Portada :: Mxico :: La nueva fase zapatista
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2014

EZLN: Lo revolucionario de la direccin colectiva

Miguel Escobar Guerrero
desInformmonos

En este ensayo, el autor expone -desde un anlisis colectivo- la importancia del postulado zapatista del Mandar obedeciendo para una verdadera prctica transformadora.


Al SubMarcos con quien continuamos aprendiendo

que la utopa se lucha y conquista cotidianamente

caminando con una direccin colectiva

que florece tambin en la responsabilidad individual.

 

Nada s del destino de las letras con las que he intentado el asedio a vuestra gracia.

Acaso cegado habis vuestro corazn para sombras no ver, ni mis ansias?

Siempre quise saber cunta luna llevaba usted en los pechos, cunto mar mamaba en sus entraas, cuntas vidas paran sus labios, y cuntos sueos se escondan en sus caderas. Siempre quise saberle y conocerle, y llevar en mis manos el puente de su historia. Siempre quise querer y quererle y por eso de lejos march para tenerle.

[]

Con la muerte ser igual, porque creciendo somos ms

que el amor y sus rencores. 

Me voy. A venir aspiro.

Sea.

Sombra, el guerrero. [1]


Toda lectura de la palabra presupone una lectura anterior del mundo, y toda lectura de la palabra implica volver sobre la lectura del mundo, de tal manera que leer el mundo y leer la palabra se constituyen en un movimiento en donde no hay ruptura, en donde uno va y viene. Y leer el mundo junto con leer la palabra en el fondo significa reescribir el mundo.[2]

En este trabajo intentaremos compartir el proceso de construccin colectiva de conocimientos surgidos en el proyecto La lectura de la realidad en el aula. Pensar la prctica para transformarla.[3] Hemos aprendido a caminar preguntando para construir una praxis anclada en la prctica concreta del saln de clases, donde la teora los conceptos permiten pensarla para transformarla, sin quedarnos ni en un proceso abstracto de pensar slo las ideas ni en un activismo sin teora. Es muy fcil caer en una cierta praxis terica que tienen poca o nula conexin con la prctica y donde incluso se puede apreciar ciertos sntomas de alzhimer de la realidad. Pero tambin es fcil lo contrario: negar la importancia de la teora.

La columna vertebral de este texto est constituida por el estudio de la racionalidad emocional en su relacin con la racionalidad racional, problemtica que surgi de la necesidad de entender la estructura emocional y su manejo sociopoltico dentro de la prctica educativa.

Para el estudio de la racionalidad racional, Paulo Freire es un referente principal con conceptos tales como: educacin bancaria y educacin liberadora, la relacin entre autoridad y libertad, la sombra introyectada del opresor, pensar la prctica, sueos y utopas, y pronunciamiento. Y, para el estudio de la racionalidad inconsciente, realic una investigacin durante nueve aos, estudiando la obra social de Sigmund Freud y construyendo conceptos como: percepcin, mediacin, conducta psicoptica, ataque al pensamiento, filicidio, fratricidio, Eros y Tnatos.[4]

Este estudio me llev a la comprensin del erotismo del ser humano, constituido entre Eros y Tnatos, donde la fuerza de Eros la he visto consolidar, en especial, en la lucha de resistencia y organizacin de las comunidades zapatistas. Hace veinte aos, el primero de enero de 1994, apareci el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (ezln), primero como respuesta a la violencia filicida del Estado, en su permanente deseo de ignorarlos, abandonarlos y matarlos, desconociendo su cultura y formas de organizacin. Los primeros actos de las zapatistas fueron en contra del poder del gobierno, buscaban derrocarlo por las armas, o sea, era parricida. Pero la emergencia de la sociedad civil hizo que el rumbo cambiara.

El movimiento zapatista entr al aula porque pensaba y pensbamos y continuamos afirmando, que la mejor forma de entender la praxis freiriana est en el seguimiento de la lucha y organizacin de las comunidades zapatistas.

Por qu el ser humano es una mercanca en la globalizacin?: La racionalidad racional, tcnica e instrumental.

En el mundo de la globalizacin se impone un pensamiento nico, una tramposa percepcin de la realidad bajo un modelo educativo basado fundamentalmente en la transmisin de conocimientos diseados en coherencia con la concepcin del ser humano reducido a capital humano. El estudiante es concebido como un sujeto individual casi siempre un objeto que debe memorizar contenidos programticos, desarrollar hbitos y habilidades de competitividad y, por lo tanto, adiestrase para eliminar a su competencia, adaptarse y ser eficiente y eficaz para optimizar las supuesta ventajas de una educacin mercantil.

Y, como mercanca, el estudiante concebido como capital humano, debe ser evaluado de la misma forma que los docentes segn esta lgica reductiva, donde los diseos y procesos de evaluacin refuerzan (utilizando la terminologa conductista) y/o persiguen la retroalimentacin o realimentacin de estudiantes y docentes dentro de un modelo establecido.

El proyecto de Lectura de la realidad nos llev a la construccin de la Metodologa para el Rescate de lo Cotidiano y la Teora (mrcyt), en la que se propone una concepcin distinta del acto educativo, entendindolo como un acto de conocimientos y un acto poltico para pensar la prctica educativa y sociopoltica: el sujeto educativo no es un ser virtual, ni una mercanca vendible que se educa para salir a competir en el mercado del desempleo inherente a sistema capitalista.

