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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2014

Sudfrica despus de Mandela

Immanuel Wallerstein
La Jornada


El cono ha muerto. Que viva qu? En diciembre, el mundo comparti la increble celebracin del funeral de Nelson Mandela. Las elegas fueron interminables. Ms jefes de Estado, pasados y presentes, que en ningn otro funeral en la historia, vinieron a rendirle homenaje. Sin duda hubo algunas voces disidentes entre los comentaristas, pero realmente muy pocas. No hay duda de que hubo tambin un poco de hipocresa en la celebracin, pero tambin hubo expresiones de pesar genuino y aprecio real por una persona extraordinaria. Fue la ltima hurra por quien los sudafricanos llamaban Tata Madiba.

Pero ahora qu sigue. La realidad de Sudfrica es una en la que no importa qu papel jug Mandela en la lucha contra el apartheid, luego en la (re)construccin de una nacin y posteriormente en el traspaso del poder poltico a otros: no puede ya jugar estos roles nunca ms. Sudfrica est ahora sola, para bien o para mal sin la gracia especial que le brinda un cono viviente. Cules son sus conflictos actuales y su actual posicin geopoltica? Y qu podemos esperar que ocurra en los 10 o 20 aos prximos?

Lo primero que puede ocurrir es que contine la decadencia, tal vez rpida, de la organizacin de Mandela, el Congreso Nacional Africano (CNA). El CNA fue una fuerza conducente en la lucha contra el apartheid (aunque no la nica). Pese a todos los enormes pronsticos contrarios, el CNA gan la batalla poltica. Logr su exigencia primordial: un sistema poltico basado en una persona, un voto. En la primera eleccin basada en el sufragio universal en Sudfrica, Mandela fue electo presidente en 1994 y el CNA gan ms de dos tercios de los escaos en la legislatura. Repiti su demostracin electoral en las dos subsecuentes elecciones presidenciales, la de Thabo Mbeki y la de Jacob Zuma, as como en casi todas las elecciones regionales y locales.

No obstante, est visiblemente en decadencia. Por qu? La primera explicacin es que todos los movimientos de liberacin nacional que logran el poder tras una lucha prolongada tienen un periodo inicial de enorme respaldo electoral al que le sigue una decadencia que con frecuencia es drstica. Esto ocurre por tres razones: 1. Las expectativas populares de que se logren mejoras enormes, sobre todo en la esfera econmica, no se cumplen. De hecho, en muchos modos la situacin empeora para gran cantidad de personas. 2. Al mismo tiempo, hay una gran corrupcin entre los funcionarios electos y otros favorecidos por ellos, y ocurre una lucha interna siempre creciente entre los dirigentes principales en pos de los despojos del cargo saliente. 3. A como van los tiempos, hay ms y ms votantes que estn demasiado jvenes para tener un recuerdo vivo de cmo se viva en el rgimen previo.

En el caso de Sudfrica, los problemas genricos a todos los movimientos de liberacin nacional se conjuntan con una historia poltica nacional. El CNA ha estado vinculado a una alianza poltica tripartita junto al Partido Comunista Sudafricano y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos (SACP y Cosatu, respectivamente, por sus siglas en ingls). Ambas organizaciones se han visto afectadas por la decadencia del Congreso Nacional Africano.

El SACP ha jugado por largo tiempo un papel poltico que va ms all de su potencial fuerza electoral. Esto ha hecho que est muy cerca del CNA por el obvio temor de que cualquier fractura signifique un desastre electoral que los vuelva polticamente irrelevantes. Algunos miembros del SACP, o ex-miembros de ste, estn ahora entre los proponentes principales de una orientacin neoliberal del gobierno. Otros han remodelado sus aspiraciones socialistas como perspectiva de muy largo plazo.

A diferencia del SACP, el Cosatu cuenta con una base numrica significativa. Pero el Cosatu es una federacin de sindicatos cuyos intereses varan y cuyos lderes tienen anlisis divergentes de la situacin poltica actual. La versin resumida de los debates internos del Cosatu es que algunos de los grandes sindicatos estn listos para romper con el CNA y adherirse activamente a otras afiliaciones polticas. Otros llaman, precisamente, a la poltica opuesta. Esto divide a los sindicatos, entre ellos y al interior de cada uno. El Cosatu se encuentra en el momento lgido de un viraje importante, que probablemente implicar una divisin organizativa. De ocurrir esto, es bastante incierto que los sindicatos continen siendo actores importante en el escenario sudafricano en la dcada venidera.

Finalmente, el CNA mismo est en gran escisin. Ha habido otras fracturas antes de sta, pero ninguna pareca tener un efecto en lo electoral. Esta vez, es probable que la escisin tenga consecuencias ms serias. Hay dos grietas bsicas al interior del CNA. Una es tnica, entre los dirigentes enraizados a uno u otro de los dos ms grandes grupos los xhosa y los zules. La segunda tiene que ver con la apuesta ms grande de Sudfrica, lo que le dio fama mundial: el carcter no racial del rgimen. Hay ahora una faccin grande que est llamando a rechazar el as llamado arcoiris y a afirmar la precedencia de los africanistas. El punto candente es la redistribucin de derechos agrarios, que en gran medida sigue en las manos de los granjeros blancos.

Adems de los conflictos internos, Sudfrica ha estado jugando un papel relativamente importante en el escenario mundial y su actividad geopoltica se ha vuelto objeto de crtica creciente.

Sudfrica es uno de los cinco miembros del grupo conocido como BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudfrica) y es el ms pequeo y econmicamente dbil de los cinco. Hay mucho debate en Sudfrica acerca del grado en que este vnculo le permite a los otros, en especial a China, sacar ventaja de Sudfrica.

Sudfrica es, al mismo tiempo, el peso completo en el continente africano, y su ejrcito ha jugado un papel activo en mantener la paz en varios estados africanos. La cuestin planteada es la siguiente: es esto subimperialismo o imperialismo directo que refleja los intereses econmicos de Sudfrica, o es ms bien la expresin virtuosa de una autonoma y solidaridad regionales?

Finalmente, como en otras muchas partes del mundo, hay un desempleo creciente y masivo. Y como en otras muchas partes del mundo, la reaccin poltica ha sido una xenofobia creciente, que conduce a ataques contra los mozambicanos y otros que han emigrado en busca de mejoramiento econmico.

De muchas formas, Sudfrica es un polvorn a punto de explotar. Sin embargo, en el lado positivo tiene la Constitucin ms progresista del mundo (siempre y cuando sus previsiones sean respetadas). Sigue gozando de una de las arenas de debate poltico ms vivas y abiertas. Y tiene un nmero impresionante de movimientos sociales construidos desde abajo.

Dentro de 10 aos es probable que Sudfrica se mire muy diferente. La cuestin es: Se mirar mejor o peor?

Fuente: www.jornada.unam.mx/2014/01/05/index.php?section=opinion&article=020a1mun

Traduccin: Ramn Vera Herrera



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