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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2014

La victoria de la Nueva Mayora como triunfo de la elite

Sebastin Farfn
El Mostrador


La Nueva Mayora y el nuevo gobierno liderado por Michelle Bachelet a partir del 2014, representan la consolidacin y materializacin de los intentos por parte de la elite chilena para recuperar el consenso poltico en nuestro pas.

En medio de las enormes movilizaciones sociales del ao 2011, las cpulas concertacionistas tomaban nota de lo que suceda, con el objeto de dar salidas polticas a los peligros inminentes que se vean venir en el horizonte. El da 5 de agosto del 2011, Ricardo Lagos citaba a los principales lderes concertacionistas para analizar el cuadro poltico y para hacer frente al temor de un desfonde de la poltica, concluyendo que la situacin del pas es responsabilidad colectiva. Para el da 12 de agosto de ese mismo 2011, liderazgos como Patricio Walker advertan que la mejor manera de hacernos cargo de la crisis poltica y social que enfrentamos, evitando de paso el surgimiento de una democracia populista o delegativa al estilo Chvez, es fortaleciendo la democracia representativa. Finalizaba su mirada sealando que debemos estar dispuestos a construir un nuevo pacto social y poltico.

A qu respondan estas urgencias polticas? Qu buscaba la cpula concertacionista con estas seales?

Ante todo, se puede responder sealando que las movilizaciones sociales significaron una potente seal que fue captada por los sectores ms atentos del bloque dominante. La Concertacin busc dar salidas ms claras a esta problemtica. Lo que puso en juego la movilizacin social fue el poderoso consenso poltico y social que el bloque concertacionista haba logrado constituir desde los aos 90 en adelante. En Chile el consenso est trastrocado. Lo que Edgardo Boeninger, en un dejo de honestidad saludable, sealaba como operacin legitimadora, o sea, dotar de legitimidad al modelo heredado desde la dictadura, hoy apareca en peligro.

Antonio Gramcsi sealaba que la clase dirigente tradicional, que tiene un numeroso personal adiestrado, cambia hombres y programas y reasume el control que se le estaba escapando con una celeridad mayor de cuanto ocurre en las clases subalternas; si es necesario hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demaggicas, pero se mantiene en el poder. Las cpulas concertacionistas tomaron la iniciativa detrs del objetivo de retomar el consenso y no abrir espacios para peligros populistas o nuevas fuerzas que rompieran el escenario. Podramos decir que estos sectores representaron el sector ms lcido y hbil del bloque dominante, mientras la Alianza represent el sector ms conservador.

Efectivamente existen muchos titulares que el gobierno de Michelle Bachelet ha tomado. Sin embargo, eso no quiere decir lo mismo a su concrecin. Debemos recordar lo que nos deca Gramcsi: la clase dominante hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demaggicas, pero se mantiene en el poder. Sobre esto quizs la mejor manera de medir el fondo de lo que seala la Nueva Mayora sera escuchar con atencin a los empresarios, pues finalmente el clculo y las apuestas son cosas que para ellos son de vida o muerte.

La Alianza fue incapaz de leer adecuadamente el escenario, con lo que qued con un relato inconexo, o sea, una lectura y propuestas que aparecan como anacrnicas en relacin a los nuevos elementos que el sentido comn haca suyo. Desde el 2011, y aun hasta hoy, desde la tribuna de La Tercera se segua asegurando que el diagnstico del malestar social era un diagnstico apresurado, buscando quitar del escenario la realidad de la conflictividad social. Sin comprender la apuesta concertacionista y mostrando la confusin de la Alianza ante el nuevo escenario, Longueira sealaba en su momento: Ya ni la Concertacin defiende lo que hizo su gobierno. Entonces hoy estn todos siendo arrastrados por la calle, la consigna manda: reforma tributaria, fin al lucro, educacin gratuita, nada con contenido. El conglomerado de la Alianza se mostraba como el ltimo paladn que casi de manera voluntarista defenda el legado de Jaime Guzmn. Los resultados electorales han dado claras muestras de que la capacidad de adaptarse por parte de la Alianza fue baja y eso le pas la cuenta, sobre todo al sector ms conservador que es la UDI.

Mientras esto pasaba en la Alianza, la Concertacin entenda bien su rol en un nuevo escenario. Ricardo Lagos publicaba un documento titulado Avanzar hacia la primavera chilena, donde, entre otras cosas, se sealaba que es necesario avanzar hacia una mayor legitimidad de nuestro sistema democrtico. Las movilizaciones ciudadanas nos abren un espacio para mejorar la poltica y recuperar su prestigio.

