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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2014

Izquierda Unida debate la cuestin nacional
Por el derecho a la libre determinacin

Henar Moreno, Juanjo Vallejo, Alberto Arregui
Rebelin


IU celebra el 25 de enero una conferencia para debatir su alternativa de Modelo de Estado Federal. Un sector de la militancia, que hemos presentado una aportacin frente al texto oficial (http://www.nuevoclaridad.es/revista/index.php/revista/estado-espanol/510-aportacion-colectiva-al-debate-en-izquierda-unida-sobre-la-cuestion-nacional), pensamos que la izquierda debe aprovechar esta ocasin de enlazar el derecho a la libre determinacin con el necesario e inaplazable proceso constituyente que acabe con el rgimen de la Transicin. El siguiente artculo es la exposicin de esa alternativa. 

Del pacto de la Transicin a la libre determinacin y el proceso constituyente  

Al igual que en el cuerpo humano, al declinar, los viejos achaques resurgen convirtindose en males crnicos, la profunda crisis de sobreproduccin del sistema capitalista reabre todas las viejas heridas que nunca cicatrizaron en la sociedad. Y de todas esas fracturas de antiguas batallas, la cuestin nacional representa, junto con la crisis econmica, el punto ms dbil de la estabilidad del Estado burgus espaol y, por supuesto, del rgimen poltico establecido en el pacto de la Transicin.

Dicho pacto, que abri una nueva etapa poltica llena de promesas y de rupturas con la dictadura, dej, sin embargo sin resolver tres de los problemas ms graves de nuestra sociedad. Uno de ellos solo lo abordaremos aqu tangencialmente, a pesar de que tiene una relacin directa: el borrado de la memoria histrica de la represin franquista.

Qu mejor que citar a uno de nuestros ms queridos poetas: El problema se halla en cmo se hizo la tan admirada Transicin. Aqu no se cambi nada. No hubo Revolucin de los Claveles. Nuestra Transicin no tena ningn contenido. Mantuvieron a los mismos jueces que me juzgaron a m; los policas que me torturaron, aunque jubilados, seguan en nmina; el Tribunal Supremo continuaba siendo el mismo que durante el franquismo. No fue un camino libre para los valores democrticos. Para m, la Transicin fue como una broma con la que se disfraz de otra cosa la fuerza del capital y de la derecha. Hubo impunidad para todo y seguimos tragando impunidad. (Marcos Ana Vale la pena luchar).

Por supuesto, y este fue el segundo dficit, el poder econmico no sufri el menor inconveniente en su dominio; no slo las relaciones de propiedad permanecieron intactas sino que se pergearon rpidamente los Pactos de la Moncloa para frenar la ola de luchas que haban trado en su espuma la Transicin. El pacto social se convertira, hasta hoy con breves interrupciones en la doctrina oficial sindical.

Mientras tanto, en ms de tres dcadas, nunca se ha desarrollado la garanta jurdica de los derechos sociales que la constitucin monrquica dice defender.

Y la tercera pata del banco fue el acuerdo de defender la unidad sagrada de la patria. No slo, pero especialmente en su artculo 2 (unidad indisoluble de la patria), el 8 (que atribuye al ejrcito la defensa de esa integridad territorial) y el 155 (la amenaza directa, a travs del Senado, a los territorios dscolos), el texto constitucional supone no un camino hacia el federalismo, sino la declaracin inequvoca de que el federalismo de libre adhesin, y el ejercicio del derecho de autodeterminacin quedan expresamente excluidos. La libertad de los pueblos y, por tanto, las libertades democrticas, son incompatibles con la constitucin del 78. No es que el texto se haya agotado tras 35 aos, es que, en este terreno, naci cegado.

No nos cabe duda de que la Transicin fue una oportunidad perdida para dar solucin al conflicto nacional que ms o menos latente o explcito nos ha acompaado a lo largo de los ltimos siglos de la historia de la formacin del Estado espaol.

El llamado Estado de las Autonomas no era una va peculiar hacia el federalismo, sino precisamente lo contrario: un entramado diseado para impedir un estado federal.

Notas histricas

Esta obsesin de la burguesa espaola por la patria una, tiene, desde luego una explicacin histrica, con fundamento en intereses materiales. Algo imprescindible de conocer, pero sin olvidar nunca que no se trata de una discusin de historia muerta, sino que lo determinante para que un pueblo determinado exista es, sencillamente su conciencia como pueblo. Conciencia que, sin duda, estar reforzada con la existencia de un idioma propio, de una historia, una mitologa, una cultura.