La globalizacin logr crear un mundo virtual, totalmente separado de la realidad real y expuesto a todo tipo de alucinaciones, o sea, de esas fantasas que aparecen al no tener una adecuada percepcin de la realidad, una informacin correcta sobre lo que acontece en la realidad real. Cuando no se tienen referentes empricos para observar y analizar la realidad virtual, conectndola con la realidad concreta, emocional y/o social, se la percibe con las imgenes y fantasas que se producen sin aparente conexin, lo que puede convertirse en una percepcin psictica. El desempleo, por ejemplo, en los sistemas macroeconmicos no existe sino como cifra, un valor abstracto que obedece a leyes de crecimiento econmico.

Esto no quiere decir que el espacio virtual, por ejemplo en los movimientos sociales, no haya y pueda ser un instrumento importante como ha sucedido desde el Ya basta! de las comunidades zapatistas y su gran convocatoria nacional e internacional desde 1994 a la fecha. El espacio virtual, en especial de los celulares, fue de gran importancia en la movilizacin dentro de los levantamientos populares de frica del Norte y el movimiento de Indignados desde Espaa a gran parte del mundo occidental hasta Estados Unidos, Ocupa. [5]

Con los indignados de la tierra hemos de enfrentar la nueva poltica del azcar y el garrote, de la corrupcin y la represin macroeconmica que emplea el capitalismo corporativo, con sus aliados y subordinados. Frente a sus intentos de intimidacin y corrupcin universal blandiremos la moral de lucha y el coraje de los pueblos. Lo haremos, conscientes de que somos cada vez ms, y de que sern cada vez ms quienes en el mundo entero luchen por lo que en 1994 slo pareca ser una rebelin indgena postmoderna y que en realidad es el principio de una revolucin humana considerablemente mejor preparada para lograr la libertad, la justicia y la democracia a que todos aspiramos.

En este contexto, las reformas educativas en particular y la imposicin de todo tipo de privatizaciones, bajo esta lgica racionalista y tcnica, van an ms lejos, porque produciendo cortes con la realidad rompen, dividen (schizein en griego) y son esquizofrnicas. Separadas del mundo real, tales reformas buscan desconectar a docentes y estudiantes de la opresin social, llevarlos hacia las leyes virtuales con dobles mensajes y verdades a medias, con el apoyo perverso de los medios de comunicacin de paga. Obviamente el doble mensaje es trasmitido y se utiliza para anestesiar a la sociedad, inmovilizarla. Esconde, por ejemplo, que en lo referente a la evaluacin las preguntas pertinentes son: quin decide qu?, cmo?, a favor de que y de quin? Y por lo tanto, como dira Freire, en contra de qu y de quin?

Uno de los resultados de ese proceso es impedir la comprensin y significado de las leyes que rigen la globalizacin capitalista en su derivacin educativa. Al presentar la urgencia de calidad y evaluacin de forma aislada, escondiendo las verdaderas necesidades e intenciones de capitalismo financiero, bajo un mandato vertical y autoritario, la exclusin de los estudiantes y docentes en particular y de la mayor parte de la sociedad es necesaria. O sea, que no hay progreso sino se llega a producir una buena mercanca competitiva que slo la privatizacin es capaz de impulsar y llevar a cabo. La exclusin, entonces, es necesaria, ya lo demostr Darwin en la seleccin natural de las especies que perversamente se quiere aplicar a la seleccin social.

Cul es la importancia estudiar la percepcin, la mediacin, el ataque al pensamiento y la conducta psicoptica?

Actualmente se planifican campaas encaminadas a controlar la percepcin de la realidad: LO VISIBLE= LO REAL = LO VERDADERO,[6] ecuacin que utilizan los medios de difusin mercantiles buscando atacarla, deformarla, trampearla: lo azul no es azul sino rojo de acuerdo a sus intereses. Se disean imgenes, discursos y se inducen alucinaciones y asociaciones donde se ataca la forma como se percibe la realidad con verdades a medias, dobles mensajes que inciden en el psiquismo, cortes psicticos de discursos que en el fondo favorecen al poder del Dinero.

Para la construccin de la subjetividad es esencial entender este proceso de percepcin de la realidad. Se cree que percibir la realidad se consigue tan slo con abrir los ojos, ver programas de televisin por ejemplo, pero no es as. Al percibir una realidad lo primero que hacemos es colocar alucinaciones, fantasas y fantasmas que hacen parte de nuestro desarrollo emocional, o sea, investimos el objeto-la imagen temporal y espacialmente.

Es necesario saber que, por ejemplo, el recin nacido es un ser indefenso que siente que la realidad puede destruirlo: existe en l la angustia de muerte y es la madre, real o sustituta, quien le ensea a leer la realidad, a corregir esa percepcin tantica. Sin embargo, de ello se aprovechan los medios de comunicacin para manejar el miedo, paralizar la accin humana. Y, claro, en ese proceso interviene tambin nuestra concepcin ideolgica, o sea, que investimos, colocamos en la percepcin de la realidad: la concepcin que tenemos que nos han impuesto de nosotras mismas, de la familia, la escuela, la religin, la poltica.

El mundo de la globalizacin del espectculo como mediacin est organizado por los dueos del dinero y obviamente su inters es que se perciba la realidad de acuerdo a su ideologa y, por ello, trampean la realidad, manifestando una conducta psicoptica.[7]

De ah la importancia y urgente necesidad de observar y estudiar la falsa percepcin impuesta con la mediacin de los medios de difusin mercantiles, que esconde una conducta psicoptica y conlleva un ataque al pensamiento del ser humano, individual y socialmente: al anestesiarlo y paralizarlo buscando aislarlo de las luchas sociales, impedirle organizarse y salir en defensa de la vida, de la justicia social, del hermano. Perversin que va ms lejos an pues no solamente es aislar sino presentar a quienes organizan su resistencia y protestan contra esa concepcin mercantil del mundo en general y, de la educacin en particular, como grupsculos que no entienden las ventajas de la globalizacin: el modelo capitalista no es el que no funciona, son tanto los pases y su fuerza de trabajo quienes no tiene la capacidad de entender el mundo actual.

