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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2014

Resea de "El hombre que amaba a los perros", de Leonardo Padura

Alan Woods
Rebelin


La publicacin en ingls de El hombre que amaba a los perros por el autor cubano Leonardo Padura es un acontecimiento literario y poltico importante. Le esta excepcional novela cuando sali en lengua espaola y me produjo una profunda impresin. Tena la intencin de escribir una resea entonces, pero no me fue posible hacerlo por una combinacin de circunstancias. Con el mayor de los placeres ahora voy a rectificar esta omisin.

Nacido en La Habana, Cuba, en 1955, Leonardo Padura es un gran novelista, as como periodista y crtico. Es autor de varias novelas, libros de cuentos y varias colecciones de no ficcin. Sus novelas protagonizadas por el detective Mario Conde se han traducido a muchos idiomas y han ganado premios literarios en todo el mundo.

Padura es ms conocido por sus novelas policacas, pero El hombre que amaba a los perros pertenece a un mbito completamente diferente. En mi opinin, con razn, puede ser considerado como un clsico moderno, una combinacin de la investigacin minuciosa histrica y de la creatividad de un novelista de primer orden.

El ttulo intrigante es el producto de un recurso literario a travs del cual el autor intenta vincular los destinos separados de los tres personajes principales: el escritor cubano Ivn, el gran revolucionario ruso Len Trotsky y su asesino, Ramn Mercader. El hombre que amaba a los perros es este ltimo mencionado. Que hubiera existido o no un vnculo estrecho con la especie canina es, naturalmente, algo bastante irrelevante para el tema central del libro. En la mejor tradicin de la novela histrica, Padura combina hechos histricos con la invencin creativa artstica.

Crimen y castigo

La historia gira en torno a un personaje de ficcin, Ivn Crdenas Maturell, que en su juventud fue un escritor prometedor cubano hasta que un da cay en desgracia con los censores estalinistas, los cuales declararon que una de sus historias era contrarrevolucionaria. Su carrera est bloqueada por una capa de burcratas, arribistas y oportunistas, y se ve obligado a ganarse una existencia miserable como corrector de textos en una revista de veterinaria. Al comienzo de la novela nos encontramos con l en el funeral de su esposa, un hombre desilusionado y roto que vive en una casucha destartalada con goteras y cuyo nico consuelo est en su perro mascota.

Mientras que contempla la muerte de su mujer, comienza a mirar a su vida pasada, y recuerda el momento de una extraordinaria coincidencia. Una tarde, en 1977, dando una vuelta en una playa, se encuentra con un misterioso extranjero que pasea a sus dos perros borzoi rusos una raza prcticamente desconocida en la isla. El inters comn en los perros es el punto de partida de una conversacin en la que el hombre que amaba a los perros se presenta como Jaime Lpez, un espaol de edad avanzada que vive en La Habana.

El hombre finalmente resulta ser Ramn Mercader, el estalinista cataln y agente de la GPU que, por rdenes personales de Stalin, asesin a Len Trotsky, el hombre que, junto con Lenin, dirigi la revolucin bolchevique en Rusia. Despus de completar una condena de veinte aos en una prisin mexicana, Mercader fue finalmente liberado en 1960, y viaj por primera vez a La Habana. Un ao ms tarde, en 1961, se traslad a Mosc, donde sus jefes en el Kremlin le condecoraron como un "Hroe de la Unin Sovitica".

Sin embargo, Mercader no estaba destinado a disfrutar de los frutos de su crimen. Incluso la condecoracin tuvo que hacerse en secreto, ya que slo unos pocos aos antes Jruschov haba denunciado a Stalin como criminal y asesino de masas. Comprometido al silencio hasta el final de sus das, Mercader vivi una existencia sombra en Mosc, incapaz de emigrar al extranjero y bajo la atenta mirada de la KGB, hasta que finalmente se le permiti ir a La Habana, cuando sufra de un cncer terminal, y donde muri en 1978, en la ms completa oscuridad.

Estos son los hechos conocidos. Pero en torno a estos pocos hechos, Padura teje una compleja, pero convincente, trama que mezcla la realidad con la ficcin, pasando sin problemas de la primera a la segunda de tal manera que el lector pronto se olvida de que est utilizando su imaginacin para llenar los huecos vacos. Al principio, el dueo de los perros borzoi afirma haber sido amigo del hombre que asesin a Len Trotsky. Podra l ser el infame Mercader? Hasta el final, Ivn (y el lector), es mantenido en la duda.

