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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2014

Entrevista de Hernn Soto para Punto Final
Franck Gaudichaud: "Miradas crticas sobre Chile y Amrica Latina"

Franck Gaudichaud
Punto Final


El cientista poltico francs Franck Gaudichaud est en Chile haciendo uso de un semestre de investigacin en la Universidad de Grenoble 3, en la que es profesor de estudios latinoamericanos. Doctor en ciencia poltica, es colaborador de Le Monde Diplomatique e integrante del colectivo del prestigioso diario electrnico rebelion.org . Gaudichaud, vinculado a Chile desde hace aos (1), sigui de cerca la campaa presidencial y en esta entrevista analiza el escenario poltico latinoamericano y el futuro gobierno de Michelle Bachelet.

-Qu opina de la campaa presidencial en Chile?

-En trminos generales, fue bastante mala. Poco debate poltico real, sobre problemas de fondo, mucha palabrera, escasa sustancia. No obstante con nueve candidatos en primera vuelta, todos, incluso la candidata de la derecha Matthei, tuvieron que tomar en cuenta -de alguna manera- los temas que han emergido por las grandes movilizaciones estudiantiles. En particular: reforma tributaria, educacin gratuita y de calidad; reforma constitucional... Es tambin importante subrayar la presencia de dos candidaturas antineoliberales la de Roxana Miranda y de Marcel Claude, que dieron un espacio a algunas ideas de ruptura y de izquierdas, y que si es cierto no lograron peso significativo en las urnas, permitieron extender los debates a temas esenciales como la nacionalizacin del cobre, recuperacin del agua, estatizacin de las AFPs y medidas inmediatas a favor de los ms pobres.

Globalmente, pes mucho la sensacin de que todo estaba definido porque Bachelet iba a ganar. Si se analiza la campaa de la Nueva Mayora, creo que los responsables del comando de Bachelet hicieron un trabajo preparatorio excelente en trminos de marketing poltico y comunicacional (y con un presupuesto gigantesco). Pero la campaa electoral misma fue deliberadamente deslavada, fra, distante, sin ciudadana. No se quiso provocar inquietud, se temi a las multitudes en las calles? Seguro. Al final no importa: el resultado habla de la hegemona electoral del proyecto Bacheletista, y de su visin de un neoliberalismo parcialmente reconfigurado desde arriba, sin perjuicio del peso de la abstencin que necesita ms reflexin. De hecho, el da del triunfo tampoco hubo entusiasmo delirante. Por esa misma falta de entusiasmo y participacin militante, me llam la atencin el titular en portada del semanario El Siglo del Partido Comunista, que, despus de a victoria de su candidata, llamaba a tomar por asalto la historia con Michelle Bachelet... Me parece una inmensa exageracin, aunque el gobierno de Bachelet aspira a abrir un nuevo ciclo representa sobre todo continuidad de 20 aos de gobiernos de la Concertacin (1990-2010) y de su leal gestin del modelo.

Ms que el discurso, lo que ms me interes en la campaa fue la forma en que se posicionaron los principales grupos econmicos, favoreciendo claramente la candidatura de Bachelet. Ese es un hecho mayor, como lo seal en diversas oportunidades Punto Final. La derecha ms dinmica, la de los grandes negocios y del capital financiero, hizo saber que el gobierno de Bachelet no le significa peligro. Es significativo tambin que, segn se supo, la candidatura Bachelet recaud de los grandes empresarios tres veces ms dinero que el que lleg a la tesorera de Matthei.

