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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2014

Reflexin amarga con motivo de la muerte de Mandela

Joaquim Sempere
Mientras tanto electrnico


Llama la atencin la doble cara del legado poltico de Nelson Mandela. Por una parte, la derrota del apartheid y la implantacin de un rgimen de libertades polticas sin distinciones tnicas una persona, un voto, mediante un proceso casi totalmente pacfico y marcado por la altura moral excepcional del principal promotor del proceso: Nelson Mandela. Por otra parte, no slo la pervivencia de la pobreza y de las desigualdades, sino su acentuacin. Salvo la emergencia de una nueva clase media negra, el panorama social slo ha variado substancialmente para empeorar.

Para entenderlo basta con leer el captulo 10 de La doctrina del shock, de Naomi Klein. En treinta pginas se condensa convincentemente qu ocurri para que el programa del CNA con el que ste gan las elecciones de 1994 quedara completamente anulado en sus facetas econmico-sociales. Ese programa se inspiraba en la Carta de la Libertad (Freedom Charter), aprobada en una asamblea de 1955 en Kliptown a la que asistieron unos tres mil activistas y donde se sintetizaban las demandas populares recogidas durante meses por unos 50.000 voluntarios que recorrieron pueblos y ciudades de todo el pas. La Carta contena no slo el fin del apartheid y la implantacin del sufragio universal y los derechos humanos, sino tambin un programa econmico-social de nacionalizacin de la banca, las minas, los servicios pblicos y de distribucin de la tierra.

La clave del asunto, segn Naomi Klein, est en que las negociaciones a las que se dio ms importancia y visibilidad meditica fueron las que tuvieron lugar entre Mandela y De Klerk en torno al modelo poltico. Mandela logr salirse con la suya e impuso su modelo democrtico no racista. Pero mientras tanto, entre bambalinas y lejos de los focos, se cocinaban las decisiones sobre el sistema econmico en el clima de hegemona neoliberal entonces ya imperante en el mundo. Las presiones del FMI, el GATT (luego OMC) y de los movimientos de capitales consiguieron anular todos los proyectos contenidos en la Carta de la Libertad. Veinte aos despus ni siquiera se han logrado las conquistas en materia de enseanza y sanidad previstas, y la separacin de clases no ha cesado de profundizarse. Naomi Klein subraya la escasa atencin que el conjunto de la organizacin del CNA prest a aquellas negociaciones. Slo conociendo cmo se coci aquella peculiar transicin puede entenderse la frustracin en la que desemboc.

La celebracin de la magnanimidad, de la grandeza de alma, que Desmond Tutu atribuye como principal virtud a nuestro hroe, es un espectculo reconfortante. Indica que todava hay un terreno moral de confluencia en torno a ciertas conductas polticas aunque haya que descontar la hipocresa, ese homenaje que el vicio rinde a la virtud, de muchos de los que hoy le elogian. La capacidad para ponerse en el lugar del otro y en particular cuando el otro ha sido un opresor brutal y para mostrar una generosidad que acaba suscitando en ese otro el respeto y un cierto nivel de arrepentimiento, son una herencia moral de Nelson Mandela que, por s sola, tiene un valor incondicional. Nos permite pensar que la humanidad puede alcanzar cimas morales elevadas, y esto por s solo da sentido a mucho de lo que hacemos, aunque esas cimas convivan con abismos de perversin. Pero inmediatamente despus de pensar esto nos embarga de nuevo el espanto de ver hasta qu punto la maldad sigue encontrando vas retorcidas para neutralizar la bondad alcanzada.

Durante los dos primeros aos de gobierno del CNA se construyeron ms de cien mil viviendas para las personas pobres y se realizaron millones de conexiones en hogares privados con las redes de agua, electricidad y telfono. Pero abrumado por la deuda y presionado internacionalmente para privatizar esos servicios, el gobierno pronto empez a subir sus precios. Tras una dcada de gobierno del CNA, millones de personas han visto interrumpidos sus recin conectados servicios de suministro de agua y electricidad por impago de las facturas. Las minas, la banca y los monopolios que siguiendo las orientaciones de la Carta de la Libertad asumidas como programa electoral por el CNA deban ser nacionalizadas, siguieron en manos de las mismas compaas privadas. La propiedad de la tierra estaba en 2006 en un 70% en manos de los mismos propietarios blancos de siempre, que constituan el 10% de la poblacin. Un dato resume la situacin sanitaria del pas: entre 1990 y 2006 la esperanza de vida de los sudafricanos haba descendido en trece aos (aunque a los factores sociales haya que aadir la difusin del sida).

La clave de esa evolucin fue la tremenda presin a que fue sometido el nuevo gobierno implantado tras las primeras elecciones libres por parte del poder financiero, del pas y de fuera, para que aceptara la libertad de movimiento de los capitales, la prohibicin de ventajas a la industria nacional, la renuncia a la reforma agraria, el pago de una deuda exterior enorme contrada por los ltimos gobiernos del apartheid, pago que dejaba exhaustas las arcas estatales, etc. Al nuevo gobierno se le dio las llaves de la casa pero no la combinacin de la caja fuerte, dice Klein.

Segn los testimonios recogidos por Naomi Klein, los acuerdos polticos arrancados a los blancos por el gobierno del CNA fueron un xito, pero mientras tanto se imponan compromisos econmicos leoninos al nuevo gobierno por parte de la oligarqua blanca del pas y las entidades supranacionales. Hasta lleg a remitirse el programa econmico del CNA a Harry Oppenheimer (expresidente de las gigantes mineras Anglo-American y De Beers) para que ste diera su visto bueno, tratando de evitar shocks de los mercados.

No es nada fcil juzgar las decisiones de los nuevos dirigentes. Las presiones se ejercan en forma de cada en las bolsas de los valores sudafricanos, huida de capitales y chantajes econmicos. Pero adems el desenlace de la fuerte tensin social poda llevar a un bao de sangre. Como recuerda uno de los lderes del CNA, William Gumede, Sudfrica corri el riesgo real de guerra civil durante todo el periodo de transicin. Los pobladores de los townships vivan aterrorizados por bandas armadas del Partido Nacional, la polica segua practicando matanzas, numerosos dirigentes negros eran asesinados. Chris Hani, un militante joven que muchos vean como el sucesor de Mandela, muri bajo los tiros de un asesino racista.

Estas fueron las circunstancias de aquella particular transicin. Si hoy el panorama social de Sudfrica es el que es, se debe a la interferencia brutal de la oligarqua nacional e internacional del dinero. Los nuevos dirigentes del pas no se arriesgaron a resistir por la fuerza, temiendo un bao de sangre. Vivieron, adems, en pleno apogeo del neoliberalismo, que les fue impuesto con toda clase de amenazas y chantajes. Esta es la otra parte de la historia, la que no se ha contado, la que pone en evidencia la dictadura del gran capital financiero sobre los pueblos de la Tierra. Todo ello pone en evidencia la hipocresa poltica y meditica con que se ha manipulado un homenaje ms que merecido. No es aventurado pensar que si Mandela hubiera optado por resistir, hoy sera demonizado como terrorista (Thatcher ya le endos este epteto en su momento) en vez de celebrado como humanista de gran altura moral.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-120/notas/reflexion-amarga-con-motivo-de-la-muerte-de-mandela



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