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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2014

Respondiendo desde Cesar Vallejo
Qu es la poesa?

Ral Prada Alcoreza
Rebelin

Dedicado a Carla Roca Ortiz, por sus difanos y transparentes escritos, como el agua desprendida de los nevados, agua que recorren meandros, hasta desembocar en el ocano inmenso, conector de mundos.


Qu es la poesa? No se puede eludir esta pregunta, tantas veces inquirida. Sobre todo arremete con demoledora fuerza, despus de leer a Cesar Vallejo. Cuando estamos cerca de l, mas bien, de sus poemas, estamos ante el acontecimiento de la palabra, ante el nacimiento desgarrador de la palabra; que se lleva pedazos de carne en su estallido, en su volcnica emergencia. La palabra hace al mundo, empero emerge adentro, en la intimidad ms ntima, en el devenir vida, en las dinmicas moleculares de la vida. La palabra, no tanto como lenguaje, no tanto como sentido, sino como experiencia intensa, como recorrido de sensaciones, mezclndose con imgenes, tambin pensamientos. La poesa pertenece a esta experiencia de la palabra esculpida, de la palabra entrelazada con espesores corporales.

Por eso la filosofa teme a la poesa, pues la filosofa es el olvido de esta experiencia corporal. La filosofa es el discurso de la palabra vaciada de espesores, vaciada de las mezclas iniciales. El discurso filosfico es de la palabra enunciada en su pureza, pulida de asperezas, vaciada de espesores, diramos de rganos. Es una palabra que pretende valer por s misma, como si hubiera nacido de un soplo. Nada menos cierto, la palabra, como los y las que emiten palabras, las hacen sonar, nacen del vientre. Las palabras son cuerpo. La poesa es esta memoria del cuerpo.

Vallejo es planamente eso, poeta, alguien que se aferra al cuerpo. Se niega a perderse en ese viaje imaginario hacia el mundo poblado de fantasmas. De palabras cuyo nico cuerpo es el de la fonacin, tambin de la grafa, cuyo valor es el significado, que pretende tener vida propia. Vallejo muestra el cuerpo carnoso de las palabras, muestra las venas y las ateras de las palabras. Muestra las densidades vivas, los pedazos y fragmentos del acontecimiento, compuesto por dramas y alegras, compuesto de singularidades, de utensilios, vestimenta, elementos de la vajilla, la cuchara, acompaando a lgrimas y sufrimientos, pero tambin actos heroicos y amores inmensos.

En el tercer poema de Espaa, aparta de m este Cliz, Cesar Vallejo, escribe:

 

Sola escribir con su dedo grande en el aire:

Viban los compaeros! Pedro Rojas,

de Miranda de Ebro, padre y hombre,

marido y hombre, ferroviario y hombre,

padre y ms hombre, Pedro y sus dos muertes.

La humanidad de Vallejo tiene que ver con sus rganos, con su cuerpo, con sus circulaciones, con sus percepciones, con sus catarsis, sus enfermedades, sus estados de salud y de alegra. El humanismo de Vallejo tiene que ver con las cosas que usan los humanos, vajillas, cuchara, ropa, color de la ropa; tiene que ver con los alimentos, el pan, las bebidas, el vino, sus sufrimientos, sus emociones, sus pensamientos. Es un humanismo comprometido, comunista, un humanismo de combate. De los ms ntegros poemas, interpeladores y conmocionados, se encuentran los de Espaa aparta de m este cliz. En el tercer poema, se rinde homenaje a Pedro Rojas, de Miranda de Ebro, padre y hombre, tambin marido y hombre, as como ferroviario y hombre. Pedro Rojas muere dos veces, lo matan dos veces.

Papel de viento, lo han matado: pasa!

Pluma de carne, lo han matado: pasa!

Avisa a todos compaeros pronto!

Palo en el que han colgado su madero,

lo han matado;

lo han matado al pie de su dedo grande!

Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas!

Han matado a la vez a Pedro, a Rojas. Lo han matado al pie de su enunciado escrito con su dedo grande en el aire. Hay que avisar a los compaeros, pronto, inmediatamente, en la inmediatez ms prxima al momento intenso del dolor. Usar la pluma de carne, usar al viento como papel, donde se inscriba la mala noticia, la denuncia. Son poemas de angustia y de coraje, profundamente humanos, al punto que se hunde en la animalidad humana, corporal, sangunea, expuesta a la muerte. Ha muerto Pedro; por eso mismo, viban los compaeros, con esa b de buitre en las entraas de Pedro. La escritura es corporal, no slo onomatopeya, sino hecha con partes del cuerpo, con la b de buitre, que come las entraas de Pedro. Vallejo va ms all de Nietzsche, no solo escribe con sangre y a martillazos, sino con todo el cuerpo, con la mecnica del cuerpo, con sus rganos rechinando como engranajes. Escribe con los flujos deseantes, con los estallidos pasionales, con las depresiones agobiantes, con el amor a los detalles y a los sucesos sencillos. La escritura de Vallejo, ya lo dijimos, es una escritura de combate.

Vivan los compaeros

a la cabecera de su aire escrito!

Vivan con esta b del buitre en las entraas

de Pedro

y de Rojas, del hroe y del mrtir!

 

 

La combinacin entre lo cotidiano y la experiencia de la irrupcin, de la crisis, de la remocin, del enfrentamiento y de las luchas, es un arte de Vallejo. Podramos hablar de la dialctica potica de lo inslito y lo cotidiano, donde lo inslito reaparece en lo cotidiano, donde lo cotidiano reaparece en lo inslito. Una vez muerto, su cuerpo aflora como un gran cuerpo para el alma del mundo. Es decir, una desmesura de cuerpo, un excedente corporal, en relacin al alma del mundo. Hay ms cuerpo de Pedro que alma en el mundo. Adems, cuando registran a Pedro encuentran en su chaqueta una cuchara muerta. La cuchara est muerta por que Pedro ya no la usar ms; por eso, el utensilio tambin muere. No hay uso por parte de Pedro. La vinculacin de Pedro con la cuchara se da en la vida cotidiana, pues Pedro tambin sola comer, entre las criaturas de su carne, fuera de luchar, arriesgando la vida.

Registrndole, muerto, sorprendironle

en su cuerpo un gran cuerpo, para

el alma del mundo,

y en la chaqueta una cuchara muerta. .

Pedro tambin sola comer

entre las criaturas de su carne, asear, pintar

la mesa y vivir dulcemente

en representacin de todo el mundo.

 

 

Otro tpico recurrente en Vallejo es el mundo y otro tema son las representaciones. El mundo es el mundo de las sensaciones, no de las cosas; las sensaciones que se tienen de las cosas, de los actos humanos. El mundo es percepcin, como dira Merleau-Ponty. Lo que hace alguien, como Pedro Rojas, lo hace en representacin de todo el mundo. No como representante, sino como singularidad, como pronunciacin nica, como vivencia propia. Lo que cada quin hace lo hace como acto nico, irrepetible, pero al mismo tiempo, como si fuese acto de todos. Es la representacin de la fraternidad, por mediacin de la solidaridad humana, con cada quien, con cada animal humano, que sufre y se peina.

Mundo tambin de las relaciones, de las relaciones de los humanos con las cosas; de Pedro con su cuchara. Cuchara simblica. Cuchara que sustituye en metonimia a todos los utensilios del mundo. Cuchara que expresa una inclinacin domstica de todos los Pedros del mundo. Cuchara, producto del trabajo humano, cuchara asumida en el consumo humano. Cuchara humanizada con la ternura de Pedro al guardarla en su chaqueta, tanto cuanto estaba despierto, tanto cuando dorma.

Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,

despierto o bien cuando dorma, siempre,

cuchara muerta viva, ella y sus smbolos.

La figura de la muerte tambin acompaa la poesa de Vallejo. Desde los Heraldos negros hasta Espaa aparta de m este cliz, la muerte es una acompaante de la vida, las formas de morir acompaan a las formas de vivir. Hay una obsesin de los hombres con la muerte, quizs en las mujeres sea de otra manera; los hombres matan, dan muerte. Quitar la vida es la atribucin ms descomunal del poder. Es obligar a morir.

 

Lo han matado, obligndole a morir

a Pedro, a Rojas, al obrero, al hombre, a aqul

que naci muy nin, mirando al cielo,

y que luego creci, se puso rojo

y luch con sus clulas, sus nos, sus todavas, sus hambres, sus

[pedazos.

