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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2014

Sobre la candidatura alternativa a las elecciones europeas
Calla(ba)mos pero no otorgamos

Francisco Manuel Salamanca
Rebelin


Si finalmente llego a publicar esto, estar rompiendo la promesa que me hice a m mismo de no hablar ms de este tema, a no ser que se me pidiera y, de momento, nadie ms me lo ha pedido. Pero el aluvin de textos, artculos y opiniones a favor de la participacin en los aparatos del estado capitalista, va electoral, es tan enorme y contrasta tanto con la falta de respuesta, que me pongo malo por momentos.

En primer lugar, lo primero que llama poderosamente la atencin ya sea leyendo los artculos que se publican o hablando con los defensores (nuevos o no) de las opciones electoralistas es lo rpido y monolticamente que se han asentado una serie de verdades que hay que analizar para poder arrojar luz si queremos que tenga lugar un debate y que este sea desde el respeto.

Estas verdades seran, y puedo dejarme algunas: 1) Estamos ante un momento histrico; 2) el 15M ha abierto una puerta (ventana, trampilla, tragaluz,...) que hay que aprovechar ya, porque se est cerrando; 3) si dejamos las instituciones al enemigo habremos perdido; 4) los que no estn (estemos) de acuerdo son unos puros (entindase como anquilosados en la ortodoxia inmovilista, sectarios y dems).

Los desgranar en orden inverso al enunciado, probablemente porque el que ms me duele es el ltimo.

4) Los que no estn de acuerdo son unos puros. Lo primero que debo decir de este argumento es, sencillamente, que no es un argumento. Es una acusacin. Tenemos la mala costumbre, en poltica, de dejar de lado el debate de fondo para comenzar con el lanzamiento de mierda. En este ao largo que llevo discutiendo este novedoso tema casi siempre he empezado o terminado la charla escuchando que lo que me pasa que estoy anquilosado en posturas anticuadas. Que me ciega mi ideologa.

Esta actuacin tan cotidiana (en la prensa, en la radio, en la televisin, etc.) es muy dolorosa por quin la realiza ahora. No me duele que un tertuliano mercenario me llame radical de izquierda cuando quiere eludir un debate de fondo. No me sorprende que en este pas, an hoy, se empiece hablando de la subida de la luz o de la huelga de Panrico y no sepas muy bien cmo, acabes hablando de Bildu y ETA. Lo que duele e indigna es que aquellos que hasta ayer reciban (y reciben) el mismo trato del poder, nos lo profesen a [email protected]. Que se queden tan anchos zanjando el asunto as.

Atacar al mensajero, al emisor del mensaje, pretende, siempre, distraer el debate y, en ltimo trmino, desvalorizar su mensaje habiendo desvalorizado a quin lo defiende.

3) No podemos dejar las instituciones al enemigo. Esta aseveracin, as expuesta, me parece terrible. Primero porque obvia que las instituciones del estado capitalista son las instituciones del enemigo. Y difcilmente podremos derrotar al enemigo con sus propias instituciones. Me parece un error no recordar las lecciones que la historia de las derrotas revolucionarias nos ha enseado. El poder y sus instituciones tienen sus propias dinmicas y, aunque tengamos representantes electos en ellas, no podemos ni cambiarlas ni revertirlas.

Por otro lado ya le dejamos las instituciones al enemigo en el pasado. No las suyas, sino las nuestras. Lamentablemente cuando dejamos que los sindicatos, las asociaciones de vecinos, los grupos ecologistas y dems, empezasen a cobrar subvenciones, a anquilosarse y a jerarquizarse, renunciamos a las instituciones que nos eran propias. Las que habamos construido, se las regalamos. Ya no son nuestras tampoco. Son solo apndices para-ministeriales con la funcin de dar carta de validez a lo que el enemigo legisla. Que conste que en ningn momento hablo de sus mermadas y menguantes bases, sino de la funcin institucional que han adoptado con el tiempo.

