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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2014

La Unin Europea: una nueva colonizacin (I)

Adoracin Guamn y Hctor Illueca
Pblico.es


La crisis econmica que afecta a nuestro pas y las polticas de austeridad impuestas por la troika (Comisin Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) estn provocando una fractura social cada vez ms evidente. La ciudadana observa atnita la degradacin de la vida cotidiana y la tolerancia del poder con los abusos cometidos por los ms privilegiados del pas. Como no poda ser de otra forma, el creciente deterioro de las condiciones materiales de una cada vez ms amplia mayora social llega acompaado de gravsimos escndalos de corrupcin que salpican al conjunto de las lites polticas y econmicas, alumbrando una sociedad cada vez ms instalada en la injusticia y la desigualdad.

En este contexto, el sueo de la integracin europea ha devenido una pesadilla que impone un duro presente y nos condena a un porvenir sombro. De una forma intencionada, se ha ofrecido a la ciudadana una imagen falsa, ideolgica e idlica de la hoy denominada Unin Europea, utilizando los medios de comunicacin para proyectar una visin mtica y alejada de la realidad: una Unin Europea completamente ajena a los principios de cohesin y colaboracin solidarios, que se ha convertido en una suerte de reserva de caza alemana en la que las economas fuertes explotan sus ventajas econmicas y comerciales para aplastar a las dbiles. Una Unin Europea gobernada por la ley de la selva.

Sin embargo, la gravedad de la situacin econmica y la cada del velo del bienestar individual hacen que comience a abrirse paso entre los habitantes de la periferia la idea de ser vctimas de una nueva colonizacin. Cada vez es ms difcil ocultar que la implantacin del euro ha generado una relacin centro-periferia en el seno de la Unin Europea que enfrenta al Norte central y dominante con el Sur perifrico y dominado. Ya no es posible negar que la existencia de la moneda nica ha beneficiado a Alemania y a otros pases ricos de Europa, reforzando su posicin en el esquema europeo como exportadores netos de bienes de equipo y de consumo y como importadores netos de demanda general. Para decirlo claramente y en pocas palabras: la unin econmica y monetaria ha permitido que los pases centrales, especialmente Alemania, acumulen crecientes excedentes comerciales en su espacio vital europeo, bloqueando cualquier posibilidad de devaluacin competitiva y alimentando una intensa redistribucin del trabajo en perjuicio de las modestas economas de la cuenca mediterrnea. Los pases fuertes del centro, como Alemania, Holanda o Finlandia, incrementan su competitividad, conservan su soberana nacional y financian sus estados de bienestar gracias a la prdida de la competitividad, la destruccin de la soberana y desmantelamiento del bienestar de sus compaeros de moneda, la periferia europea.

Los trabajadores del Estado espaol, junto a los del resto de economas perifricas, se han convertido en una reserva de mano de obra low cost. Como han sealado algunos autores, el proceso de construccin europea ha generado una nueva divisin internacional del trabajo, alimentando una dinmica colonialista caracterizada por la hegemona alemana y por la subordinacin de las economas perifricas [1]. Esto es lo que explica que las actuaciones estatales de control sobre el mercado y de proteccin de los derechos sociales estn siendo destruidas al ritmo de los dictados de la unin econmica y monetaria. Cuando las exigencias del proceso entran en contradiccin con las disposiciones estatales en materia de poltica social, los Estados perifricos proceden a adaptar sus respectivos sistemas de bienestar, siempre en el sentido de disminuir la proteccin de los derechos laborales y sociales. El dumping social no slo no se ha combatido, sino que se ha fomentado, situando la regulacin del factor trabajo como elemento de competitividad y desencadenando un feroz darwinismo normativo para reducir los estndares laborales y de proteccin social.

La nueva divisin europea del trabajo explica y promueve la progresiva destruccin de los modelos sociales estatales auspiciada por la troika e inmediatamente perceptible en dos mbitos fundamentales: la flexibilizacin de los mercados de trabajo (en concreto, mediante la rebaja de la tutela de la estabilidad en el empleo y la devaluacin del coste de la mano de obra) y la reduccin de la proteccin social, en particular de los sistemas de Seguridad Social (reduccin de la cuanta de la pensin de jubilacin, reforma sanitaria, etc.). Su influencia se advierte igualmente en la reforma educativa del Ministro Wert, tambin auspiciada por las instituciones europeas, que orienta el sistema educativo hacia la preparacin de mano de obra barata, provista de los conocimientos indispensables para desenvolverse adecuadamente en el mercado laboral basura que caracteriza a los pases subdesarrollados. La posicin dependiente y perifrica de nuestra economa en el esquema europeo es radicalmente incompatible con la existencia de pensiones pblicas, la educacin y la sanidad pblicas y un mercado laboral medianamente digno.