 

 

Al matar a Pedro, han matado a muchos, no slo a Rojas, al obrero, al hombre, no slo a aqul que naci muy nio, sino tambin a todos los que habitamos en Pedro, como imgenes de la plural humanidad. Han matado en nosotros al Pedro que habita en nuestro interior, han matado un poco de lo nuestro. La violencia es despiadada e indiferente, no tiene miramientos. Al desatarse, al descargar su fuerza en los cuerpos, arremete sin piedad, arranca lo que encuentra, destroza lo que halla a su paso, se lleva al abismo todo lo que toca, la materia y sus virtualidades.

 

La poesa hurga en el drama, nace de sus heridas, convierte el dolor en un sublime cuadro, donde lo humano se encuentra con sus propios umbrales y horizontes. Donde los gestos, los perfiles, las figuras, donde los cuerpos, expresan decididamente el reclamo ms angustiado y desprenden la pregunta ms desesperanzada: qu sentido tiene la vida? Qu sentido tiene morir?

Lo han matado suavemente

entre el cabello de su mujer, la Juana Vsquez,

a la hora del fuego, al ao del balazo

y cuando andaba cerca ya de todo

 

La poesa, a diferencia de la filosofa, sabe que no hay respuestas a estas preguntas. En cambio la filosofa se embarca en una tarea sin fin por responderlas, creyendo que la respuesta se encuentra en el esclarecimiento de las condiciones de la pregunta o en mejorar el alcance de la deduccin. Tormento de Ssifo. La poesa no busca responder lo que no tiene respuesta; lo que hace es pintar la escena con los colores de las metforas, con la pronunciacin de las palabras. Lo que hace es dibujar los lmites de lo imposible, mostrando su agotamiento, en el instante infinito del drama.

Pedro Rojas, as, despus de muerto,

se levant, bes su catafalco ensangrentado,

llor por Espaa .

y volvi a escribir con el dedo en el aire:

Viban los compaeros! Pedro Rojas.

Su cadver estaba lleno de mundo.

 

La poesa ocasiona combinaciones de figuras asombrosas. Un cadver lleno de mundo es una de esas figuras. Cmo puede un cadver estar lleno de mundo? El cadver no tiene vida y el mundo es la esfera viva de las percepciones y las experiencias. El cadver forma parte del mundo, es parte de los acontecimientos del mundo, en este caso dramticos; al darse lugar esta muerte en el mundo, al quedar sin vida el cadver en el mundo, el mundo se aposenta en el cadver, para contemplarlo, tambin para acariciarlo, as como tambin para morir el mundo en las heridas abiertas de Pedro. El mundo es experiencia y percepcin; el mundo es precisamente eso, el acontecimiento. En este caso, el acontecimiento concreto, de la muerte de Pedro. El mundo no est ah, sino que se lo efecta con cada acto, con cada accin, con cada suceso, con cada sentimiento, sufrimiento y alegra. El mundo acaba de nacer de las heridas de Pedro.

 

La poesa es creacin, la poesa es poiesis. La poesa no necesita llegar a alguna verdad como le ocurre a la filosofa. La poesa crea, no verdades, sino mundos. Esta es su potencia.

La poesa es ms antigua que la filosofa; en realidad, de la poesa se desprenden los gneros narrativos, las otras formas de expresin, oral y escrita. La poesa como percepcin y experiencia primordial de la vida, de la memoria sensible, es el acto creativo fundamental en el nacimiento de la cultura. La filosofa se desprende del conglomerado complejo y dinmico de las experiencias primordiales, de las percepciones inaugurales, de las sensaciones e imaginaciones, de las racionalizaciones entrelazadas, como vaciamiento, como inmanencia pura, como nada, de donde se desprende el pensamiento virgen. Esta es una ilusin, la filosofa nace en esta ilusin; sobre la base de esta conjetura ficticia la filosofa emprende su camino como el bho de minerva.

No se puede decir que la poesa es inmanencia y trascendencia a la vez; este es un enunciado filosfico, un enunciado dialctico, que supera la contradiccin entre racionalismo y empirismo. La poesa no solamente es anterior a la reduccin o suspensin de la inmanencia y la trascendencia, sino que es el substrato sobre el que se desprenden estas suspensiones hipotticas. La poesa es percepcin, es la experiencia desatada en base a la percepcin. La poesa es vivencia y vida, es la conmocin y perplejidad de los seres vivos ante el acontecimiento imposible e improbable de la vida en el silencio anterior a todo.



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