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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2014

Sombras de dictadura sobre nuevo jefe militar

Fabiana Frayssinet
IPS


La ratificacin como jefe del ejrcito de Argentina de un militar acusado de complicidad en crmenes de lesa humanidad durante la dictadura, reabri el debate sobre la delgada lnea entre responsabilidad moral o jurdica de quienes se exculpan en la obediencia debida.

El Senado aprob el 18 de diciembre el ascenso de Csar Milani a teniente general, lo que implic su aval como jefe del Estado Mayor General del Ejrcito, pese a las sombras sobre su pasado, como subteniente en la nortea provincia de La Rioja durante la dictadura.

El ahora teniente general renunci el 3 de este mes como director general de Inteligencia castrense, cargo que haba retenido tras su designacin en julio para la mxima jefatura militar, lo que avivaba la polmica sobre su figura y su indito poder.

Milani asegura que ignoraba qu ocurra en el riojano batalln 141, donde estuvo destacado.

El periodista Guillermo Alfieri, preso poltico en La Rioja entre 1976 y 1980, no le cree. Milani no esgrime la ingenuidad de Heidi (protagonista del cuento infantil homnimo), sino la hipocresa de Tartufo (el impostor y oportunista de la obra del dramaturgo francs Molire), dijo a IPS.

La ltima dictadura militar (1976-1983) dej 30.000 muertos y desaparecidos y 500 nios robados en el pas, segn organismos humanitarios.

Milani se justifica con que era joven y acataba rdenes, por lo que no supo de abusos a los derechos humanos en esa provincia. Pero est involucrado en tres procesos abiertos por familiares de vctimas de la dictadura.

Una de ellas es por la desaparicin del soldado riojano Alberto Ledo.

Milani firm el acta de la supuesta desercin de Ledo de su batalln. El soldado fue visto por ltima vez en 1976 en la tambin nortea provincia de Tucumn, durante el Operativo Independencia, que con el pretexto de aniquilar un contingente guerrillero termin en una represin generalizada.

Ese caso indigna a Alfieri, quien en su autobiografa Ver de memoria califica de terrorismo de Estado la represin en La Rioja, donde conoci a Ledo por amigos comunes.

Era un muchacho simptico, respetuoso y respetado, con vocacin de historiador, msico que animaba reuniones, con ideas de izquierda que expresaba con mesura, record.

El ascenso de Milani fue aprobado en el Senado con 39 votos a favor y 30 en contra, despus de su designacin en julio como mximo jefe militar por el gobierno de izquierda moderada de Cristina Fernndez, que esgrime el principio de presuncin de inocencia.

No puedo, sobre simples sospechas, ejecutar o linchar a un general, argument el senador Anbal Fernndez, del gobernante Frente para la Victoria.

Diferentes organizaciones humanitarias y el Nobel de la Paz 1980, Adolfo Prez Esquivel, lo consideraron un retroceso, por volverse a argumentar la obediencia debida, a la que se acogieron militares de bajo rango para exculpar su participacin en atrocidades.

El caso Milani causa sorpresa y escozor porque los gobiernos del ya fallecido Nstor Kirchner (2003-2007) y de Fernndez, su esposa y sucesora, fueron artfices de una activa poltica de derechos humanos, con nfasis en la recuperacin de la memoria histrica.

Ellos anularon las leyes de amnista y respaldaron los juicios contra los violadores de derechos humanos. Desde 2003, fueron sentenciados 515 de ellos.

Me ofende que el gobierno proteja y promueva a un miembro de ese aparato criminal, que pretendi ubicar a Ledo como desertor, lament Alfieri.

El no gubernamental Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) objet en julio el nombramiento de Milani, por su supuesta participacin en casos de violacin de derechos humanos.

El jefe militar pidi explicarse ante el CELS, promotor del enjuiciamiento de violadores de derechos humanos, y en respuesta a un cuestionario argument el 13 de diciembre que en La Rioja la represin fue pasiva y de baja intensidad.

