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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2014

El puente entre [email protected] zapatistas y [email protected]
Resistir el horror/hilvanar trabajos colectivos y otro gobierno

Rene Olvera Salinas


Hemos llegado a un punto en que no podemos ir ms all () lleg la hora de arriesgarse otra vez () unidos con otros sectores sociales que tienen las mismas carencias que nosotros, ser posible conseguir lo que necesitamos y merecemos. Un nuevo paso adelante en la lucha indgena slo es posible si el indgena se junta con obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleadoso sea los trabajadores del campo y la ciudad.

Sexta Declaracin de la Selva Lacandona, CCRI-CG-EZLN, 2005.


Veinte aos han pasado desde que el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) le declarar la guerra al gobierno federal mexicano en aquella madrugada del primero de enero de 1994. Pero la historia del EZLN no comienza ah, ni tampoco termina con el cese al fuego doce das despus, es parte de una trama larga de resistencia de los pueblos ante el poder y la dominacin, de la que es necesario aprender para anudarla a todos los territorios posibles y as defender la reproduccin de la vida con dignidad, hoy amenazada por un puado de grupos econmicos y toda la clase poltica a nivel local y global.

Esa labor de la paciencia rebelde que no espera, que anuda pueblos, organizaciones, colectivos, individuos, cada que le es posible, ha sido una de las prioridades del EZLN desde la Declaracin de Guerra en 1994, cuando llaman al pueblo de Mxico a sumarse a las filas de las rebelin, hasta la Sexta Declaracin de la Selva Lacandona en 2005, donde se invita a luchar cada quin en su territorio, con formas propias, en contra del horror capitalista patriarcal en sus mltiples rostros de explotacin, despojo, desprecio y represin y conformar un Plan Nacional de Lucha, ahora Mundial, pero desde una lgica donde realmente el pueblo manda, y los responsables que comisiona colectivamente para gobernar obedezcan.

En estos ocho aos, una pregunta ha recorrido las discusiones polticas, foros, encuentros, as como las acciones polticas cotidianas de quienes hacemos parte de la Sexta, casi siempre echa en tono cabizbajo: Es posible este puente entre la lucha zapatista y [email protected], [email protected] del campo y la ciudad en todo el mundo? En qu aspectos y cmo hacerle? Las lneas que siguen refieren brevsimamente a dos aspectos generales que me parecen sumamente importantes de trabajar y consolidar en nuestros respectivos territorios y que a mi modo de ver sintetizan estos 10 aos de la fundacin de los caracoles zapatistas, 20 aos de resistencia y 30 aos del nacimiento del EZLN, y que son nudos imprescindibles en la construccin de este puente entre [email protected] zapatistas y [email protected] que ahora se llama La Sexta.

Resistir el Horror

Identificar y poner nombre a nuestros problemas no es fcil; tampoco lo es ponerle nombre a aquello que los ocasiona realmente, al enemigo; ni mucho menos combatirlo, resistirlo en todos sus niveles, ideolgica, poltica y econmicamente. Eso han construido los compas zapatistas!

Hacer visible su dolor, pero no el dolor individual solamente sino el dolor como pueblos; hacer visible la constante explotacin a la que eran y son sometidos la lucha contina- por parte de los finqueros, de los mestizos, de los indgenas de arriba; hacer visible el despojo de la tierra donde producen y reproducen su vida en aras de la construccin de complejos tursticos, o para extraer metales y minerales, o simplemente acaparar; hacer visible el desprecio por ser indgenas, por no hablar espaol, por no creer en un Dios blanco ni necesitar ser educados para ganar dinero; hacer visible que cuando decan y dicen NO! son asesinados, encarcelados, perseguidos.

Pero no slo lo han visibilizado sino que lo han resistido, se organizaron y se organizan la lucha contina- para combatir no solo al finquero, a los distintos niveles de gobierno, a las empresas trasnacionales, a los paramilitares, sino a los modos de pensar, de sentir, de hacer de todos ellos, a su lgica de acumulacin de ganancia y poder. Y lo hicieron al paso que construan otros modos de pensar, de sentir, de hacer propios, recuperando la dignidad de decidir el rumbo de la vida de sus familias y de sus pueblos.

