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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2014

De Marca tu Voto a Presta tu Voto

Alberto Mayol
Rebelin


En un escenario poltico conservador, la campaa Marca tu Voto apareci como un gesto que limitaba al norte con la desobediencia civil y al sur con la conquista de la institucionalidad desde la ciudadana. Si bien no se trata en sentido estricto de desobediencia civil, pues no se pide vulnerar una norma legal y convocar a su incumplimiento, s se trat de un llamado a vulnerar una prctica normalizada y cuya norma social imperaba sin contrapeso: esa norma se basaba en la conviccin de que un voto marcado era un voto nulo y, por tanto, un voto perdido. Fue un llamado a incumplir entonces una norma social. Pero, adems, fue un esfuerzo de arribar a la construccin de la institucionalidad desde la ciudadana. Y ello fue en un sentido doble: por el contenido de la propuesta (llamar a una Asamblea Constituyente) y por su forma (conquistar la Asamblea ocupando caminos que no estaban hechos para ello).

 El espritu de un acto poltico como marcar el voto es de rebelda y protesta. Y, en tanto tal, calzaba con el espritu de impugnacin del Chile actual. Pero todo espritu de rebelda supone un aparato que lo administre, un cuerpo de funcionarios que haga operativa la accin. Los administradores de Marca tu Voto fueron los impulsores para Chile de esta idea, pero tambin fueron sus administradores. Y como suele ocurrir en estos casos, en algn momento la protesta se torna astucia, maquinacin y clculo. Todo Cristo tiene su Pablo. Y aunque esto no es un problema en s mismo, lo es cuando los clculos son equivocados o cuando vulneran el espritu del acto que se est promoviendo. Si marcar el voto con las letras AC para estimular la convocatoria a una Asamblea Constituyente naca de la rebelda a un orden institucional y poltico que niega ese camino o, al menos, lo objeta significativamente, no se puede pretender caminar por la institucionalidad ni menos jugar a la seduccin de los poderosos. De lo que se trata es de irritarlos. Y nada de eso ocurri. Cuando mucho, molest a la derecha, cosa nada difcil y a estas alturas irrelevante.

Marca tu Voto tuvo numerosas oportunidades para radicalizar su postura e irritar a la institucionalidad. La tuvo cuando Juan Emilio Cheyre demostr desconocer la diferencia entre voto impugnado y nulo. Debi apostar a su salida del Servicio Electoral. No lo intent siquiera. Luego los administradores de Marca tu Voto tuvieron reuniones con el Servel y sealaron que el camino estaba abierto para la iniciativa. Pero el Servel contestaba en todos los medios de comunicacin que el nico voto vlido es el que marca una preferencia y no tiene otras anotaciones, para luego dar una serie de referencias sobre posibles excepciones. El Servel no era la solucin, era el problema. No haba que darle la pelota, haba que quitrsela.

 

La ruta de Marca tu Voto fue errtica. Cuando la encuesta CEP revel que el 45% de los chilenos deseaban Asamblea Constituyente, no hubo celebracin. Los convencieron de que era un problema, que ahora la expectativa era mayor. El mundo poltico, que siempre entendi que esta convocatoria era agua para otro molino, insisti en que, de ah en ms, un resultado muy inferior a 40% de AC era un fracaso para la iniciativa. Y parte de este discurso penetr las propias filas de Marca tu Voto. Haban perdido el foco: su objetivo era marcar el voto, no conquistar la realizacin de la Asamblea Constituyente. Mientras tanto, la mayor parte del pas todava no comprenda la posibilidad de marcar el voto sin anularlo, es decir, el mensaje fundamental no haba sido comunicado eficazmente. La campaa llegaba a la elite informada, estaba orientada a la oligarqua buena onda.

El momento de mayor confusin de la iniciativa Marca tu Voto fue con el paso a segunda vuelta de las candidatas Bachelet y Matthei. Habiendo logrado en primera vuelta un xito razonable, con un conteo alrededor del 10% de los votos y sin impugnaciones relevantes (slo la Fundacin Jaime Guzmn), la iniciativa decidi proyectar la accin para la segunda vuelta. Era evidentemente un error. Mientras en primera vuelta haba candidatos que llamaban a marcar el voto, en segunda no los haba. Matthei era opositora a la Asamblea. Y lo ms cercano a la AC que Bachelet haba dicho era: No est descartado ningn procedimiento institucional para cambiar la Constitucin. Ni siquiera haba dicho: La Asamblea Constituyente no est descartada. Ni siquiera haba dicho: La Asamblea es un procedimiento institucional.

Con esa confusin, la ruta electoral hacia la transformacin radical del orden poltico en Chile ha dejado de ser un camino (si alguna vez lo fue), incluso para ejecutar impugnaciones de alcance medio. No vale la pena prestar el voto, aunque sea marcndolo. Es imprescindible avanzar por nuevos caminos.

Marcar AC naci para liberar al voto de sus ataduras lgicas (se vota por candidatos, no por conceptos). Su carcter conceptualmente subversivo esto es, su movimiento de subtexto qued en nada al pretenderse que en segunda vuelta siguiera operando la campaa. Era un llamado explcito a votar, en primer lugar; y a votar por Bachelet, en segundo. Por lo dems, en el Chile actual slo la protesta y la abstencin han servido para generar transformaciones. Y marcar AC ya no era protesta. E indudablemente ya nunca fue abstencin.