Alfieri asegur, en cambio, que all se registr el mayor nmero de capturados del pas, en proporcin a la cantidad de habitantes de la provincia.

En La Rioja se desat una intensiva caza de brujas, con tormentos sistemticos, traslados infernales y prisiones convertidas en campos de concentracin, dijo.

Hasta el gimnasio del Batalln de Ingenieros 141 se emple como centro de detenidos a granel en los primeros das de implantacin de la dictadura, puntualiz, antes de indicar que Milani no pudo no enterarse.

Aliados polticos y sociales de Fernndez han criticado el ascenso de Milani.

Cuestionan lo que la legisladora Gabriela Cerruti, del aliado grupo parlamentario Nuevo Encuentro, define como el umbral entre la culpa judicial, poltica, moral y social.

El presidente del CELS, el tambin periodista Horacio Verbitsky, consider que su nombramiento fue un grave error poltico, aunque subray que afirmar que eso invalida la poltica de derechos humanos de la ltima dcada revela un sesgo deliberado.

Para el ensayista y analista poltico Alejandro Horowicz, autor del libro Los cuatro peronismos, hay que remontarse a la lgica operativa de la represin militar y a sus patrones.

Los combatientes irregulares carecan de cualquier derecho, se los poda torturar, violar y asesinar sin que los responsables tuvieran que hacerse cargo de su comportamiento, dijo a IPS.

Segn Horowicz, con los Grupos de Tarea para reprimir a la guerrilla, la cadena de mandos queda suspendida o subordinada a los jefes operativos.

A su juicio, el nombramiento de Milani debe entenderse en el contexto de los diferentes enfoques de la responsabilidad personal para juzgar crmenes de lesa humanidad.

El primero deja en un segundo plano el carcter institucional de cada comportamiento personal, para poner bajo la lupa las acciones del incriminado, explic.

En el segundo, como todos son inocentes hasta que no se prueba lo contrario, los oficiales que no han sido juzgados resultan inocentes en una institucin que no lo es, dijo.

El tercero: los que no ocupan cargos de alta visibilidad, pasan desapercibidos y cubiertos por el ancho manto de falta de imputacin, puntualiz.

Para Horowicz, que Milani proclame su adhesin al proyecto democrtico no significa demasiado polticamente y su declaracin al CELS permiten entrever que no est dispuesto, al igual que el resto de la oficialidad, a hacerse cargo de nada.

Esto llevara, analiz, a un planteo ms profundo, relativo a la reconstitucin democrtica de una fuerza militar en descomposicin.

Basta mirar el comportamiento de las Fuerzas (Armadas) en todos estos aos, incluso despus de la anulacin de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, para comprobar la voluntad de hacer ms de lo mismo, dijo.

Tambin sirve, asegur, para comprender que no se trata de nombres propios sino de una ausencia decisiva: una poltica armada genuinamente democrtica.

La pregunta an sin respuesta es qu razn tuvo un gobierno comprometido en materia de derechos humanos, para decidir pagar este costo poltico.

Fue un error poltico? O acaso es una pieza clave para garantizar la gobernabilidad, en momentos de crisis poltica, por denuncias de corrupcin, elevada inflacin y levantamientos policiales con el argumento de demandas salariales?

Las respuestas quizs tengan que ver con la confianza que adquiri Fernndez en Milani desde que asumi la inteligencia militar.

A falta de explicaciones, las interpretaciones navegan por la tozudez, la estrategia de convertir al ejrcito en un nido de espas, o el sueo irrealizado de que los uniformados se alineen con sectores populares para promover el bienestar general, respondi Alfieri.

En cualquier caso es un arma de doble filo, segn Horowicz, porque disminuye su capacidad de maniobra frente a la crisis.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2014/01/sombras-de-dictadura-sobre-nuevo-jefe-militar-argentino/



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