Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2014

O todos o ninguno

Pascual Serrano
Atlntica XXII


En su mtico libro sobre el colonialismo, Los condenados de la tierra (Txalaparta), Frantz Fanon seala la estructura mental impuesta en los pases colonizados por las metrpolis del primer mundo. Segn seala, la idea es que el individuo debe afirmarse frente a la colectividad. Lograban inculcar en el espritu del colonizado la idea de una sociedad de individuos donde cada cual encierra su subjetividad, donde la riqueza es la del pensamiento individual.

En un reciente congreso internacional de juristas, el representante de Sudfrica excus la ausencia del habitual portavoz de su pas, aclarando que en lugar de su hermano haba venido l. Los europeos necesitaron llegar al ltimo da del congreso para darse cuenta de que los dos sudafricanos no eran hermanos de sangre, el trmino hermano era el utilizado por denominarse entre s los militantes negros. El cantautor valenciano Paco Muoz, en la dcada de los ochenta, se refera con estas palabras al trmino camarada en la cancin del mismo nombre: Qu bonita palabra, camarada. / Qu bonita palabra que t conoces. / Antes ramos sombra y ahora somos mazorca y granada.

Y es que, como dice Fanon, el hermano, la hermana, el camarada son palabras proscritas por la burguesa colonialista porque, para ella, mi hermana es mi cartera, mi camarada mi compinche en la maniobra turbia. Frente a todo ello Fanon reivindica las asambleas de las aldeas, la densidad de las comisiones del pueblo, la extraordinaria fecundidad de las reuniones de barrio y de clula. Es necesario comprender que los asuntos de cada uno son asuntos de todos porque, en ltima instancia, todos tenemos las mismas necesidades y queremos las mismas cosas. Dice Fanon que la indiferencia hacia los dems, esa forma atea de la salvacin, est prohibida en el contexto de la lucha de los pueblos contra la colonizacin. Es por ello que los indgenas mexicanos de Chiapas se rebelaron contra el artculo del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que permita que una familia pudiese vender de forma individual sus tierras ancestrales, porque rompan el modelo comunitario de propiedad de la tierra. Del mismo modo, el palestino habitante de Jerusaln que vende su vivienda a un israel no est haciendo una mera transaccin econmica, est minando la lucha del pueblo palestino por continuar viviendo en su ciudad santa.

En el trabajo, los jvenes de hoy afrontan su conflicto con el contratador desde una ptica personal: piden una reunin para solicitar que le suban el sueldo, inician un procedimiento legal si consideran que se han violado sus derechos, buscan un empleo mejor, negocian de forma individual su salida. Todo ello al margen del colectivo de trabajadores. Recuerdo que cuando trabajaba en el diario ABC, hace ya veinte aos, los redactores actuaban de esa forma. Es verdad que algunos cobraban mucho, pero la mayora estaba explotada con jornadas laborales extenuantes, sin cobrar horas extras ni pluses de ningn tipo, pero convencidos de que alguna vez ellos seran los que cobraran jugosos sueldos. En cambio, en los talleres, los operarios -con menos ttulos acadmicos pero con ms conciencia de clase- estaban sindicados, negociaban de forma colectiva, tenan sueldos dignos, se respetaba sus horarios y sus pluses de festividad y hora extras.

El nuevo pensamiento dominante, fundado en su idealizacin de la libertad individual frente a las luchas colectivas, se obsesiona en recordar, ante cada huelga general, el respeto al trabajador que quiere ejercer su derecho al trabajo. Un derecho que viene a ser el mismo que el del indgena para vender su terreno y dinamitar el cultivo colectivo de su tribu o el del palestino para embolsarse la venta de su casa de Jerusaln y permitir as la expulsin de su pueblo. Esos defensores del derecho al trabajo el da de huelga son los mismos que apoyan la facilidad del despido el resto de los das del ao. Frente a este individualismo debemos apostar por la lucha colectiva. Como afirm el pedagogo brasileo Paolo Freire: Nadie se salva solo, nadie salva a nadie, todos nos salvamos en comunidad. Por eso mi amiga Lolo Rico, directora del programa infantil La bola de cristal, me dijo hace muchos aos que un comunista nunca est solo. Porque no entiende ninguna lucha como individual. Y por ello en su programa se deca a los nios: Solo no puedes, con amigos s.

Fuente original: http://www.atlanticaxxii.com/2116/pascual-serrano-o-todos-o-ninguno


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter