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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2014

Los parias de la revolucin libia

Karlos Zurutuza
M'Sur - MediterrneoSur


Los laboratorios, los columpios en el patio lo echo todo en falta de mi antiguo colegio, todo. La nostalgia por un pasado no tan lejano es patente incluso entre los ms pequeos como Abdul Aziz Omar. Tiene 11 aos y es uno de los cerca de 400 nios del colegio levantado entre los escombros de la antigua Academia Naval de Janzur, al oeste de Trpoli.

Las clases donde se formaban los oficiales de la Marina de Gadafi son hoy lo ms parecido a un hogar para 300 familias desplazadas desde Tawargha. Ese fue el lugar desde el que Muammar Gadafi dirigi el terrible asedio de dos meses sobre el enclave rebelde de Misrata, a 187 kilmetros al este de Trpoli.

Pero el cerco se rompi y los misrates avanzaron hasta Trpoli. Para entonces, Tawargha era ya una ciudad fantasma; sus habitantes, almas errantes entre los escombros de la guerra. Y hasta hoy.

Esto es slo temporal, algn da volveremos a casa, asegura Sahad Rajab Omar, profesor de lengua rabe que comparte con sus alumnos la aoranza por su antiguo colegio.

Fuera del aula, un hombre descalzo da fuego a una pila de basura acumulada entre los restos dos coches que ardieron ya hace dos aos. A pocos metros, la colada cuelga entre las ventanas de los antiguos despachos como las banderas de un barco encallado en la arena.

Playas como esta, lejos de las calles controladas por las milicias, han sido refugio de miles de desplazados desde 2011. Puede que su anunciada retirada progresiva tras los terribles episodios de violencia del pasado noviembre den una tregua a este pueblo desplazado por completo pero Abu Rahman Musa, residente, desconfa.

A menudo nos esperan justo a la salida del complejo o incluso arrestan y golpean a gente de raza negra porque piensan que son de Tawargha, relataba a MSur este antiguo ingeniero civil de 47 aos. Su piel oscura revela que desciende de esclavos, como la mayora en su ciudad natal.

Nada de esto ocurrira si no furamos negros, aade.

Atrapados en el fango

En el campo prximo al aeropuerto de Trpoli, los bloques de hormign de la Academia Naval son sustituidos por los barracones de plstico y uralita que albergaban a trabajadores de la construccin. Pero sus habitantes, tambin tawargues, comparten la misma precariedad con sus compaeros en la playa.

Mabrouk Suessi, portavoz del campo y miembro del Comit de Tawargha organismo paraguas para todos los desplazados de dicho lugar- recibe a MSur en la oficina que antes ocupaban los jefes de obra.

No es que sigamos igual que hace dos aos sino que la situacin se deteriora cada da que pasa, explica Suessi. A su espalda, un poster muestra el antiguo proyecto de la constructora turca para este lugar: bloques de apartamentos de lujo rodeando una plaza con parques, piscinas y centros comerciales.

La situacin es extrema -contina el portavoz-, dejamos de recibir ayuda hace cinco meses y la constructora turca ha anunciado que quiere echarnos para reiniciar las obras.

Al igual que en Janzur, en el campo del aeropuerto tampoco es difcil dar con tawarghes afectados por episodios de violencia recientes. Basta con preguntar a cualquiera de los desplazados que matan el tiempo entre los barracones, esos que parecen barcazas arrastradas por un ro de lodo cada vez que llueve.

Daud Farhat denuncia que su hijo de 27 aos fue capturado por las milicias a la salida del campo el pasado 14 de noviembre. No sabe nada de el, como tampoco Jalia Salem de su hijo, Wanis Mustaf.

Creo que se lo llevaron a Misrata pero no s si est vivo o muerto, lamenta esta anciana quien todava sigue soando con pasar sus ltimos das en su Tawargha natal.

De momento parece improbable ya que la propuesta del Gobierno es construir 500 viviendas para los tawargues en Jufra, una regin inhspita en pleno desierto libio. El Comit de Tawargha ya ha mostrado por escrito su total rechazo a dicha propuesta.

El da que dejemos este campo y el resto de los distribuidos por todo el pas ser para volver a casa, no admitimos ninguna otra solucin, asegura tajante Suessi.

Pero lo cierto es que ni siquiera dentro de ellos estn a salvo. El mes pasado, cuatro hombres armados entraron en el campo de Al Fallah sur de Trpoli- matando a Abu Muntalib, de 28, e hiriendo a otros tres. Testigos presenciales relataban a MSur que justo el da anterior un grupo de tres hombres se haba acercado al campo preguntando si sus residentes eran de Tawargha.

Llegaron al anochecer y dispararon indiscriminadamente hasta que uno de los disparos alcanz a Muntalib en el pecho. Su mujer est embarazada, explicaba Aisha Tarhuni, uno de los aproximadamente 1200 residentes del campo.