Por ello, un excelente ejemplo para estudiar la percepcin impuesta por la globalizacin lo encontramos en la pelcula Los juegos del hambre.[8] El objetivo es criminalizar cualquier protesta social, dejando las puertas abiertas a la represin y crueldad del Poder Econmico: la violencia contra quienes luchan, se organizan y no se dejan es un mal necesario porque el Dinero trabaja en beneficio de las mayoras.

Pero esa falsa percepcin ataca tambin la memoria social e individual: se busca desaparecer, ignorar y tergiversar. En la pelcula mencionada, por ejemplo, la rebelin contra el poder filicida se convierte en sentimiento de culpa, obliga al Poder a recordarle al hijo rebelde su ofensa parricida, sacrificando anualmente hermanas que compiten hasta matarse entre ellas: slo quedar un ganador. En la historia de la humanidad, el filicidio se justifica por el parricidio.

La concepcin epistemolgica, ideolgica, terica, poltica y organizativa que subyace en la lgica capitalista es totalmente distinta, por ejemplo, en las comunidades como las zapatistas donde la subjetividad se construye colectivamente y el pensamiento, ligado al quehacer cotidiano, se hace solidario, digna rabia: el ser humano tiene cuerpo y corazn, unido al corazn de la tierra que se expresa en una nosotridad: un pensar y actuar conjuntamente fuera de la competencia mercantilista que alienta la superioridad de unos sobre otros y exige la eliminacin del otro/a.[9]

Cul es el mundo a leer y transformar?

En este contexto, para analizar y posibilitar la construccin de la subjetividad, tomamos como referente un postulado freiriano: La lectura del mundo es anterior a la lectura de la palabra, y sta la continuacin de la lectura mundo: leer y escribir el mundo es pronunciarlo, hacerlo nuestro para transformarlo, transformndonos a nosotros/as mismos/as. De ah la relacin que debe existir entre el texto escolar y el contexto sociopoltico.

Dentro de la praxis liberadora de Paulo Freire es necesario conocer y desarrollar la capacidad concientizadora que tiene el ser humano para construir su subjetividad, inserta en la sociedad, aprendiendo a leer su mundo: el de la explotacin, de las relaciones de opresin no slo econmicas sino emocionales la neurosis social generada por ellas y de la miseria impuesta por la perversin del modelo capitalista, hoy en la era de la mundializacin neoliberal. Pero, ese mundo es tambin de luchas, resistencias y organizacin; de la Digna Rabia de las comunidades zapatistas basadas en el respeto al diferente; de sueos y utopas; de deseos y seduccin; de ese Eros y Tnatos tan mal conocido y reprimido desde la familia con el apoyo de la escuela, la religin, el aparato represivo; los medios de desinformacin y control del pensamiento.

Ahora bien, es necesario conocer que en la organizacin de las sociedades, como resultado de la evolucin cultural, el derecho y las leyes surgen para reprimir, ordenar y regular su funcionamiento. La convivencia humana slo es posible cuando los seres humanos se organizan para impedir que grupos aislados impongan su fuerza bruta. Este es un paso decisivo en la evolucin de las sociedades, como lo analiza Freud tanto en El malestar de la cultura como en su dilogo con Einstein en El porqu de la guerra? [10]

El Poder se impone con la violencia y se representa en el derecho que siempre es una abstraccin, y como tal su interpretacin depende de quienes sean designados o se auto designen para gobernar, como es el caso actualmente de quienes gobiernan el mundo globalizado: los dueos de los bancos, del mercado financiero, de las trasnacionales, los polticos, los beneficiarios de los parasos fiscales, de los medios de informacin de paga, etctera. El derecho y sus leyes se impone por la fuerza, real o simblica. Hoy se habla de la fuerza represiva del Estado, del monopolio de la violencia por quienes gobiernan: de la hegemona de la violencia que, por ejemplo, ejercen los Estados Unidos.

Pero el derecho surge tambin como principio tico para controlar e impedir el retorno a la animalidad del ser humano, a la Horda Original, donde imperaba un slo poder absoluto. La tica es anterior al derecho y se constituye en los diques que se imponen para permitir el avance de las sociedades. Incesto, parricidio, filicidio y fratricidio conforman la racionalidad inconsciente: los deseos que desde la pulsin de muerte, Tanatos, necesitan constantemente expresarse e imponerse para consolidar de nuevo un Poder Absoluto. De ah que el otro poder celestial, como dira Freud, debe imponerse, o sea, Eros, como pulsin de vida, pero no como opuesto a Tanatos, sino en su dialctica donde caminaran siempre juntos entre la trasgresin y la norma.[11]

Con el movimiento de las prohibiciones, el hombre se separaba del animal. Intentaba huir del juego excesivo de la muerte y de la reproduccin (esto es, de la violencia), en cuyo poder el animal est sin reservas. Ahora bien, con el movimiento segundo de la transgresin el hombre se acerc al animal. Vio en el animal lo que escapa a la regla de la prohibicin, lo que permanece abierto a la violencia (esto es, al exceso), que rige el mundo de la muerte y de la reproduccin.