Al aceptar los dictados de la troika, las clases dirigentes de los pases perifricos asumen su incapacidad de afrontar un camino independiente para sus respectivos pases y sellan una relacin de subordinacin y dependencia semejante a la que se produce en el proceso de colonizacin clsico, caracterizado por la desposesin sistemtica de las economas perifricas y la sobreexplotacin de sus trabajadores. No debemos olvidar que son las clases dirigentes de los diferentes Estados miembros las que han construido y abonado este modelo de Unin Europea, bajo cuya intocable legitimidad han resguardado las ms impopulares y duras reformas. La posibilidad de socavar la posicin negociadora de los sindicatos abon la traicionera connivencia de las lites de los pases deficitarios, alimentando una alianza slida y estable con la burguesa alemana para imponer un nuevo orden poltico-social a escala europea.

En este contexto, no deja de sorprender que determinados sectores de la izquierda espaola y europea insistan en reformar la eurozona como solucin a la actual situacin de emergencia social y econmica. Con cierto aire panglossiano, invocando la necesidad de ms Europa, se critica la fragmentacin de la poltica fiscal y se denuncia la actuacin de un BCE dispuesto a proporcionar abundante liquidez a los bancos mientras abandona a los Estados endeudados que soportan los ataques especulativos. Como propuesta poltica, se reclama la abolicin del Pacto de Estabilidad, la creacin de una autoridad fiscal y la modificacin de los estatutos del BCE para que pueda conceder prstamos a los Estados que atraviesan por dificultades. En un arrebato de ingenuidad, incluso llega a hablarse de un euro bueno en el que podra establecerse un salario mnimo europeo para reducir los diferenciales de competitividad entre los pases.

Se trata de una quimera que ha paralizado durante dcadas a buena parte de la izquierda y del movimiento sindical y que bloquea la construccin de una alternativa al servicio de las clases populares de nuestro pas. La zona euro carece de un estado nico europeo y no hay ninguna expectativa de que pueda crearse uno en un futuro cercano. La unificacin de la poltica fiscal supondra una completa reestructuracin de la soberana en toda la Unin Europea, construida a partir de una rigurosa jerarqua de estados y un cuidadoso clculo de intereses nacionales, y precisara un consenso que no va a producirse. Cualquier reforma posible debera respetar la jerarqua de poder existente, caracterizada por el dominio de los pases de la zona central y muy especialmente de Alemania. Por expresar la idea con mayor precisin, el euro ha sido el medio utilizado para forjar la hegemona del capital alemn, que se impone inexorablemente en el escenario europeo y que impide la posibilidad de realizacin de un programa que atienda a las necesidades de las mayoras sociales.

En nuestra opinin, cualquier agenda poltica que pretenda romper realmente con el neoliberalismo, incluso en un sentido reformista, debe plantearse en serio la salida del euro y enfrentarse a la Unin Europea como tal. Como ha sealado Costas Lapavitsas [2], la nica salida progresista para nuestro pueblo consiste en abandonar de la zona euro y recuperar el control de la soberana, en el marco de un desplazamiento radical del poder econmico y social hacia el Trabajo. Una estrategia que empieza con el impago de la deuda soberana y se ampla a una salida del euro que permita a nuestro pas escapar del cataclismo de la devaluacin interna impuesta por la Unin Europea. Nuestro pas tiene futuro, pero un futuro digno pasa necesariamente por romper con esta Europa y con las instituciones de esta Europa.

Notas:

[1] NAPOLEONI, L. Democracia en venta. Cmo la crisis econmica ha derrotado la poltica. Barcelona, Paids, 2013.

[2] LAPAVITSAS, C. Crisis en la eurozona. Madrid, Capitn Swing, 2013.

Hctor Illueca. Doctor en Derecho e Inspector de Trabajo y Seguridad Social. Adoracin Guamn. Doctora en Derecho y Profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/8679/la-union-europea-una-nueva-colonizacion-parte-i/



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