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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2014

Julio Antonio Mella, a 85 aos de su asesinato

Gerardo Pelez Ramos
Rebelin


El 10 de enero de 2014 se cumplieron 85 aos del atentado criminal y mortal contra Julio Antonio Mellaen la Ciudad de Mxico, organizado, dirigido y pagado por el dictador cubano Gerardo Machado, apoyado por la polica mexicana y quiz por los servicios de informacin del gobierno de Estados Unidos. Con este motivo, se escriben las presentes lneas dedicadas a la estancia del hroe caribeo en nuestro pas, la poltica del Partido Comunista de Mxico y el desarrollo del movimiento obrero y campesino. Otros asuntos no son abordados.

La expulsin de Mella y el asilo en Mxico

Gracias a los documentos de la Internacional Comunista puestos a disposicin de los investigadores en los archivos de Mosc, la documentacin acerca de la huelga de hambre de Mella, su expulsin del PC de Cuba y su aceptacin en las filas del PCM ha sido publicada en Cuba, Mxico y Estados Unidos. Es evidente que la medida disciplinaria impuesta por el Comit Central del PCC era exagerada y producto de la bisoez del partido cubano y que la instancia que corrigi el entuerto fue, precisamente, la direccin de la Comintern.

Sealan Christine Hatzky y Rina Ortiz: En muchos otros casos, los errores polticos de los partidos comunistas pueden imputarse a la Internacional por la imposicin de lneas polticas esquemticas ajenas a las condiciones reales en los diferentes pases. Pero en este caso no fue as. El PCC fue el nico responsable de este error poltico. Un ao ms tarde, en enero de 1927, la instancia de mayor rango de la Internacional Comunista, el Secretariado Poltico, calificaba la expulsin de Mella del partido como actitud sectaria y exiga una revisin de dicha decisin. Tambin las relaciones con los partidos hermanos de Mxico y Estados Unidos se deterioraron drsticamente por la expulsin de Mella del partido, y el entonces embajador sovitico en Mxico, Stanislav Pestkovski, lleg al extremo de responsabilizar al partido cubano de suicidio poltico por ello. Desafiando esta crtica feroz, los compaeros del PCC defendieron su actitud. Segn sus convicciones, la tarea de los partidos comunistas de corte bolchevique consista primordialmente en vigilar la obediencia de la disciplina partidaria.

Mella haba logrado un alto grado de reconocimiento en Mxico por su huelga de hambre, apoyada por la izquierda mexicana y por los crculos de gobierno y el presidente Calles que le otorgaron asilo poltico. Los comunistas mexicanos aceptaron a Mella ese mismo ao en el partido, con el respaldo del representante de la Internacional Comunista. Contrariamente a sus compaeros cubanos, los mexicanos supieron apreciar y utilizar para sus fines las capacidades polticas y el carisma del joven revolucionario. Los compaeros cubanos, empero, observaban con recelo la confianza de que gozaba Mella en Mxico. En el transcurso del ao 1926, los comunistas cubanos no dejaron pasar ninguna oportunidad para desacreditar a Mella con los compaeros mexicanos. En diversas cartas furiosas al partido hermano denominaban a Mella traidor, desertor y oportunista. Llegaron hasta el extremo de inculparlo de intrigas polticas con el fin de debilitar al PCC. Pero las acusaciones de mala fe de los compaeros contienen quiz un granito de verdad: declaran que Mella est intentando acuar el mellismo. Debido a la falta de informacin no puede saberse a ciencia cierta si efectivamente Mella intentaba un paso de esa naturaleza, pero seguramente todas las experiencias con sus compaeros contribuyeron a que l -tambin como militante del partido- desconfiara en cierta medida de las estructuras comunistas y desarrollara en los siguientes aos ms y ms claramente una poltica independiente.

Los comunistas mexicanos no se dejaron impresionar en absoluto por las acusaciones de los cubanos en contra de Mella; por el contrario, le brindaron toda su confianza aceptndolo en el partido y confirindole incluso el cargo de secretario general interino. Tambin le confiaron la direccin de la Liga Antiimperialista y lo nombraron secretario general del Comit Continental Organizador para el Primer Congreso Mundial contra el Imperialismo y la Opresin colonial que tuvo lugar en febrero de 1927 en Bruselas.

Despus de recorrer Honduras y Guatemala, Mella lleg a nuestro pas donde se encontr con la situacin en seguida descrita: deterioro de las relaciones entre el Estado y la Iglesia catlica, provocaciones anticlericales del gobierno de Plutarco Elas Calles y agitacin creciente de la masa de creyentes en especial en el occidente del pas; presiones, provocaciones y amenazas de Estados Unidos por la cuestin petrolera; movilizaciones de masas en gran parte del territorio, y logros importantes del PCM en la organizacin de obreros y campesinos. Estaba a punto de estallar la rebelin cristera o cristiada.

La organizacin del movimiento campesino

Los comunistas desarrollaron, en la dcada de los aos 20 de la centuria pasada, buenas relaciones con el ala jacobina y socializante de la Revolucin mexicana, particularmente con Adalberto Tejeda, en Veracruz; Francisco J. Mgica, en Michoacn, y Jos Guadalupe Zuno, en Jalisco. La confluencia de los nacional-revolucionarios y comunistas permiti la constitucin de algunas ligas de comunidades agrarias estatales y la Liga Nacional Campesina.

Para coronar ese proceso mencionado, el 1 de octubre de 1926, rsulo Galvn, Isaac Fernndez, Carolino Anaya, Julio Cuadros Caldas (colombiano) y Manuel P. Montes firmaron la convocatoria para celebrar el Congreso de Unificacin Campesina. Por primera vez en la historia de Mxico, el movimiento campesino tendra una organizacin nacional representativa: la LNC.

La Liga Nacional Campesina

Del 15 al 20 de noviembre de 1926 desarroll sus trabajos en la capital federal el Congreso de Unificacin de las Organizaciones Campesinas de la Repblica o Congreso constituyente de la Liga Nacional Campesina. Asistieron 158 delegados efectivos y fraternales, que representaban a 310 mil campesinos de 16 entidades federativas. Los comunistas desempearon un papel de primer orden: quedaron en el Comit Nacional Ejecutivo rsulo Galvn, presidente; Manuel P. Montes, secretario, y J. Guadalupe Rodrguez, tesorero.

Como delegados fraternales hicieron acto de presencia Augusto Csar Sandino, general de hombres libres de Nicaragua; Julio Antonio Mella, lder comunista cubano-mexicano; Gustavo Machado y Salvador de la Plaza, asilados venezolanos.

La reunin aprob la Declaracin de principios de la LNC, que estableca: La Liga Nacional Campesina es la representacin genuina de los campesinos pobres de Mxico, ya sean ejidatarios o asalariados de las industrias agrcolas.

Como programa inmediato la Liga adopta en lo relativo a la cuestin agraria y obrera los postulados de los artculos 27 y 123 constitucionales, para garanta de los campesinos ejidatarios o asalariados. Con tal motivo declara que la institucin del ejido, perfeccionada y completada por las diversas formas de accin cooperativa y de trabajos realizados en comn, constituye en esta etapa de la evolucin nacional, una de las bases sociales y econmicas.

En las sesiones del Congreso, la cristiadaen plena marcha-- fue discutida con amplitud y con posiciones encontradas. La asamblea envi un mensaje de apoyo a Plutarco Elas Calles, presidente de la Repblica, en su lucha contra la rebelin cristera. Aurelio Manrique se manifest en contra de este acuerdo. En respuesta, rsulo Galvn seal que haba que defender las conquistas revolucionarias y que no haba que negar el apoyo al gobierno y formar con ste un solo frente de resistencia que fuera capaz de tener a raya la arrogancia clerical.

La LNC fue la organizacin campesina ms importante desde 1926 hasta 1929, actuando en diversos frentes de la actividad social y poltica, pero especialmente al levantar las demandas de reparto de la tierra y dotacin de armas a los campesinos para enfrentar a las guardias blancas. La Liga particip en febrero de 1927 en el Congreso Mundial Contra el Imperialismo y la Opresin Colonial, en Bruselas, llevando su representacin y la de la Liga Antiimperialista de las Amricas Julio Antonio Mella.

Al calor de la lucha y organizacin de los campesinos, la LNC fue forjando y consolidando cuadros muy valiosos. Adems de los lderes de Veracruz y Michoacn, destacaron otros como Rodolfo Fuentes Lpez en Chihuahua. Dada la violencia en el campo, la Liga tuvo muchos cados, de los cuales cabe destacar a tres grandes hroes campesinos comunistas: Primo Tapia, torturado y asesinado en Michoacn en abril de 1926, quien ya no pudo participar en la constitucin de la LNC, aunque debe ser considerado como un mrtir de sta, pues cay en la lucha por su creacin; Manuel P. Montes, asesinado el 29 de agosto de 1927 en el estado de Puebla, y J. Guadalupe Rodrguez Favela, fusilado en Durango en mayo de 1929.

La CTC y la huelga ferrocarrilera de 1926-1927

En noviembre de 1926 tuvo verificativo el III Congreso Ferrocarrilero, del cual surgi la Confederacin de Transportes y Comunicaciones, paso importante hacia la centralizacin de los trabajadores del riel, con el comunista Elas Barrios como secretario general. Casi recin formada, la CTC se vio inmersa en la huelga de 1926-1927, que dio inicio con la colocacin de las banderas rojinegras en diciembre de 1926 por la Unin Mexicana de Mecnicos por la reposicin de trabajadores despedidos, la sustitucin de jefes patronales antisindicales y respeto a la reglamentacin vigente, siendo extremadamente violenta, debido a las provocaciones oficiales y moronistas. El 5 de febrero se aprob el pliego petitorio del movimiento de la CTC, mismo que fue entregado dos das despus.

De acuerdo con Elas Barrios: El pliego contena, en primer lugar, la exigencia para que se resolvieran favorablemente todas las peticiones de la Unin Mexicana de Mecnicos y, en seguida, una por una todas las dificultades y disputas pendientes con el resto de las agrupaciones.

