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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2014

Catalua, hacia un proceso constituyente? (I)

David Moreno y Albert Medina
Rebelin


Fue la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Autonoma de Catalua el ao 2010 un punto de inflexin para las relaciones de Catalua con el resto del Estado. La construccin de un nuevo modelo de autogobierno para Catalua junto al reconocimiento de la nacin catalana qued recortada y marginada por las instituciones del Estado.

De esa fecha para aqu el conflicto nacional en Catalua ha ido aumentando su intensidad de forma extraordinaria. Se ha pasado apenas en tres aos del Som una naci. Nosaltres decidim (Somos una nacin. Nosotros decidimos), multitudinaria manifestacin del 2010, a la Via Catalana de la Diada Nacional del 2013. No cabe duda que ha habido, y probablemente hay, un proceso de radicalizacin de la cuestin nacional en Catalua, prueba de ello tambin son las encuestas. Esto no es un hecho aislado, la crisis econmica del capitalismo iniciada en 2008 y la imposicin de las polticas neoliberales por parte de la troika han sido y son los hechos fundamentales que marcan la agenda poltica no solo de Catalua sino que de toda Europa.

Es de recibo preguntarse de dnde viene y a dnde va la izquierda catalana y espaola ante tales acontecimientos.

La Transicin

La Transicin (1975-1982) se sald con una gran derrota de la izquierda. No solo a nivel electoral, sino en su aspecto ms importante, la renuncia a la movilizacin y a la construccin del poder popular en la perspectiva de crear un bloque social y poltico capaz de transformar la realidad. La reconversin del PCE-PSUC en poco ms de una maquina electoral de la mano del eurocomunismo, fue un aspecto clave de esta derrota. La renuncia a realizar la ruptura con el rgimen franquista y la aceptacin de la reforma, trajo como resultado la prdida de la tradicin unitaria del pueblo de Catalua.

La resistencia por parte de los comunistas catalanes a este proceso provoc la crisis, que acab en ruptura, de 1981-1982 y la posterior aparicin del Partit dels Comunistes de Catalunya (PCC). As tambin, como algunas rectificaciones posteriores en el seno del PCE en la que vale la pena destacar Convocatoria por Andaluca y unos meses ms tarde el nacimiento de Izquierda Unida. En Catalua tambin seria el proceso complicado con la presencia de IC (Iniciativa per Catalunya) y la posterior fundacin de Esquerra Unida i Alternativa (EUiA).

Lo cierto es que arrastramos ms de 30 aos de derrota, no solo en las expresiones electorales, tambin en el sindicalismo, especialmente el mayoritario, instalado aun en las lgicas de la concertacin -que ya no volvern-, desorientado, a la defensiva y en retroceso, adems de los problemas internos y sus insuficiencias democrticas son otro punto importante de nuestra derrota. Tampoco somos optimistas con el estado actual de los movimientos sociales. Mientras no se trabaje teniendo en cuenta la necesidad de la confluencia entre ellos mismos, los sindicatos y los partidos para la conformacin de plataformas o frentes unitarios globales, no podrn conseguir ms que pequeas victorias defensivas parciales. La crtica y la responsabilidad en este sentido se reparten a partes iguales.

Consideramos que el proceso de construccin nacional en Catalua ataca directamente la lnea de flotacin del rgimen del 1978 o como tambin lo llamamos, la 2 Restauracin borbnica. Ya sea una Repblica catalana federada dentro de un hipottico marco ibrico o una Catalua independiente no caben dentro del diseo poltico post-franquista. Este diseo, plasmado en la Constitucin de 1978, no ofrece posibilidades para un verdadero desarrollo federal -tampoco la constitucin de la II Repblica- ni contempla un derecho democrtico tan bsico como el derecho a la autodeterminacin de las naciones.

Dentro de la ofensiva de la oligarqua espaola, no solo encontramos la privatizacin de los servicios pblicos, la laminacin de los derechos civiles etc. Existe, y es paralela, una ofensiva neo centralista -PP y UPyD principalmente- que concuerda con su visin profundamente espaolista y que responde a una concepcin de reorganizacin del poder por parte de los sectores ms poderosos.

Catalanismo y lucha de clases

En Catalua hay distintos catalanismos, producto de la lucha de clases [1]. Existe ese catalanismo excluyente, que basa la nacionalidad a la identidad, a unos rasgos, a unas tradiciones; propio de la derecha conservadora del pas (agrupada mayoritariamente en CiU). Algunas fracciones importantes- de los sectores poderosos catalanes claramente alineados con la derecha- plantean el soberanismo para proteger y aumentar sus intereses, evidentemente. La gran burguesa catalana se ha destacado histricamente por escoger siempre la defensa de sus privilegios de clase en lugar de los nacionales.