En los anlisis antropolgicos de Georges Bataille y del psicoanlisis antropolgico de Geza Rohem, el ser humano avanza en su humanizacin entre la transgresin y la norma, entre la agresin y el sentimiento de culpa. En la Horda Original, una vez cometido el parricidio para defenderse del poder absoluto del Padre e instaurado el sentimiento de culpabilidad, esa trasgresin, el asesinato del padre, conduce a la imposicin de leyes (Totmicas): no al incesto ni la exogamia. Podemos decir que detrs, y dando significado a la ley, se construye lo que conocemos como tica, o sea, que ella aparece y se impone para controlar los instintos primitivos de fuerza bruta y control absoluto: no al incesto y no al parricidio principalmente. A lo que podemos aadir no al filicidio, no al fratricidio.

En nuestra lectura de la realidad en el aula, los anlisis de Roger Dadoun y Fernando Martnez Salazar nos permiten conocer, observar y estudiar que la energa fundamental que mueve a los seres humanos, a nivel individual y social, se puede sintetizar en tres pulsiones que se entrelazan mutualmente: Eros, Tanatos y Apoderamiento o Poder. Para nuestro anlisis del poder absoluto del Padre, que llamaremos del Jefe, sta ltima es esencial ya que es en ella, y a ella, donde las otras dos adquieren forma, se orientan y controlan.[12] Estas fuerzas son constitutivas del ser humano, hacen parte y conforman la esencia del cuerpo humano desde donde la construccin de la subjetividad se sujeta, da forma y sentido: o sea, que son el motor que mueve dialcticamente el desarrollo del cuerpo en su estructura emocional y sociopoltica de la sociedad.

Estas fuerzas siempre van juntas, son dialcticas y/o dualistas: se hacen camino desde Eros hacia la vida, creciendo, compartindose, complementndose. Pero, son energas que tambin pueden hacer camino regresando hacia la muerte, lo primitivo, la fuerza bruta. O sea, que la energa libidinal de Eros puede imponerse a Tnatos o puede ser jalada desde Tnatos hacia la transgresin, el regreso a lo primitivo. Y, en esa lucha cotidiana, aparece con toda su fuerza la pulsin de Poder para imponer su dominio y control.

Por qu es esencial la mediacin de la madre?

El ser humano construye su vida emocional aprendiendo a separarse de la madre, una vez dejado el seno materno. Aqu es importante sealar que no es slo la figura del padre la que da las bases emocionales del ser humano, sino que la figura de la madre es esencial. Posiblemente en el desarrollo cultural y sociopoltico de las sociedades la figura del Padre ha estado ms cercana al Poder de Tnatos, a la imposicin de la Norma, las leyes, que impone con la violencia y el sentimiento de culpa. Pero la figura de la madre est ms cercana a Eros, al crecimiento de la vida, que ella misma vivencia desde su cuerpo. De ah que para el ser humano en su crecer, la presencia permanente de la madre, como mediadora, es esencial, es ella quien ensea que puede hacerse dueo de s mismo y conquistar su mundo externo e interno. El beb realiza esta conquista entre sentimientos de abandono y presencia, entre amor y agresin, sufrimiento y consuelo. Y, para superar ese abandono en el ser humano aparece y se va constituyendo, dando forma a la pulsin de Poder. Podemos decir que la nia necesita y busca su autonoma aprendiendo a separarse de la madre. Y para ello, se realiza emocionalmente un proceso que lleva al ser humano a sentir y saber que no es l quien depende de la madre, sino que es ella quien puede depender de l y la puede controlar, manejando sus ausencias y sus desplazamientos.

Dadoun plantea que la pulsin de Poder se constituye como siendo la Pulsin misma, alrededor de la cual se agarra la pulsin sexual y la pulsin de muerte, sosteniendo el imperio del ser humano, como primera y ltima manifestacin de vida. Para este autor, la poltica ofrece a la pulsin de apoderamiento su terreno principal de accin ya que ella es, principalmente, expresin y ejercicio de la pulsin de poder y de la pulsin para el poder. Aqu encuentra una lnea directa y brutal, el camino permanente para consolidarse e imponer su imperio, arrastrar y dominar o soltar, siendo lo cotidiano de todo poder.[13]

En la poltica la pulsin de muerte se expresa vivamente y con voz inteligible: un poltico puede ser caracterizado por el campo de accin que entrega, activa o pasivamente, a la pulsin de muerte.

Pero en el cuerpo del ser humano existe y se expresa permanentemente la fuerza de Eros, que es el que convocamos para el anlisis y construccin de la subjetividad, sabiendo que debe aparecer, imponerse en contra del Poder nico del Jefe, de la fuerza bruta de la Horda Originaria que podemos identificar como la Horda-Moderna de la globalizacin. El cuerpo humano como templo de su subjetividad ertica debe encontrar sus caminos: de lucha que convierte la esperanza en organizacin y no se queda en la pura espera, o sea, la lucha como digna rabia, fuerza colectiva de creatividad, encuentro, imaginacin, respeto y crecimiento junto al otro/a, los otros/as. Esa fuerza de complemento, de energa libidinosa hacia la vida que ya no debemos dejar que se pervierta: fuerza de Eros individual y colectivo.[14]

Ni un gesto como respuesta.

Sombra imagina dudas que, en el corazn de ella, toca a l disipar.

Un mar de viento y lluvia ha iluminado la noche que camino. Firme en el timn, espero el faro de vuestras letras para salvarme y salvaros.

Vamos marinera ma. Venga a andar el deseo con el capitn tomndole la mano. Venga, vamos, deje usted pendientes las angustias y las penas que se le hacen mar en la mirada. Venga con el capitn, marinera clara. Venga y volvamos al nosotros.