En diversos lugares, los esquiroles recurrieron a las armas para romper el movimiento huelgustico, por lo que hubo muertos en Tierra Blanca, Veracruz, y otros lugares del pas, amn de las detenciones de lderes, activistas y trabajadores de filas, entre ellos Hernn Laborde, disolucin de mtines y manifestaciones, golpizas y agresiones de militares, policas y esquiroles.

En ese gran movimiento de huelga se proyectaron nacionalmente los comunistas Hernn Laborde, Alfonso Muriedas, Valentn Campa y Elas Barrios.

El Ejecutivo Federal, sin tener atribuciones legales para ello, promulg el decreto del 17 de septiembre de 1927 que dio origen a las Juntas Federales de Conciliacin y Arbitraje, publicado en el Diario Oficial el 22 del mismo mes, abordando como asunto nmero 1 la huelga de la CTC. El 24 de diciembre de 1927, la JFCA expidi el siguiente fallo: Segundo . En el conflicto suscitado entre la Confederacin de Transportes y Comunicaciones y los Ferrocarriles Nacionales de Mxico, S. A., no puede decirse que haya existido un movimiento de huelga, y, por tanto, no da lugar a hacer la calificacin de ese movimiento, en los trminos de la fraccin XVIII del Artculo 123 constitucional.

Tercero. Los trabajadores pertenecientes a la Confederacin de Transportes y Comunicaciones que abandonaron sus trabajos con motivo de este conflicto, y pretendiendo haber efectuado un movimiento de huelga, deben quedar fuera de servicio, por haber violado el Reglamento de Trabajo en vigor .

Cuarto. Los Ferrocarriles Nacionales de Mxico, S. A., al substituir a los trabajadores que abandonaron sus servicios, con motivo de estas mismas dificultades, obrarn de conformidad con lo que estipula el Reglamento de Trabajo en vigor, y no tienen, por esta razn, ninguna responsabilidad .

La huelga de 1926-1927 fue derrotada, los comunistas fueron golpeados polticamente y muchos de ellos despedidos, empero logr poner en pie la idea de que era menester dejar la experiencia de los sindicatos gremiales y avanzar de manera decidida hacia el sindicato nacional nico, as como forj un equipo de cuadros que constituiran aos despus parte destacada del grupo dirigente del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la Repblica Mexicana, fundado en 1933, y una franja importante de la direccin del PC de Mxico. Los despedidos seran reinstalados en sus puestos de trabajo en 1936 bajo el gobierno del general Lzaro Crdenas.

Mella abord en diversos textos la huelga de los ferrocarrileros de la CTC y puso al desnudo la poltica de esquirolaje de la direccin de la CROM y de Vicente Lombardo Toledano.

Los comunistas actuaban en el seno de la Confederacin Regional Obrera Mexicana, la Confederacin General de Trabajadores y las agrupaciones autnomas. En algunas regiones, como Atlixco, Jalapa y Orizaba, los cuadros del PC, como Miguel ngel Velasco, lograron ciertos xitos y fueron promovidos a puestos de direccin en los sindicatos y federaciones cromistas. Adems, los comunistas tendieron a organizar a los trabajadores libres y a federar y confederar a los sindicatos bajo su influencia, como ocurri en Jalisco y Tamaulipas.

El PCM impulsaba la tctica del frente nico, sin dejar de criticar a los lderes de la vaqueta cromiana y a los jefes anarcosindicalistas de la CGT, aunque las crticas se mantenan en un plano aceptable y no caan en el insulto y la diatriba, como ocurrira poco despus. Esta poltica la afinara y reafirmara el IV Congreso Nacional del PC de Mxico, celebrado en mayo de 1926.

Haba crisis del PCM en 1926? La ideologizacin de los procesos histricos conduce, queriendo o sin querer, a la tergiversacin de los hechos. El ao que marc un nuevo punto de arranque del Partido Comunista fue precisamente 1926, que trajo los dos logros ms importantes en su desarrollo a la sazn: la CTC y la LNC, frentes de masas decisivos en la historia del movimiento obrero y campesino de nuestra patria. Ya en octubre de ese ao se haba constituido la Federacin Minera de Jalisco, con la participacin destacada de David Alfaro Siqueiros y Julio Antonio Mella.

La COJ y la constitucin de la CSUM

Jaime Tamayo seala que quizs la aportacin ms importante de Julio Antonio Mella fueron sus actividades polticas y sindicales en el seno del movimiento obrero jalisciense.

Con la presencia de los comunistas en la direccin de la Confederacin de Agrupaciones Obreras Libertarias de Jalisco, esta organizacin comenz a impulsar un proceso unitario, alternativo al colaboracionismo y la corrupcin de la CROM, al anarcosindicalismo de la CGT, y al esquirolaje del sindicalismo confesional de la Confederacin Nacional Catlica del Trabajo. Entre los organizadores y agitadores de este proyecto sindical se encontraban David Alfaro Siqueiros, Roberto Reyes Prez e Hilario Arredondo.

Los sindicatos ms importantes y combativos de dicho proyecto agrupaban a mineros, textiles, electricistas y panaderos, principalmente, pero la actividad y la movilizacin llegaban a la mayora de los asalariados de la entidad.

Plantea Tamayo que Julio Antonio Mella participara en las luchas y movilizaciones de los obreros jaliscienses en esos aos, pudiendo afirmar que cumpli un importante papel ideolgico en la formulacin del proyecto sindical aplicado con tanto xito en Jalisco.

El papel del hroe cubano como un impulsor de la tercera central en 1928 y autor de algunos de los documentos que buscaban definir el carcter y la orientacin poltica de la CSUM y del proyecto de tesis sobre la unidad sindical latinoamericana, permite inferir que fue Mella en gran medida el creador de la poltica sindical que dio por resultado la Confederacin Obrera de Jalisco.

A finales de 1926 los comunistas y sus aliados en la CAOLJ acordaron convocar a una convencin obrera con el objeto de crear un frente nico. Dicha reunin tuvo lugar del 20 de enero al 6 de febrero de 1927, tomndose entre otros acuerdos, la formacin de la Confederacin Obrera de Jalisco. Entre los integrantes estaban los Sindicatos de Mineros de Marquetas, Ahualulco y Similares, de La Mazata, de la Victoria y de la Amparo, de Tranviarios, de Talleres, Electricidad y Vas, de Zapateros de Ocotln, Obrero de la Compaa Textil de Guadalajara, de Tejedores y Similares de Guadalajara, de Trabajadores en Fbricas de Jabn y de Empleados de la Compaa Elctrica de Chapala.

Seala Tamayo que los comunistas jaliscienses haban elaborado una audaz e imaginativa poltica de trabajo sindical que implicaba una permanente labor en las bases; una atencin especial y personal de los cuadros dirigentes al proletariado industrial y su organizacin en sindicatos o federaciones por rama, pero sin minimizar o despreciar a otros sectores de los trabajadores; una activa participacin en la organizacin sindical de los mismos, en la formulacin de las demandas ms sentidas y en la movilizacin obrera.

Fue formulada una poltica de alianzas que les permita mantener una buena relacin con los caudillos revolucionarios regionales, sin menoscabo de la independencia de clase de las organizaciones, de manera tal que pudiesen contar no slo con la cobertura que el gobierno local pudiera darles sino incluso con armas para hacer frente a guardias blancas, cristeros, esquiroles cromistas, y en ms de una ocasin, al propio ejrcito federal que el callismo pona a disposicin de Morones y de las compaas mineras; asimismo, mientras mantenan una abierta y violenta lucha contra la CROM, los laboristas y el callismo, establecan acuerdos y formas de colaboracin con la CGT y con todos aquellos lderes y sindicatos o centrales con los que pudieran tener puntos de entendimiento y de unidad.

Tanto la poltica de alianzas como la poltica sindical de los comunistas jaliscienses, especialmente la tctica seguida para la realizacin del frente nico, que durante el IV Congreso del PCM en mayo de 1926 haba sido calificada de incorrecta, no correspondan enteramente a la trazada nacionalmente, llegando incluso a provocar fricciones entre los lderes comunistas locales, particularmente Siqueiros, y la direccin del partido encabezada por Rafael Carrillo.

El 26 de enero la Comisin Pro Unificacin present un dictamen favorable a la integracin de una sola organizacin central por parte de todos los gremios de Jalisco, el cual fue aprobado por todas las agrupaciones de la convencin, y propuso para ello un pacto que sera firmado por todas las delegaciones.

La formacin de la COJ signific un importante progreso de la labor sindical de los comunistas y sus aliados ms cercanos. Era una organizacin, como la LNC y la CTC, al margen de las filas de la CROM y la CGT, adems la central mantena relaciones de alianza con el gobierno local nacional-revolucionario que enfrentaba la rebelin de los cristeros.

Con Sacco y Vanzetti

Por iniciativa del PCM, fue formado el 23 de junio de 1927 el Comit del Frente nico Pro Sacco y Vanzetti, con la Confederacin de Transportes y Comunicaciones, la Liga Antiimperialista de las Amricas, el Sindicato Nacional de Telefonistas y otras organizaciones, bajo la presidencia del constitucionalista y comunista Luis G. Monzn. Como en otros pases, el 10 de agosto se realizaron paros, manifestaciones y mtines de trabajadores asalariados, campesinos, estudiantes y otros grupos populares en el DF, Pachuca, Jalapa, Tampico y Guadalajara por la libertad de los dos anarquistas italianos condenados a muerte en Estados Unidos. Como presentacin, se efectu un mitin en el local de la CTC, en el cual hablaron Luis G. Monzn y Rafael Carrillo, del recin fundado Frente; Luis Araiza, de la Confederacin General de Trabajadores, y Jess Bernal, del PCM. Luego se organiz una manifestacin cada vez ms numerosa. En el hemiciclo a Jurez intervinieron rsulo Galvn, Luis Araiza, Julio Antonio Mella, Concha Michel y Diego Rivera.