Cuando era evidente que el fenmeno central de la segunda vuelta era la abstencin, la convocatoria de marcar el voto dej de ser subversiva e irritante para el sistema. Pas a ser una forma de llamar a votar. Y la estrategia de Marca tu Voto en segunda vuelta pas de la ingenuidad a la astucia. Ignacio Iriarte dijo en diversos medios de comunicacin que el llamado era a marcar AC, pero que tambin era preferible que marcaran una preferencia. Este discurso nunca fue escrito en ningn sitio, pero fue dicho en diversos medios de comunicacin. Habiendo ya slo dos candidatas, el llamado era funcional a Bachelet. Por supuesto, hubo una serie de sofisticadas argumentaciones para explicar cmo las excepciones son ms importantes que las regularidades y que, dado que hubo algunos votos de Matthei marcados con AC, entonces habra tambin un camino por esa ruta. Y aunque lo hay, es un camino que debe ser construido, que no consiste en esperar que los votantes de derecha voten por sus candidatos al tiempo que los impugnen. No es una ruta sencilla. De momento se parece ms a la irrupcin de la cantante calva.

Las reglas del mtodo de la campaa Marca tu Voto fueron errticas. Su relacin con la Nueva Mayora fue oblicua. Naci como una forma de presionar a Bachelet para avanzar por la ruta de la Asamblea Constituyente, pero termin siendo otra forma ms (de las tantas) que se usaron para evitar la abstencin (sin xito). La iniciativa Marca tu Voto no supo asumir el principal rasgo de la Nueva Mayora: la posibilidad de influir sobre ella es ser un peligro para ella (el movimiento estudiantil, por ejemplo) o ser una solucin (el Partido Comunista, por ejemplo, como forma de maquillar una aproximacin al movimiento estudiantil). No hay otra ruta. Si la campaa Marca tu Voto hubiese ayudado a vencer la abstencin de un modo detectable, existira para la Nueva Mayora. Si hubiese llamado a no votar en segunda vuelta, existira para la Nueva Mayora. Pero el camino intermedio, la rebelin timorata de las elites sin masas, no sirve.

El colmo de la confusin fue terminada la segunda vuelta, cuando en carta a La Tercera Ignacio Iriarte comienza diciendo: A propsito de una nota publicada el domingo en su diario, nos parece necesario precisar que la campaa ciudadana Marca tu voto no emplaz junto al Partido Progresista a la presidenta electa a convocar a una asamblea constituyente, ya que la campaa y la estructura que le dio vida cerr una etapa el 15 de diciembre. Es decir, se consum as el error: el instrumento destruy el objetivo. El objetivo era marcar el voto, no llamar a una Asamblea Constituyente. Y, por tanto, acabada la eleccin, no se llama a convocar una Asamblea, sino a esperar novedades del cuadro burocrtico de Marca tu Voto (novedades que no llegan). Ms an, se hace un gesto poltico para marcar distancias con un partido que apoya la Asamblea y para generar proximidad con los partidos que la rechazan en silencio. Parece incomprensible. Y lo es.

Estoy seguro que somos muchos, de entre quienes apoyamos en primera vuelta la iniciativa, los que hemos percibido con cierto estupor las seales que conducen a conductas dciles y amables con la Nueva Mayora por parte de Marca tu Voto. Y el estupor es doble: primero, porque es una iniciativa ciudadana y no partidista y, segundo, porque la proximidad a Bachelet no ha servido de nada, ni servir. Por mi parte, estuve dispuesto a salir del abstencionismo por una vez el 17 de noviembre, por el solo hecho de apoyar esta iniciativa que, aunque errtica, era lo que haba para expresar la ruta de la Asamblea. Sin embargo, hace ya un par de semanas que las palabras de Francisco Ziga, jefe del equipo comunicacional, dieron cuenta de algo que era evidente para todo aquel que lo hubiese escuchado desde hace meses: no est en los planes de Bachelet hacer una Asamblea Constituyente. Si el camino elegido por la campaa era el monrquico, esto es, sensibilizar a Bachelet (y eso era, por desgracia) ha fracasado. Y quienes apoyamos la accin, simplemente prestamos el voto.

Irnicamente la confusin y consecuente derrota de la Iniciativa Marca tu Voto es irrelevante. El proceso constituyente en Chile se ha abierto. La fractura entre lo social y lo poltico es tan grande que el mero vnculo jurdico de una nueva norma no alcanzar a producir un espacio de representacin legtimo. Ser imprescindible la Asamblea. Si la idea es que la institucin ms criticada, como es el Congreso Nacional, se haga cargo de la nueva Constitucin, no cabe duda que dicho camino ser pedregoso y lleno de retrocesos. Si la idea es revitalizar las 54 reformas de 1989 con la forma de una nueva Constitucin de la elite poltica, no funcionar. La democracia de los acuerdos est muerta (que no est enterrada es por culpa de sus familiares). La crisis de representacin en que habitamos es un sntoma de un problema ms profundo, que es la incapacidad del sistema poltico para contener en su seno los procesos sociales y polticos. Estos procesos no requieren del acuerdo de sus lderes. No necesitamos la visin monrquica que espera que Bachelet se convenza de hacer una Asamblea. La sociedad se basta a s misma, los procesos histricos pasan por encima de los individuos. En Chile habr una Asamblea Constituyente, a pesar de la derecha, a pesar de la Democracia Cristiana, a pesar del Partido Socialista, a pesar de Bachelet, e irnicamente a pesar de iniciativas como Marca tu Voto, cuyo exceso de ingenuidad (esperemos, porque tambin puede ser de astucia) les impide caminar en lnea recta al objetivo de la Asamblea Constituyente.

http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/01/02/de-marca-tu-voto-a-presta-tu-voto/


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