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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2014

La advertencia de Fukushima: una leccin para el resto del mundo

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!


Desde Tokio.- "Escribo estas palabras de la forma ms objetiva posible, con la esperanza de que sirvan de advertencia al mundo", escribi el periodista Wilfred Burchett desde Hiroshima. Su artculo titulado "La plaga atmica" fue publicado el 5 de septiembre de 1945 en el peridico London Daily Express. Burchett logr evitar el bloqueo militar estadounidense de Hiroshima y fue el primer periodista occidental que visit la devastada ciudad. Escribi en aquel entonces: "Hiroshima no se parece a una ciudad bombardeada. Es como si una aplanadora gigante le hubiese pasado por encima y la hubiera aplastado hasta hacerla desaparecer".

Viajemos 66 aos en el tiempo, hasta el 11 de marzo de 2011, y situmonos a casi 1.000 km. al norte de Hiroshima, en la ciudad de Fukushima, tras el gran terremoto que sacudi el este de Japn y provoc un tsunami ese da. Como sabemos ahora, el impacto inicial que dej 19.000 muertos y desaparecidos fue apenas el comienzo. Lo que empez como un desastre natural se convirti rpidamente en un desastre provocado por el hombre, despus de que, uno tras otro, fallaran los sistemas de la planta de energa nuclear Fukushima Daiichi. Tres de los seis reactores colapsaron y comenzaron a liberar radiacin a la atmsfera y el ocano.

Tres aos ms tarde, Japn an sufre los efectos del desastre. Ms de 340.000 personas se convirtieron en refugiados nucleares, y se vieron obligadas a abandonar sus hogares y su sustento. El realizador cinematogrfico Atsushi Funahashi dirigi el documental "Nacin nuclear: la historia de los refugiados de Fukushima". En la pelcula, Funahashi sigue a los refugiados de la localidad de Futaba, donde se encuentra la central nuclear Fukushima Daiichi, en el ao posterior a la catstrofe. El Gobierno reubic a las personas que vivan en Futaba en una escuela abandonada cerca de Tokio, donde viven hacinadas, deben compartir reas comunes, varias familias deben vivir en una misma habitacin y reciben alimentos en caja tres veces al da. Le pregunt a Funahashi qu perspectivas de futuro tienen esas 1.400 personas. "No muchas, realmente. Lo nico que dice el Gobierno es que durante al menos seis aos despus del accidente no podrn regresar a su ciudad".

A los refugiados les otorgaron permisos para regresar a sus hogares para recolectar sus efectos personales, pero tan solo durante dos horas. Al igual que Wilfred Burchett, Funahashi tuvo que infringir la prohibicin del Gobierno de viajar a las zonas devastadas por el accidente nuclear para poder capturar con su cmara los momentos dolorosos del regreso al hogar de una de las familias de Futaba. Funahashi me cont que la familia le dio uno de los cuatro permisos que tena para poder viajar: "Intent negociar con el Gobierno, pero no me dieron permiso para ingresar. Ningn periodista independiente ni documentalista obtuvo permiso para ingresar a la zona, pero yo me llevaba muy bien con esta familia de Futaba. Me dijeron: Est bien, tal vez regresemos all. Nos dieron cuatro permisos y solo utilizaremos dos, entonces, por qu no vamos juntos?" y Funahashi viaj con la familia.

La negativa del Gobierno japons a otorgarle el permiso a Funahashi refleja otro grave problema que ha surgido desde que ocurri el terremoto: el secretismo. El Primer Ministro conservador de Japn, Shinzo Abe, promulg una controvertida ley de secretos de Estado en diciembre del ao pasado. En Tokio, el profesor de la Universidad de Sophia Koichi Nakano sostiene acerca de la nueva ley: "Por supuesto, la ley concierne fundamentalmente asuntos de seguridad y medidas antiterroristas. Pero, cuando cambiaron los parmetros, se hizo cada vez ms evidente que la interpretacin de lo que realmente constituye un secreto de Estado puede ser algo muy arbitrario, que los lderes de los Gobiernos definen con bastante libertad. Por ejemplo, la ley permite la vigilancia, sin su conocimiento, de los movimientos ciudadanos que se oponen a la energa nuclear, adems del posible arresto de sus miembros".

Desde que ocurri el desastre nuclear, ha surgido un fuerte movimiento de base que reclama el desmantelamiento de todas las plantas nucleares de Japn. Quien era Primer Ministro en el momento del terremoto, Naoto Kan, explic cmo cambi su posicin sobre la energa nuclear:

"Mi posicin antes del 11 de marzo de 2011 era que mientras nos asegurramos de que funcionaran en forma segura, las plantas nucleares podan y deban existir. Sin embargo, tras haber vivido el desastre del 11 de marzo, cambi radicalmente de opinin. Los accidentes, como un accidente de avin, pueden ocurrir. Y, a veces, cientos de personas mueren en un accidente, pero ningn otro accidente o desastre podra afectar a 50 millones de personas. Tal vez una guerra, pero no hay un accidente similar que pueda provocar tal tragedia".

El actual Primer Ministro, Shinzo Abe, lder del Gobierno japons ms conservador desde la Segunda Guerra Mundial, quiere reactivar las plantas nucleares de Japn, a pesar de la fuerte oposicin pblica. En Tokio, las personas se manifiestan a diario frente a la residencia oficial de Abe.

Sentado entre los escombros de Hiroshima en 1945, el periodista independiente Wilfred Burchett escribi: "Uno se queda con una sensacin de vaco en el estmago tras ver una devastacin de tal magnitud provocada por el hombre". Los dos ataques con bombas atmicas de Estados Unidos contra la poblacin civil de Hiroshima y Nagasaki siguen teniendo graves efectos en la sociedad japonesa hasta el da de hoy. Del mismo modo, el triple desastre del terremoto, el tsunami y el actual desastre nuclear afectar a varias generaciones. La peligrosa trayectoria que va de las armas nucleares a la energa nuclear est siendo cuestionada por un creciente movimiento popular que reclama paz y sustentabilidad. Y es una leccin para el resto del mundo.

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en ms de 750 emisoras de radio y televisin en ingls y en ms de 450 en espaol. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Hroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Texto en ingls traducido por Mercedes Camps. Edicin: Mara Eva Blotta y Democracy Now! en espaol, [email protected]



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