La solidaridad en Mxico con Sacco y Vanzetti, con la intervencin militante de Julio Antonio, adquiri un carcter bastante amplio. Fueron envueltos en el trabajo solidario, las asociaciones que se citan a continuacin: Frente nico Pro Sacco y Vanzetti, CROM, CGT y LNC, as como artistas, intelectuales y estudiantes. El 22 de agosto la Confederacin Obrera de Jalisco llev a cabo un paro general de actividades en defensa de los cratas sentenciados a la pena capital . El 23 agosto, pese al repudio internacional, fueron electrocutados en EU Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti. Al da siguiente se celebraron gigantescas manifestaciones en Mxico y Puebla. El 3 de d iciembre se llev a cabo un combativo m itin del Frente nico Pro Sacco y Vanzetti en el edificio de la CTC. Intervinieron Julio Antonio Mella, Rafael Ramos Pedrueza, Manuel Daz Ramrez, Hernn Laborde, Rodolfo Fuentes Lpez y Muro Mndez.

Para narrar la solidaridad de Julio Antonio Mella y el pueblo mexicano con Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, asesinados por la justicia norteamericana, conviene dejarle la palabra a Julio Gmez (Rosovski): Uno de los movimientos de mayor relieve que se realiz en Puebla en 1927, en los meses de julio y agosto, fue la campaa por la libertad de Nicols Sacco y Bartolomeo Vanzetti. Es all cuando conocemos a Julio Antonio Mella que vena a Puebla a activar el movimiento pro Sacco y Vanzetti. Mella particip en reuniones del partido y de la Federacin de Sindicatos de Puebla , cuya direccin era bastante progresista a pesar de pertenecer a la CROM.

El 23 de agosto de 1927, cuando el imperialismo yanqui asesin brutalmente a Sacco y Vanzetti, todos comprendimos el hecho y nos irritamos. Todos juntos, sindicalizados o no, cromistas y comunistas, ferroviarios y panaderos, obreros y campesinos realizarnos la manifestacin ms grande y mejor organizada que se haya efectuado en todo el pas con este motivo: 10 mil manifestantes marchamos por las calles de Puebla. Era una cosa formidable. Tuvo repercusiones en todo Mxico.

Julio Antonio Mella, que era un ferviente antiimperialista e internacionalista, organiz actos de masas y particip como orador en mtines, manifestaciones y reuniones solidarias con los anarquistas presos del gobierno yanqui, finalmente electrocutados.

Como expresin del profundo impacto del asesinato de Sacco y Vanzetti por el gobierno gringo, en 1928 continuaron realizndose concentraciones de protesta por el crimen. El 22 de agosto Mella habl en un acto conmemorativo, en el local del Sindicato de Panaderos del DF. El da 23 la clase obrera estall un paro general en la regin petrolera de Tamaulipas en el primer aniversario del ajusticiamiento de los trabajadores italianos. En Tampico se celebr una gran manifestacin, y un mitin fue reprimido siendo liberados rpidamente algunos de los detenidos.

El MAFUENIC

La resistencia de Augusto Csar Sandino contra la invasin de su patria por tropas norteamericanas, concit una enorme solidaridad en Mxico, Cuba, Amrica Latina, Europa y Estados Unidos. El 18 de enero de 1928 se constituy en la capital federal el Comit Manos Fuera de Nicaragua, el famoso MAFUENIC, integrado por los siguientes organismos: Liga Antiimperialista de las Amricas, Liga Contra el Imperialismo y por la Independencia Nacional, Socorro Obrero Internacional, Liga Internacional Pro Luchadores Perseguidos, LNC, Federacin Minera de Jalisco, Liga Internacional Antifascista, Internacional de Trabajadores de la Enseanza, Federacin Anticlerical Mexicana y Unin Patritica de Hait,. Fueron promovidos al Comit Directivo: Presidente de Honor, Augusto Csar Sandino; secretario general, Jacobo Hurwitz, y tesoreros, Rafael Ramos Pedrueza y Carlos Len.

Dirigentes destacados del MAFUENIC fueron tambin Julio Antonio Mella, Gustavo Machado, Diego Rivera y Nicols Terreros. El 4 de febrero tuvo lugar un gran mitin contra el imperialismo yanqui y por la liberacin de Nicaragua y de toda Amrica Latina. Como resultado de la actividad antiimperialista, se afiliaron al comit los nicaragenses que haban formado otra entidad de solidaridad con la resistencia sandinista.

El MAFUENIC se propona: 1) El envo de medicamentos y en general de auxilios mdicos a Sandino, ya que son los nicos elementos que le faltan para continuar la lucha contra los invasores extranjeros; 2) Hacer la propaganda ms amplia contra los procedimientos del imperialismo norteamericano en Nicaragua, as como en los dems pases latinoamericanos, y a favor de la lucha emancipadora de Sandino.

A partir de la fundacin del Comit Manos Fuera de Nicaragua, la solidaridad con la resistencia sandinista se extendi a varias partes de la Repblica y a Estados Unidos. La Internacional Comunista envi, por conducto del MAFUENIC, a Gustavo Machado, Carlos Aponte y Agustn Farabundo Mart, ante el Ejrcito Defensor de la Soberana Nacional de Nicaragua. Los dos primeros, venezolanos, y el tercero, salvadoreo, formaron filas en el joven PCM. Tanto Machado como Farabundo destacaron en el seno del EDSN. Este ltimo camarada sera fusilado en febrero de 1932 como consecuencia de la derrota de la insurreccin de El Salvador.

Julio Antonio Mella, admirador de Augusto Csar Sandino, se entreg de lleno a las actividades solidarias con la resistencia nicaragense, y, algo que es menester destacar, desprendi conclusiones polticas de la valiente lucha de los patriotas centroamericanos. Ello se facilitaba por los cargos que ocupaba Julio Antonio en las organizaciones revolucionarias y antiimperialistas, pues era secretario de la Liga Antiimperialista de las Amricas, secretario de Agitacin y Propaganda del Comit Central del Partido Comunista de Mxico y miembro destacado de la redaccin de El Machete, rgano central del PCM.

En muchas ocasiones confundir fechas puede conducir a confundir hechos, procesos, organizaciones y personajes. Por ejemplo, autores mexicanos, cubanos y de otras nacionalidades hablan de que Mella continu apoyando al general de hombres libres y se alej del sectarismo del tercer periodo de la IC y el PCM. Esta aseveracin es inexacta. Tanto Mella como el PCM, en 1928 y 1929, perseveraron en la solidaridad revolucionaria con el combatiente nicaragense. Para ilustrarlo, es mejor darle la palabra al propio Sandino, quien el 2 de enero de 1930 daba reconocimiento al PCM en los siguientes trminos: Este mensaje no es un informe que estemos dando a la matriz de nuestras actividades, sino una satisfaccin al Partido Comunista de Mxico, al que reconocemos como parte de la vanguardia del antiimperialismo mundial y por lo mismo abanderado de los derechos emancipadores universales, siendo el Partido Comunista de Mxico del que ms apoyo hemos recibido en nuestra lucha antiimperialista en Nicaragua. Despus de enero de 1930, el sectarismo conducira al rompimiento con el patriota centroamericano.

Rumbo a la CSUM

La construccin de sindicatos nacionales, federaciones y centrales, para los comunistas, dependen del estado organizativo del movimiento obrero, las fuerzas posibles de aglutinar en un centro unitario y el peso del partido en la clase obrera y los empleados, tcnicos y profesionistas asalariados. No dependen, pues, de la voluntad de la direccin o de la comisin o secretara sindical. Por ello, antes de ser creados la CSUM, el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la Repblica Mexicana, la Confederacin de Trabajadores de Mxico, la Federacin Mexicana de Trabajadores de la Enseanza, la Federacin de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, la Confederacin nica de Trabajadoresde Mxico y el Sindicato nico Nacional de Trabajadores Universitarios, los comunistas sostuvieron posiciones diferentes, discutieron con calor y slo despus de un proceso de intercambio de ideas adoptaron acuerdos obligatorios, permaneciendo, sin embargo, puntos a discusin. As, Miguel ngel Velasco, en artculos y entrevistas de prensa, as como en plticas con este tecleador, mantena la opinin de que construir la CSUM fue un error poltico y que hubiera sido mejor mantenerse en la CROM por el trabajo comunista en Puebla, Tlaxcala y Veracruz, hasta que la izquierda cromista rompiera con Morones.

El caso de la CSUM es conocido. El PCM haba impulsado la construccin de organizaciones independientes en Jalisco y en Tamaulipas de carcter vertical y de carcter horizontal, y en una rama fundamental de la economa, los ferrocarriles, la construccin de una confederacin en escala nacional: la Federacin Minera de Jalisco, la Confederacin Obrera de Jalisco, la Federacin Obrera de Tamaulipas y la Confederacin de Transportes y Comunicaciones, muy conocidas la COJ y la CTC en virtud de los estudios de Jaime Tamayo y las obras de Marcelo N. Rodea. No se trata de membretes, sino de verdaderas organizaciones de masas con un programa y una prctica avanzados. Paralelamente, en el ao 1928 dio inicio la crisis de la CROM, que en diciembre de ese ao se convertira en desmoronamiento en dos sentidos, el rompimiento con Luis N. Morones y la desbandada en masa de organizaciones cromianas. En estas expresiones de la organizacin obrera se apoyaban Julio Antonio Mella y los camaradas partidarios de la tercera central o terceristas.

La posicin de los terceristas, que encabezaba Julio Antonio Mella, fue derrotada en la V Conferencia del PCM, cuyas labores se desarrollaron en abril de 1928, dado que la situacin no presentaba elementos claros en cuanto a la crisis de la CROM y la CGT. En otras reuniones comunistas tampoco lograron los partidarios de la tercera central aprobar su propuesta sindical.