Volvamos al ansia que, de da toma mi mano y de noche mi paso, para escribiros 

[]

Este tiempo no me permite nada, marina esperanza, ni un suspiro siquiera, bailo bailando la danza de la vida en el filo de la muerte, corre a la inversa el reloj de la vida, acechan la traicin y la desventura.

No hay maana, noche marinera, tengo el rostro, el nombre y el pasado amordazados, el futuro me fue negado, vivo el presente como viven los autnticos guerreros: en un suspiro y de prestado.

Todo pido, agua marina, el alma entera.

Sin su cuerpo junto al mo vuelven mis huesos y mis carnes a la

nica compaa que acepta sin condicin: la tierra.

Entonces, en qu quedamos? Viene usted?

Sea. Tome mi mano, cierre los ojos y sonra.

Lo ver usted: no hay placer ms grande que caer hacia arriba

Sombra, el guerrero.

 

Existe una dialctica inseparable entre la construccin de la subjetividad y la organizacin de la sociedad y su cultura: nos construimos en la relacin dialctica con el mundo pero es necesario saber que nuestra subjetividad depende, en primer lugar, de las determinaciones sociales impuestas como normas, leyes a nivel familiar, escolar, cultural y sociopoltico.

En el desarrollo cultural e histrico, los opresores han logrado consolidar el poder del Jefe, el Gran Jefe dueo del Gran Capital, del Dinero con sus bancos, sistema financiero, trasnacionales, etctera, que a su vez imponen en cada pas su mandato hecho globalizacin donde quienes gobiernan slo obedecen esos mandatos, claro con diferencias esenciales entre los pases centrales dueos del dinero y los pases perifricos. La pulsin de Poder, hecha mandato, es de opresin, explotacin, despojo, represin y olvido dentro de una concepcin del mundo dualista e impuesta de forma vertical, autoritaria y filicida, con el consenso tramposo de las elecciones que defienden una supuesta democracia, bajo el nico mandato del bienestar del capital, nunca de las sociedades, en ese engao dualista y perverso.

De ah que, por ejemplo, la propuesta y construccin actual del Mandar Obedeciendo ejercido por comunidades como las zapatistas, donde la construccin de la ley es indispensable en el avance de la sociedad y donde ya no es el Jefe que manda mandando, sino es una Direccin Colectiva que se construye en mandar obedeciendo y aprendiendo a gobernar con el mandato de la comunidad.

Cmo construir la racionalidad emocional?

Con la descripcin de la horda paternal dominada por el macho con un poder ilimitado y el parricidio consumado por la banda de hermanos, un tercer elemento interviene para dar la fisionoma completa a la tesis freudiana de la horda original: el sentimiento de culpabilidad. Los hijos aman y admiran al padre de la misma manera que lo odian y tienen celos de l; la consumacin de sus deseos de muerte desencadena una angustia profunda que los lleva a castigarse a s mismos, reproduciendo la prohibicin caracterstica del totemismo []. [15]

El avance de la cultura, del derecho como justicia y represin, surgi para controlar a aquellas minoras que, sin aceptar norma alguna, buscaban imponer su fuerza bruta y primitiva, la crueldad filicida del Padre, del Jefe.[16] Pero, en la actualidad, es una minora, compuesta por los dueos del mundo de globalizacin capitalista quien trasgrede e impone a la mayor parte de la sociedad sus normas, su fuerza bruta, su Horda Primitiva-Moderna: la ley del ms fuerte, la del dinero como expresin anal de un mal desarrollo emocional que, en su paso de la etapa oral a la flica, como expresin y construccin de su sexualidad individual y social, se fija, estanca en esa etapa anal de guardar el dinero como control de su excremento para s mismo.

O sea, el avance cultural de las sociedades globalizadas va de regreso, posiblemente en regresin hacia la Horda Originaria Ttem y Tab donde la pulsin de poder del Padre, del Jefe, se impona nica beneficiaria desde donde controlaba tambin todos los placeres de vida y muerte, de Eros y Tnatos, imponiendo cruelmente su filicidio para mantener impunemente su poder sin dejar otra opcin que el enfrentamiento y la muerte del Padre, del Jefe, el parricidio como respuesta a esa crueldad absoluta, dualista.

Por ello, es esencial aprender a leer el mundo, a observar, conocer, analizar y construir la vida emocional, dialcticamente unida al desarrollo y la organizacin tanto de la estructura social como escolar y sociopoltica del ser humano, si bien es el estudiante, la estudiante, el ser humano, quien tiene asumir la autonoma de su cuerpo, y construir su subjetividad inserta en lo social, cultural, familiar, educativo, en la poltica. El ser humano no est dado o determinado, pero tiene que emerger como sujeto capaz de construir su subjetividad sabiendo ser creativo para zafarse de las garras perversas del Poder del Gran Hermano.

Ese Gran Hermano, con la cara oculta del poder filicida, se hizo uno siendo fratricida. Ese Hermano que manifiesta la Sombra Introyectada del opresor. Esa misma sombra que nos llena de la culpa indebida, del sentimiento de culpabilidad por desear la muerte del padre, de ese Jefe que no est dispuesto a ceder nada de su necesidad de control absoluto: de su Horda Original-Moderna genialmente representada en la pelcula Los juegos del Hambre.

La sombra del opresor es introyectada en el ser humano con la violencia filicida, ataca el inconsciente y silencia la palabra como praxis transformadora. Se convierte en deseo de muerte y la deshumanizacin se entrelaza con deseos de eliminacin parricida, fratricida, suicida. Y, esa sombra, se expresa como sentimiento de culpa.

