternativa.

 

Nota:

[1] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/30/actualidad/1388428242_330917.html

 

Salvador Lpez Arnal es nieto del cenetista asesinado en mayo de 1939 delito: rebelin militar-: Jos Arnal Cerezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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