Sin embargo, la situacin poltica vir bruscamente al ser asesinado el 17 de julio el presidente electo de Mxico, general lvaro Obregn, con lo que se abri un perodo en la contemporaneidad nacional: el de la superacin paulatina del caudillismo revolucionario y el comienzo de la institucionalizacin poltica . Calles ilustrara este proceso con su clebre informe del 1 de septiembre, al plantear la necesidad de superar la etapa de los caudillos y arribar a la etapa del pas de instituciones. Estaba en puerta el maximato , es decir, el poder tras la Presidencia de la Repblica de Plutarco Elas Calles, el jefe mximo de la Revolucin, desde 1928 hasta 1934. Para el Partido Laborista Mexicano, el Grupo Accin de la CROM y Luis N. Morones el panorama se presentaba negro. Dio inicio la crisis abierta de la principal confederacin obrera, que se enfrentaba al acoso y la lucha de los obregonistas. Con el nombramiento del obregonista Emilio Portes Gil como presidente, las cosas empeoraron para el liderazgo de la CROM.

Mientras tanto, en el PCM se haban efectuado cambios importantes. El pleno de junio del CC del Partido Comunista, ante el viaje de Rafael Carrillo a Mosc para asistir como delegado al VI Congreso de la IC, eligi como secretario nacional interino a Julio Antonio Mella, lo que permiti ir ampliando el abanico de compaeros que estaban por crear una nueva central sindical.

La Local Comunista de Mxico, DF, dirigi el 13 de agosto una resolucin al CC del PCM en que se pronunciaba por una tercera confederacin obrera. Estaban crendose las condiciones para que la propuesta de Mella fuera adoptada como lnea oficial del partido. Tras una interesante polmica sobre una cuestin tctica, no de principios, los comunistas decidieron cambiar de orientacin sindical. En efecto, en la Conferencia de septiembre del PCM, que se prolong una semana, la posicin de crear una nueva central se impuso y se emprendieron los pasos necesarios para materializar dicha resolucin.

De acuerdo con Rafael Carrillo, la delegacin mexicana al VI Congreso de la Comintern discuti con Nikoli Bujarin y otros integrantes del Comit Ejecutivo de la IC el asunto de construir otra central obrera.Arnoldo Martnez Verdugo explicaba los cambios: Mas ello no clausur el debate. La posicin de los terceristas (es decir, partidarios de la tercera central) comenz a ganar la opinin de la mayora de los dirigentes del PCM. El 13 de agosto, la Local de Mxico DF, con base en las propuestas de Jess Martnez, Jess Bernal, Julio Antonio Mella y Leonardo Fernndez Snchez, dirigi al CC una resolucin en la que defenda el punto de vista de crear la tercera central. Adems de los sealados, sostenan esta posicin David Alfaro Siqueiros, Hernn Laborde, rsulo Galvn, Jorge Fernndez Anaya y Manuel Daz Ramrez. Rafael Carrillo se opona y, al parecer, mantuvo esta posicin hasta el final...

De inmediato, el partido pas a dar cumplimiento a la resolucin de crear una nueva central. El 22 de septiembre se constituy el Comit Pro-Asamblea Nacional Obrera y Campesina, que estableca como principio que las actividades del comit seran de carcter exclusivamente sindical (econmico), por lo que quedaban terminantemente prohibidas aquellas que por su naturaleza pudieran ser clasificadas como polticas, seguramente como concesin a los cegetistas, que participaban, entonces, en el proyecto unitario. Poco despus lo abandonaran.

La perspectiva de crear una nueva confederacin obrera encajaba en la coyuntura poltica. La unidad de las franjas avanzadas del sindicalismo nacional con los comunistas se abra paso, en especial debido a la combinacin de la lucha de los obregonistas en contra de la CROM, el crecimiento de la labor divisionista anticromiana de algunos elementos y el trabajo unitario de los comunistas. Se entrelazaban la divisin de la CROM y las tendencias al reagrupamiento de los escindidos y los autnomos. El 28 de septiembre se firm un pacto de solidaridad entre la Liga de Comunidades Agrarias y la Confederacin Sindicalista de Obreros y Campesinos del Estado de Veracruz, dos de las principales agrupaciones sociales de la provincia. El 2 de noviembre se suscribieron las Bases constitutivas del Comit Pro Asamblea Nacional Obrera y Campesina.

En la celebracin de la Convencin Mixta de Obreros y Patrones para discutir el proyecto de Cdigo del Trabajo de Portes Gil, en noviembre y diciembre de 1928, David Alfaro Siqueiros, que representaba a los mineros jaliscienses, impuls la unidad de las fuerzas de izquierda de la reunin y ayud a constituir el Bloque Obrero , que el da 17 aprob su Plataforma, que inclua: respeto al Artculo 123 constitucional, a las leyes del trabajo de los estados y a los contratos colectivos de trabajo existentes, en todo aquello que constituyera una conquista para la clase obrera y campesina; para los empleados y obreros que le servan al gobierno los mismos derechos que a los dems asalariados, y seguro obrero para todos los trabajadores, sin limitaciones de ninguna naturaleza.

Entre los delegados del Bloque Obrero, se hallaban Manuel D. Torres, del Sindicato de Obreros de la Compaa Mexicana de Petrleo El guila; Ignacio de L. Gonzlez, del Sindicato nico de Obreros y Empleados de la Huasteca Petroleum Company, de Mata Redonda; Emilio Tovas, del Sindicato de Obreros de la Pierce Oil Corporation; David A. Siqueiros, de la Federacin Minera de Jalisco; G. A. Contreras, de la COJ; Luis Aguilar, de la Cmara del Trabajo de Nuevo Len; Miguel A. Velasco, de la Cmara del Trabajo de Jalapa, Veracruz; A. Medrano, de Carpinteros y Similares Ferrocarrileros; lvaro R. Badillo, de Albailes y Auxiliares del Departamento Mecnico; Basilio Escobar, de la FOT; A. E. Vidal, de la Confederacin de Obreros y Campesinos de Occidente, Mazatln, Sinaloa; I. Posadas y P. Krauss, de la Unin Internacional de Cobreros, Hojalateros y Ayudantes; rsulo Galvn, de la LNC; Jos Rivera, de la Liga Obrera y Campesina de Coahuila; Eduardo Lpez Vidrio, de la Confederacin de Sindicatos Obreros y Campesinos de Nayarit, y J. Guadalupe Rodrguez, de la Confederacin Social de Obreros y Campesinos del Estado de Durango.

David Alfaro Siqueiros plante, el 19 de noviembre, que estaban de acuerdo con lo expuesto por Lombardo Toledano: que de efectuarse alguna reforma al Artculo 123, que fuera para beneficiar a los obreros, porque si se iban a hacer estas reformas para ponerlos en condiciones peores que en las que se encontraban, sera mejor que no se hiciera ninguna reforma. El famoso pintor se opuso al arbitraje obligatorio, por dejar en la indefensin al trabajador al nulificar el derecho de huelga y dejar el poder de decisin en manos del presidente de la Junta de Conciliacin.

El Comit de Defensa Proletaria, formado a partir del Bloque Obrero, efectu un mitin el 8 de diciembre, en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria. Este organismo planteaba en sus Bases constitutivas: el CDP propugnar por la unidad sindical de los trabajadores de la Repblica Mexicana, ayudando en sus tareas al Comit Pro Asamblea Nacional de Unificacin Obrera y Campesina; el CDP reconoca que para hacer frente al imperialismo americano, era de absoluta necesidad la unificacin de las fuerzas de Amrica Latina y el entendimiento y solidaridad con las organizaciones de trabajadores de Estados Unidos , por lo que secundara los trabajos que estaba llevando a cabo el Comit Pro-Confederacin Sindical Latino-Americana con asiento en Montevideo, Uruguay, y el CDP reconoca que era preciso el entendimiento entre los trabajadores de todo el mundo y su unificacin, por lo que secundara los trabajos que con esas finalidades estaba haciendo la Internacional Sindical Roja .

El camino hacia la constitucin de una nueva central obligaba a los cuadros del PCM a diferenciarse de las otras fuerzas sindicales, a la vez que a justificar el paso que estaban dando. En ese entonces, segn un texto de Mella, para los comunistas las organizaciones sindicales en Mxico se caracterizaban as: la CROM, de poltica reformista ligada a la ideologa capitalista; la CGT, anarco-sindicalista, con tendencia oportunista; los sindicatos influenciados por la ideologa pequeo-burguesa y controlados por la aristocracia obrera, tales como los ferrocarrileros y electricistas, y autnomos, la mayora de ellos influenciados por los gobernadores de los estados.

El Consejo Organizador de la Asamblea de Unificacin Obrera y Campesina , en sesin extraordinaria del 29 de diciembre, acord lanzar la convocatoria a la Asamblea de Unificacin , bajo el siguiente Orden del Da: 1) Informe de la situacin sindical de Mxico; 2) Programa de reivindicaciones obreras inmediatas: lucha contra los paros parciales o totales, reajustes de personal, disminucin de horas o das de trabajo y de salarios; lucha en favor de una reglamentacin avanzada del Artculo 123; seguro obrero a costa de los industriales y sin gravamen para los trabajadores; contrato colectivo obligatorio por ramos de industria y abolicin de los contratos individuales; disminucin de las horas reglamentarias de trabajo en las industrias dainas y peligrosas y en la faena nocturna; abolicin del arbitraje obligatorio en casos de huelga; lucha contra los sindicatos de trabajadores organizados y financiados por los patrones; lucha por la abolicin de las guardias blancas ; lucha en favor de los trabajadores desocupados, y reivindicaciones inmediatas en general; 3) programa de reivindicaciones campesinas; 4) organizacin de los obreros agrcolas (peones de las haciendas), de los trabajadores de las minas, y de los no organizados en general; 5) sistema de organizacin sindical, y cooperativas de consumo y cooperativas de produccin; 6) unificacin sindical nacional, y 7) unidad sindical latinoamericana.

Firmaban el documento anterior Elas Barrios, de la Federacin Obrera de Tamaulipas; A. Medrano, de la CTC; David A. Siqueiros, de la COJ; Isaac Fernndez, de la LNC; J. Daz Ortiz, de la Liga Obrera y Campesina de Coahuila; E. M. Elizondo, de la Cmara del Trabajo de Nuevo Len; F. Rodrguez, de la Confederacin de Sindicatos Obreros y Campesinos de Durango; C. Rendn V., de la Confederacin de Sindicatos Obreros y Campesinos de Nayarit; A. E. Vidal, de la Confederacin de Sindicatos Obreros y Campesinos de Occidente; A. Martnez, de la Federacin Obrera de Nuevo Laredo, y Jess Flores, de la Federacin de Obreros y Campesinos de Michoacn.

