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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2005

In memoriam: 17 de julio, 1980 2005
La tumba deshabitada de Marcelo Quiroga Santa Cruz

Wilson Garca Mrida
Servicio Informativo Datos & Anlisis


25 aos despus de su asesinato y desaparicin recordamos a quien no slo fue un inclaudicable intelectual socialista. Marcelo era tambin uno de los mejores escritores del pas y es el nico novelista boliviano galardonado con el Premio William Faulkner


Cerca al medio da del 17 de julio de 1980, los paramilitares al mando del coronel narcotraficante Luis Arce Gmez un alumno aplicado de la CIA invadieron la sede de la Central Obrera Boliviana (COB) donde se definan acciones para defender al gobierno de Lidia Gueiler que en ese momento era prisionera del general Luis Garca Meza dentro el Palacio Quemado.
Los paramilitares ingresaron a la COB con la finalidad expresa de asesinar al diputado socialista y candidato presidencial Marcelo Quiroga Santa Cruz. Y lo hicieron, adems de matar a otros lderes populares. Luego de recibir una rfaga de metralleta en las escalinatas del edificio obrero, todava con vida, Quiroga Santa Cruz fue conducido al Cuartel General de Miraflores donde su cuerpo fue desaparecido sin rastros de l hasta hoy.
Han transcurrido 25 aos de aquel asesinato y desaparicin; y Bolivia no deja de lamentar la prdida de quien no slo fue el poltico que dej testimonio inigualable de profunda tica en su conducta y pensamiento, sino tambin un artista y escritor galardonado en 1962 por la Fundacin William Faulkner con el Premio a la Mejor Novela Iberoamericana. Su obra premiada, Los deshabitados, es un bello canto a la soledad, una majestuosa metfora que se anticipa a su muerte misma.

Ducrot, el ngel cado
Las seis de la tarde. El padre Justiniano ha llegado a tiempo para or el taido de las campanas y ver el vuelo desordenado de las palomas frente a sus ventanas. Son las lneas que dan comienzo a Los deshabitados, novela que Marcelo Quiroga Santa Cruz escribi en el invierno de 1957, a sus 26 aos.
La obra del joven novelista aborda una temtica de profundidades humanas al modo de Camus. Encuentros que son desencuentros, esperas sin esperanzas, amores de mala fe. Terribles paradojas, agridulces ironas. El propio autor se encarg de explicar esta esencia de su obra, a la que define como casi una secrecin:
Debo confesar que apenas si trata de algo. Su contenido argumental es insignificante. Los que buscan esa clase de emocin que procura la narracin de una historia accidentada, sern defraudados. Lo que suele llamarse accin no cumple ms funcin, en este libro, que la de sostener en su frgil estructura todo el peso de mi curiosidad por algunas almas y por lo que esas almas encierran. (..). Comenz a vivir bajo la forma de una extraa sensacin de melancola. Un poco despus y a pesar mo, empezaron a tomar forma, como incubadas en esa luz tediosa y potica, algunas figuras humanas y un perro. Tuve que ponerles un nombre y despus seguirlos con una culpable aunque deliciosa docilidad. Eso es todo.
Poblado de soledades, el mundo que crea Quiroga Santa Cruz es un fresco con toques surrealistas de aquella sociedad todava rural y feudal, tambin clerical, en una ciudad donde cada vez se instalaban ms fbricas. La revolucin nacional que se haba instaurado en Bolivia el 9 de Abril de 1952 ser el inevitable trasfondo no poltico sino tico y moral de un horizonte desolador e incierto, correlato de la decadencia que prevalece en un alma colectiva que pretende superarse a s misma buscando los remansos de la fe. T le llamas fe, pero su nombre es miedo, dir Fernando Ducrot, el personaje principal que, debatindose entre la religin y el anarquismo, desarrolla suculentos dilogos existenciales con un viejo y sabio prroco.
Ducrot se asemeja a un ngel cado de Anatale France. Es el alter ego del joven Quiroga Santa Cruz, en una visin de s mismo no exenta de una tensin proftica cuando pone en boca de su personaje estas palabras relativas a su, todava insospechada, frustracin como escritor de novelas y poemas a tiempo completo:
35 aos de edad para un escritor son poqusimos. Todava no he publicado nada. No importa. No es cuestin de cantidad. Ya veremos cuando comience el primero. Escribir alguno? La verdad es que empiezo a perder confianza. No es para menos. Qu diablos! Si ni siquiera s lo que quiero. A mi edad, un albail ha hecho una casa. Por lo menos! O un ladrn ha robado varias veces; estar metido en la crcel; habr logrado algo. Y yo, qu? Sin embargo, me las arreglo para que me consideren un escritor.
Y es que la angustia que siente Quiroga Santa Cruz por la realidad social que le rodea pone en cuestin su rol de intelectual. Ante el dilema de escribir lo que se siente, lo que se piensa o lo que se debe, su interlocutor, el cura humanitario, interviene acusndole de ser como todos los literatos de aquella poca que eligen ese oficio porque les repugna la gente. Pero Ducrot, desafiado en su fuero ms ntimo, dir:
Cre haberme convertido en escritor por una especie de vrtigo social. No era la oquedad de un abismo lo que me atraa, sino un mar de cabezas y corazones humanos que podan pensar y sentir conmigo.
Despus de Los deshabitados, Marcelo no volvi a escribir nunca ms una novela individualista. No era ya necesario, la que hizo vali por mil. Entonces esa especie de vrtigo social, ese mar de cabezas y corazones humanos que podan pensar y sentir con l, esa vena marxista que se apoder de su pluma, lo comprometi con la historia social y poltica de Bolivia hasta sus ltimas consecuencias.