El programa de Bachelet elude, o ms bien rechaza, las transformaciones profundas y se concentra en modernizaciones no estructurales tributarias, educacionales e institucionales. Hay omisiones notorias y calculadas, como el tratamiento de las inversiones extranjeras que explcitamente reciben garantas en el texto del programa; y el silencio en materia del cobre concesionado y en manos de transnacionales, tema esencial. Tampoco hay alusiones al gasto militar, ni a la necesidad de redefinir radicalmente el papel de las fuerzas armadas, ni tampoco hay una definicin en torno a la Asamblea Constituyente, ni a una reforma laboral (as como la constitucin del 80, el cdigo laboral fue redactado en Dictadura). En cambio, hay una definicin favorable a la Alianza del Pacfico (con la salvedad de que no sera excluyente con otros acuerdos) con Per, Colombia, Mxico y Estados Unidos. Este es uno de los ejes geoestratgicos de la poltica actual estadunidense para el continente. Tambin est la bsqueda de entendimiento con el acuerdo transpacfico de cooperacin econmica, entre otros para aislar a China y Rusia. Todo lo cual sera un golpe para el Alba, Mercosur y Unasur. En ese sentido, me pareci adecuada la declaracin de Evo Morales de que no crea que Bachelet fuera socialista y que si lo era, le peda que hiciera el gesto de sacar inmediatamente a Chile de la Alianza del Pacfico para integrarlo al Alba y al esquema de integracin bolivariana.

Chile en la retina

-Qu destaca de los movimientos sociales en Chile, de sus fortalezas y debilidades?

-Creo que las principales temticas en la campaa presidencial, tales como nueva Constitucin mediante Asamblea Constituyente, educacin gratuita y de calidad en todos los niveles, reforma tributaria y otras, son producto de las movilizaciones sociales de 2011 y 2012. Obligaron a la clase poltica a incluirlas en sus planteamientos o por lo menos a mencionarlos, aunque de manera instrumental. Si no hubiera sido por esas grandes movilizaciones lo ms probable es que no hubieran aparecido mencionadas en esta campaa.

En la dinmica de los movimientos sociales hay dos cuestiones bsicas: la articulacin flexible de diversas luchas y sectores movilizados que son todava heterogneos y tienen variadas caractersticas, incluyendo su composicin social, que las diferencian. La otra, tal vez fundamental: resolver el problema del paso desde la movilizacin social a una organizacin y propuesta poltica anticapitalista amplia, que debe dar estabilidad y objetivos a movimientos que tienen verdaderas oscilaciones trmicas que conspiran contra su continuidad y actuacin exitosa en el campo sociopoltico.

En el tema de los movimientos sociales se cruzan muchos otros debates. En un foro en la Universidad de Chile percib que todava hay tendencias arraigadas a rechazar la participacin poltica en la juventud. Lo que es explicable y perfectamente entendible por el desprestigio de los polticos y de un sistema poltico moldeado por la dictadura y herramienta de los dominantes. Pero explicable no quiere decir que sea siempre digno de aprobacin en trminos estratgicos. Porque sin organizacin poltica despus de cada erupcin de lo social, vuelven a mandar los de siempre. Sin nuevas organizaciones polticas anticapitalistas se facilita la cooptacin por los aparatos tradicionales, como ha ocurrido en el caso del dirigente Ivn Fuentes, de Coyhaique.

Creo que tampoco funciona la visualizacin de los estudiantes como vanguardia del cambio social, que orienta y conduce a los trabajadores. Sin olvidar que muchas veces por cierto los estudiantes tuvieron un papel importante en los cambios, en particular en las batallas por la hegemona cultural, pero no pueden ser considerados como conductores nicos de las luchas. Los estudiantes no pueden sustituir a los trabajadores. Felizmente, aunque todava en forma incipiente, se han visto en los ltimos aos importantes movilizaciones de trabajadores del cobre, pescadores, trabajadores forestales, y ahora portuarios, incluso en el retail y los servicios, junto con estudiantes y otros sectores centrales del movimiento social, como los pobladores.