Para combatir a los comunistas, diversos grupos, supuestamente a la izquierda del PCM, sostienen verdaderas ideas inexactas. De esta suerte, se afirma que Vittorio Vidali deseaba construir sindicatos integrados slo por comunistas, lo cual, obviamente, nadie plante jams en el Partido Comunista de Mxico en 1928 ni antes ni despus. Los sindicatos, en Mxico, hasta agosto de 1931 agrupaban a los trabajadores por gremio, por empresa y por oficios varios, despus, en la Ley Federal del Trabajo se establecieron los sindicatos industriales y nacionales de industria, a la vez que en la legislacin de los trabajadores federales se estatuyeron los sindicatos por secretara de estado o unidad burocrtica. Jams, pues, existieron militantes de la Seccin Mexicana de la IC que propusieran crear sindicatos de puros comunistas. En 1928, el PCM tena 1,500 militantes.

Intelectuales de corrientes opositoras al comunismo, stalinismo lo llaman, tambin sealan cuestiones inventadas, calumnias y mentiras que no tienen que ver con la historia ni con la realidad. As, afirman que los comunistas abandonaron las filas de la CGT, cuando lo cierto es que los anarcosindicalistas los expulsaron no por problemas nacionales, sino por Cronstadt y la represin contra los anarquistas y los social-revolucionarios en la Rusia Sovitica. Tambin dicen que los comunistas avanzaron en los sindicatos ferrocarrileros de la CROM y que stos dirigieron la huelga de 1926-1927, lo cual es una grosera invencin ajena a los hechos. La huelga ferrocarrilera fue dirigida por la CTC, con el comunista Elas Barrios al frente y con la participacin destacada de Hernn Laborde, Alfonso Muriedas, Valentn Campa y Mario H. Hernndez.

No es todo. Los crticos del PCM y la IC, se reparten las recriminaciones contra stos: unos critican la formacin de la CSUM y otros la apoyan aunque denunciando a Vidali por proponer, dicen, sindicatos de puros comunistas; unos censuran el rompimiento de relaciones amistosas con Adalberto Tejeda mientras Russell Blackwell plante que rsulo Galvn y todos los dirigentes campesinos expulsados del PCM jams debieron estar en las filas de ste por ser oportunistas y de ideologa pequeoburguesa; unos defienden la poltica de trabajo poltico en el interior de la CROM y otros la califican de oportunista; unos ven con buenos ojos la creacin del Bloque Obrero y Campesino Nacional y su participacin en las elecciones presidenciales de 1929 en tanto otros dicen que fue una accin aventurera, y as por el estilo.

Mella, impulsor de la nueva central

Julio Antonio Mella fue el principal impulsor de la tercera central en los ltimos meses de 1928, y fue el autor del Proyecto de tesis sobre la unidad sindical latinoamericana que sirvi de base para la discusin de la asamblea constitutiva de la CSUM y que fue aprobado en la misma.

El hroe cubano-mexicano caracterizaba a la COPA como una inexistente confederacin panamericana porque no abarcaba ms organizaciones de masas que la CROM y la American Federation of Labor (Federacin Americana del Trabajo). La alianza de la CROM era una alianza ficticia. Si el proletariado de la CROM hubiera podido votar en esa cuestin rompera con esa organizacin. Prcticamente el apoyo de la direccin de la AFL era el apoyo de la Casa Blanca. No era una alianza de obreros, sino una de traficantes enriquecidos. Las organizaciones que deca tener en Cuba, Amrica Central, Ecuador y Per eran organismos pequeos, sin influencia alguna, y protegidos por los gobiernos despticos de esos pases.

La divisin y atomizacin del movimiento obrero impedan que ste respondiera con posibilidades de xito a los requerimientos que demandaba la nueva etapa de la historia poltica nacional. El movimiento sindical mexicano viva dos procesos que se daban paralelos y se combinaban: por un lado, las divisiones y subdivisiones de la CROM, y, por otro, la tendencia a la unidad de accin y a la centralizacin en grandes sindicatos y centrales de los grupos obreros ms activos y experimentados.

Jean Ortiz examina las posiciones de Mella en una perspectiva interesante: En el contexto de creciente rigidez comunista, la postura de Mella no parece particularmente disidente. Para convencerse de ello, basta con leer los textos de orientacin, los proyectos de tesis, firmados [por] J. A. Mella y destinados a servir de base para la discusin preparatoria a la Asamblea de unificacin obrera y campesina. En ellos Mella lleva a cabo una severa requisitoria, muy argumentada, contra las prcticas serviles, [de] los dirigentes traidores, amarillos, de la CROM, as como una crtica de las tcticas anarquistas, inadecuadas.

Acusa a la CROM y a la CGT de pronunciarse en favor de la colaboracin de clases. En el artculo publicado por El Machete dos das despus de su muerte, Mella escribe: Unirse con la CROM actual (...) sera entregar las organizaciones autnomas a los lugartenientes de la burguesa y del imperialismo manipulados por la American Federation of Labor (AFL). El llamamiento a la unidad sindical, reafirmado, se dirige directamente a las bases obreras, por encima de las burocracias.

Proponemos, dice Mella, que todas las organizaciones sindicales convoquen un congreso, basado en una representacin profesional, para restaurar la unidad del movimiento sindical nacional. Y aade: Nos comprometemos en aceptar la ley de la mayora, con tal de que se reconozca a la minora una gran libertad de accin en el seno de las organizaciones sindicales. En el rgano del PCM, El Machete, Julio Antonio preconiza incluso el derecho de tendencia: Somos partidarios de la libertad de crtica y de la lucha de las diferentes tendencias polticas en las organizaciones sindicales...

Cuando propone una alternativa sindical, Mella no se sita pues en una postura particularmente hertica. Analiza de manera ms bien estrecha, e incluso excesiva, al calificarle de cdigo laboral fascista al proyecto gubernamental de Ley del Trabajo propuesto por el presidente Portes Gil el 3 de noviembre de 1928 en la Convencin obrera y patronal mixta; dicho texto, criticado por la vieja guardia de la CROM que toma las distancias con el nuevo presidente, impone un arbitraje obligatorio del Estado en los conflictos laborales, que atara de pies y manos al proletariado. Valindose hbilmente de una demagogia obrerista, Portes Gil intenta en realidad amordazar al movimiento obrero al que terminar por quebrantar. Mella contraataca proponiendo una especie de cdigo laboral alternativo y progresista, que abarca medidas sobre el salario mnimo, la escala de sueldos, los contratos colectivos por ramos, los derechos de los asalariados, el tiempo laboral, los despidos.

Julio Antonio Mella estaba por la constitucin de la CSUM, mas no de una confederacin sectaria e izquierdista, sino realmente unitaria que tendiera puentes con las masas adheridas a la CROM y a la decada CGT. Era, por esto, una posicin revolucionaria, no verbalista y que buscaba elevar la conciencia, la movilizacin y la organizacin masiva de los trabajadores. Era una posicin comunista que superaba los llamados abstractos al frente nico, que tomaba en cuenta las experiencias de la COJ, la CTC y la LNC, que intentaba construir una concepcin sindical para las condiciones de un pas bajo una dominacin bonapartista o cesarista de acuerdo con los anlisis de Len Trotsky y Anatoli Shulgovski. Sin que sugiriera enmarcar la lucha en un Estado que, pese al derechazo del maximato , cumplira funciones nacionales, patriticas y reformistas, es decir, un Estado que debera asumir, bajo la presin del movimiento obrero, campesino y popular, la entrega de la tierra a los campesinos, la expropiacin de ciertas industrias y servicios en manos del capital extranjero, y concretar un programa de reformas estructurales, Mella destaca la coincidencia de intereses de los trabajadores independientemente de la filiacin sindical, la necesidad de la unidad de todas las organizaciones y la implantacin de principios democrticos y tolerantes de las diferencias y contradicciones en el seno de la central unitaria. Tales tesis mellistas quedaban encuadradas en la lucha por la perspectiva socialista.

Dadas las condiciones prevalecientes en Mxico el ao frontera del maximato , el Partido Comunista poda convertirse, ciertamente, en un peligroso oponente capaz de capitalizar el descontento de las masas trabajadoras. sa era una posibilidad que el Estado no poda descartar. Parece ser que en la visin de la burocracia estatal, se encontraba el hecho de que el PCM se opona activamente al desarme de los campesinos y estaba a favor de la resistencia armada, como ocurri en Durango, Veracruz y otros estados con J. Guadalupe Rodrguez Favela, Hiplito Landero y otros cuadros al frente. Pero la ofensiva gubernamental contra la izquierda, la clase obrera y el campesinado, la constitucin del Partido Nacional Revolucionario, la derrota de la rebelin cristera y la poltica sectaria e izquierdista de la IC y el PCM abortaran la posibilidad de construir un polo de atraccin que deviniera en un partido de masas que pudiera afrontar tareas de mayor alcance. La CSUM no cumpli con las expectativas puestas en su creacin.

Desmoronamiento de la CROM

Contrariamente a los acadmicos que sostienen la idea de que el desmoronamiento se produjo poco antes del asesinato del Manco de Celaya, la historia seala otra fecha con claridad: el mes de diciembre de 1928, durante la celebracin de la IX Convencin de la CROM, cuando el liderazgo de sta rompi las relaciones con el gobierno de Emilio Portes Gil y no midi las consecuencias de sus actos. El 5 de d iciembre, el presidente de la Repblica respondi a la peticin de la Convencin de la CROM de prohibir la puesta en escena de una obra teatral contra Morones: Segn declaraciones expresas que hice el da 30 de noviembre, no me propongo constreir la libre expresin, verbal o escrita; y, oficialmente, no podr tomar ninguna determinacin en el sentido de que ustedes solicitan. En lo particular, si quiero hacer valer la poca o mucha influencia personal que llegue a tener, para impedir que se exterioricen ataques contra la Revolucin o contra organizaciones obreras, la CROM entre ellas, y, en el caso especial de que se trata, recibir con gusto una comisin que ustedes nombren para que me informen sobre la obra de que se hace mrito y sobre los ataques a que se refieren, siempre naturalmente, sobre la base de que se trata de ataques contra la Revolucin o contra la respetabilidad de la CROM y no de ataques contra personas, ya que, desde el presidente de la Repblica hasta el ltimo de los ciudadanos, todos y cada uno de los mexicanos deberemos quedar sujetos a las sanciones de la opinin pblica que, en muchas ocasiones, servirn para moderar nuestras posiciones y aun para constreirnos a seguir un camino de honradez pblica y privada.