Nuestra propuesta lejos de ser neutra es directiva, inscrita en un proceso de educacin emancipadora en favor y con no para las desarrapadas del mundo, los oprimidos, los Nadies. O sea, que proponemos un camino de concientizacin sabiendo siempre que como afirm Freire, Nadie concientiza a nadie, que los seres humanos se concientizan educan- mediatizados por el mundo, y que nuestro mundo es el de la explotacin, despojo y represin capitalista, pero tambin el de luchas, resistencias y organizacin, el de la Digna Rabia propuesta en la praxis zapatista.

Para qu sirve la utopa?

Aqu aparece otro concepto esencial para la construccin de la subjetividad: la utopa, que es la fuerza que nos da vida y nos ayuda a caminar colocndola en el horizonte de sueos inalcanzables pero siempre posibles. La utopa se constituye en un deseo insaciable: como seres inacabados siempre necesitamos ir ms adelante y, por ello, con la utopa no podemos bajar los brazos porque siempre estaremos en contra de la realidad social y emocional: en el sentido de que siempre puede y debe ser mejor.

Pero claro que la relacin con un Jefe o Jefa autoritarios no es la misma que con Jefes mediadores y amorosos, dispuestos a entender, conocer y ensear ↔ aprendiendo la afectividad de sus hijas; como tampoco lo es en la relacin con sus hermanos reales o fantaseados: si estas relaciones son de competencia como agresin por el amor de los padres; de constante bsqueda de eliminar al hermano llegando si es necesario al fratricidio real o simblico.[17]

El acto de justicia, deca Fernando Martnez, tambin es producto de una renuncia pulsional a favor del otro y nace cuando se espera que sea correspondida de la misma manera. Es una transaccin que tiene la caracterstica de mantener en igualdad de circunstancias a dos o ms seres humanos que tienen un mismo derecho y una misma obligacin [] Es una especie de arreglo que versara as: no te elimino, siempre y cuando t no intentes eliminarme a m. Por esta razn, bien podramos decir que la justicia no es slo un acto de moralidad que nos dignifica, sino que es, adems y ante todo, un acto que nace de la necesidad biolgica de supervivencia. De ah que cuando se comente una injusticia, se siente como un atentado contra la propia vida.

En las relaciones familiares, cuando existe mediacin amorosa de la madre y del padre, dispuestos siempre a demostrar su cario, a impedir el deseo de eliminar al hermano, es ms fcil aceptar las diferencias, a controlar los deseos erticos de Tnatos, a mostrar que amor y odio no son dualistas sino que existen en todo ser humano: podemos controlar deseos de eliminar al hermano, pero siempre permanece el deseo mismo de hacerlo -que es lo que la globalizacin estimula.

La trampa dualista del parricidio -analizada por Freud en la Horda Original- est en dar nfasis en su estudio al parricidio, sin mostrar y resaltar el filicidio permanente del Padre que es el que provoca y luego maneja un sentimiento de culpabilidad indebidamente inserto en la estructura emocional del ser humano como sombra del opresor introyectada.

Pero este proceso no es as porque el primer acto, tanto en la Horda Original como en Edipo, es filicida. Entonces, la huella inconsciente est mal desplazada y colocada en la culpa del hijo-hija que mata, real o simblicamente, al padre. Y, este, se hace menos culpable porque esa culpabilidad se desplaza en el enfrentamiento fratricida. El Jefe sale indemne como se puede observar claramente en la pelcula Los Juegos del Hambre.

En la actualidad el Gran Hermano, espejo del Jefe de la Horda Original, nos desplaza una culpa indebida pues quien nos vigila es el Hermano, o sea, ya no el dualismo filicidio-parricidio sino el fratricidio, hermano-hermano. Un desplazamiento que deja impune el filicidio porque ahora el problema es con el hermano y no con el Jefe.

Este dualismo es perverso, es la trampa del poder, de la autoridad autoritaria-filicida. Por ello, la propuesta de trabajar dialcticamente el erotismo de Eros y el erotismo de Tnatos. La verdadera culpa estara tal vez en no defendernos de esta perversin, en quedarnos calladas, inmovilizadas. En no salir en defensa de nuestro erotismo de Eros, nunca como dualismo, siempre como postura de lucha dialctica y por lo tanto creativa, sabiendo observar y analizar la fuerza bruta del Jefe. Algo as como se narra en la Fbula del len del Viejo Antonio:[18]

No es viable responder en forma dualista y primitiva al filicidio del Jefe, es necesaria la organizacin de la resistencia sabiendo observar lo que es y significa actualmente, desde la racionalidad racional y la racionalidad emocional, una regresin a la Horda Original. O sea, la parte primitiva del ser humana es dualista entre filicidio-parricidio, del erotismo de Tanatos. Y la organizacin de la Digna Rabia se rompe ese dualismo, buscando derrotar al Jefe, al Len, sumindolo en sus contradicciones y amarrarlo en su propio gusto y goce filicida.

Cmo caminan la utopa las/os zapatistas?

[.] Que dejemos eso del colectivismo (que, adems, rima con primitivismo): que abandonemos esa obsesin por el cuidado de la naturaleza, el discurso de la madre tierra, la autogestin, la autonoma, la rebelda, la libertad [] Para los grandes medios de paga, ellos son los modernos, nosotros los arcaicos. Ellos son los civilizados, nosotros los brbaros. Ellos son los que trabajan, nosotros los haraganes. Ellos son la gente bien, nosotros los parias. Ellos los sabios, nosotros los ignorantes. Ellos son los limpios, nosotros los sucios. Ellos son los bonitos, nosotros los feos. Ellos son los buenos, nosotros somos los malos. [] Por eso su mundo se derrumba. Por eso el nuestro resurge, justo como esa lucecita que no por pequea es menor cuando a la sombra abriga.[19]

En la revisin final de este escrito decid dedicarlo al Sub Marcos, pues comprend la trascendencia de su presencia y de sus escritos para lograr una mejor lectura y transformacin de nuestra praxis en la Facultad de Filosofa y Letras (ffyl).