El resultado de estas reflexiones polticas fue el buscar dar ms espaldas a su propio proyecto, sumando a sectores ubicados a la derecha de los movimientos sociales, concretamente al Partido Comunista. A su vez se perseguira cubrir de legitimidad a este nuevo bloque buscando sumar a diversos rostros que aparecieron ligados en la lucha contra el establishment poltico, haciendo el contrapeso a las desgatadas imgenes de los Escalona, Girardi o Andrade. De esta manera se busc atraer a Giorgio Jackson, Ivn Fuentes, Camila Vallejo o, ahora ltimo, a Moiss Paredes. Finalmente, se busc adoptar un conjunto de demandas surgidas desde los movimientos sociales, quitndoles todo su contenido de ruptura, desnaturalizndolas y echndoselas al bolsillo. Bien sealaba Nstor Kohan cmo las demandas populares se resignifican y terminan trituradas en la maquinaria de dominacin.

Todos estos movimientos dieron como resultado a la Nueva Mayora. El enorme triunfo electoral no es sino el triunfo de la apuesta de meterse en el bolsillo a los movimientos sociales, por parte del sector ms lcido del bloque dominante.

Efectivamente, existen muchos titulares que el gobierno de Michelle Bachelet ha tomado. Sin embargo, eso no quiere decir lo mismo a su concrecin. Debemos recordar lo que nos deca Gramcsi, la clase dominante hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demaggicas, pero se mantiene en el poder. Sobre esto quizs la mejor manera de medir el fondo de lo que seala la Nueva Mayora sera escuchar con atencin a los empresarios, pues finalmente el clculo y las apuestas son cosas que para ellos son de vida o muerte.

Andrnico Luksic seal ante la contienda electoral que no hay ninguna (preocupacin), hay que seguir creciendo, seguir haciendo las cosas bien. Hay que tomar el deseo de la ciudadana de que cambien algunas cosas, que se mejoren otras. Ms claro imposible. Desde Wall Street, el director ejecutivo de J. P. Morgan seala con lucidez que la demanda por abordar este tema no la ha impuesto la coalicin de izquierda, sino que proviene de un reclamo social que obligara a cualquier partido poltico a enfrentarlo. Otro analista seala que estimamos que los riesgos de cambios drsticos al esquema institucional de Chile son reducidos, independiente de los resultados de la eleccin. La honestidad de Wall Street da ciertas luces.

El nuevo gobierno de Bachelet da como resultado un escenario complejo para la izquierda. Se buscar retomar el aparato de contencin social que se afloj durante el gobierno de Sebastin Piera, a su vez existirn muchos recursos para que nuevos liderazgos se sigan viendo incorporados al nuevo gobierno. Tras un rostro amable y con la incorporacin de muchos, es probable que los que vayan quedando fuera sean perseguidos con rudeza, buscando su aislamiento y atomizacin del escenario poltico.

Pese a que el escenario es adverso, Bachelet y la Nueva Mayora debieron hacer una concesin que para ellos es peligrosa. Los elementos programticos que han tomado son explosivos y resulta difcil que sean desactivados completamente. Las demandas englobadas en derechos sociales y en temas de soberana nacional, si son llevadas hasta sus ltimas consecuencias, es inevitable que choquen con el empresariado nacional e internacional. Inevitablemente Bachelet realizar reformas, pero que quedarn a medio camino y que no cumplirn las expectativas previstas por muchos alrededor de su gobierno. Desde el mismo Wall Street ven este temor. Administrar las expectativas creadas simultneamente en tantos frentes puede atentar contra el resultado del proceso de reformas y generar frustraciones con repercusiones polticas, seala el director ejecutivo de J. P. Morgan. Esto no es un tema de voluntad, sino que de clase. Se harn reformas, pero jams se legislar contra s mismo. En educacin, sern capaces de expulsar al consorcio norteamericano Laureate?, sern capaces de recuperar el mar y afectar a la familia Zaldvar, participantes de CORPESCA ligados a los Angelini? Lo dudamos. De esta manera, creemos que las demandas sociales surgidas los ltimos aos representan una bomba al interior de este nuevo gobierno. Resguardar este patrimonio y buscar llevar hasta el final este programa, ser la tarea de la izquierda chilena y, por lo tanto, son garanta de futuro ms all de la Nueva Mayora.

En este sentido estamos convencidos de que, pese a la victoria de esta apuesta de la clase dominante, la ltima palabra la tendrn los movimientos sociales y los trabajadores. Las calles debern ser protagonistas de este nuevo escenario donde, a la par de la lucha, como izquierda deberemos prepararnos para levantar una alternativa ms consolidada y que haga frente a estos nuevos desafos, tanto en la calle como en el plano electoral. Si algo nos dej este escenario fue experiencia y balances acumulados. Deberemos cerrar filas, prepararnos y desplegarnos en la lucha social para que estemos en condiciones de decirle a nuestro pueblo, como el cuento de Andersen: El rey est desnudo!

Sebastin Farfn es Encargado nacional de la UNE (Unin Nacional Estudiantil)


http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/01/01/la-victoria-de-la-nueva-mayoria-como-triunfo-de-la-elite/


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