No soy enemigo de la Confederacin Regional Obrera Mexicana...

Al da siguiente, la reunin nacional cromista acord: I. Que los delegados de la CROM se retiren de la Convencin Obrero Patronal.

II. Que los miembros de la CROM que ocupen puestos pblicos de responsabilidad renuncien a ellos.

III. Que siendo el teatro Hidalgo una dependencia del gobierno, se retire de l la Convencin (para cambiar al Tvoli del Elseo).

El da 7 se clausur la Convencin de la gran central obrera. Dio comienzo el desmoronamiento de esta organizacin y se inici el periodo de divisin y reagrupamiento del movimiento sindical mexicano .

En la misma fecha, el jefe mximo manifest: Quiero declarar para conocimiento de la opinin pblica, las razones que me hicieron asistir a la Convencin que est celebrando la CROM.

Fui a la Convencin de la CROM obedeciendo la invitacin que se me hizo y de acuerdo con mi costumbre de asistir a las convenciones de esa organizacin obrera, todos los aos; siguiendo la misma lnea de conducta que mis convicciones revolucionarias me han trazado de asistir a todos los actos de carcter social, de obreros y campesinos, cualesquiera que sean las organizaciones a que pertenezcan, y en tratndose de la CROM con gran placer, por tratarse de una organizacin que ha contado con mi cario, porque considero que es una de las cristalizaciones de los ideales revolucionarios. Mi presencia en la Convencin fue errneamente aprovechada, sin hacer ningn juicio sobre las intenciones, pues en lugar de desarrollarse temas sociales, se desarrollaron temas polticos, opiniones en las que no tengo ninguna participacin y de cuya responsabilidad respondern sus expositores.

Ayer vino una comisin nombrada por la Convencin citada, a enterarme de los acuerdos que haban tomado y yo les contest, con mi franqueza habitual, que lamentaba profundamente la situacin creada, que no estaba de acuerdo con mis consejos de serenidad, moderacin y prudencia

Con estos hechos quedaron definidos el presente y el futuro de la CROM. En 1929 saldran de sus filas los dirigentes Fidel Velzquez Snchez, Fernando Amilpa Rivera, Alfonso Snchez Madariaga, Jess Yurn Aguilar y Rafael Quintero, llamados los cinco lobitos , y en 1932 ocurrira la sangra ms grave para la central de Luis N. Morones, la separacin de Vicente Lombardo Toledano. Para 1936, la CROM sera una modesta central minoritaria frente a la poderosa CTM, la cual inclua adems de las federaciones territoriales y ramales, a los grandes sindicatos de electricistas, ferrocarrileros, minero-metalrgicos, petroleros, telefonistas y grficos. No exista la unicidad sindical, pero s una amplia unidad, como nunca antes en la historia de Mxico.

Mella, comunista, no trotskista

Es explicable el inters de los trotskistas por incorporar entre sus militantes a Julio Antonio Mella, quien era un dirigente importante, excelente comunicador y elaborador de ideas sobre la realidad cubana, mexicana y latinoamericana, ajeno a la burocracia de la IC y los partidos comunistas, alejado del seguidismo pro sovitico, organizador, buen orador e interesado en los problemas de la teora y el pensamiento poltico, patriota e internacionalista convencido, enemigo del verbalismo revolucionario y continuador en el siglo XX de las preocupaciones revolucionarias y avanzadas de Jos Mart. Mas no existen elementos para encajonarlo en las filas del trotskismo.

Felipe de Jess Prez Cruz, precisa: Fue muy tirante la relacin de Mella con los representantes latinoamericanos de la Internacional Comunista. En 1928 el italo-argentino Victorio Codovilla (1894-1970) se opuso a que Mella integrara la direccin de la Internacional Sindical Roja con el pretexto de que no era obrero y propici la candidatura del venezolano Ricardo Arturo Martnez, delegado de una unin obrera venezolana (establecida en los Estados Unidos) que tampoco lo era. Codovilla y Martnez seran los ms agresivos enemigos de Mella en el seno de la Internacional. Precisamente estos funcionarios, intentaron en ms de una ocasin acusar a Mella de trotskista, y en consecuencia separarlo y expulsarlo deshonrosamente de las filas del Partido y la Internacional. Rubn Martnez Villena, en carta desde la Unin Sovitica a su esposa definira a Martnez: ste se me ha revelado como un tipo mezquino, nocivo, desleal, contrarrevolucionario.

Lazar y Victor Jeifetz, especialistas rusos en la historia del comunismo en Amrica Latina, apuntan: las intrigas de los influyentes lderes comunistas latinoamericanos V. Codovilla y R. Martinez por impedir que no [sic] se confiara a Mella cargo alguno en el aparato de la ISR o la propia Comintern. Quienes sustentan esta tesis consideran que Codovilla y Martnez queran impedir que Mella siguiese adquiriendo cada vez mayor influencia en la poltica de la III Internacional en el hemisferio occidental.

Como estableci Arnoldo Martnez Verdugo, el acuerdo del CC del PCM, del 28 de diciembre de 1927, fue escrito por Julio Antonio Mella, y en el mismo se asentaba: El Comit Central del Partido Comunista, despus de haber discutido la cuestin de la oposicin en [el] seno del Partido Comunista de la URSS, resuelve:

a) Condenar enrgicamente la actitud divisionista de la oposicin, actitud que resulta objetivamente contrarrevolucionaria dada la utilizacin que el imperialismo y los revolucionarios nacionales hacen de ella.

Ciertamente, Mella cit en algunos de sus textos obras de Len Trotsky y senta admiracin y respeto por el organizador del Ejrcito Rojo y militante bolchevique desde julio de 1917. Sin embargo, el comunista cubano no coincida con las actitudes divisionistas del autor de La revolucin traicionada. Para Julio Antonio la unidad de los partidos comunistas y la IC era indispensable para el desarrollo del movimiento revolucionario y la lucha por el socialismo.

Todos los historiadores y bigrafos responsables, como Christine Hatzky, Adys Cupull Reyes, Froiln Gonzlez, Christiane Barckhausen-Canale, Julio Csar Guanche, Pedro Luis Padrn, Caridad Massn Sena, Ricardo Melgar Bao, Rina Ortiz, Arnoldo Martnez Verdugo, Olga Cabrera, Jaime Tamayo, Jean Ortiz y Erasmo Dumpierre, habiendo hurgado en archivos de Mxico, Cuba, Rusia, Alemania y Estados Unidos, y habiendo entrevistado a dirigentes comunistas e intelectuales mexicanos y cubanos que conocieron a Julio Antonio como compaero de escuela, de ideas y lucha, no comparten la tesis de que ste fuera el iniciador del trotskismo en Mxico, y algunos rechazan semejante invencin como una falta de respeto a la memoria de uno de los grandes revolucionarios comunistas de nuestro continente. Mella, en resumen, era comunista. Lo dems es lo de menos.

Mella, internacionalista y patriota cubano

Julio Antonio Mella fue un lder internacionalista que milit en el PCM, la Liga Antiimperialista de las Amricas, el MAFUENIC, el Socorro Rojo Internacional y el Partido Revolucionario Venezolano, a la vez que particip en las actividades solidarias con la causa de Sacco y Vanzetti, la resistencia sandinista y la Revolucin china, pero el centro de sus preocupaciones fue siempre Cuba, la Revolucin cubana. En unas lneas esclarecedoras, la estudiosa alemana Christine Hatzky plantea en breves lneas: El ambicioso proyecto poltico de la ANERC, cuyo propsito era lograr el derrocamiento del rgimen de Machado por la va de las armas, es en mi opinin su proyecto ms maduro polticamente y conserva su trascendencia en la historia contempornea y en la actualidad. Por eso, como un ltimo punto, quisiera caracterizar brevemente la ANERC.

Inspirado por la lucha de Sandino en Nicaragua, Mella quera abrir en Cuba otro frente de combate contra el imperialismo. Su plan era que un grupo de hombres armados cruzara el Golfo de Mxico y llegara a Cuba. Para esto fund la ANERC, que era una alianza transclasista para llevar a cabo una revolucin con objetivos nacionales, democrticos y socialistas. Apoyndose en las concepciones de las ligas antimperialistas, Mella llamaba a todas las fuerzas nacionalistas, revolucionarias, democrticas y antimachadistas a unirse a la ANERC. La ANERC estaba contra la venta de la riqueza nacional al capitalismo extranjero, la discriminacin racial y la discriminacin social y poltica de las mujeres. Formulaba as una nueva definicin de la nacin cubana: a ella deban pertenecer expresamente tambin los cubanos con antepasados africanos y las mujeres. El programa de la ANERC era extraordinario para su poca: exiga una reforma agraria y la entrega de tierras a campesinos pobres, adems de la jornada laboral de ocho horas, salario mnimo, derecho a la huelga, libertad de organizacin para los trabajadores en la ciudad y el campo. Y estaba a favor de una organizacin del Estado sobre la base de principios democrticos: la libertad de organizacin y de reunin, de palabra y de prensa, as como la eliminacin de la pena de muerte.