Pero, como lo hemos sealamos a lo largo del escrito, la evolucin cultural, social y educativa que nos ha impuesto el Tnatos del Jefe filicida que, en su perversin, sabe cmo seguir estimulando e imponiendo el fratricidio y parricidio. Por ello, entre otras cosas, el rechazo a cualquier tipo de lder, de cualquier Jefe que recuerda nuestra memoria consciente e inconsciente: fundamentalmente la vivencia de la Autoridad-Autoritaria, y su rechazo es inminente. En las luchas de organizacin y resistencia no se quiere aceptar ningn tipo de Jefe, en ocasiones ni de direccin colectiva.

Sin embargo, la palabra-accin y presencia del vocero del ezln siempre es bienvenida en nuestra lectura de la realidad: es necesaria para compartir y entender mejor la construccin de nuestras pequeas luchas, comprendiendo mejor la zapatista. El Sub nos ha propuesto siempre una lectura del mundo, con creatividad, claridad, autoridad, coherencia en la nosotridad de la lucha de resistencia revolucionaria, en la esperanza que avanza en la organizacin lejos de vanguardias revolucionaria alguna, de hegemonizar: en el respeto a la diferencia pero lejos de quedarse en el activismo. Por el contrario, en la necesidad de pensar la prctica revolucionaria como praxis colectiva.

La direccin colectiva tiene un referente de praxis esencial: La Sexta Declaracin de la Selva Lacandona.[20]

Creo que no es posible esconder, ignorar y no reconocer la importancia del Sub Marcos en esa praxis colectiva para entender mejor la lucha de su erotismo de Eros desenmascarando el erotismo de Tnatos: la perversin del poder que representa al Jefe Autoritario y Filicida, el del Poder del dios del Dinero: esa maquinaria de guerra que marcha con las ruedas del capitalismo: explotacin, despojo, desprecio, olvido. El ser humano necesita otro tipo de Jefe y de Jefa, Padre y Madre. Y el Sub Marcos ha sabido estar presente cuando es necesario, aparecer y desaparecer, hablar y callar: estar dispuesto a vivir y a morir si el camino de la lucha lo requiere: espero que sea la sociedad rebelde quien decida si es necesaria su muerte simblica, pero no su muerte real en el deseo del Poder Filicida.

En el espacio de nuestro proyecto de La lectura de la realidad en el aula. Pensar la prctica para transformarla, la praxis colectiva del Sub Marcos nos ha permitido leer mejor la realidad cultural, escolar, social, familiar, religiosa y poltica: a estar atentos para impedir el Autoritarismo del Jefe. Aprendizaje colectivo que el equipo de nuestro proyecto surgi gracias al Ya basta! y contina su camino, guiado con su memoria histrica de resistencia, organizacin, dolor, muerte y utopa zapatista. As en la celebracin de 20 aos de su lucha rebelde podemos seguir diciendo:

El Sub Marcos es quien, desde la hora primera de la larga noche en que los indgenas moran, recogi su dolor y su olvido. l era y no era de esas tierras, en su boca hablan los muertos y en su voz camina la palabra de la dignidad indgena. Es y no es en estas tierras: Votn Zapata, guardin y corazn del pueblo. Votn Zapata, luz que de lejos vino y aqu naci de nuestra tierra. Votn Zapata, tmido fuego que en nuestra muerte vivi 501 aos. Votn Zapata, nombre que cambia, hombre sin rostro, tierna luz que nos ampara. Vino viniendo Votn Zapata. Estaba la muerte siempre con nosotros. Muriendo mora la esperanza. Viniendo vino Votn Zapata. Nombre sin nombre [] Tom nombre en nuestro estar sin nombre, rostro tom de los sin rostro, cielo en la montaa es [] Con este nombre son nombrados los sin nombre []. En fin, el Sub es un ser humano cualquiera en este mundo: l es todas las minoras intoleradas, oprimidas, resistiendo y diciendo Ya basta!. El Sub es todo lo que incomodan al poder y a las buenas conciencias.[21] Pero el Sub es fruto tambin de una experiencia colectiva, de una siempre Mandar Obedeciendo.

Durante estos veinte aos tambin nos han mostrado que es posible pese a los pesimismos, pese a muchos tericos polticos y las maraas de tantos intelectuales que hannegadosalidaalguna a esta catstrofe que se llama capitalismo, en su fase neoliberal la construccin, en la prctica, de otras formas de vida; de otras formas de relaciones sociales y econmicas; de otra forma de hacer poltica, contraria a los totalitarismos, no slo de derecha, que intentan, a como d lugar, imponer una unidad uniforme; han mostrado otra forma de hacer poltica, cuya fortaleza est basada en la diversidad de haceres y seres, de luchas, de resistencias. Han demostrado en estos veinte aos que es posible la construccin de nuevos pensamientos, que no todo est dicho, y que se puede decir mucho ms, ms all del pensamiento occidental eurocentrista, que se puede decir ms desdelos colores, olores, sabores de nuestras tierras, desde abajo, desde los excluidos de este sistema que resistimos.[22]

Estuve en la primera Escuelita, all en San Cristbal, a mitad de ao. Lo que escuch en las palabras y vi en la presencia fsica de los expositores y las expositoras zapatistas, jvenes todos que a la hora de la insurreccin tienen que haber sido nios, fue una tarea larga de organizacin humana, de cuadros como se dira en el lenguaje de la izquierda, de hombres y mujeres que saben explicar y organizar para fines comunes y con palabras comunes para todos.