En ningn momento el misterioso Jaime Lpez admite en tantas palabras que l y Ramn Mercader son una y la misma persona, pero en el proceso de revelacin gradual emerge una historia extraordinaria. Las dudas se resuelven finalmente cuando, despus de la muerte del hombre que se llama Jaime Lpez, Ivn recibe un paquete que contiene la biografa de Mercader. Impulsado por algn deseo interno, el asesino siente la necesidad de hablar desde el ms all de su pasado a un completo desconocido, cuyo nico punto en comn es que ste ama a los perros.

A primera vista, parece muy poco probable este escenario. Pero el funcionamiento de la psique humana es complejo y Padura muestra un considerable conocimiento de estas complejidades. Se sabe que una conciencia culpable puede llevar a un criminal a relatar sus crmenes a un investigador policial, y que este hecho puede ser utilizado por un interrogador hbil para obtener la confesin deseada. El hecho de que Mercader saba que estaba muriendo aade peso a esta suposicin psicolgica.

Tal vez ha sido la experiencia del autor como escritor de novela negra lo que le haya ayudado a lograr esta percepcin psicolgica. El gran escritor ruso Dostoievski mostr el mismo tipo de conocimiento cuando trat de la psicologa del asesino Raskolnikov en su novela ms famosa, Crimen y castigo. De hecho, hay ciertos paralelismos entre estas dos obras. En las obras estndar de la novela policaca, la identidad del asesino slo se revela al final. El inters radica, precisamente, en el descubrimiento gradual de la identidad del asesino. Pero en la novela de Dostoievski, la identidad del asesino es conocida desde el principio. El inters aqu es de una clase diferente: se encuentra en la revelacin gradual de la psicologa del crimen y del castigo.

Hace mucho tiempo, el famoso poeta ingls Coleridge hablaba de esa suspensin voluntaria de la incredulidad como condicin previa para el disfrute de la poesa, y Padura asegura precisamente eso. Fue, sin duda, la necesidad de expiar su culpa lo que obliga a Mercader a describir su vil crimen a un completo desconocido. Consigue convencer al lector de que un encuentro tan improbable como este, de hecho, tiene lugar; que el escritor Ivn, de hecho, existe y que los acontecimientos extraordinarios en la novela son hechos y no ficcin.

Una obra de muchos niveles

Desde el punto de vista de la tcnica literaria, Padura muestra gran habilidad vinculando entre s los acontecimientos de la vida de Ivn en Cuba, los primeros aos de Mercader en Espaa y Francia, y el exilio de Trotsky. Padura traza muy a conciencia la vida de Trotsky desde la Revolucin de Octubre, a travs de la Guerra Civil, cuando lider el Ejrcito Rojo a la victoria contra 21 ejrcitos de intervencin extranjera, la lucha de la Oposicin de Izquierda contra la burocracia estalinista, y los largos aos de exilio en Turqua, Francia, Noruega y, finalmente, Mxico. La vida de Trotsky est bien documentada y la versin de Padura sigue los hechos muy de cerca.

Padura cuenta toda la historia de la batalla de Trotsky con Stalin y el estalinismo, su exilio de la URSS y, finalmente, su asesinato. Pero es una obra de muchos niveles, que entreteje una serie de hilos relacionados pero distintos. El primero es la historia de Ivn Crdenas Maturell. En segundo lugar est la vida de Trotsky y la de Mercader, la Guerra Civil espaola, el siniestro funcionamiento de la GPU de Stalin y, por ltimo, pero no menos importante, el problema de la burocracia y la reverberacin del estalinismo en la propia Cuba.

Tampoco es difcil de creer que el personaje de ficcin, Ivn, se basa en las experiencias reales que Padura ha tenido l mismo o ha observado en otros. l es realmente la personificacin de toda una generacin de jvenes intelectuales cubanos que se entregaron en cuerpo y alma a la Revolucin, que lucharon, trabajaron e hicieron sacrificios para asegurar su xito, pero que terminaron decepcionados e indignados por el estalinismo, que convirti los ideales de la Revolucin en una caricatura burocrtica.

Aqu, como en toda la verdadera gran literatura, lo particular est firmemente ligado a lo general: la vida de los individuos se interconecta con los destinos de la Revolucin y de la contrarrevolucin. Estos no son los personajes de cartn que normalmente nos encontramos en la ficcin popular, sino hombres y mujeres de carne y hueso. Sin embargo, sus vidas individuales estn inseparablemente unidas a los procesos histricos generales y no pueden entenderse fuera de estos.