Los que pertenecemos a la tradicin poltica del PSUC, rechazamos frontalmente ese catalanismo, es ms, lo criticamos y lo combatimos. Apostamos por un proyecto basado en el catalanismo popular [2], uniendo la lucha social y nacional y defendiendo la realidad catalana de un solo pueblo, impidiendo que puedan consolidarse comunidades diferenciadas por razones tnicas o lingsticas son elementos que han sido constantes a lo largo de nuestra historia y que constituyen una de las mejores aportaciones de los comunistas de Catalua a nuestro pas.

Las tesis del catalanismo popular han sido y son lo suficientemente inclusivas para acoger en un mismo proyecto nacional elementos sociales de relieve sucedidos en Catalua. Prueba de ello fueron las migraciones producidas dentro del Estado a mediados del siglo XX por parte de comunidades rurales (por ejemplo, Andaluca) a territorios industrializados como Catalua. La capacidad poltica del PSUC tambin de CC.OO- de soar un pas que viera la pluralidad cultural como un factor social positivo escribi buena parte de la lucha nacional y social de todas las izquierdas.

Es de obligado mencionar la actualidad apremia- que la unidad histrica de parte de la izquierda entorno al catalanismo progresista hoy se encuentra fracturada. [3]

El PSC reproduciendo dinmicas estatales- est en una autntica huida hacia delante, el fracaso del Estatuto, junto a la ltima etapa de Zapatero ha dejado sin rdito poltico a la formacin, que se encuentra en una autntica guerra interna. Pero parece ser que no nicamente est pagando la resaca del anterior ciclo poltico, sino que se est saliendo de sus posicionamientos polticos clsicos de defensa del derecho a la autodeterminacin. De otros posicionamientos, como los del socialismo o la socialdemocracia, ya se salieron hace tiempo. Es de recibo comentar que quien pretenda reformular la socialdemocracia o ocupar su espacio poltico- est abocado al fracaso ante la inminente ruptura del bipartidismo. En Catalua ya se ha producido-y en Espaa est al caer.

Y ERC, que ha conseguido atar la agenda nacional de CiU abandonando buena parte de la tarea social. Debera ser la gua de una poltica de izquierdas en la disyuntiva actual- cuestionar los Tratados europeos, proponer una Auditoria de la deuda y/o hacer un plan de shock contra la pobreza en nuestro pas (entre otras polticas). La agenda nacional ha conseguido ablandar las demandas sociales.

Esto pone de relieve que la situacin poltica de hoy no es comparable a la de ayer y que es necesaria una nueva poltica de alianzas dentro y fuera de Catalua- que afiance un proyecto nacional y social prspero y atractivo para Catalua.

La consulta

El pasado 13 de diciembre hubo un acuerdo entre buena parte de las fuerzas polticas de Catalua CDC, UDC, ERC, ICV, EUiA y CUP- para realizar una consulta en Catalua a finales de 2014. Los partidos mayoritarios en el Congreso no han tardado en expresar que harn todo lo posible para pararlo.

Hay que aprovechar la contradiccin que genera la Constitucin con el principio democrtico bsico del voto. La consulta pone en cuestin el ncleo duro del consenso del 78 y hay movimiento suficiente para hacer un pulso al rgimen. Este proceso tiene que ser aprovechado tanto por la izquierda espaola como por la catalana- para agudizar la crisis del Estado.

Los comunistas de Catalua debemos ser capaces de ayudar a articular un proyecto nacional junto al resto de la izquierda, desde los partidos hasta los movimientos sociales pasando por los sindicatos, bajo un programa comn de ruptura democrtica. El movimiento democrtico cataln, llevado hasta sus ltimas consecuencias puede y debe desbordar al partido de la estabilidad del rgimen- que es CiU. La movilizacin debe jugar un papel preponderante que abra un proceso constituyente tanto en Catalua como en Espaa- que nos d la oportunidad de construir otro pas.

Notas:

[1] Conferncia sobre el Fet Nacional del PCC (1999) (Catal) (Revista Realitat nm 2-3)

[2] El Catalanismo Popular y el derecho a decidir en la lucha por la liberacin nacional - Joan Josep Nuet i Pujals (Sin Permiso) (Castellano)

[3] Canvis en el catalanisme poltic i els seus efectes en les esquerres Toni Salado (Bloc Politikon) (Catal)

David Moreno y Albert Medinaes son miembros del Comit Nacional de la CJC-Joventut Comunista y militantes de Esquerra Unida i Alternativa (EUiA)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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