En un comunicado emitido el pasado 20 de noviembre, Human Rights Watch denunciaba dicho asesinato a la vez que recordaba al Gobierno libio su responsabilidad de proteger los campos en Trpoli y evitar futuros ataques. La ONG aada que el desplazamiento de 40.000 individuos as como los arrestos arbitrarios, las torturas y los asesinatos, sistemticos pueden ser considerados `crmenes contra la humanidad. Asimismo, la ONG conminaba al Consejo de las Naciones Unidas a condenar crmenes que llevan repitindose desde 2011.

Esta gente ha sido literalmente abandonada a los elementos, explicaba a MSur Hanan Salah portavoz de HRW en Libia. Salah tambin denunciaba la indiferencia de la prensa internacional sobre Tawargha, y sobre Libia en general.

Heridas y amenazas

La reiterada negativa del Gobierno a permitir la vuelta de este colectivo a su Tawargha natal lleva a muchos a optar por un retorno unilateral. Por su parte, Wafaa Elnaas, directora de la Oficina para los Desplazados Internos de Libia, teme que un movimiento como ese desemboque en una masacre a manos de los grupos armados de Misrata.

Las heridas de la guerra an no han cicatrizado. Y no podemos olvidar que los misrates sufrieron ms que nadie durante la guerra, asegura desde su despacho esta licenciada en Ley Islmica por la Universidad de Trpoli.

Desde la otra punta del pas, el campo de Helis en Bengasi a 650 kilmetros al este de Trpoli- Imad Ergheya al Tawargi, presidente de la Juventud por Tawargha habla de 100 casos registrados de tawargues muertos bajo tortura, 300 desparecidos y 900 presos.

Esos son los conocidos pero pueden ser muchos ms, transmita a MSur este joven de 33 aos, quien tambin ve peligrar su permanencia en el campo tras la reciente peticin del Consejo Local de Bengasi de evacuar el mismo.

Al Tawarghi asegura recibir amenazas constantes, sobre todo cada vez que denuncia pblicamente el brutal acoso al que se somete a su pueblo. No obstante, no parece el futuro a corto plazo el que ms le preocupa.

Una generacin entera est creciendo entre el odio y el desamparo ms absoluto, lamenta el activista. Algn da ser demasiado tarde para contenerlos contra un Gobierno que ni siquiera es capaz de defenderse a s mismo.

Los tawargues saben que se les odia por lo que hicieron

Wafaa Elnaas | Directora de la Oficina para los Desplazados Internos de Libia

Cundo contempla su Gobierno que los tawargues puedan volver a casa?

Es una opcin que no se contempla, principalmente porque podra convertirse en una masacre. Por otra parte, no pueden volver a Tawargha porque la gente de Misrata no todava no ha olvidado lo ocurrido durante la revolucin. No es una cuestin de venganza sino de dolor porque las heridas an no han cicatrizado.

Le parece adecuada la propuesta de su Gobierno de trasladar a los desplazados en su conjunto a Jufra, un lugar inhspito en mitad del desierto?

Yo fui la primera sorprendida cuando el Gobierno anunci ese proyecto. No me parece una opcin vlida porque los tawargues ya han manifestado su desacuerdo y tenemos que buscar soluciones que cuenten con el consenso de todos los libios.

Y qu alternativa proponen?

Necesitamos implementar un proceso en tres fases. La primera sera trabajar para cambiar la visin de la sociedad libia en su conjunto hacia los habitantes de Tawargha. Un segundo paso sera administrar justicia entre ambas partes, para que no quede un solo crimen sin castigo. Una vez conseguido esto podremos empezar a reintegrar a este colectivo en la sociedad libia en un marco de reconciliacin.

Habla usted de cambiar la visin de la sociedad y de reconciliacin, pero no estigmatiza usted a los desplazados tachndolos de gadafistas.

Esa es una realidad que no escapa a nadie. Los tawargues saben perfectamente que se les odia por lo que hicieron en Misrata y por su apoyo incondicional a Gadafi. Quiero subrayar que no son los nicos desplazados internos de Libia, y tambin que hemos asistido a los tawargues desde el final de la guerra.

Mientras tanto, se amontonan las denuncias de asesinatos y torturas ante la total pasividad del Gobierno, no es as?

Los incidentes que usted menciona llegan de la mano de milicias que no tienen nada que ver con el Gobierno. Es cierto que las milicias estn actuando por su cuenta pero, a menudo lo hacen apoyndose en pruebas grficas como fotos o vdeos que muestran las atrocidades cometidas por los tawargues. Hemos intentado pararlos pero no tenemos un ejrcito para ello. Debido a lo que pas durante la revolucin, no podemos proteger a aquellos que apoyaron a Gadafi.

El Comit de Tawargha asegura que la ayuda no llega desde hace cinco meses.

Es cierto. Es un intento de conseguir que sean ms independientes ya que muchos de ellos se estn acostumbrando a no hacer nada.

Hablaramos hoy de otra escenario de no ser por el color de su piel?

No es una cuestin de racismo. Tengo 53 aos y le puedo decir que la sociedad Libia ni es ni ha sido nunca racista. Los tawarghes explotan ese discurso para atraer la atencin de las ONG mientras la prensa internacional se esfuerza en sobredimensionar los hechos y promover la divisin entre los libios.

Fuente: http://msur.es/2014/01/09/libia-parias-revolucion/



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