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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2014

Edgar Hoover, el supremo

Lzaro Farias
Rebelin


El mismo da del triunfo de la Revolucin Cubana, pero 64 aos antes, naci en Washington, D.C. uno de los hombres ms tenebrosos, y sin dudas, ms poderosos de los Estados Unidos de Amrica: J. Edgar Hoover, el hombre que ms poder ha llegado a tener en este pas. Fue uno de los fundadores del Bur de Investigaciones en 1919, el cual, aos despus, en 1935, cambi su nombre para el actual Bur Federal de Investigaciones, FBI, por sus siglas en ingls. A Hoover le tenan miedo, lo mismo los congresistas, que los presidentes, los religiosos, que los ateos, los demcratas, como tambin los republicanos, los disidentes del sistema, as como los conspiradores contra el mismo. Era un hombre implacable que no tema usar cualquier tipo de mtodo para conseguir informacin o para intimidar o chantajear a cualquier poltico, periodista o empresario que se le cruzara en el camino. El Presidente Truman lleg una vez a afirmar que Mr. Hoover haba convertido el FBI en su polica secreta particular y fue an ms lejos al decir: "Nosotros no queremos una Gestapo o una polica secreta. El FBI va en esa direccin. Estn jugando con escndalos sexuales y con franca extorsin. J. Edgar Hoover dara su ojo derecho por coger el poder, y todos los congresistas y senadores le temen". Hay que imaginarse el grado de poder que lleg a tener este caballero para que el presidente del pas hiciera afirmaciones como las anteriores. Hoover, lo mismo grababa un conversacin telefnica que filmaba un encuentro amoroso, su ansiedad era poseer informacin, informacin que luego utilizaba a su conveniencia. Fue el director del FBI hasta su muerte en 1972, y no hubo, en todo esos aos, ningn Presidente que tuviera el valor de destituirlo de su cargo. Me imagino que, si a alguno de esos presidentes le hubiera pasado por su cabeza retirarlo de Director, ya Hoover habra tenido preparada la carpeta de la vida privada de dicho presidente encima de su escritorio.

Aunque se saba de las tcticas que utilizaba, nadie se atreva a denunciarlo por temor a las represalias. Ejerca su abuso del poder sobre el ms simple ciudadano hasta el ms alto dirigente poltico. Al hombre no se le escapaba nadie y aunque siempre se ha afirmado que esta es la "tierra de la libertad", esa afirmacin hay que ponerla en entredicho despus de saberse que aqu nadie est exento de ser vigilado por alguna agencia de inteligencia.

Muchos aos antes de que el analista de la Seguridad Nacional, Edward Snowden, se robara centenares de miles de archivos secretos del gobierno norteamericano y los sacara a la luz pblica, un grupo de ocho personas, activistas por las libertades civiles de este pas, forzaron su entrada en una de las oficina del FBI en Media, Pennsylvania, y se robaron miles de documentos secretos, los cuales fueron enviados a diferentes medios de comunicacin para que fueran publicados. Los activistas, cansados de los abusos perpetrados contra los ciudadanos por la agencia federal, decidieron llevar a cabo la accin, sabiendo que iban a ir con sus huesos a la crcel si eran sorprendidos en el hecho o si eran descubiertos tiempo ms tarde. Pero ni una cosa ni la otra; nunca se lleg a saber la identidad de los implicados, hasta hace unos das en la que algunos de ellos le ofrecieron una entrevista al peridico New York Time, casi en vsperas de que salga publicado un libro de una periodista del Washington Post que fue una de las que recibi, en aquella poca, 1971, parte de los documentos robados.

As es que las cadenas vienen de lejos, y que todo eso que llaman libertades civiles siempre han tenido su lmite en este pas que se vanagloria de ser cuna de la democracia. Como dice el dicho, aqu se puede juagar con la cadena, pero no con el mono. Nadie niega que, a pesar de las trampas en las urnas, aqu hay elecciones para presidente cada 4 aos y para congresistas cada dos y seis. Nadie duda que, aunque los dos defienden lo mismo, aqu existen dos partidos polticos mayoritarios y que entre los dos se reparten el puesto en la Casa Blanca. Bien se podra decir que son las alas de la misma guila. Tampoco hay que dudar que el sistema eco nmico, poltico y social implantado en esta nacin no es cambiable por va electoral y que el que se atreva a conspirar para cambiarlo por la fuerza, termina como las famosas Panteras Negras y los movimientos anti guerra en la poca de Viet Nam.

Aqu se puede cambiar un acento por all o una coma por ac, pero el documento se queda ntegro. As ha sido por ms de doscientos aos y as seguir siendo por muchos ms, con Hoover o sin Hoover, con Snowden o sin l. Mientras, se seguir proclamando a todos los vientos que USA es el faro de la libertad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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