 

 

2) El 15M ha abierto una ventana que se est cerrando. Como las otras verdades de [email protected] compaeras electoralistas se trata de reorientar un hecho cierto e indiscutible de tal forma que parezca que seale el punto haca el que yo mismo me dirijo, pues tambin pienso que el 15M abri una puerta, pero no que se est cerrando. El 15M abri la puerta que separaba a los militantes activos de ese porcentaje de ciudadanos que, en otras circunstancias, en otra sociedad, hubiese estado ya militando. El 15M, que no lo provocamos ninguno de nosotros, sino el hartazgo generado por el sistema en su conjunto, viene a unir a los presentes con los ausentes en la lucha por un mundo justo. Y esa puerta ya no se puede cerrar. Otra cosa muy distinta es que el primer ciclo de lucha y descontento se est deshinchando.

Pero ver un ciclo descendente como una tragedia, en lugar de como un momento de reflexin, anlisis, formacin y reorganizacin (aunque propio de la sociedad de consumo, urbana y desenfrenada que vivimos) es un nuevo error.

El crecimiento ilimitado es una falacia, lo siento, se pretenda esto en el capital o en lo social. Necesitamos estos periodos para reagruparnos. Ni la historia ni el mundo se acaban maana.

1) Estamos ante un momento histrico. Este argumento me encanta. Como historiador (aunque nunca terminase la carrera), esta aseveracin me llena, a partes iguales, de estupefaccin y risa. Ms all del hecho de que todos los momentos son, ms o menos, histricos, me da la sensacin de que lo que se pretende al afirmar esto, no es sino dar una sensacin de apremio, de responsabilidad, que atore al interlocutor.

Y mi pregunta es cmo de histrico? Ms o menos histrico que la transicin, que la cada del muro de Berln, qu la batalla de Seattle y sus rplicas europeas, que el 11M del 2004 o que la triple corona de La Roja?

Por s solo, claro est, es un argumento muy flojo. Pero si se le suma la puerta que se cierra, los reflujos de movimiento, las instituciones del estado secuestradas y que el resto de la oposicin revolucionaria no existe por inmadura o sectaria el resultado es que los caminos se van cerrando en torno a la lgica aplastante de quienes ahora (o siempre) han visto la salida electoral como una herramienta de lucha revolucionaria.

Una vez ms nos enfrentamos a esa visin tan nuestra de que el momento histrico que estamos viviendo es el ms importante. De que nosotros somos el centro de la historia, de que es ahora o nunca.

Y as, reflejo fiel pero a contra direccin de la sociedad que decimos combatir, es muy difcil pensar en perspectiva.

Como dijo el poeta: La jugada es perfecta.

Ahora bien, de dnde pienso yo que viene estas prisas y estas medias verdades; estas urgencias, parlamentarias o municipalistas, poco definidas incluso entre compaeros de toda la vida. Es complejo.

Espaa (mientras exista, por comodidad, utilizar este trmino) ha tenido una historia muy particular que la llev de estar a la vanguardia obrera mundial (y cultural en sentido amplio) en los aos 30, a la retaguardia, en todos los sentidos, a partir de los aos 40. Desde que perdimos, vamos.

El franquismo y la transicin hicieron su trabajo y nuestro pas se qued entre dos mundos, quedndose con lo peor de cada uno de ellos. Individualismo, egosmo, patriarcado, nula cultura democrtica, corrupcin poltica, econmica e institucional y un largo etctera de factores que nos han moldeado como sociedad y como movimiento poltico.

Para colmo, desde el referndum de la OTAN, la izquierda revolucionaria (sectaria o no segn el caso) se qued aislada en un entorno que ni la necesitaba ni la quera. Sola, en una particular travesa por el desierto que solo se animaba con algunos espejismos puntuales que no pasaron de eso, de espejismos. En la que los que denuncibamos el modelo y sus consecuencias ramos tildados de locos, de soadores irreales aferrados a una ideologa, que se negaban a ver la realidad nos suena? Y en eso lleg el 15M.

No me meter en ese fregado porque ni estuve, ni estoy, ni soy quin.