El problema de Mercader

Poco a poco, paso a paso, en la mejor tradicin de una historia de detectives, Ivn logra reconstruir toda la historia del asesinato de Lev Davdovich Trotsky, una reconstruccin basada en una gran cantidad de investigacin histrica cuidadosa y muy cercana a los hechos histricos. El hombre que amaba a los perros aparece inicialmente reacio a revelar nada acerca de su pasado, pero poco a poco, pieza por pieza, el rompecabezas encaja. La habilidad con la que Padura construye gradualmente una imagen de Mercader es uno de los elementos ms impresionantes de la novela.

A travs de las personalidades de Trotsky y su asesino, Ramn Mercader, Padura traza la historia de algunos de los acontecimientos ms importantes del siglo XX. Sin embargo, debemos recordar que no estamos tratando aqu de una obra de historia, sino una novela. Como hemos visto, es una novela con muchos hilos y niveles diferentes. Padura hace todo lo posible para reconstruir la vida de Ramn Mercader. Pero aqu hay un problema.

En una entrevista en el peridico argentino Clarn (7 de mayo 2013) Padura dijo: Me llev cinco aos escribirlo, con una bsqueda documental intensa y extensa. De Trotsky haba abundante informacin, de Mercader casi nada. Sin embargo, combinando los hechos que eran conocidos, y haciendo uso de sus habilidades detectivescas e imaginacin, Padura logra elaborar con brillantez un retrato muy convincente del hombre que asesin a Trotsky.

Es de conocimiento comn que un autor desarrolla inevitablemente una cierta simpata por el personaje que describe. La razn de tal empata no es difcil de entender. Con el fin de retratar a los hombres y a las mujeres como seres humanos reales, y no simples abstracciones vacas, es necesario tener un profundo conocimiento de sus corazones y sus mentes, para entender sus motivaciones, sus pasiones, sus creencias ms queridas, y para descubrir los impulsos primarios de sus acciones.

Trotsky cita a menudo las palabras del filsofo Spinoza: Ni llorar ni rer, sino comprender. Por supuesto que entender las acciones de una persona no significa necesariamente condonarlas. Sin embargo, al abordar las acciones de los hombres y las mujeres cientficamente, con la misma objetividad que un anatomista separa los diferentes tejidos de un organismo, por lo menos es posible evitar caer en juicios apresurados basados en rencor, malicia u odio mezquinos.

Con un desapego clnico, Padura reconstruye la vida de Mercader desde su infancia trastornada en una familia burguesa en Catalua. Describe la influencia de su inestable madre, Caridad, que oscila desde el anarquismo al estalinismo y se vuelve fanticamente devota al Partido. Ramn entra en el Partido Comunista, lucha en la Guerra Civil espaola, y aqu es reclutado por la GPU la polica secreta y la mquina de asesinato de Stalin, con el apoyo activo de su madre.

En un momento dado, Caridad hace indirectas de que el famoso revolucionario anarquista Durruti fue asesinado por los estalinistas, un acto que considera plenamente justificado:

Te creste el cuento de que a Buenaventura Durruti lo mat una bala perdida?

Ramn mir a su madre y sinti que no poda pronunciar palabra.

T crees que podemos ganar la Guerra con un comandante anarquista que tiene ms prestigio que todos los jefes comunistas?

Durruti luchaba por la Republica trat de razonar Ramn.

Durruti era un anarquista, lo habra sido toda su vida.

Dentro de la mquina asesina

Ms tarde Ramn es testigo de los crmenes de la GPU en Espaa: la persecucin de los anarquistas y de los simpatizantes del POUM, el secuestro, la tortura y el asesinato del lder del POUM, Andrs Nin. Finalmente, es enviado a Mosc para su formacin como asesino para la GPU. Los mtodos monstruosos de la GPU se describen en horrible detalle, la forma en que gente como Mercader fueron sistemticamente brutalizados y convertidos en mquinas obedientes, dispuestos a llevar a cabo los actos ms crueles e inhumanos.