El sino dramtico
La previsible decadencia de la revolucin nacional, su vertiente dominantemente autoritaria y corrupta expresada por el MNR, que allan el camino para el advenimiento de Barrientos a quien Ren Zavaleta Mercado llam el dspota idiota, definieron una posicin poltica en Quiroga Santa Cruz de contundente lucha anti-imperialista. Junto con Zavaleta y Sergio Almaraz Paz, Marcelo Quiroga Santa Cruz form la triada intelectual boliviana ms importante del siglo XX, insuperable an hoy.
Cuando se produjeron las guerrillas de ancahuaz, Marcelo era militante de la Falange Socialista Boliviana (FSB), un partido de la casta seorial que combata los abusos populistas del MNR y desde el cual, sin embargo, junto con otros jvenes falangistas (como David Aez Pedraza fundador del MAS) que fueron impactados por la gesta heroica del Che Guevara, se desplaz hacia una lnea socialista cientfica enarbolando combativamente la defensa democrtica de los derechos humanos y de los recursos naturales.
En 1968, el diputado Quiroga Santa Cruz instaur un juicio de responsabilidades en contra del dictador Barrientos por haber facilitado que agentes de la CIA intervengan en el asesinato del Che. A raz de esa accin Quiroga Santa Cruz fue expulsado del Parlamento y confinado a un campo de concentracin en Alto Madidi.
Tras la cada del dictador y su recambio con la corriente militar patritica representada por Alfredo Ovando Candia, Quiroga Santa Cruz fue invitado a participar como Ministro de Minas y Petrleo; y en esa condicin, el 19 de octubre de 1969 firm el Decreto de Nacionalizacin de los yacimientos controlados por la Gulf Oil Company.
Con la llegada de Banzer que vino para aplastar la Asamblea del Pueblo en 1971, Marcelo fue exiliado en Mxico, donde, tras fundar el Partido Socialista-1, desarroll una incansable labor intelectual y periodstica, publicando dos obras fundamentales en su produccin ensaystica: El saqueo de Bolivia (1972) y Oleocracia o Patria (1977), libros donde se advierte su lcida preocupacin por el destino de las reservas de gas natural que entonces comenzaban a asomarse como la riqueza del futuro boliviano. En 1984 su esposa Cristina recopil en el libro pstumo Hablemos de los que mueren los artculos publicados por la prensa de Mxico entre 1975 y 1977. Tambin es pstuma su obra Otra vez Marzo.
Retornando del exilio volvi a ser elegido Diputado nacional con una votacin que estuvo a punto de llevarlo a la Presidencia de la Repblica. En la legislatura de 1979 inici un juicio de responsabilidades contra el ex dictador Banzer y ese proceso qued truncado con el golpe de Garca Meza que, como sabemos, tuvo como principal objetivo asesinar al tribuno socialista tal como sucedi el 17 de julio de 1980, cuando Marcelo muri privado de su derecho a una cristiana sepultura.

Una tumba deshabitada
En la introduccin a su excelente estudio sobre Los mundos de  los deshabitados, Giancarla Quiroga define la dimensin metafsica del trmino deshabitado a partir de su connotacin en el contexto fsico, de la relacin casa-hombre que se aplica a un ambiente en el que nadie mora, pero que resulta nuevo, indito como tal, en cuanto se refiere a la designacin en sentido existencial y sicolgico de un estado de nimo.
Esta dimensin, entonces, es aplicable tanto a la vida como a la muerte. Y el alma deshabitada de Marcelo Quiroga Santa Cruz es una herida todava abierta en la conciencia de los bolivianos: su cuerpo no aparece, hay una tumba vaca esperndolo para acogerlo entre flores y plegarias que buscan a su destinatario sin hallarlo hasta ahora.
Segn una revelacin efectuada recientemente por el general de Ejrcito Jos Antonio Gil a travs de un relato novelado que circula desde abril, sus asesinos hicieron desaparecer el cuerpo de Marcelo en un macabro acto de descuartizamiento e incineracin tras las caballerizas del Regimiento Ingavi, y los restos habran sido dispersados a lo largo de una avenida que poco tiempo despus fue asfaltada por rdenes de un alcalde de la dictadura.
Hallar el cuerpo de Marcelo es una tarea que las autoridades bolivianas se muestran incapaces de cumplir con la voluntad poltica necesaria.
Pero Marcelo retornar, ser el Pachacuti, dice un profeta aymara. Cuando aparezcan sus despojos, su alma volver a habitar en las multitudes que no lo olvidan.
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