Pero a determinados sectores de la izquierda revolucionara les est pasando con el reflujo de las mareas y el 15M como a muchas personas cuando se acaba una relacin amorosa muy intensa: que lejos de aceptar que la vida tiene ciclos y que lo mejor es recuperarse para estar mejor preparada para la siguiente relacin estn dispuestos a cualquier cosa, a lo que sea, para retrasar un inevitable final. Incluso aun sabiendo que no funciona.

Porque, compa[email protected], ya sabemos que, sencillamente, determinadas estrategias no funcionan.

No es una discusin filosfica. No estamos en 1850. No estn todas las vas por explorar. Hay vas que estn saturadas y otras casi sin tocar. Y esa es la apuesta.

Pretender aupar a compa[email protected] a los aparatos del estado capitalista para que desde dentro hagan no s qu es como si la estrategia del feminismo fuese insertar a hombres de confianza en la jerarqua catlica para acabar con su discurso patriarcal.

En los ltimos doscientos aos una de las causas de las constantes derrotas de la izquierda revolucionaria ha sido precisamente lo que estamos viviendo ahora. El enemigo interior. La premura del ahora que nos ha llevado descuidar la coherencia entre medios y fines. La esencia misma del cambio.

No se entienda esto como un abandono de las luchas concretas, ni mucho menos. Pero para defender lo pblico y parar las privatizaciones las urnas no son el nico camino, ni siquiera un camino necesario. Y parece mentira que esto haya que recordarlo en un pas que logr la jornada de ocho horas despus de una huelga ilegal de 44 das.

Para terminar, me gustara aadir que soy moderadamente optimista con el futuro a medio largo/plazo de nuestras aspiraciones revolucionarias. Soy de los que piensan que no es una crisis sino un cambio de paradigma y precisamente por eso es ms importante an no caer en urgencias irreales y plantearse y debatir (desde el sosiego y no desde la frustracin por las derrotas acumuladas) cul debe ser el camino. Y este camino vendr a su vez determinado por cul sea nuestro destino.

No se trata de lo que nos gustara, sino de lo que hay. Y lo que hay es que no tenemos gente suficiente (ni en cantidad ni en calidad), pese al aumento de la militancia, para volver a intentar una lucha en dos frentes (institucional estatal-institucional revolucionario). No tenemos an un movimiento de base real, consolidado y experimentado. No tenemos herramientas de control de cuadros. No tenemos, siquiera, la credibilidad frente a la gran masa social, algo que nos distinga, llegado el caso, del resto de la casta poltica. Y lo que ha habido, cuando hemos dispuesto de todo eso, es que la participacin en los aparatos del estado capitalista (ganado o conquistado pero nunca controlado) es que esos movimientos se han marchitado en el empeo de lograrlo; llegando a ser, s, los mejores gestores del sistema del enemigo, pero nunca los promotores de un verdadero sistema socialista. En puridad no tenemos nada de lo que sera necesario para aquello que decs querer afrontar. Y lo que deber haber, si queremos de verdad ganar, como decs muchos, no es un movimiento que forme mejores y ms honrados gobernantes, sino que conciencie al pueblo de que l solo puede gobernarse y sea, por tanto, invencible.

Como siempre me da la sensacin de que me dejo muchas cosas, pero tampoco se trata de escribir, ni lo pretendo, el texto definitivo desde el campo libertario, desde donde espero que alguien ms responda y con ms acierto.

Por otro lado espero no haber cado en algunas de las cosas que critico y que nadie pueda sentirse ofendido. Si es as, pido disculpas.

No he entrado en determinados temas en profundidad (si es mejor presentarse a las europeas o a las generales, Pablo Iglesias s, o no, etc.) porque es otro debate una vez aceptada esa va. Mi pelea es para que no lleguemos a eso, porque pienso que nos retrasara otros cuantos aos en nuestro camino.

Por ltimo, an a riesgo de ser redundante, no tengo las respuestas. No s el camino a seguir. Pero pienso que si s cul no es, ya, definitivamente, el camino a seguir. Y, adems, confo en que llegado el caso, si trabajamos bien, la gente, el pueblo, nos mostrar el camino.

 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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