Mientras que se encontraba en Mosc fue invitado a asistir a una sesin de las infames purgas, las ms grotescas farsas judiciales del siglo, en las que Stalin asesin a todos los dirigentes del partido de Lenin, despus de obligarles a confesar los crmenes ms grotescos contra el Revolucin. Tambin vio que Stalin estaba liquidando fsicamente comunistas extranjeros:

Por ejemplo, en febrero de 1937, Stalin haba dicho a su pen Georgui Dimitrov, secretario general del Komintern, que los comunistas extranjeros acogidos en Mosc estaban hacindole el juego al enemigo y de inmediato encargo a Yzhov que resolviese el problema. Un ao despus, de los trescientos noventa y cuatro miembros del Comit Ejecutivo de la Internacional que vivan en la URSS, solo quedaban vivos ciento setenta: los dems haban sido fusilados o enviados a los campos de la muerte. Hubo entre ellos alemanes, austriacos, yugoslavos, italianos, blgaros, finlandeses, blticos, ingleses, franceses y polacos, mientras la proporcin de judos condenados volvi a ser notable. En esa cacera, Stalin haba liquidado a ms dirigentes del PC alemn de antes de 1933 que el mismo Hitler.

A pesar de todo, Ramn sigue siendo ciegamente leal a Stalin y su rgimen, que l identifica con la necesidad de defender a la Unin Sovitica. Al igual que muchos otros, cerr los ojos a todos los crmenes y barbaridades, buscando mil razones, excusas y explicaciones. Superando todos sus instintos humanos, se convierte en un asesino a sueldo y acepta sin cuestionar la misin que le haba confiado el jefe del Kremlin: la liquidacin del contrarrevolucionario Trotsky.

El asesinato

El centro neurlgico del libro consiste de un relato histrico veraz del asesinato de Len Trotsky. En 1937, Stalin decidi que su principal oponente tena que ser liquidado. Los Juicios de Mosc tenan como objetivo establecer una base poltica y jurdica para este crimen. El jardn de la casa en Coyoacn estaba rodeado por muros de ms de dos metros de alto y torres de vigilancia con hendiduras para las ametralladoras. Pero todo esto no fue una defensa contra la mquina de la muerte de Stalin.

El nieto de Len Trotsky, mi viejo amigo Esteban Volkov, todava vive en Coyoacn. Estuvimos juntos no hace mucho tiempo en la Ciudad de Mxico, en la casa donde su abuelo fue asesinado y le pregunt qu pensaba de la novela de Padura. Por supuesto, los hechos descritos en su libro son muy conocidos para m, respondi. He ledo el libro, pero con bastante rapidez, y mi impresin es favorable. Pero tengo que volver a leerlo otra vez con ms detenimiento.

El primer ataque ocurri el 24 de mayo de 1940, cuando un grupo de 20 estalinistas armados, dirigidos por el artista David Siqueiros, irrumpieron en la casa por la noche; la puerta haba sido dejada abierta por el joven estadounidense Bob Sheldon, un agente que se haba infiltrado entre los guardianes. Lanzaron granadas y salpicaron los dormitorios con balas de ametralladora. De puro milagro, Trotsky y su esposa Natalia sobrevivieron acurrucndose debajo de su cama. Su nieto de 14 aos, Esteban, result levemente herido en el pie por una bala perdida.

La nica vctima de este ataque fue Bob Sheldon, que desapareci junto con los asaltantes. Su cuerpo fue encontrado ms tarde. Trotsky crea que haba sido secuestrado, pero en realidad l haba sido parte del plan y fue probablemente asesinado como chivo expiatorio del fracaso. Despus del ataque, los guardianes comenzaron a reforzar los muros perimetrales. Pero Trotsky era escptico. La prxima vez ser diferente, predijo. Pronto iba a tener razn.

La GPU tena otro equipo trabajando en Mxico, completamente separado del que organiz el asalto fallido en mayo. Justo como Trotsky haba advertido, estaban trabajando con mtodos completamente diferentes. Su hombre clave era Ramn Mercader, que muy hbilmente infiltr el grupo de amistades mexicanas de Trotsky, hacindose pasar por un hombre de negocios no-poltico llamado Jacson.

Jacson-Mercader trabaj lenta y pacientemente para cultivar relaciones de amistad con los guardianes y amigos ms cercanos a Trotsky. Esteban recuerda que siempre estaba haciendo pequeos favores y ofrecindose a llevar a la gente en su ostentoso coche. Incluso llev a los Rosmer a Veracruz en una ocasin. Por estos medios fue ganndose poco a poco la confianza de los que rodeaban a Trotsky, al tiempo que se abstuvo cuidadosamente de tratar de acercarse a su vctima personalmente.