La formacin de los Estados modernos, de las patrias, de las naciones, es un fenmeno indisolublemente ligado al ascenso de la burguesa como clase dominante en la sociedad. Claro que la nacin, el concepto de ciudadana y otras muchas ideas modernas surgieron de la mano de la burguesa revolucionaria, pero no debemos olvidar que, en todos los casos, esa burguesa revolucionaria (desde Inglaterra a Estados Unidos, o Francia) fue desplazada por la reaccin thermidoriana que, en todos los casos, slo mantuvo la envoltura de la revolucin pero profundiz todos los medios para tener un estado fuerte a costa de reprimir cualquier derecho, sin reparar en ningn mtodo. Por un lado volvindose contra la clase obrera que le amenazaba en sus propios pases, y por otra parte estimulando un nacionalismo dominante que se expres en dos fenmenos en muchos casos simultneos: la represin de cualquier diferenciacin nacional dentro del territorio de ese Estado y pasando a esclavizar, con el colonialismo primero, con el imperialismo despus , a todos aquellos pueblos que eran sometidos. As, la historia de los siglos XIX y XX es, en gran medida la historia de la formacin de las naciones, de la represin de las nacionalidades, de las conquistas y de las guerras por el reparto del planeta. Tambin, qu duda cabe, la historia de las revoluciones.

La formacin de las naciones responde a una necesidad histrica inherente al desarrollo del capitalismo como sistema econmico dominante, ya que el Estado nacional que elimina las barreras feudales genera la base para dar satisfaccin a dos necesidades vitales del capitalismo: la formacin del terreno adecuado para el desarrollo de su economa, y un Estado fuerte capaz no slo de garantizar el dominio interno como clase sino tambin la lucha por el reparto del mundo.

Si el dinero, como dice Augier, viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies (K. Marx)

El nacionalismo actual ya no es la expresin de una burguesa pujante que necesita el marco adecuado para el desarrollo de las fuerzas productivas. Hace mucho tiempo que el marco nacional es un paso estrecho para las necesidades de una economa planetaria. Es el reflejo de un conflicto histrico. El nacionalismo de las naciones sin Estado, de los pueblos oprimidos, existe en la medida en que es la respuesta a un nacionalismo rancio y reaccionario de las naciones dominantes. El desprecio a las lenguas y culturas de las minoras, la dificultad cotidiana para emplear la lengua propia ante la administracin, o por ejemplo la prohibicin de hablarlas en las Cortes espaolas, o detalles, que para los habitantes de la nacionalidad dominante pasan desapercibidos, como la prohibicin de selecciones deportivas o las campaas de boicot al cava cataln, y tantas otras ofensas diarias, son estmulos del sentimiento nacionalista.

Pero tambin sabemos distinguir, dentro de esas nacionalidades oprimidas, los sentimientos legtimos, que compartimos, a favor del derecho a decidir, del derecho a la lengua y la cultura, de los intereses de las respectivas burguesas nacionalistas que lo que pretenden es convertirse en explotadoras privilegiadas de sus propios pueblos, utilizando en su beneficio estas reivindicaciones.

Claro que el conflicto que explica la explotacin y la falta de recursos econmicos es un conflicto de clase, pero tambin existe y es de vital importancia, un conflicto de libertades democrticas, que debieran ser enarboladas por las organizaciones de la clase obrera. El conflicto de clase no excluye el conflicto democrtico, ms bien la lucha por los derechos democrticos, incluido el derecho de autodeterminacin, es parte inseparable del programa de la lucha por la transformacin socialista de la sociedad. Slo defendiendo el derecho de autodeterminacin demostramos que nos oponemos a cualquier tipo de dominacin, de clase o nacional.

El derecho a decidir, que no es otra cosa que el derecho a optar por la independencia, entre las opciones de relacin con los dems pueblos, es el requisito previo para optar a defender una federacin de los pueblos que componen el Estado espaol.

La dialctica de la historia

En una expresin irrefutable de la dialctica, las fuerzas de la historia se convierten en su contrario: las dos poderosas palancas del desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado por la burguesa, se convierten en su contrario. Hoy, y desde hace tiempo, la propiedad privada de las fuerzas productivas y las fronteras nacionales son los ms colosales obstculos para el desarrollo de una economa planificada, fundamentada en el valor de uso, compatible con la naturaleza y que anteponga las necesidades sociales a las de una minora de privilegiados.