Abstencion y despolitizacion neoliberal

-Hablemos de la abstencin

-Se ha escrito mucho sobre el tema porque es efectivamente un fenmeno masivo de la politicidad de las clases populares. La primera mayora electoral del este pas es la de los abstencionistas (en rigor, Bachelet fue electa con 25% de los votos ya que la  abstencin super el 50% de los inscritos en el registro electoral). Pero todava queda mucho por analizar. Desde las izquierdas, tambin debe ser un tema de reflexin crtica porque en un momento dado puede perjudicar un desarrollo verdaderamente democrtico-radical, ya que la abstencin concierne mayormente a los sectores pobres y se manifiesta en todos los sectores, incluso entre los estudiantes, cuya participacin en las elecciones de sus propias organizaciones es baja, sin hablar de los colegios profesionales, sindicatos de asalariados y otras organizaciones sociales de base. He tenido algunas discusiones con amigos que tienen planteamientos diferentes sobre este tema de fondo. Es evidente que hay falta absoluta de representatividad y de legitimidad del sistema poltico vigente, heredado de la dictadura ms all de sus reformas, y por lo mismo la abstencin es tambin signo de rechazo y malestar. Pero el anlisis debiera ser ms cuidadoso. Ver la abstencin como expresin de un descontento masivo y de un rechazo antineoliberal organizado, es un error. Queda mucho camino por recorrer, desgraciadamente. Lo que todava domina, a mi juicio, es un abstencionismo propio de las sociedades neoliberales triunfantes, con predominio abrumador del individualismo anmico, de la desconfianza en la accin colectiva, producto tambin de no verse representado en la poltica actual, es cierto. En fin, un individualismo ms regresivo que positivo, por el momento por lo menos. Es cierto, insisto, que hubo sectores consientes que hicieron una huelga electoral: intelectuales crticos, colectivos marxistas y libertarios, ciudadanos que no quieren participar de la farsa electoral del sistema binominal, etc.: hay que valorarlo pero son muy minoritarios. He ledo declaraciones de Gabriel Salazar que sostiene que la abstencin masiva es producto de las movilizaciones sociales y del rechazo del sistema. Me parece un error en tanto conclusin lineal y evaluacin de la relaciones de fuerzas globales. Llama la atencin la encuesta de Latinobarmetro sobre el grado de politizacin y despolitizacin en pases latinoamericanos. A la cabeza en politizacin aparece Venezuela, y en los ltimos lugares Chile, que incluso muestra cifras alarmantes en cuanto a posicionamiento entre Derecha e Izquierda, en que una mayora de entrevistados no sabe cmo definirse.

La tarea de Bachelet ser justamente mantener esta democracia neoliberal de baja intensidad y al mismo tiempo intentar evitar una irrupcin no controlada de los movimientos sociales en su agenda de gobierno. Le, entre las dos vueltas, un artculo de Eugenio Tironi en El Mercurio titulado 'reforma o revolucin' . A su juicio, los resultados electorales mostraban que en Chile hay una demanda por cambios que deberan producirse en forma gradual y moderada , contraria a toda opcin revolucionaria , lo que confirmara -segn l- la propuesta de Michelle Bachelet orientada a evitar rupturas que pudieran venir desde la calle. Tironi termina su texto afirmando que la tarea de Bachelet ser responder a las expectativas que ha despertado. Son opiniones interesantes que provienen de un intelectual orgnico de la Concertacin para entender lo que viene. Muestran la estrategia de la Nueva Mayora, o sea de la exConcertacin ms el recin integrado, el partido comunista: proponer un camino de reformas leves y parciales, dando una nueva legitimidad al modelo, camino que puede ser ms o menos viable en el plano parlamentario si el nuevo gobierno cohesiona sus fuerzas y asla a los sectores ms duros de la derecha (minoritarios), y al mismo tiempo, la opcin es desarmar las luchas ms radicales o controlarlas-neutralizarlas dentro de los mrgenes del sistema institucional vigente y del programa social-liberal de Bachelet.

America latina en la mira

-Cul es la situacin actual de Amrica Latina y sus perspectivas?

-No es fcil decirlo en pocas palabras. Todava la regin est dentro de un ciclo con buenas perspectivas macroeconmicas, basadas principalmente en las exportaciones de materias primas, mejoramientos objetivos de la situacin de sectores sociales muy amplios y estabilidad poltica. Se mantiene y consolida al mismo tiempo la polarizacin social, aunque baj de forma muy leve la desigualdad.

