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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2014

El factor Bergoglio y la transicin argentina

Fernando Rosso
Alfil

El enigma y el temor de los dueos del pas y sus representantes est centrado en la capacidad del rgimen poltico para una garantizar una transicin ordenada hacia el 2015.


El enigma y el temor de los dueos del pas y sus representantes est centrado en la capacidad del rgimen poltico para una garantizar una transicin ordenada hacia el 2015. Ya no se discute el fin de ciclo -excepto en el cristinismo duro-, sino cmo ser el pos-kirchnerismo y quines sern sus agentes. Alrededor de qu eje podr articularse un nuevo partido (o coalicin) del orden.

Los interrogantes surgen porque la transicin en curso contiene muchos elementos inditos, comparado con el normal catastrofismo argentino en tiempos de fines de ciclo. En principio -aunque nunca puede descartarse-, no hay debacle econmica y su consecuente crisis social aguda (las hiper, inflacin o desocupacin), como pas en otros momentos histricos (1989-2001); factores que actuaron como disciplinadores tanto de los de arriba, como de los de abajo.

De los factores reales de poder (Alfil, 26/12), el peronismo vive una crisis histrica, con el debilitamiento de su identidad poltica entre los trabajadores y los sectores populares; y una crisis coyuntural, por la divisin en su centro de gravedad: la provincia de Buenos Aires.

Como la sombra al cuerpo, el sindicalismo peronista refleja esta divisin vertical, partido en cinco centrales. Y a la vez comienza a tener rupturas horizontales, cuestionado por sus propias organizaciones de base, ocupadas o recuperadas por la izquierda combativa o clasista.

La rebelin azul, con los recientes motines policiales, tuvo un resultado contradictorio: un triunfo sindical, pero de difcil traduccin al terreno poltico y moral. El chantaje armado sac ms a la superficie la inmundicia impune que afecta a toda la corporacin policial, ubicada en el centro de operaciones de la organizacin del gran delito (narcotrfico, trata de personas y otros negocios ilegales). Y lleg hasta el lmite de convertirse en la impulsora de saqueos en zonas liberadas y hasta en domicilios particulares, un grado descomposicin imposible de reformar.

Los factores reales de poder estn cuestionados, algunos con mayor profundidad que otros, tanto poltica, como moralmente.

En ese marco, otro hecho indito del escenario inmediato es la existencia de un papa argentino al mando del Vaticano y de la Iglesia Catlica universal.

El restaurador: crisis orgnica en la Iglesia

La eleccin de Jorge Mario Bergoglio como jefe de la Iglesia Catlica, el pasado13 de marzo, tuvo ms que ver con la crisis orgnica interna de la institucin, que con problemas polticos nacionales o internacionales. El escndalo de la pedofilia generalizada, imposible de seguir encubriendo, los negocios del Instituto para las Obras de Religin (IOR), conocido como la banca vaticana, a travs del cual se blanquearon miles dlares o euros provenientes del lavado. Y una institucin en extremo elitizada en el marco de una crisis mundial, empujaron a la escisin con sus representados y a la prdida de fieles en todo el mundo.

En cierta medida, para la casta que vena al frente de la curia vaticana, Bergoglio era un outsider. El primer latinoamericano, el primer jesuita y proveniente del fin del mundo. Estaba ubicado en los mrgenes de los centros de poder de Roma y paradjicamente esa condicin le dio la posibilidad del xito.

La experiencias de los gobiernos latinoamericanos de la ltima dcada, incluido el kirchnerismo, como procesos de desvo, contencin e institucionalizacin pasivizante de movilizaciones y rebeliones populares, fueron tiles para la tarea poltica de Bergoglio frente a la crisis de la Iglesia. No faltaron quienes compararon los gestos simblicos de ruptura del protocolo y acercamiento a la gente, con los del kirchnerismo de los orgenes, los de Nstor Kirchner. Y hasta llamaron al renunciante Ratzinger, el Duhalde de Bergoglio.

El equilibrista: de Medelln 1968 a Aparecida 2007

El enfrentamiento de clases condicion tambin la historia y los avatares de la Iglesia. El Concilio Vaticano II y su traduccin ms radical en Latinoamrica, con la Teologa de la Liberacin (TL) o los curas tercermundistas, reflej un momento de crisis y radicalizacin poltica. Ningn aparato, ni siquiera la Iglesia, es ms fuerte que las leyes de la historia. Y la crisis y agudizacin de la lucha de clases, tuvo su manifestacin distorsionada en la lucha de tendencias dentro de la misma.