No se debe confundir el borrar las fronteras con borrar a los pueblos, esta es una de las grandes dificultades de comprensin de la izquierda. Necesitamos la cooperacin por encima de fronteras, las fuerzas productivas necesarias para satisfacer las necesidades de la humanidad no caben en las naciones creadas por la burguesa.

La financiacin

Es sin duda el punto clave para que la autonoma o la federacin sean reales. El autogobierno sin financiacin es una broma de mal gusto. Y aqu es donde hemos vivido grandes tensiones y descomunales engaos, pues cada burguesa extiende el veneno de culpar a los dems pueblos de sus propios problemas, abusos e incapacidades. Nuestra respuesta debe ser clara y contundente: Es el sistema!! En mucha mayor medida que el modelo territorial. No podemos aceptar el reparto de la miseria, ni la desastrosa idea, y falsa, de culpar unos territorios a otros. Es la clase dominante, tanto espaola como catalana vasca o andaluza y no los pueblos, quienes son culpables de los escasos recursos aplicados a los gastos sociales y en aspectos como la enseanza y administracin pblica (claves para garantizar el uso libre del idioma, por ejemplo).

Si algo ha demostrado la presente crisis econmica es que dejar el sistema financiero en manos privadas es como dejar una navaja de afeitar en manos de un mono borracho (y ladrn); el desastre, la escabechina, estn garantizados. Slo con convertir en acciones sobre la banca, todas las ayudas pblicas destinadas a la banca, tendramos un sistema financiero pblico, un Banco Central Federal y Cajas de Ahorro vinculadas a los diversos entes federados. Con ese punto de partida podemos enfocar el problema de la financiacin desde una perspectiva de clase, pues aceptar los enfrentamientos territoriales es entrar en el juego de las burguesas. Es al revs: la capacidad de unirse tras esta reivindicacin con una perspectiva de clase , es lo que puede hacer de las reivindicaciones democrticas de los pueblos un arma decisiva en el proceso de transformacin de la sociedad, comenzando por dar un impulso enrgico al proceso constituyente.

Proceso Constituyente

Un cambio real, de modelo de Estado slo cabe en un nuevo proceso constituyente. La Constitucin monrquica es un marco muy estrecho en el que no hay lugar para el derecho a decidir. Los lmites del sistema actual, el enrocado del rgimen reforzando la represin y todos los aspectos ms reaccionarios, no slo nos ofrece una oportunidad sino que nos genera la obligacin de luchar por la superacin del actual marco constitucional. No se trata de una reforma, se trata de acabar con el actual rgimen con un mtodo que evitar la repeticin de los errores de la Transicin: la ms amplia participacin democrtica en el proceso constituyente. Y en este terreno, es esencial que seamos capaces de utilizar la mayor baza que puede jugar IU, la de ser la nica fuerza de mbito estatal que defiende el derecho de autodeterminacin de los pueblos 

No hay contradiccin, no es excluyente: la lucha por los derechos democrticos es parte inseparable de la lucha por el socialismo esa debe ser la perspectiva! Y la lucha por el socialismo tiene en la reivindicacin de esos derechos un gran aliado, pues slo sern realizables plenamente en el contexto de una federacin de los pueblos de Europa, lo que pasa, claro, por una libre federacin de los pueblos del Estado espaol.

Pero no podemos esperar al socialismo, para esa realizacin plena, que atae a todos los dems derechos democrticos: manifestacin, prensa-expresin, Por eso, sin perder de vista esa perspectiva no podemos tener una posicin conformista ni una doctrinaria.

Del Estado burgus, monrquico e insolidario , a un Estado federal, republicano y socialista

Nuestra propuesta es inseparable del nuevo Proceso Constituyente. Debe ser parte del programa dirigido a los pueblos que componen el Estado espaol, que proponga la lucha, la presin, para alcanzar sus objetivos, ya que somos conscientes de que esa es la nica va para conseguir transformar la situacin actual en un Estado federal realmente solidario.

Para ello se convierte en punto esencial la poltica econmica, la disposicin de recursos que hagan posible una planificacin democrtica de la economa. Sera absurdo pensar que podemos llegar a una realidad que reconozca el derecho a decidir de los pueblos y la opcin federal como consecuencia de algn tipo de Pacto de Estado.