El libro nos presenta una reconstruccin muy convincente de las relaciones de Mercader con Sylvia Ageloff, la mujer que sedujo y que le present a la casa de Trotsky. Padura parece penetrar en la mente del asesino y poner al desnudo su estado psicolgico en los das y semanas que precedieron al asesinato, su intensa agitacin interior y violentos cambios de humor. Pero poco a poco, de manera imperceptible, como un tigre acechando a su presa en silencio, se acercaba cada vez ms a su objetivo.

Aparentando desarrollar un inters en las ideas de Trotsky, mostr inesperadamente un artculo sobre la Guerra, y le pidi a Trotsky que lo leyera y corrigiera. Ya a este punto, se haban levantado las sospechas de Trotsky hacia este hombre. Sin embargo, sorprendentemente, aquellos que se supone que tenan que defenderle, mostraron una falta total de conciencia del peligro. Tan descuidados estaban de sus deberes que cuando Jacson apareci vistiendo un impermeable en un da de verano mexicano caliente, ni siquiera se molestaron en cachearle. Si hubieran tomado esta precaucin elemental habran descubierto un cuchillo, una pistola y un piolet y la trama se habra frustrado.

As que, el 20 de agosto, el agente de Stalin se qued solo en compaa de su vctima. Colocndose cuidadosamente detrs de Trotsky, cuando se inclin sobre el texto del artculo, golpe la cabeza del revolucionario con todas sus fuerzas. El golpe estaba pensado para resultar en la muerte instantnea, pero, profiriendo un grito que dio la alarma, Trotsky luch, en un ltimo esfuerzo supremo de voluntad, para desprenderse de su agresor antes de derrumbarse.

Sus guardaespaldas acudieron rpidamente, pero era demasiado tarde. El lder de la Revolucin de Octubre y fundador del Ejrcito Rojo yaca mortalmente herido, desangrndose por la cabeza. Demasiado tarde los guardias se dieron cuenta de su error, su estpido descuido y negligencia increble. Demasiado tarde trataron de obtener algo de alivio golpeando al asesino. Incluso en este momento, el Viejo mostr una notable presencia de nimo cuando inst a los guardias: No le matis. Tiene que hablar!

Al regresar de la escuela esa tarde, Esteban fue testigo de una escena impactante. Vi a un hombre, con el rostro cubierto de sangre, llorando como un beb, incoherente y fuera de s. No reconoc a Jacson al principio. Era ms como un animal que un ser humano, me dijo. Cuando el Viejo vio a su nieto, orden a los guardianes que se lo llevaran fuera: No tiene que ver esto, dijo. Trotsky fue trasladado de urgencia al hospital, donde los mdicos mexicanos lucharon para salvarle la vida. Muri al da siguiente.

La venganza de la historia

Ms de veinte aos despus, Mercader se rene con uno de sus compaeros agentes de la GPU, Leonid Eitingon, quien, bajo el nombre en clave de Kotov, era su superior inmediato en el complot para asesinar a Trotsky. Pero la rueda de la historia ha dado un giro completo. La camarilla del Kremlin se ha visto obligada, por su propio instinto de conservacin, a deshacerse de Stalin y desvincularse de sus crmenes.

Los hombres que hicieron el trabajo sucio para Stalin se encuentran ahora como parias despreciados. El artfice principal del asesinato de Trotsky, Pavel Sudoplatov, pasa quince aos en un campo de trabajos forzados (aunque no por matar a Trotsky). Eitingon tambin fue enviado a un campo. Viejo y amargado, se consuela a s mismo sumergindose en vodka mientras se compadece de Mercader en un bar de Mosc.

Eso fue en 1968, el ao en que Brezhnev envi tanques rusos para aplastar la disidencia del Partido Checo bajo Dubcek. La descripcin grfica de Padura de Mosc de ese tiempo corresponde muy de cerca con mis propios recuerdos. Despus de haber dedicado sus vidas a un rgimen que traicion a todos los principios del socialismo una traicin infinitamente peor y ms perjudicial que la perpetrada por los dirigentes de la socialdemocracia en el verano de 1914, ahora slo tienen recuerdos amargos.

Eitingon informa a Mercader que nunca esperaban que sobreviviera el asesinato de Trotsky:

Tienes que creer lo que te digo, fuimos ms cnicos de lo que te imaginas. T no fuiste el nico que fue a morir por un ideal que no exista. Stalin lo pervirti todo y obligo a la gente a luchar y a morir por l, por sus necesidades, su odio, su megalomana. Olvdate de que luchbamos por el socialismo. Qu socialismo, qu igualdad? Me contaron que Brzhnev tiene una coleccin de autos antiguos.