El Concilio Vaticano II, desarrollado entre 1962 y 1965, una especie de reforma constitucional de la Iglesia, llevada adelante por el papa Juan XXIII, fue un movimiento preventivo en un momento preparatorio de crisis y con una institucin que se estaba volviendo anacrnica. Un movimiento de apertura de los contornos ms retrgrados de la doctrina. En Medelln (Colombia), en 1968, tuvo lugar II Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM), que dio nacimiento a la Teologa de la Liberacin.

Desde aquel momento, Bergoglio viene desarrollando un debate doctrinario a dos puntas: tanto contra los sectores ms conservadores (como el Opus Dei), como contra los ms radicalizados, la TL o el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Su referencia fue la Teologa Popular, una traduccin ms moderada del Concilio Vaticano II, que impulsaba la opcin por los pobres y la religiosidad popular, pero rechazaba conceptos como clase oprimida que hacan al coqueteo ideolgico de la TL con el marxismo. Se delimitaba de los contornos ms de accin de la TL, y la opcin era por el tutelaje de los pobres.

Si en convulsivos aos 60 y 70 del siglo pasado su eje estuvo en el combate a los sectores ms radicalizados, una vez derrotados los movimientos revolucionarios y el asentamiento de la restauracin (muy bien representado por Juan Pablo II), hoy su epicentro est en convencer a las clases dominantes de la necesidad de la contencin de los pobres.

En la quinta conferencia de la CELAM, desarrollada en Aparecida (Brasil) en el ao 2007, cuyo documento final fue redactado por Bergoglio, dej asentada sus concepciones: un discurso progresista, bajo fundamentos conservadores (cualquier parecido con el peronismo en general y el kirchnerismo en particular, no es pura coincidencia).

Conservador en los fundamentos y heterodoxo en lo pastoral, traducido a un posible lenguaje leninista: flexibilidad tctica e intransigencia estratgica.

Esto llev a combinar un relato a favor de los pobres y excluidos con las cruzadas contra el matrimonio igualitario y la madre de todas las batallas: contra el aborto. Cuestin en la que hoy coincide con Cristina Fernndez.

Frente a su propia crisis, la Iglesia parece alinearse bajo el arbitraje de un nuevo centro, tanto los referentes que quedan de la Teologa de la Liberacin, como recientemente representantes del Opus Dei, manifestaron su conformidad con la orientacin de Francisco.

El movimiento coincide con la tendencia hacia un nuevo centro de las fuerzas polticas tradicionales en la Argentina. Giro a la derecha del kirchnerismo y caprilizacin de la oposicin con ms chances (el sciolismo como oposicin interna o el massismo), la continuidad con cambios o los cambios con continuidad. En el cruce de esas coordenadas se reconciliaron Cristina Fernndez y el ex jefe espiritual de la oposicin, cuyo primer obsequio hacia la presidenta, para marcar la agenda, fue el programa de Aparecida.

El colaborador: Bergoglio y la dictadura

El rol de Bergoglio bajo la dictadura, cuando era delegado Provincial de la Orden jesuita en la Argentina, sigue generando polmica. Los casos ms resonantes de esta relacin fueron los de los curas jesuitas Yorio y Jalics, detenidos y torturados en la ESMA y el rol jugado por Bergoglio para evitar o facilitar su detencin. El relato que hace Marcelo Larraquy en su reciente biografa sobre Francisco, deja en evidencia que Bergoglio dej donados a los curas, ante la persecucin de sus captores.

Otros tantos casos relatan las gestiones que llev adelante para ayudar a exiliarse a determinadas personas o para la liberacin de otras.

La discusin planteada en los trminos de si actu mal en los casos de Yorio y Jalics o actu bien en otros, no tiene sntesis posible, si no se dimensiona la estrategia de conjunto de un miembro jerrquico de la iglesia catlica, mximo gobernante de una de sus rdenes (la Compaa de Jess), frente al genocidio que se estaba llevando adelante con la complicidad directa de muchos miembros de su iglesia.

No existen testimonios que afirmen que Bergoglio fue un colaborador de los que bendecan los instrumentos de tortura y ayudaban a arrancar las confesiones a los detenidos. Pero sin embargo, conoca la masacre que se estaba llevando adelante, mientras ocupaba un puesto de mando en una institucin colaboracionista. Ayud a personas en casos especficos y dej a la intemperie a otros que estaban en situaciones ms expuestas (como Yorio y Jalics); y sobre todo, guard silencio poltico ante el genocidio. Una colaboracin distante, pero igualmente cmplice.

El estratega: tutelar la pobreza y unificar a la burocracia sindical

Dos movimientos sociales se destacan entre los apadrinados por Bergoglio, adems del trabajo de los curas en las villas: la Fundacin La Alameda y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). La primera es una organizacin que realiza campaas, denuncias y escraches a talleres que tienen mano de obra esclava, muchos de ellos inmigrantes, y pone en pie cooperativas de trabajo. Tambin sum a sus campaas las denuncias contra la trata de personas y el narcotrfico. El MTE, por su parte, dirigido por Juan Grabois, hijo de uno de los dirigentes la organizacin peronista de los aos 70, Guardia de Hierro, agrupa a trabajadores cartoneros.