Para poder introducir racionalidad en la economa y planificar los recursos es imprescindible que sectores decisivos estn en manos pblicas, si no es as primar el lucro privado sobre las necesidades sociales .

La posibilidad de planificar la economa aumenta los recursos sociales disponibles no en suma aritmtica sino que multiplica su potencia dialcticamente, al igual que el trabajo en cadena no es la suma de los trabajos individuales, sino su aumento cualitativo.

Los problemas superan las fronteras, la economa, la ecologa carecen de aduanas, no entienden de pasaportes. Los pueblos necesitan de la unidad para defender sus derechos, la clase trabajadora necesita la unidad que se deriva de sus propias condiciones de existencia frente a un sistema internacionalizado, por eso la cooperacin de todos los pueblos que componen el Estado espaol, redundara en beneficio de ellos mismos. Pero para ello es necesario dar solucin a las dos mayores resistencias a este proceso: El recelo de estos pueblos a que su identidad se vea aplastada, y el egosmo de las respectivas burguesas que quieren defender sus propios privilegios de clase. Los sentimientos nacionales entre el pueblo trabajador y entre la burguesa son dos cosas muy distintas.

A esto slo puede dar respuesta una alternativa que conjugue la propuesta federal con el programa para la transformacin socialistas de la sociedad.

No defendemos un Estado Federal para salvar la unidad de Espaa, sino para dar satisfaccin a las reivindicaciones democrticas y sociales.

Los gobiernos, el del PP, y antes el del PSOE, que gestiona los intereses de la burguesa espaola, hacen recaer la crisis sobre las espaldas del pueblo. Y en esa tarea que ha llevado al recorte de las prestaciones sociales, a 6 millones de personas en paro, al deterioro de la sanidad y la educacin pblica, el PP, el partido de la burguesa espaola, ha contado con la colaboracin de la burguesa catalana y vasca. Por eso desde IU proclamamos que el pueblo trabajador de todas las partes y nacionalidades del Estado espaol tiene unos intereses comunes frente a la burguesa, sea esta de donde sea.

Por lo tanto, defenderemos el derecho de todos los pueblos del Estado espaol, a decidir su futuro, incluida la independencia, pero al mismo tiempo, proponemos una lucha comn de toda la clase obrera, de todo el pueblo, para derrocar al gobierno del PP y a sus aliados, y formar un nuevo gobierno que incluya en su programa urgente el ejercicio del derecho de autodeterminacin, as como la nacionalizacin del sistema financiero y de las empresas claves de energa, comunicacin y transporte.

Un programa que se comprometa al pleno empleo, a una vivienda para toda la poblacin, sanidad y educacin universal, pblica y de calidad, as como la garanta de una jubilacin digna.

As la eleccin no ser entre una Catalunya, Euskadi, Galicia independientes dirigidas por la burguesa respectiva o mantenerse bajo el yugo del gobierno del PP, sino la opcin de un pas independiente, o mantenerse unidos, con el ms amplio autogobierno posible, en el marco de una repblica que constituya una federacin socialista.

Apostaremos con toda nuestra energa porque ese proceso constituyente que se abrira con la derrota del PP, nos pueda conducir a construir, unidos, una federacin que ponga la defensa de los derechos democrticos, destacadamente los de las nacionalidades, y los intereses del pueblo trabajador de todo el Estado espaol por encima de cualquier otro inters.

La unidad slo puede ser la unidad voluntaria de los pueblos en pie de igualdad, construyendo una Europa de los pueblos, no de los mercaderes.

Una de nuestras tareas principales es convencer, no tanto de las ventajas de la unidad, como de que para conquistar esos derechos debemos derribar, juntos a este gobierno y que la nica garanta de los derechos de un pueblo es la solidaridad, la lucha comn de los dems evitando lo que sera una tragedia: el enfrentamiento entre los pueblos en beneficio de sus burguesas.

La necesidad de combinar las reivindicaciones democrticas con las de clase se deriva de esto, por eso proponemos una Federacin Socialista de los pueblos que componen el actual Estado espaol, en el marco de la lucha por una Europa Socialista de los Pueblos.

 

*Henar Moreno es la Coordinadora de Izquierda Unida de La Rioja, Juanjo Vallejo es el coordinador de Ezker Anitza-IU de Alava y Alberto Arregui es miembro de la Presidencia Federal de IU.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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