Con justa razn indica el portal Encaribe: Aunque Mella no pudo sustraerse a las controversias que afectaban la direccin del Partido Comunista mexicano expresin de las tendencias en pugna dentro del movimiento comunista internacional, Cuba continuaba constituyendo su preocupacin primordial. Seguidor de la estrategia martiana, hizo de la Asociacin de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC) organizacin que agrupaba a los exiliados cubanos en Mxico, el medio idneo para conseguir la unidad del exilio as como para promover un amplio frente de fuerzas populares y nacionalistas en la Isla, capaz de generar el estallido revolucionario. Los contactos con la Unin Nacionalista de Carlos Mendieta y otras gestiones de propsito insurreccional, alarmaron a Machado quien activ los resortes para eliminarlo. Por una parte, en la prensa cubana se desat una campaa para desprestigiarlo, acusndolo de haber ultrajado la bandera nacional en un acto pblico, y, por otra, se envan a Mxico agentes con la misin de asesinarlo.

Los intentos insurreccionales del cuadro cubano iban en serio. De acuerdo con Ricardo Melgar Bao: Mella haba asistido a una cita con el presidente Obregn acompaando a los venezolanos deseosos de obtener armamento y parque para sus fines revolucionarios. Sin embargo, este proyecto se quebr. La torpeza del venezolano Emilio Arvalo Cedeo al ser detenido con un cargamento de ron de contrabando en una goleta destinada originalmente para la expedicin revolucionaria, complic las cosas. Cedeo no encontr mejor manera de librar el tema aduanero mexicano que atribuirle al presidente Obregn el encargo, quebrando de manera definitiva las relaciones con el gobierno mexicano.

Conforme a Olga Cabrera: En 1928 crey que estaban dadas las condiciones para incorporarse a la insurreccin armada que preparaban en Cuba nacionalistas y estudiantes. Con el fracaso del plan de los revolucionarios venezolanos contra Juan Vicente Gmez, quedaron en Mxico, a su custodia, una gran cantidad de armas destinadas para este alzamiento y pens en la posibilidad y oportunidad de apresurar el movimiento insurreccional en Cuba. Todo haca prever que sera un xito. En los momentos iniciales, mantuvo estos planes en el ms estricto secreto.

Julio Gmez (Rosovski), expona: En la segunda mitad de julio de 1928 Mella sali al sur de Mxico con la idea de organizar lo que 29 aos despus hara Fidel. Alquilar un barco y con un grupo de emigrados desembarcar en Cuba para iniciar la lucha armada por el derrocamiento de la dictadura de Machado .

El acadmico Felipe de Jess Prez Cruz explica la influencia del proyecto mellista: Ya en 1928, el PCC comparta los criterios de Mella sobre la insurreccin en Cuba, a contrapelo de la orientacin tctico estratgica de la Internacional Comunista. Rubn Martnez Villena con el liderazgo efectivo del Partido dentro de Cuba, secundaba a Mella en sus planes con la ANERC. En Mxico Mella logra nuclear dentro del amplio grupo de exiliados revolucionarios cubanos que lidera, a los militantes del PCC que haban tenido que abandonar el pas por la represin de la dictadura machadista, algunos como Alejandro Barreiro, miembro del Comit Central, que incluso haba integrado la Comisin que propuso la controvertida sancin de 1926. Esta realidad vista desde los duros intercambios realizados en los momentos de la sancin, y la fractura que le sigui, dan la dimensin tica y poltica de salida de los revolucionarios involucrados [en] aquel conflicto, y permiten con justicia considerarlo como un hecho desafortunado y coyuntural.

En esa propuesta poltica Mella no cont con el apoyo de la direccin del PCM y la Internacional Comunista, sino al contrario, la oposicin a la misma. Ello no es raro, ya que las concepciones eurocntricas de la Comintern no podan favorecer un proyecto que apareca ante sus ojos como aventurero y peligroso. Esta visin era comn a otras expresiones ideolgicas que tenan como matriz a la IC, a la que agregaban el doctrinarismo, el sectarismo y la autosuficiencia. No era un simple defecto de la Internacional Comunista y sus secciones. La deformacin eurocntrica abarcaba y abarca a las formaciones disidentes del movimiento comunista.

El asesinato de Mella

Adys Cupull y Froiln Gonzlez precisan en un artculo publicado en la revista Forum: La campaa difamatoria era el preludio para preparar a la opinin pblica acerca del inminente asesinato. La noche del 10 de enero, acompaado de la luchadora antifascista y comunista italiana Tina Modotti, se dirigi al correo para pasar el cable en el cual desmenta la maniobra del gobierno.

Alrededor de las 9:45 pm, se produjo el atentado, en la calle Abraham Gonzlez, esquina Morelos. Fue herido mortalmente en el abdomen segn certificacin mdica y falleci en la mesa de operaciones a las 2:05 am del da 11. Ese mismo da los peridicos en Mxico divulgaron las noticias sobre el crimen que impact a los pueblos del mundo, especialmente en Amrica Latina. El joven cubano era un lder continental. Su cuerpo estaba tendido en el hospital de la Cruz Roja.

En los documentos de la polica de la Ciudad de Mxico, se explica que despus de los disparos camin unos pasos y cay al suelo y al pasar dos transentes, pudo gritarles: Machado me mand a matar... En ese instante su compaera pudo tomarlo entre los brazos para escuchar sus ltimas palabras: Muero por la revolucin... Tina, me muero. La joven intent reanimarlo, dicindole: No te vas a morir, ests muy joven...

La polica detall que al ser agredido vesta traje negro, corbata roja, suter color caf y camisa blanca con tirantes, que le cubra un grueso abrigo gris y que slo encontraron en sus bolsillos una pequea libreta recin estrenada, con el nombre y telfono de Magriat, un lpiz y un ejemplar del peridico El Machete. No llevaba un centavo. Tambin se inform que el cuerpo fue identificado por Leonardo Baskazeidel y Rosendo Gmez Lorenzo.

Para la opinin pblica mexicana estaba claro que los asesinos fueron personas que seguan rdenes de Gerardo Machado y que sus cmplices en Mxico trataron de convertirloen un crimen pasional.

Los amigos y compaeros de Mella se organizaron para denunciar el hecho, salieron en manifestaciones contra la dictadura de Gerardo Machado, el embajador cubano en Mxico Guillermo Fernndez Mascar y la polica mexicana que se estaba prestando a la farsa.

Los manifestantes llegaron hasta el interior de la embajada de Cuba y los estudiantes indignados penetraron al interior del edificio y pronunciaron vibrantes y enrgicos discursos condenando al gobierno de Machado.

Militantes del PCM, la LADLA, el MAFUENIC y de muchas organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles y populares salieron a la calle a realizar mtines y manifestaciones en las ciudades de Mxico, Veracruz, Monterrey, Puebla, y otras ms.

Agregan los autores cubanos citados: El 2 de octubre de 1931, la seora Mara Guadalupe Gil Oceguera esposa de Jos Agustn Lpez Valias, lo denunci ante las autoridades como la persona que mat a Mella. Las declaraciones de Gil Oceguera implicaron a Santiago Trujillo, jefe de la Polica Secreta de Machado, al embajador cubano Guillermo Fernndez Mascar, a Jos Magriat, a un sujeto que responda al seudnimo del Hombre de Cunagua y otros cmplices, lo que dio origen a una nueva, extensa y profunda investigacin policiaca.

Las autoridades mexicanas llevaron a cabo un proceso judicial, el cual determin que el joven cubano Julio Antonio Mella fue vctima de un asesinato poltico planeado por sus enemigos radicados en Cuba .

En el juicio se prob que en el homicidio participaron directamente Jos Agustn Lpez Valias, apodado Pepe Callejitas, Miguel Francisco Sanabria Nodarse, conocido como el Hombre de Cunagua y Jos Magriat Escurra.

No hay duda: el asesino fue Gerardo Machado.

El PCM lanz un manifiesto el 11 de enero, en el que aseveraba: El asesinato del camarada Mella se vena preparando desde hace tiempo. La agitacin que la prensa cubana, al servicio del verdugo Machado, vena realizando contra la labor revolucionaria del compaero Mella y de los dems emigrados cubanos residentes en Mxico; la pretensin de los embajadores de Machado ante el gobierno mexicano, de que Mella fuera entregado en manos del feroz gobierno antillano, todo esto viene a demostrar el plan preconcebido del cobarde asesinato poltico que acaba de cometerse.

Julio Antonio Mella era miembro del Partido Comunista de Mxico. Julio Antonio Mella desde hace aos ha luchado en nuestras filas como uno de sus ms abnegados y activos soldados. El Partido Comunista y la Federacin Juvenil Comunista de Mxico pierden en el compaero Mella uno de sus mejores elementos.

La Liga Antiimperialista de las Amricas indicaba en un manifiesto: La violacin cnica al derecho de asilo, ese atropello de la soberana de Mxico, son intolerables. El gobierno mexicano contrae una grave responsabilidad ante el pueblo de Mxico y los dems pases de la Amrica Latina, si no procede enrgicamente en este sangriento caso.

Nuestro camarada estaba amenazado de muerte. Quien le amenaz y mat es el gobierno de Machado. Su representante en este pas no hace ms que manchar con su presencia el honor y la dignidad de Mxico. Ese trasplantamiento de los mtodos machadistas a Mxico no debe ser tolerado.

Calumnia, que algo queda

En el estudio de la Internacional Comunista, el movimiento obrero y las luchas populares del siglo XX, es muy difcil asumir una posicin neutral ante los antagonistas en las revoluciones, rebeliones, motines, huelgas generales, elecciones, tomas de tierras, guerrillas, guerras nacionales y antimperialistas, intervenciones norteamericanas en Amrica Latina, y, en general, ante las expresiones de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional y el rol de los partidos comunistas, socialistas, laboristas, socialdemcratas y nacional-revolucionarios, crculos anarquistas, trotskistas, bordiguistas y consejistas, as como dirigentes polticos y sociales, jefes militares, guerrilleros, tericos y publicistas. Pensar lo contrario sera una necedad.

Sobre el asesinato de Julio Antonio Mella, Vctor Alba apuntaba: El 10 de enero de 1929, Mella sali con Tina Modotti del local de la CSUM la central comunista y del Socorro Rojo Internacional, instalado en Isabel la Catlica, 89. Deja a la mujer y se dirige a una cita con un cubano llamado Jos Magria (del cual, luego se supo que era, a la vez, agente de Machado y de un consejero comunista llamado Sormenti). Suenan unos tiros: Mella cae. Tiene tiempo de decir a unos transentes que el responsable del atentado es Machado. Despus de ser operado, muere. Aos despus, a la cada de Machado, Magria fue arrastrado por las calles de La Habana. Esto impidi conocer sus relaciones con uno de los personajes ms siniestros del comunismo en Amrica Latina: Sormenti.

La CSUM se fund despus de la muerte de Mella y ste fue nombrado secretario general honorario de la misma, por lo que es imposible que saliera del local de la Sindical Unitaria. En cuanto al cuento de que en enero de 1929, aos antes de los procesos de Mosc, el stalinismo pudiera recurrir al asesinato de camaradas discrepantes es un disparate que no lo creeran ni Amadeo Bordiga ni J. Posadas, aunque hay aficionados al ridculo que sostienen semejante tesis.

Felipe de Jess Prez Cruz sostiene: Tambin hay documentos y testimonios de la poca y slidas investigaciones de los historiadores cubanos Froiln Gonzlez y Adys Cupull, que prueban de manera irrebatible que Julio Antonio Mella, fue asesinado por rdenes y con el financiamiento del dictador de turno Gerardo Machado, con la connivencia de varias autoridades mexicanas de la poca, y la segura anuencia y colaboracin de los entonces incipientes servicios de inteligencia de los Estados Unidos. Para dar cualquier otra versin, hay que probar que los documentos que existen son apcrifos, que los atestados policiales y los testimonios de quienes s vivieron los acontecimientos son falsos. Cmo puede rebatirse todo el grueso expediente documental y los slidos razonamientos que desde stos se sustentan, con hechos fortuitos y especulaciones? Por qu sumarse al acoso que ya en el propio Mxico de la poca vivi la maravillosa militante comunista italiana Tina Modotti?

La investigadora alemana Christine Hatzky, ha realizado una minuciosa constatacin de cada tesis, sin importarle que tan seria o disparatara fuera, hurg de nuevo en archivos incluido el de la Internacional en Mosc--, y lleg a la conclusin de la no existencia de ningn indicio nuevo referido a las sospecha de que Mella hubiera sido asesinado por sus propios camaradas.

El pretexto, supuestamente lgico, de lograr dos objetivos con un solo tiro: eximir al agente gringo Gerardo Machado de la preparacin, organizacin y pago del homicidio y, a la vez, lanzar la calumnia de que fue el stalinismo por conducto de Vittorio Vidali el responsable del atentado tiene sus dificultades, no obstante el retorcimiento de los acontecimientos. El periodista Jaime Avils, informa en mayo de 2005: Contra la furia de la prensa reaccionaria y chovinista de 1929, empeada en asegurar que la Modotti, extranjera perniciosa, era la causante directa del homicidio, que se produjo cuando paseaba del brazo de Mella, la verdad histrica que se impuso por encima de los alegatos judiciales determin que la ejecucin del dirigente comunista la dispuso la dictadura de Gerardo Machado desde la isla. Para Cacucci, por el contrario, la orden de eliminar a Mella provino de la Internacional y fue cumplimentada por gatilleros al servicio de Vidali, quien vea en el joven cubano un obstculo para los designios de Mosc en Mxico .

En un artculo el mismo investigador italiano narra lo que le plante un trotskista con una memoria muy privilegiada: "Lo conoc en 1928, cuando yo viva donde ahora est el metro San Antonio Abad. El vena a repartir propaganda y me acuerdo muy bien de ese muchacho alto, fornido, que siempre transmita entusiasmo. Al principio se adhiri a la Oposicin de Izquierda, pero cuando lo acusaron de atentar contra la unidad del PCM, oficialmente tom distancia, aunque en octubre de 1928 fund la revista Tren Blindado [ttulo de la novela de Vsvolov Ivnov, traducida en 1926], que era el emblema de Trotsky... Fue un desafo. Adems, Tina fotografi la mquina de escribir de Julio Antonio y en la hoja de papel que sale del carro se puede leer una frase de Trotsky sobre la funcin revolucionaria del arte. Cuando lo mataron, le pregunt varias veces a mi to Alberto Martnez, que era dirigente del PCM, quin era el asesino, y siempre evit contestarme, hasta que un da, cuando pens que yo tena ya una consciencia poltica slida, me dijo: 'Fue ese malvado de Sormenti'. Y no quiso agregar ms. Mi to conoca a Vittorio Vidali como Carlos Contreras o Enea Sormenti, y crea que Sormenti era su verdadero apellido. Aos despus, habl del asunto con Diego Rivera, y me dijo: 'Todos sabemos que fue Vidali, ya nadie puede tener dudas al respecto'".

Idntica idea difunde Claudio Albertani, teniendo al mismo interlocutor como informante: Su asesinato nos impresion mucho; mi hermano y yo pensamos, como casi todos, que lo haba mandado a matar Machado y es as como decidimos ingresar al partido.

Fue cuando el to gero nos hizo ver que adems de la Juventud Comunista haba otra cosa: la Oposicin de Izquierda. Tambin nos hizo ver que a Mella no lo haba matado Machado, sino Vittorio Vidali.

-Y Tina?, pregunt.

Modotti fue su cmplice, contest don Flix, sin dudarlo.

Esto nos dijo mi to y los amigos que estaban cerca, aunque teman que la verdad nos alejara del partido. En los aos sucesivos me repitieron lo mismo Diego Rivera, Rafael Galvn, el lder electricista Manuel Rodrguez, y el propio Jos Revueltas. Cmo demostrarlo? Es difcil, pues no hay pruebas. Y no se pudo hacer nada porque los stalinistas lo controlaban todo.

Adems de ese trotskista de retentiva extraordinaria, Cacucci escribe: Otra persona, cuya vida es parte de la historia del comunismo en Italia, pero no quiere involucrarse en esta polmica desgarradora, me cont que una vez, discutiendo con Vidali en Trieste, ste le dijo: No fui yo personalmente, pero claro que a Mella lo liquidamos nosotros. Era un irresponsable, estaba quebrando la unidad del partido y la unidad sindical".

Por cierto, la tesis de Cacucci sobre el inters sovitico de no realizar acciones revolucionarias en el subcontinente, es desmentida por su camarada y fuente principal, Vctor Alba, quien escriba: Las principales huelgas dirigidas por comunistas en Iberoamrica fueron: la de los obreros del nitrato, en Chile, en 1925, con 3,000 vctimas; la de Guayaquil, Ecuador, en 1925, con 500 vctimas; la de bananeros de Santa Marta, Colombia, en 1928, con 1,500 vctimas; la de la Standard Oil, en Per, 1931, con 160 vctimas; los movimientos campesinos de El Salvador, en 1932, con cerca de 15,000 vctimas.

Sin una sola prueba, salvo los asertos de elementos con recuerdos en detalle, y de expresiones puestas en boca de Vidali, quien, antes que aparecer como agente de los servicios de informacin soviticos, ms bien aparececomo un bravucn y picudo de un barrio defeo. Para desgracia de Vctor Alba, Julin Gorkin y otros destacados cuadros al servicio de los gobiernos norteamericanos, maestros y contlapaches de Cacucci, Albertani y otros calumniadores, no existen pruebas de que Vittorio Vidali organizara el criminal atentado. Es, en forma por dems evidente, un tpico caso de pseudomnesia colectiva o que afecta cuando menos a varios individuos, que presumen, asimismo, de poseer una gran memoria.

Precisiones

Algunos autores cubanos promueven, en forma correcta, la unidad de todas las fuerzas antimperialistas y socialistas. Esta posicin la sostuvo el PCM en los ltimos aos de su existencia, lo que lo condujo a establecer una alianza electoral en 1975-1976 con la Liga Socialista, organizacin trotskista. Salta a la vista que toda forma de sectarismo perjudica al campo popular. Sin embargo, siendo correcta esta posicin poltica no se justifica hacer concesiones a los antistalinistas sin ninguna necesidad. As, presentar a los trotskistas como ala izquierda del comunismo no corresponde a la verdad histrica. Cabe, pues, precisar la idea.

El trotskismo, como corriente organizada, existe en Mxico desde 1929. Sin embargo, su existencia transcurri al margen de la campaa electoral de 1929, sin participacin en la formacin de la CSUM, fuera de la lucha entre la direccin del PCM y el ncleo hegemnico de la LNC, ajeno a la constitucin del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la Repblica Mexicana en 1933, al margen de la creacin del Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros, Metalrgicos y Similares de la Repblica Mexicana en 1934, sin intervencin en la fundacin del Frente nico Nacional de Trabajadores de la Enseanza en abril de 1935, fuera de la formacin del Comit Nacional de Defensa Proletaria en junio de 1935, sin jugar algn papel en la construccin del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la Repblica Mexicana en 1935, ajeno a la fundacin de la Confederacin de Trabajadores de Mxico y sin estar presente en la constitucin de la Federacin Nacional de Trabajadores del Estado en agosto de 1936.

No hay, por donde se le busque, ninguna ala izquierda del comunismo en Mxico ni en las concepciones, ni en el programa, ni en la participacin real en la lucha de clases entre 1929 y 1936. En realidad, el primer partido trotskista en Mxico surgira en 1976. Ahora bien, en el movimiento campesino, si es posible decirlo as, el trotskismo, de hecho, no exista. En Cuba ocurri algo distinto, segn Rafael Soler Martnez en el ensayo Los orgenes del trotskismo en Cuba y de Eric Toussaint en el artculo Los trotskystas cubanos de los aos 1930 a 1959.

Pero no todo est dicho. Hay mucho que investigar sobre el papel de Julio Antonio Mella en el movimiento comunista de Cuba, Mxico y Amrica Latina. Se ha cubierto slo una parte. Puede sostenerse que conforme se avance en la investigacin de los archivos existentes y otros por construir, la vida poltica de Julio Antonio Mella ser mejor estudiada, conocida y divulgada.

Bibliohemerografa bsica

Fuentes originales, libros, folletos y tesis

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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