Es importante subrayar que estamos a quince aos del triunfo de Hugo Chvez en Venezuela. Una dcada con gobiernos variados, desde gobiernos nacional-populares ms o menos radicales, otros simplemente progresistas o social-liberales y tambin que han significado un retroceso significativo para las ideas y organizaciones de derecha tradicional. Sin embargo, se estn acumulando tensiones en todas partes, incluyendo Venezuela, en que se mantiene -aunque disminuido- el crecimiento econmico, pero a cargo de un modelo de acumulacin absolutamente depredador. Se produce tambin una baja en la produccin industrial de la regin y una reprimarizacin de las economas. Brasil, que era una gran potencia industrial, est retrocediendo en cuanto a industrializacin, por ejemplo en beneficio de una agricultura industrial orientada a las exportaciones masivas de transgnicos.

Este modelo es producto de una divisin internacional del trabajo, que se est remodelando por parte de las multinacionales y potencias emergentes como China. Creo que tocamos un nudo que ningn gobierno de la regin ha podido cortar y que afecta la posibilidad de cambios profundos en la sociedad. Este modelo es depredador en el plano medioambiental, pero tambin en el plano socioeconmico. Se produce una nueva ola de dependencia que slo podr ser atenuada a travs de la integracin de los pases latinoamericanos, lo que no ocurre todava y que no es seguro que suceda. El ALBA no experimenta grandes progresos, tampoco el MERCOSUR, que no es alternativo. La CELAC ha sido un gran avance en el plano diplomtico y poltico como espacio de conversacin y bsqueda de acuerdos sin Estados Unidos, pero tambin le falta mucho.

Se est perfilando, a mi juicio, un nuevo ciclo de grandes movimientos sociales. As como a principios de los noventa hubo importantes movimientos indgenas en Ecuador, en defensa del agua en Bolivia y antes, se haba producido el caracazo en Venezuela, tambin hubo movilizaciones en Argentina. Ahora se enfilan hacia el modelo megaextractivista. En Per, las movilizaciones indgenas son muy fuertes en contra del proyecto Conga por ejemplo. En Argentina en torno a la produccin de soya y del proyecto llamado Ciudad Monsanto, cerca de Crdoba, que pretenda construir 270 silos para maz transgnico para toda la regin. Los comuneros movilizados lograron derrotar el proyecto. Hay movilizaciones en contra de Barrick Gold en Chile y Argentina.

Las protestas tambin afectan a los gobiernos de centroizquierda, como el de Ecuador, ya que ningn gobierno ha sido capaz de oponerse a las estrategias de acumulacin por desposesin de las transnacionales. Al contrario las incentivan. Los indgenas reivindican el camino posextractivista y posneoliberal, mientras el gobierno Correa sigue otorgando concesiones que abarcan parte importante del territorio nacional, denuncia activistas o ONG ecologistas y abandona la idea de reservar sin explotacin yacimientos de petrleo en la selva amaznica (el famoso proyecto Yasun), a falta de apoyo internacional.

Conflictos mineros y socioambientales se agudizan y muestran los lmites del avance en trminos de la democratizacin de la estructura econmica y del modelo de acumulacin de capital. Los nuevos conflictos en gestacin y en desarrollo estn a menudo ligados a esa compleja problemtica. Otro tema que se acerca es el del derecho a la ciudad, ejemplificado en las grandes luchas que dieron en Brasil sectores urbanos pobres y tambin sectores medios, reclamando mejoramiento de servicios urbanos como el transporte, derecho a un ambiente limpio y seguro, defensa de los espacios urbanos al servicio de todos, derecho a la salud.

Unir a los trabajadores

Un tercer tema es el trabajo, y sus conflictos con el capital, factor esencial en el funcionamiento de la sociedad. La organizacin sindical, el derecho a huelga, las remuneraciones mnimas, la seguridad laboral frente a los accidentes y enfermedades profesionales, la lucha por el derecho a la previsin social, siguen estando en el centro de la preocupacin de millones de latinoamericanos y de mltiples luchas, aunque todava no hay una movilizacin poderosa y continua de los asalariados. Y aqu la unidad de la clase es fundamental. Por eso no estuve de acuerdo cuando la CUT llam a votar por Bachelet, cosa que poda haber hecho la presidenta de la CUT como comunista y a ttulo personal. El gran Clotario Blest se opuso siempre a que la CUT tomara posiciones polticas que pudieran dividir a los trabajadores, incluso durante el gobierno Allende.