Lo interesante es la concepcin desde la que se orienta esta opcin por los pobres: La alianza con estas organizaciones sociales tiene el eje en sealar a los pobres como vctimas y proponer una poltica de rescate () invisibilizando los momentos de auto organizacin y participacin en luchas colectivas no tuteladas. La impronta colonial de las organizaciones salvficas organiza todo un discurso de rescate y tutela que se siente defraudado cuando los supuestos salvados regresan al taller textil o defienden a sus patrones o, ms an, cuando rechazan y/o critican la misin de fundar cooperativas segn la normativa de estas organizaciones (Revista Crisis Nro. 17, Diciembre 2013).

Ya consagrado papa, Francisco, se dio objetivos mayores: convoc y recibi a distintos dirigentes sindicales y a todos les haca la misma exigencia: buscar los caminos para la unidad.

El rescate tutelado y paternalista de los pobres y la contencin del movimiento obrero por un sindicalismo que mantiene un sistema semi-totalitario de control de las organizaciones, son los objetivos estratgicos de Bergoglio, para garantizar el orden y la propiedad (adems de la familia).

El bonapartista: Francisco y la poltica nacional

Las relaciones de Bergoglio con dirigentes de las fuerzas polticas tradicionales de la Argentina, cruza casi todo el arco poltico, con eje en el peronismo. Daniel Scioli o Julin Domnguez, el jefe de la bancada de diputados del FPV que logr introducir una modificacin a la medida de la Iglesia a ltima hora en la reciente votacin del Cdigo Civil. El Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, identificado con el Opus Dei, hombre de fe, conocido desde sus visitas al Chaco. Julio Brbaro o Guillermo Moreno, relacionados desde la poca de su acercamiento a Guardia de Hierro, organizacin a quien otorg la direccin de la Universidad del Salvador, cuando la Compaa decidi desprenderse de ella por problemas polticos y financieros. Elisa Carri o Gabriela Michetti entre las figuras de la oposicin.

Y luego de haber sido consagrado papa, todos, empezando por Cristina y llegando incluso hasta Pino Solanas, que recientemente entrevist a Francisco, giraron hacia el papismo, el nuevo horizonte argentino de la poltica tradicional del que parece imposible pensar ms all, como se lamentaba Horacio Gonzlez, director de la Biblioteca Nacional y miembro referente de la deslucida Carta Abierta.

El interrogante abierto es sobre el rol que puede jugar el nuevo papa frente a futuras crisis del pas. Ante el declive del bonapartismo gubernamental del cristinismo, la no recomposicin de un rgimen poltico; la incgnita es cul ser el peso del nuevo bonaparte que tiene las credenciales de ser nada ms y nada menos que el delegado directo de Dios sobre la tierra. Sus caractersticas polticas, sus relaciones con dirigentes y organizaciones sociales permiten afirmar que tendr de mnima un rol activo a tener en cuenta.

El pacificador: suspiro o rebelin de los oprimidos

En la mundialmente conocida obra teatral Marx en el Soho (de la que tambin existe una adaptacin argentina, dirigida por al actor Manuel Callau), el guionista hace protestar al Marx ficcional, porque a lo largo de la historia se repiti infinidad de veces la sentencia en la que afirma que la religin es el opio del pueblo, pero nunca se la comprendi profundamente. Este Marx relee el pasaje completo de la Crtica a la Filosofa del Derecho de Hegel: La miseria religiosa, es, por una parte, la expresin de la miseria real y, por otra, la protesta contra ella. La religin es el suspiro de la criatura oprimida, el corazn de un mundo sin corazn, el espritu de una situacin carente de espritu. Es el opio del pueblo.

El aggiornamiento que quiere desarrollar Bergoglio, ahora convertido en Francisco, pretende devolverle a la Iglesia la capacidad moral y poltica para desarrollar su funcin: ser garante del orden, un factor pacificador que colabore en la gobernanza de los pobres y la contencin del movimiento obrero, a casi seis aos de crisis mundial que no encuentra salida en el horizonte. Ms all de los gestos transgresores, los objetivos estratgicos son claros. Identificarlos, poner el alerta y sacarlos a la luz para combatirlos es una obligacin de quienes apostamos a la rebelin y no al suspiro de los oprimidos, para terminar con la miseria real y en consecuencia con la miseria religiosa.

Fuente: http://diarioalfil.com.ar/2014/01/06/el-factor-bergoglio-y-la-transicion-argentina/



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