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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2014

Reforma educacional de M. Bachelet propone realmente un cambio de modelo?

Miguel Caro R.
Rebelin


El programa de Michelle Bachelet (MB) en educacin tiene un mrito inicial, nos ofrece el reconocimiento implcito de lo que nunca se acept por parte de los gobiernos de la Concertacin: el fracaso de la llamada reforma educacional. El documento seala, en el mbito de la educacin escolar, que Chile ha conseguido importantes logros en materia educativa: cobertura, alta inversin en infraestructura, equipamiento y programas focalizados. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la desigualdad educacional y la segregacin continan en niveles alarmantes y la Educacin Pblica se ha visto especialmente reducida y fragilizada [1] . Luego agrega que debido al uso y consecuencias de los resultados del SIMCE, hemos empobrecido el concepto de calidad y educacin y promovido prcticas como la seleccin, la exclusin y el entrenamiento de pruebas. Debemos superar esta definicin e impulsar una comprensin ms compleja e integral de calidad para recuperar el sentido de la labor educativa.

A confesin de partes relevo de pruebas, dicta el aforismo jurdico. En sntesis, en menos de una pgina el Programa de Gobierno de MB asume que la poltica educativa impulsada durante cuatro gobiernos consecutivos, en lo fundamental, estuvo errada y que, al no tener una concepcin compleja e integral, se profundizaron los efectos nocivos propios de un modelo de mercado: desigualdad, segregacin, seleccin-exclusin, reduccin del concepto de calidad y deterioro de la educacin pblica, entre otros. Aunque no se reconozca de manera explcita, la conclusin es bastante brutal y categrica; por cierto, la consecuencia lgica de tamaa confesin no podra ser otra entonces que la de plantear un cambio de modelo. Lo que habra que preguntarse, por tanto, es si el programa de MB contiene tal cambio, si efectivamente supone modificar las bases que sustentan el modelo neoliberal en educacin.

 

En un primer nivel de anlisis podramos decir que el Programa recoge ideas y principios que han sido planteados por el movimiento estudiantil -y tambin por numerosos especialistas- respecto de los rasgos ms notorios de la crisis del sistema, aunque con distintos niveles de precisin y concrecin. En esa lnea, se plantean nociones generales como la de derecho social, gratuidad, fin al lucro, inclusin, etc. Al examinar en detalle cada planteamiento aparecen ciertas propuestas relevantes de cambio, como tambin un conjunto no menor de indefiniciones, reafirmaciones de rasgos del modelo actual y ausencias en algunos temas fundamentales. Veamos algunos ejemplos.

 

Desde un inicio se plantea recuperar la nocin de derecho social fundamental, cuestionando el predominio de la nocin de bien de consumo; pero no aparece el concepto de derecho universal, lo que sigue dejando un espacio importante para la reinstalacin de una poltica de focalizacin, propia del modelo vigente. Junto con lo anterior, se establece, tambin, el compromiso de garantizar el derecho a una educacin de calidad y el trmino del lucro con fondos pblicos en educacin, agregando que ello obliga poner fin al financiamiento compartido; esto, en el caso de los colegios particulares subvencionados implicara la eliminacin gradual de toda forma de copago de las familias y su reemplazo por financiamiento pblico. Este es probablemente uno de los cambios de mayor profundidad que plantea el Programa. No obstante, nada se dice respecto de otras formas de obtencin de utilidades en el sector particular subvencionado y municipal, como son las lgicas de externalizacin asociadas a la Ley SEP, que permite generar cuantiosas ganancias en organismos de asistencia tcnica educativa (ATE), con fondos pblicos y cuyo real impacto en el mejoramiento del sistema escolar est lejos de comprobarse.

 

Respecto de la seleccin de alumnos, existe el compromiso de eliminacin de tal mecanismo a nivel de las escuelas, pero se excluye de esta medida a los liceos, lo que hace que la competencia por alumnos y su consecuencia segregadora se mantenga en parte importante del sistema. Por otro lado, no se establece con claridad de qu manera se evitara la seleccin en las escuelas, considerando que dicha medida prohibitiva ya existe y que a pesar de ello el problema se sigue produciendo.

 

La idea de fortalecer la educacin pblica es otra de las declaraciones relevantes y estratgica para una nueva poltica pblica. Aqu el problema es que se trata de una declaracin que no tiene mayores respaldos concretos en iniciativas legales o de poltica gubernamental; es ms bien la manifestacin de un deseo de quienes redactaron el Programa, pero que en los hechos podra quedar en nada o toparse con grandes obstculos, frente a los cuales, de no existir una voluntad generalizada e iniciativas concretas, se puede quedar simplemente en buenas intenciones.

 

De hecho, el llamado plan de apoyo tcnico y de recuperacin de la matrcula no establece sus fundamentos o ideas fuerza, tampoco la modalidad de implementacin ni los objetivos, pudiendo ser una ms de muchas iniciativas de focalizacin que han fracasado estrepitosamente. Igual situacin ocurre con la declarada participacin al interior de los establecimientos, tema sensible y determinante para los cambios, pues en las anquilosadas estructuras autoritarias y clientelares que caracterizan las direcciones intermedias y de escuelas, estn parte importante de los obstculos para producir transformaciones en el sistema. Salvo una voluntad genrica, no hay nada concreto tras esta idea del programa.

