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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2014

Un importante pulso poltico se vislumbra en Turqua

Txente Rekondo
Rebelin


El ao 2013 ha estado marcado en Turqua por una serie de acontecimientos que pueden condicionar el rumbo que adopte este pas en los prximos meses. Las negociaciones del gobierno turco con los dirigentes de Kurdistn del norte, la postura de Turqua en la crisis de Egipto y en la guerra en Siria, las protestas de este verano en torno al parque Gezi y la plaza Taksim, las sentencias condenatorias contra destacados militares y otros sectores del antiguo status quo turco, las presiones de los citados poderes fcticos (militares, judicatura, burocracia kemalista), han protagonizado los ltimos meses en Turqua.

Todo ello ha contribuido ha enrarecer el complejo escenario poltico y social turco, dejando entrever adems la pugna que mantienen sobre el mismo diferentes actores turcos, y en ocasiones internacionales tambin. Y estas semanas, adems, un nuevo escndalo ha sacudido los cimientos del gobierno de Recep Tayyip Erdogan y del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).

Una investigacin mantenida en secreto durante dos aos ha salido a la luz estos das, provocando un escndalo poltico cuyas consecuencias finales todava son difciles de calcular. Los datos apuntan a una triple direccin: por un lado, estaran los sobornos en diferentes proyectos urbansticos, lo que daara la imagen anticorrupcin del gobierno; en segundo lugar, se seala la participacin de los hijos de algunos ministros, una nueva andanada contra el AKP; y finalmente, se seala a las operaciones que habra realizado el banco pblico Halkbank, que curiosamente mantiene importantes relaciones comerciales con Irn.

Estos ataques se han dirigido contra la lnea de flotacin del AKP, un partido poltico que en los aos noventa se present, con Erdogan, como el abanderado de lucha contra la corrupcin de la clase poltica de entonces, y como el actor que ha logrado poner fin a la grave crisis econmica que asolaba Turqua.

Desde el gobierno se ha puesto en marcha una estrategia para contrarrestar el ataque. As, el propio Erdogan, apoyado en algunos medios de comunicacin, ha sealado que estamos ante una operacin de guerra sucia, donde se abrazaran los intereses de algunos actores nacionales e internacionales en una complicada alianza que ya se visualiz durante las protestas del verano en el parque Gezi, y que en esta ocasin buscara debilitarnos de cara a las elecciones de marzo.

Y para ello Erdogan ha centrado las crticas en dos mbitos. Por un lado sealando a aquellos que tienen tras ellos el poder del capital y de los medios de comunicacin y que desean cambiar la direccin de este pas, en clara alusin a Fethullah Gulen, y su movimiento Cemaat (congregacin o comunidad); y por otro lado al lobby de los tipos de inters, en clara alusin a Israel.

Esta situacin tambin ha contribuido a dar mayor protagonismo a todo un abanico de teoras conspirativas, algo muy habitual en Turqua en momentos de crisis como la que se est viviendo estas semanas, as como en otras partes del mundo. Esta cultura de las teoras conspirativas ha estado presente durante todo el 2013 en la sociedad turca, y unos y otros actores han utilizado las mismas para reforzar sus argumentaciones.

El pulso y la lucha de poder entre Erdogan y Gulen, entre el AKP y el movimiento Cemaat se hace cada da ms evidente. En el pasado estas dos fuerzas han sido aliadas, compartiendo una misma base popular y apoyndose mutuamente en su lucha contra el poder de los militares turcos, su enemigo comn. Sin embargo, tras haber devuelto a stos a los cuarteles y habindolos apartado de momento de la primera lnea de la poltica del pas, esos dos protagonistas se han venido enfrentando en los ltimos meses.

A principio de este ao, el movimiento de Gulen, tambin conocido como Hizmet (servicio), atac duramente a Hakan Fidan, un estrecho colaborador del primer ministro Erdogan e interlocutor del mismo con el movimiento kurdo. El rechazo de Gulen hacia el proceso iniciado para buscar una salida negociada entre turcos y kurdos del norte se haca patente con ese movimiento.

La respuesta de Erdogan no se hizo esperar, y en las semanas posteriores inici una purga en las instituciones estatales contra los seguidores y colaboradores de Gulen, y ms recientemente el primer ministro turco anunci su intencin de eliminar las dershanes, las escuelas privadas controladas por Gulen, que preparan a miles de estudiantes para el ingreso en la universidad y que se consideran una de sus empresas ms lucrativas.

De momento parece que estas dos figuras pueden sobrevivir a la crisis actual. Erdogan conserva todava un importante apoyo popular y es muy poderoso, adems cuenta tambin con el respaldo de importantes medios de comunicacin. Aunque tanto su imagen, como la de su partido (conocido tambin como AK- puro o limpio) sufrir un importante desgaste.

Y algo parecido puede decirse de Gulen y su movimiento Cemaat. Considerado por algunos como un estado en la sombra, gracias a sus redes de escuelas privadas, sus redes de comunicacin y de importantes empresas, as como apoyos dentro del propio estado (judicatura y sectores de la seguridad), su futuro poltico no est acabado. Pero tambin corre el riesgo de que sea percibido como un movimiento secreto, poco controlable y con mucho poder econmico.

Algunos sealan que el vencedor de esta pugna podra ser el actual presidente, Abdullah Gul. Desde hace tiempo algunos sectores, sobre todo en Occidente, muestran la figura del actual presidente como la alternativa a Erdogan, y por ello apuntan que en estos momentos podra ser el vencedor de la madre de todas las batallas entre los dos actores citados anteriormente.

La alternativa de Gul, que podra optar nuevamente a la presidencia, o continuar su carrera poltica como primer ministro, es una opcin que no disgusta a terceros actores. Presentado desde Europa como un convencido europesta, como una figura que tiende puentes, que busca unir y no dividir, sera tal vez la opcin deseada por esos actores. El inters poltico del propio Gul, se ha manifestado en los ltimos meses, buscando alejarse o distanciarse de Erdogan. As lo hizo durante el golpe de estado egipcio o ms recientemente cuando declar que la vocacin de Turqua est muy clara, con los carriles necesario bien asentados, y si el problema es la locomotora, sta deber ser cambiada.

No obstante es demasiado pronto para anticipar el vencedor de estas pugnas. No estamos ante lo que algunos interesadamente han definido como el otoo del patriarca, en clara referencia al futuro poltico de Erdogan, y el pulso poltico entre los diferentes actores del pas seguir marcando el devenir de los prximos meses en Turqua.

La polarizacin actual puede descolocar a las bases del AKP y abrir nuevamente las puertas a los partidos polticos que en el pasado dominaban el teatro poltico turco. Las conversaciones en torno al proceso de paz kurdo tambin influirn, y sin olvidar tampoco los intereses de actores internacionales que buscan debilitar el peso turco en ese escenario regional, o los movimientos de la Unin Europea, que estos das ha vuelto a dar lecciones a los dirigentes turcos, obviando que muchas de las denuncias dirigidas a Turqua seran tambin aplicables en muchos de sus estados.

Durante el 2014 Turqua afrontar las elecciones municipales de marzo y probablemente n verano las presidenciales, lo que unido a todo lo anterior puede convertir el sueo de muchos en pesadillas.

Txente Rekondo.- Analista Internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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