Aceptar que existe el mismo horror en nuestros territorios urbanos, aceptar que tenemos tambin dolores, visibilizar a los enemigos, sus modos de pensar, de sentir, de hacer, quiz sea uno de los hilos que tengamos que seguir tejiendo para anudar la lucha zapatista y la nuestra, hacer el nudo ms fuerte. Sin embargo, aceptar la existencia del horror en los nichos de sobrevivencia y/o comodidad aparente en los que vivimos no es fcil, duele cuando parimos la resistencia, duele porque la vida tiene que cambiar. Los No! ante el horror slo se reafirman ejercindolos: no a comer veneno; no a educarnos para sostener el control de los de arriba; no al despojo de nuestra casa por declaratorias de patrimonio cultural de la humanidad; no a que la justicia sea una mercanca; no a ver con deseo la vida del enemigo que controla la ciudad desde los fraccionamientos privados y cuyas formas de pensar, sentir y hacer permean las nuestras; no al horror! Reconocer su existencia para encontrar la mejor manera de resistirlo, de organizarse colectivamente desde las formas an comunes que se encuentran en las colonias, barrios, fraccionamientos, es no solo un deseo sino una necesidad para vivir.

Hilvanar Trabajos colectivos y Otro Gobierno

En estas dos dcadas, la resistencia al horror de los zapatistas ha dado pie a hilvanar un proyecto de sociedad diferente, en el cual el sustento material, como es la alimentacin y la vivienda, permitido en gran parte por la recuperacin de las tierras producto del levantamiento armado, as como la construccin de un gobierno propio, han sido dos pilares muy importantes, ambos formando una misma trenza que es la autonoma.

En el Otro Gobierno diametralmente distinto al de arriba- la unidad bsica de organizacin es la comunidad, compuesta por varias familias, las cuales tienen trabajos propios al tiempo que colaboran en los trabajos colectivos para financiar su educacin, su salud, su justicia, y a quienes se comisiona como responsables para hacer reales las demandas por las que se levantaron en armas en 1994. Entre toda la comunidad se elige quin har los trabajos, quin los coordinar y quin los representar en el siguiente nivel de organizacin que es el municipal, donde tambin hay colectivos de trabajo para su mantenimiento. En ste nivel las responsabilidades son mayores pues muchas son las comunidades que hay que controlar, y mayor responsabilidad an en el nivel ms alto que es el regional o la Junta de Buen Gobierno del Caracol, que agrupa varios Municipios Autnomos Rebeldes Zapatistas. Dicha estructura, con sus funciones propias, es sostenida por el trabajo familiar y colectivo cotidiano y ste a su vez por la estructura del Otro Gobierno, formando ese caracol que no distingue inicio y final, el caracol de la autonoma zapatista en resistencia.

En nuestros territorios urbanos quiz sea bueno voltear a mirar esa trenza entre trabajos colectivos y el sostenimiento de un gobierno propio en resistencia, mirar que uno sin el otro difcilmente puede moldear otro mundo posible. Hacer frente al horror con la construccin de nuestra propia forma de sanarnos, de educarnos, de alimentarnos, financiadas por nuestros propios trabajos colectivos, desde lo que sabemos, nos gusta y se necesita hacer, pero en abierta oposicin al horror. Es algo que hay que comenzar a discutir, a hacer.

Hace veinte aos el Votn Zapata, guardin y corazn del pueblo tom el rostro de miles de indgenas que construyeron en resistencia Otro Gobierno y una serie de trabajos colectivos para sostenerlo. Hoy, treinta aos despus, Votn Zapata es la palabra y la accin que a travs de [email protected] [email protected] va caminando rumbo al corazn de nuestros territorios, cientos de ciudades y pueblos alrededor del mundo, esperando-haciendo la flor y construir los puentes an inconclusos.

Rene Olvera es adherente a la Sexta Declaracin de la Selva Lacandona del EZLN; Integrante del colectivo Zapatendole al Mal Gobierno y de la editorial En cortito ques palargo en la ciudad de Quertaro; Profesor de la FCPyS de la Universidad Autnoma de Quertaro; Doctorante en Ciencias Sociales por la UAM-X; Maestro en Estudios Latinoamericanos por la UASB, sede Ecuador; e Historiador. [Contacto: [email protected]]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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