A propsito de la coyuntura actual, en un libro que se public recientemente en Ecuador ( Emancipaciones en Amrica Latina ) planteo que es necesario reconstruir el movimiento sindical desde abajo, desde la base, sin instrumentalizaciones electorales y polticas. Hay muchas experiencias en Amrica Latina que podran servir de gua, desde las fbricas abandonadas por los patrones que han funcionado en manos de los trabajadores (como Fasinpat en Argentina), a las experiencias histricas de los cordones industriales en el Chile de la Unidad Popular o, desde otro mbito, con la experiencia de autogobierno zapatista que lleva veinte aos, en fin. El socilogo Atilio Boron ha insistido en la necesidad de coordinacin y articulacin de los trabajadores. Ellos enfrentan enemigos poderosos: los patrones que se coordinan en poderosas organizaciones que se extienden hasta ms all de las fronteras, que disponen de la polica y del ejrcito, con el poder del imperialismo. En Amrica Latina, hay decenas bases militares de Estados Unidos. Los trabajadores deben organizarse en forma bien articulada, con estrategias de clase independientes y herramientas polticas alternativas anticapitalistas propias.

Amenaza a la paz

No es slo dentro de la actual geopoltica latinoamericana que hay que mirar hacia Venezuela y Colombia. Pero tambin desde una mirada global. Creo que en el caso de Venezuela bolivariana las razones son obvias, sobre todo cuando las tensiones dentro del chavismo sin Chvez son mltiples, y potencialmente explosivas frente a una oposicin neoliberal muy agresiva. Evidentemente, la victoria electoral del chavismo en las elecciones municipales del 8 de diciembre pasado es importante para la continuidad del proceso. Pero es un error la visin triunfalista que tienen algunos analistas de Izquierda. Varios textos que publicamos en rebelion.org muestran el descontento creciente de las bases populares en Venezuela frente a la corrupcin, los problemas econmicos, la inseguridad, mientras la burguesa sigue acumulando privilegios y organizando una de las fugas de capital ms masivas de la historia de Amrica del Sur.

Por otra parte, Colombia: clave de la presencia de EE.UU. en la regin, no slo a travs del Plan Colombia y de la Alianza del Pacfico, tambin gracias a los millones de dlares invertidos en el trabajo sucio de inteligencia militar (como se acaba de confirmar gracias a las revelaciones de Edward Snowden). Hay que mirar de cerca la dinmica del proceso de paz que se est llevando a cabo en La Habana entre el presidente Santos y las FARC. La escandalosa destitucin del alcalde progresista de Bogot, Gustavo Petro, es un ataque directo a la perspectiva de paz con transformacin social y reforma agraria radical, esperanza de millones de campesinos desplazados. Con la destitucin de un lder popular aunque muy moderado, el Estado y las clases dominantes dicen al pueblo colombiano: habr paz en la medida de lo posible y sobre todo, para los inversores extranjeros (como lo pide Washington). Todos los que piensen desafiar ese nuevo orden en construccin, sern castigados. Un mensaje claro para los militantes de los movimientos sociales y para los dirigentes de las FARC que piensan pasar a la vida poltica civil.

Versin revisada para Rebelin del texto publicado en Punto Final, edicin N 797, 10 de enero 2014

 

www.puntofinal.cl

(1) Su ltimo libro es una historia 'desde abajo' de los mil das de la Unidad Popular y del gobierno Allende (Chili 1970-1973. Mille jours qui branlrent le monde , Presses universitaires de Rennes-IDA, Rennes, 2013, www.pur-editions.fr/detail.php?idOuv=3265)



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