Eso no se logra en un da o en un ao. Requiere una larga paciencia, saber escuchar y comprender y una cierta humildad en quienes la practican. Arrogancia y soberbia son sus enemigos mortales, esas virtudes de quienes nunca han organizado a nadie, ni en las malas ni en las buenas, pero han hablado y escribido mucho acerca de sus propias hazaas y personas.[23]

Notas:

[1] Sombra el guerrero en Subcomandante Insurgente Marcos, Antonio Ramrez y Efran Herrera, Noches de fuego y de desvelo. Mxico, Colectivo Callejero, Canto XI, 2007

[2] Paulo Freire y Frei Betto. Essa escola chamada vida. Sao Paulo, 4 edicin. Editorial tica.

[3] La pgina del proyecto es: (http://www.lrealidad.filos.unam.mx/).

[4] Miguel Escobar, Eplogo. La marcha de la palabra hecha flor en Hilda Varela y Miguel Escobar, Globalizacin y utopa, op. cit; Miguel Escobar, Poder y filicidio en Miguel Escobar. Pedagoga Ertica, Paulo Freire y el ezln, Mxico, Miguel Escobar Editor, 2012. El libro puede consultarse en pdf: (http://www.lrealidad.filos.unam.mx/).

[5] Pablo Gonzlez Casanova, El movimiento de los indignados empez en la Lacandona, en Gloria Muoz Ramrez (Compiladora). Mxico, Ediciones Bola de Cristal, S.A. de C.V., p.31, 2011.

[6] Subcomandante Marcos, Oximoron (LA DERECHA INTELECTUAL Y EL FASCISMO LIBERAL), (http://palabra.ezln.org.mx/comunicados/2000/2000_04.htm).

[7] La conducta psicoptica se puede identificar por su actuar agresivo, su finalidad es provocar un dao en el otro/a a nivel individual y social: quien la expresa no tiene la capacidad de soportar la frustracin que le produce el no apoderarse lo que quisiera. Por ello, decide tomarlos por la fuerza y apropiarse de lo que desea. Este comportamiento genera un dao social y/o individual porque siempre existir una vctima despojada o daada con esa conducta tantica.

[8] Los juegos del hambre (The Hunger Games). USA, dirigida por Gary Ross y basada en la novela best-seller del mismo nombre de Suzanne Collins. Est protagonizada por Jennifer Lawrence (como Katniss Everdeen), Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Liam Hemsworth y Woody Harrelson. 2012. La segunda parte: Los Juegos del Hambre: En llamas (Catching fire:The Hunger Games 2). USA, dirigida por Francis Lawrence. 2013.

[9] Fernanda Navarro, El otro prlogo en Textos del Subcomandante Marcos, Relatos del Viejo Antonio. Mxico, Ediciones Rebelda, 2011.

[10] Intercambio epistolar entre Albert Einstein y Sigmund Freud Por qu la guerra? Warum Krieg? [1932] en (http://www.elortiba.org/freud36.html).

[11] Georges Bataille. El erotismo. Mxico, Tusquets Editores, 2003, p.88.

[12] Roger Dadoun, La Psychanalyse Politique. Pars. PUF. 1995.

[13] Ibidem, pp. 111 y 112.

[14] Sombra el guerrero, Canto IX.

[15] Roger Dadoun, Gza Rheim et lessor de lanthropologie psychanalytique. Paris, Petite Bibliothque Payot, 1972, p. 14.

[16] Roger Dadoun y Miguel Escobar, Crueldad y utopa, Paris, 2013:

(http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/browse?type=author&value=Escobar+Guerrero%2C+Miguel&sort_by=2&order=DESC&rpp=30&etal=0&submit_browse=Actualizar).

[17] Fernando Martnez S. Freud, algunas de sus contribuciones a lo cultural y lo poltico, en Rompan Filas, nm. 43. Mxico, 1999, pp. 26-33.

[18] Subcomandante Marcos. El len mata mirando y La historia del len y el espejo en Miguel Escobar G., Carta a don Durito desde el saln de clases (primera carta) y La conciencia rebelde (Tercera carta a don Durito) en Miguel Escobar G. e Hilda Varela, Globalizacin y utopa (Prlog de Paulo Freire), Mxico, ffyl-unam, 2001, pp. 89 a 113 y 132 a 146. Pero esas fabulas pueden consultarse por internet: (http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/bitstream/10391/653/1/2001_Globalizacion_y_Utopia.pdf).

[19] SubMarcos, REBOBINAR 3. (http://enlacezapatista.ezln.org.mx/).

[20] La Sexta, Sexta Declaracin de la Selva Lacandona es esencial para entender hoy el movimiento zapatista: (http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2005/11/13/sexta-declaracion-de-la-selva-lacandona/).

[21] EZLN. Documentos y comunicados. Mxico. Ediciones Era, 1994, pp.210-213.

[22] Red Contra la Represin y por la Solidaridad (RvsR), Saludo al vigsimo aniversario del levantamiento zapatista: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/12/31/rvsr-saludo-al-vigesimo-aniversario-del-levantamiento-zapatista/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+EnlaceZapatista+%28Enlace+Zapatista%29

[23] Adolfo Gilly, En el veinte anivesario del Ya basta!, La Jornada, Martes 31 de diciembre de 2013.

Fuente: http://desinformemonos.org/2014/01/ezln-la-direccion-colectiva/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter