Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2014

Francotiradores pacficos saharauis

Pascual Serrano
La Marea


Cuando la lucha de un pueblo se alarga durante 40 aos, y la organizacin poltico-armada que la lideraba lleva veinte aos de tregua despus de que le fuera prometida una salida pacfica del conflicto que result ser mentira, los ciudadanos adoptan formas de lucha de todo tipo. Es lo que ha sucedido con el pueblo saharaui. Su reivindicacin de independencia se remonta a finales de los aos 60 y la tregua entre el Frente Polisario y el ejrcito de Marruecos, a 1991.

Uno de ellos es el pintor Moulud Yeslem. Tiene 36 aos, estudi en Cuba y a su vuelta cre con su hermano un centro de arte. Fue a los territorios ocupados, vio el muro y le impresion mucho. Desde entonces no dej de pensar en qu poda hacer l como artista. Primero organiz una exposicin de pintura itinerante por Espaa, pero le pareci insuficiente. Tambin hizo un documental titulado Aquel da, sobre cmo le cambia la vida a una persona el da que pisa una mina antipersona. Ahora ha puesto en marcha un proyecto que consiste en poner una flor de papel por cada mina. Lo explica as: La idea es pedirle a la gente que fabrique una flor para llevarla al muro que separa el Shara y sembrarla para sustituir una mina. El objetivo es conseguir diez millones de estas flores para crear una lnea de 2.700 kilmetros, donde hay unos diez millones de minas. Empezamos el pasado 23 de abril y lo hemos llevado a cuatro ciudades espaolas y ya hemos logrado 5.500 flores. En Gav, cerca de Barcelona, conseguimos 3.500 flores con la implicacin del Ayuntamiento. Con motivo del Festival de Cine del Shara (FiShara), llev 500 flores a la zona sembrada de minas, que plant junto con la teniente de alcalde de Gav, Emma Blanco.

Marruecos controla la zona al oeste de este muro que construy, mientras el territorio al otro lado que es un 35% del total est en manos del Frente Polisario. El muro est vigilado por el ejrcito marroqu. Tiene trincheras, alambradas de espinos y una extensa franja sembrada de minas antipersona y anticarro. Se calcula que existen entre 7 y 10 millones de artefactos, muchos de ellos de fabricacin espaola. Marruecos no ha firmado el tratado internacional contra esas minas. El muro debe desaparecer y las minas tambin. El Polisario hizo un acuerdo con Surfrica para desactivarlas, pero el lugar donde estn las minas es una zona neutral, donde no tienen competencia ni Marruecos ni el Polisario, slo la tiene la ONU, y sta no se implica. Otro problema es que las minas estn colocadas muy cerca de la superficie y, a diferencia de otros terrenos, la lluvia cada en la arena del desierto provoca que la mina se desplace y vaya a otros lugares, incluso a partes donde se ha desminado, explica Yeslem.

La idea del activista es implicar a la sociedad catalana en el da de San Jordi para conseguir un milln de flores de papel y tela. Para ello, una de las ideas ya enseadas por Moulud Yeslem es dejar en el suelo unos papeles con la fotografa de un mina para que la gente las pise. El saharaui explica que mucha gente tiene demasiada prisa y no quiere escuchar las explicaciones de los activistas. Cree que, sin embargo, si los transentes se marchan con uno de esos papeles pegados a la suela del zapato, al quitarlo descubrirn un mensaje que dice: Si sta fuera una mina real, usted estara mutilado.

Yeslem tambin quiere implicar a activistas marroques, no slo saharauis. Se trata de romper tambin el otro muro, el muro de la informacin. Por su parte, Blanco, la edil de Gav, seala que su idea es contactar con mujeres y gente mayor que hacen manualidades, como las manteleras. Les proponemos que monten un taller para ensear a la gente a hacer las flores y al final terminan explicando el proyecto a sus vecinos.

El campen saca la bandera Salah Amaidan Hmatou naci en 1982 en El Aain ocupado. Un da una comisin marroqu que tena la misin de elegir al mejor corredor del Shara fue a su casa para presionarle a l y a su padre para que formara parte de la seleccin oficial marroqu de atletismo. Todo lo que dice el gobierno marroqu es obligatorio; por eso mi padre tuvo que aceptar. La poltica marroqu quiso hacer propaganda con ello; quiso aprovechar el deporte para vender que la insercin es aceptada por los saharauis, recuerda Hmatou. Durante el tiempo que estuvo en Marruecos fue all con 13 aos aos, sinti el odio y la marginacin por ser saharaui, relata. A la vuelta en los territorios ocupados del Shara, fue detenido durante la intifada de 1999 y sometido a tres das de interrogatorios. Al haber sido integrante del equipo nacional de atletismo, hubo presiones desde algunas instituciones para liberarlo a cambio de que volviera a Marruecos y a los entrenamientos.

En 2003 mejor su propio rcord en 10.000 metros y fue seleccionado para competiciones internacionales en representacin de Marruecos. Entonces pens en aprovechar esta oportunidad para expresar la situacin que viven los saharauis. Se trata de una idea exclusivamente personal fruto de la indignacin, aclara.

En una competicin internacional en la localidad francesa de Agde, el 4 de abril de 2004, cuando quedaban 200 metros para llegar como primer clasificado a la meta, sac una bandera saharaui y recorri la distancia ondeando la insignia. Repiti el gesto en otra competiciacin, en la que lleg segundo, esta vez con una camiseta saharaui. Comenzaron las represalias y amenazas por telfono desde la embajada marroqu en Francia y tambin contra su familia en los territorios ocupados. Todos sus parientes fueron despedidos de sus trabajos. Hmatou nunca pudo volver a Marruecos. Desde 2004 vive en Francia como asilado poltico.