 

En cuanto a la formacin escolar propiamente tal, se habla de calidad e introduce la nocin de estndares, pero nuevamente no se indica el carcter de stos y en qu grado o mbito sern vinculantes para el conjunto del sistema. A su vez, si estos requisitos y orientaciones sobre calidad incorporarn finalidades formativas trascendentes, como la democracia o la inclusin, no se registra un conjunto de planteamientos articulados sobre un aspecto tan importante como este. No hay un ideario educativo pblico, basado en principios que recojan la tradicin republicana democrtica, la necesidad de justicia social y la pertinencia e identidad cultural, tanto latinoamericana, como nacional y local. Queda en la interrogante cmo se enfrentarn, en tal sentido, los discursos hegemnicos de la modernizacin y la globalizacin, que marcaron la produccin discursiva en las dcadas anteriores. Tampoco hay, por cierto, un planteamiento respecto del tema curricular, sobre el cul no se ha hecho una evaluacin global con los actores educativos involucrados y an no se ha cado en cuenta que all hay problemas estructurales que dificultan un adecuado desarrollo educativo, por lo que se trata de un tema central para abordar los cambios al modelo.

 

Adicionalmente se abren otros temas de no menor importancia, que tienen que ver con la arquitectura del sistema, con las condiciones de funcionamiento y con los procesos propiamente tal, respecto de los cuales se reitera la combinacin de grandes titulares con ambigedades y ausencias. Se plantea, por ejemplo, la desmunicipalizacin del sistema, anunciando la creacin de un servicio nacional y servicios locales dependientes del Mineduc. Estos ltimos, apoyados en consejos consultivos que incluiran a la comunidad; todo lo cual aparece como un avance. El problema es que no se establece el carcter de los servicios locales, tampoco la composicin del consejo consultivo y no se otorgan facultades resolutivas a dicha instancia comunitaria, lo que puede convertirla en un elemento decorativo, tal como ocurre hoy con los consejos escolares al interior de los establecimientos; porque cuando no hay deliberacin no existe real democratizacin.

 

La formacin inicial y continua es otro de los flancos no cubiertos adecuadamente. En formacin inicial, por ejemplo, se habla de promocin de polticas, lo que a estas alturas es insostenible, porque todo el modelo actual se ha basado en la lgica de promocin, lo que justamente es contrario a una poltica nacional de educacin, vinculante para todas las instituciones y no slo para aquellas que, en el marco de la libertad de enseanza, opten por desarrollar o no tales lineamientos. De igual modo, no se establece en qu sentido se plantear el aumento de las exigencias de acreditacin para las pedagogas; tampoco se hace mencin al carcter privado de dicho proceso. Es sintomtico, por otra parte, que no se plantee cambiar la lgica de la prueba inicia, hoy centrada en contenidos y no en capacidades, careciendo completamente de valor predictivo respecto del futuro desempeo profesional. Este conjunto de medidas slo reafirman una lgica de mercado, en el sentido de permitir que la oferta tenga libertad de iniciativa y que la promocin y regulacin supuestamente fuercen a las instituciones a cumplir con un buen servicio. Est ms que demostrado que esto no ocurre, que siempre hay ajustes e interpretaciones y que mientras tanto los beneficiarios de los derechos se ven siempre perjudicados.

 

En formacin continua no se establece el tipo ni la duracin de los perfeccionamientos para cada actor en particular; tampoco se deja claro si estos son universales o para segmentos focalizados. En el mbito de la carrera docente y condiciones de desempeo profesional, el mejoramiento de remuneraciones no establece porcentaje, tampoco las variables y magnitudes de los incentivos. As mismo, el aumento de horas no lectivas no se precisa, e igual situacin ocurre con la reduccin de alumnos por curso. Y podramos seguir.

 

Finalmente, en materia de apoyos institucionales se extraa la implementacin, para la educacin pblica, de un plan de apoyo integral, asociado a un equipo ministerial amplio, competente y con presencia descentralizada, con apoyo de docentes destacados y colaboracin de universidades con vocacin pblica; pero no bajo la clsica frmula neoliberal de la licitacin, en la que cada institucin hace lo que le da la gana y obtiene utilidades econmicas propias de cualquier negocio. Se requiere un apoyo bajo otro paradigma, sostenido, colaborativo, que mejore las condiciones de gestin de los establecimientos, que desarrolle un modelo educativo con la comunidad, que defina y construya perfiles docentes adecuados a dicho proyecto. Un apoyo que establezca estrategias de uso del currculum basadas en la pertinencia cultural, en el desarrollo de capacidades fundamentales de los estudiantes (ms que en la cobertura formal de contenidos) y desplegadas a travs de estrategias de contextualizacin y problematizacin de la propia realidad de la escuela y que establezca una relacin de sentido con el conocimiento ofrecido.

 

En sntesis, no se ve por ningn lado el proyecto pas; aparece, ms bien, una suma de medidas que intentan recoger parte de la sensibilidad social sobre el tema, pero que no alcanzan para configurar un proyecto educativo nacional; no logran precisar el modo en que se implementarn ciertas declaraciones generales y no dan respuesta a aspectos clave de un proyecto educativo que efectivamente apunte hacia el cambio de modelo.

 

Un optimista confiado podra pensar que se trata de una estrategia, en la que las definiciones concretas se van a implementar en los hechos ms que declarar previamente. El tema es que los cambios verdaderos no se hacen as, se hacen de cara a la ciudadana, con la participacin de los actores involucrados, con los costos y beneficios que ello implica; nunca son sin conflicto, nunca deja de haber adversarios, a veces antagnicos a lo que se pretende; eso es construir una cultura democrtica. Por ello, queda la sensacin de un programa que se construy desde los intersticios de la poltica instrumental, buscando relegitimar una opcin desgastada ofreciendo voluntades genricas, pero que luego sucumbirn -de no mediar una sostenida presin desde el movimiento social- ante el fro escrutinio de los intereses creados y del consenso binominal.

 

Miguel Caro R.

Profesor.
Director de Educacin Universidad ARCIS

@miguelcaroramos

 

 



Programa de gobierno de Michelle Bachelet, 2014, pag. 16

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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