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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2014

Los deberes de la izquierda en las elecciones europeas

Alberto Garzn
Pblico


Estamos inmersos en un proceso de transformacin radical de las instituciones econmicas y polticas, que podemos convenir en llamar Restauracin Borbnica y que se caracteriza por tres rasgos: a) Sostenimiento de las polticas de la troika a travs de la aplicacin de una agenda reformista, destinada a constituir un modelo de crecimiento econmico basado en la precarizacin de la condicin salarial y el estrechamiento de lo pblico; b) Sustitucin de la agenda poltica de la corrupcin y el conflicto social (paro, desahucios y hambre) por la agenda poltica del conflicto civil (derechos al aborto y manifestacin, terrorismo y modelo de Estado); c) Apuntalamiento del sistema poltico del 78 a partir del intento de legitimacin del ciudadano Felipe de Borbn y Grecia, legalmente heredero del actual monarca, y la aplicacin de reformas polticas de maquillaje democrtico (ley de transparencia). En definitiva, la Restauracin Borbnica tiene como objetivo adecuar las instituciones polticas al proceso de constitucin de un nuevo modelo de sociedad a la vez que trata de detener la hemorragia de apoyos polticos a Partido Popular y Partido Socialista.

El xito de todo ello, sin embargo, es funcin de la estrategia econmica. Esto quiere decir que el intento poltico de la Restauracin Borbnica fracasar si las condiciones materiales de vida de los ciudadanos no mejoran en un plazo de tiempo relativamente corto. Aunque se desve la atencin meditica desde los conflictos sociales hacia otros escenarios que operan como cortinas de humo, no es factible que la urgencia y emergencia del plano social desaparezca por ello. La coercin del hambre siempre es ms fuerte.

Esa merma de las condiciones materiales de vida, que se traslada con el tiempo a un cambio en la concepcin del mundo que tienen quienes la sufren, es la que explica en gran parte la enorme desafeccin poltica. Hastiados de un sistema poltico que se revela incapaz de resolver los problemas ms urgentes a la vez que se sigue reproduciendo en sus formas ms corruptas y clientelares. Los indicadores de abstencin electoral se disparan, mucho ms que el paulatino desplome del bipartidismo. Pero la izquierda se encuentra a la defensiva en prcticamente todos los espacios. Los movimientos sociales y organizaciones de izquierdas luchan como pueden contra las embestidas reaccionarias del Gobierno, pero la regresin se termina consolidando. Como en un crculo vicioso, crece la desesperanza y el agotamiento y se produce un reflujo en la lucha social.

Las elecciones europeas se inscriben en ese contexto, y se convierten en una especie de pulsacin del nimo poltico ciudadano. Regladas por un sistema electoral proporcional, donde cada voto cuenta exactamente lo mismo, la oportunidad poltica de las terceras fuerzas se presenta clara, si bien no fcil.

En un momento histrico como este, Izquierda Unida tiene la tarea poltica de neutralizar la Restauracin Borbnica proponiendo una Ruptura Democrtica, esto es, una alternativa poltica en discurso y prctica. Para ello, hay que trabajar en mostrar la esencia del sistema que se apuntala y revelar asimismo sus contradicciones. Desde luego, esto pasa por la denuncia de la socializacin de prdidas (como en los rescates financieros y de grandes empresas) y del proceso de empobrecimiento social, as como de establecer la necesidad de poner los instrumentos polticos y econmicos al servicio de la creacin de empleo. Eso significa impugnar la actual Unin Europea, actuando con vistas a invertir el chantaje que actualmente imponen sus estructuras antidemocrticas.

Pero sobre todo, es importante ilusionar y generar esperanza. Derrotar a la resignacin impone la tarea de construir una alternativa no slo programtica sino tambin discursiva. Salir de la lgica de reactividad ante la coyuntura y entrar de lleno en la proposicin estratgica. El objetivo de toda sociedad es la felicidad de sus miembros, y ello conlleva unos requisitos socioeconmicos (tales como el derecho a trabajar, a la vivienda y a la jubilacin) que deben defenderse sin desconectarse del objetivo mismo. No cabe la defensa de nada sin formular previamente el por qu y para qu.

La construccin de un nuevo sistema poltico alternativo, republicano y participativo, que se construye precisamente para atender a los deseos ltimos de los ciudadanos debera ser la gua que ilumine la accin poltica y el discurso.

Pero esta tarea sobrepasa el espacio meramente electoral. Las elecciones se presentan siempre como el resultado de una tarea poltica previa. Y esa tarea impone la consecucin de una hegemona cultural. Si la gente no desea el proyecto, si no interioriza los principios y valores que lo sustentan, no es factible un triunfo electoral. Ese proceso es sin duda lento, pues requiere una accin poltica arraigada en el terreno y una amplia organizacin capaz de llegar a todas partes. Pero el actual contexto social de descontento poltico es un terreno en el que puede evolucionar con mucha mayor rapidez. Y es ah donde Izquierda Unida puede y tiene que jugar el papel de catalizador.

As, las elecciones europeas se presentan como una oportunidad para acelerar el proceso de construccin de la alternativa democrtica, tambin llamado proceso constituyente, y que no slo reside en la redaccin de una hipottica nueva constitucin. Pero para lograrlo ha de enviar seales firmes de esperanza a la ciudadana que actualmente est al margen, ms cerca o ms lejos, del proyecto. Y eso se logra, tambin, con una elaboracin de una candidatura adaptada a tales propsitos.

Efectivamente, el discurso no slo se transmite a partir de las palabras sino tambin a travs de los smbolos. Y las caras, los nombres y los estatus sociales de los candidatos tambin son elementos discursivos que importan porque definen y describen el proyecto mismo. De ah que la elaboracin de la candidatura deba acometerse de acuerdo a dicha estrategia poltica, a fin de facilitar el mayor acierto posible. Y sin duda es ms fcil acertar cuando en la deliberacin y toma de decisin participa el mayor nmero posible de personas de la organizacin. Ello implica, adems, que la lista final cuente con mayor identificacin por parte de la organizacin y tambin con mayor legitimidad.

En definitiva, las elecciones europeas no marcan el fin de nada. Ms bien suponen un momento poltico que la izquierda debe aprovechar para seguir acumulando fuerzas y para seguir construyendo hegemona en torno a un proyecto que proyecte ilusin y esperanza en la constitucin de una sociedad justa. Una nueva poltica, hacia dentro y hacia fuera, para tiempos de emergencia social.

Fuente: http://blogs.publico.es/economia-para-pobres/2014/01/13/los-deberes-de-la-izquierda-en-las-elecciones-europeas/



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