Mi fama afirma es una oportunidad para expresar las dificultades por las que atraviesan los saharauis y tambin para denunciar la ocupacin ilegal del Shara por parte de Marruecos. Quiero llevar ese mensaje a la opinin pblica francesa y al gobierno francs que apoya esa ocupacin. Los medios de comunicacin franceses nunca hablan de las zonas ocupadas. Mi objetivo es competir donde haya mucho pblico para poder llevar el mensaje del pueblo saharaui. El documental The runner (Corredor de fondo), protagonizado por el propio Hmatou, cuenta su particular historia. La pelcula simboliza la continuidad de una lucha, afirma, porque all donde he estado compitiendo he defendido una causa y, mediante la pelcula, se puede seguir viendo y escuchando nuestro testimonio.

Gritos y cmaras contra el muro En los campamentos de refugiados en Tinduf, en territorio argelino, naci y se cri Omar Hassena Ahreyem, que luego se licenci en Cuba. Despus, volvi a los campamentos donde ahora dirige el nico centro de menores. Es miembro de la plataforma Gritos contra el Muro Marroqu, un grupo juvenil voluntario que, segn afirma, mediante acciones pacficas, intenta derribar el muro ms largo del mundo, a la vez que se esfuerza en hacer este muro visible para el resto de la comunidad internacional. La plataforma fue fundada el 1 de enero de 2003 con tan solo 37 personas. Ahora ya son cientos. Lo dirigen ocho jvenes, cuatro de los campamentos y cuatro de la dispora, que van rotando cada cuatro meses.

El colectivo convoca manifestaciones todos los meses en la parte liberada del muro, a apesar del riesgo que suponen los miles de minas antipersona y antitanque colocadas por Marruecos. De ese modo, recordamos a los marroques que estn custodiando un terreno que no es suyo, cuenta Ahreyem. A travs de altavoces, globos o cartas le decimos al ejrcito marroqu que somos pacficos y que queremos un dilogo para la paz. Sabemos que ellos no tienen un mandato poltico pero queremos sensibilizarles desde el punto de vista humano. Al mismo tiempo, los cascos azules comprueban que somos pacficos.

Los cuatro lderes de la plataforma en la dispora saharaui hacen visible el muro en el exterior a travs de manifestaciones y movilizaciones frente a embajadas y consulados marroques en el extranjero. Tienen previsto organizarse tambin en las zonas ocupadas del Shara, a pesar de la represin del gobierno marroqu.

En 2009 un grupo de jvenes periodistas saharauis cre la televisin RADS TV. Hoy son once profesionales, cuatro mujeres y siete hombres, que trabajan en las zonas ocupadas de forma clandestina. Con frecuencia son apresados y encarcelados durante das, o bien les confiscan sus cmaras. Uno de ellos es Tahar Sidi Hamdi. Cuando era estudiante universitario, en 2003, le encarcelaron y sufri torturas. Lo colgaron boca abajo y lo tuvieron tres das sin dormir mientras diferentes equipos se relevaban en el interrogatorio. Desde la televisin emiten seis horas al da a pesar de que les han expulsado de muchos satlites, tanto europeos como rabes. A los corresponsales internacionales que estn en Rabat no les dan autorizacin para ir a los territorios ocupados y ver lo que sucede, denuncia Hamdi. De ah la importancia de nuestro trabajo a la hora de sacar a la luz la represin marroqu en las zonas ocupadas. Queremos que la comunidad internacional, en especial Francia, presione a Marruecos para que permita a los periodistas que entren y vean lo que sucede en los territorios ocupados.

Trabas en la universidad marroqu Mohamed Elbachir Lansar tiene 25 aos. Es un activista saharaui en la Universidad Ibn Zohr, en la ciudad marroqu de Agadir. Junto con otros compatriotas intenta realizar actividades culturales y sociales relacionadas con el Shara en la universidad. Cuando los saharauis intentamos festejar nuestros aniversarios, los marroques toman militarmente las universidades para impedirlo. Prohben cualquier actividad prosaharaui en la universidad. Si hacemos una exposicin de fotos, nos la prohben, denuncia. A Elbachir le han detenido varias veces, le han torturado y abandonado en un descampado a varios kilmetros fuera de la ciudad.

Segn afirma, a los saharauis no les permiten apuntarse a algunas especialidades universitarias como magisterio, salud o aviacin. Lansar denuncia que en los territorios ocupados est prohibido abrir universidades. El objetivo es que no aumente el nivel de formacin de la poblacin, afirma. Los protagonistas de este reportaje son jvenes saharauis que han nacido y crecido bajo la ocupacin marroqu. Sobreviven, igual que su nacin, dispersos en el Shara ocupado por Marruecos, en los campos de refugiados en territorio argelino, en las zonas liberadas o exiliados en otros pases. Pero, como seala Omar Hassena, con la sensacin de que nuestra vida no vale nada. Se malgasta sin futuro ni perspectiva. Su indignacin ante los sucesivos gobiernos espaoles que los han abandonado, los franceses que apoyan a Marruecos y Naciones Unidas que los desprecia e ignora, no para de aumentar. Son francotiradores pacficos por ahora. El Polisario firm hace ms de 20 aos una tregua a cambio de la promesa de un referndum que nunca llega. Los lderes saharauis cada vez tienen ms difcil convencer a estas nuevas generaciones de que la salida debe ser pacfica y la paciencia infinita.

[Artculo publicado en la edicin en papel nmero 11 de La Marea, a la venta aqu]



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