Estas lneas sugieren que la degeneracin de la Revolucin Rusa era la obra de un hombre malvado. Por supuesto que tal explicacin no explica nada. Padura ha ledo La revolucin traicionada de Trotsky y es muy consciente de que Stalin era slo el representante de una casta privilegiada de funcionarios, la burocracia que lleg al poder como resultado del aislamiento de la revolucin en condiciones de extremo atraso.

La muerte de Stalin no signific el fin del dominio de la burocracia, slo la sustitucin de una capa de la burocracia por otra. Eitingon (o ms bien Padura) saca esta conclusin: Estaba convencido de que, sin Stalin y su odio, el Partido hara justicia y la lucha recobrara su sentido Nada, me equivoqu otra vez. Ya todo estaba podrido. Desde cundo estaba podrido? Y Mercader le pregunta: Y qu hace un hombre como t cuando ya no cree en nada?

Esta pregunta va directa al meollo del asunto y tiene una relacin directa con lo que es, sin duda, la parte ms dbil del libro. En las ltimas pginas, bajo el ttulo de Rquiem, el autor reflexiona brevemente sobre qu lecciones se pueden extraer de todo esto. Al ser una novela y no una obra de anlisis poltico cientfico, sera pedir demasiado exigir una perspectiva marxista. Tampoco est claro quin est hablando aqu: Padura o uno de sus personajes.

Sin embargo, al final, la implicacin es que todo era una utopa, un sueo imposible, a los que Trotsky, con su fanatismo de obcecado, se dedic hasta el final. Tal ambigua y, uno podra decir, cobarde conclusin es indigna de un gran libro. Si el socialismo es una utopa, la perspectiva para la humanidad sera ciertamente sombra. Slo se puede responder con la misma pregunta: As, pues, qu hace un hombre cuando ya no cree en nada?

La Revolucin Rusa de 1917 no fue una utopa, sino el acontecimiento ms grande en la historia humana y, junto con Lenin, Trotsky fue el ms importante lder de la Revolucin de Octubre. l solo mantuvo la bandera impecable de la democracia proletaria y el internacionalismo socialista tras la muerte de Lenin. Desde el exilio lejano en Mxico, llev a cabo una lucha implacable contra el rgimen estalinista burocrtico y totalitario. Finalmente, inevitablemente, fue vctima de uno de los asesinos de Stalin.

El 20 de agosto de 1940, Stalin se imagina que haba silenciado la voz de Trotsky para siempre. Es tan fcil destruir a un hombre o a una mujer. Somos criaturas frgiles y nuestras vidas se pueden terminar con una bala, un cuchillo o un piolet con la misma facilidad que se apaga una vela. Pero no se puede extinguir una idea a la que le ha llegado su hora. Hoy, 74 aos despus de aquella fatdica fecha, las ideas del marxismo son tan relevantes como el primer da, y la voz de Len Trotsky resuena en todo el mundo, mientras que la memoria de Stalin y sus secuaces est salpicada de sangre e infamia.

La revolucin traicionada

Poco a poco, una nueva generacin est tomando forma, la cual lucha por encontrar la verdad. En ningn sitio es ms cierto que en Cuba, donde se hicieron tan grandes sacrificios por la causa de la revolucin socialista, y donde tanto dao se hizo por la influencia del estalinismo. El libro de Padura ayudar, sin duda, a muchas personas a entender el pasado y, por tanto, a prepararlos para enfrentarse al futuro. Es como un viaje de descubrimiento donde un intelecto audaz ha logrado levantar el velo espeso que durante tanto tiempo ocult la opinin de mucha gente, y comenz a entender la verdad.

En la entrevista de Clarn a Padura se le pregunt por qu eligi contar esta historia. Respondi que, mientras que puede haber un elemento de nostalgia, l tambin estaba tratando de descubrir las verdaderas causas de la degeneracin de la Revolucin Rusa. Al estudiar el asesinato de Trotsky, empez a comprender la naturaleza del estalinismo y su papel contrarrevolucionario: De pronto entend algunas de las razones por las que se pervirti la utopa. El papel del estalinismo, la herencia de su figura, fue algo terrible, nos dice.

La novela trata en lneas generales con la lucha que termin en el ascenso al poder de Stalin en Rusia. Pero, ms que eso, el autor utiliza estos eventos como una forma de analizar la relacin entre Cuba y el estalinismo. La implicacin clara es que en Cuba haba muchos pequeos Stalins burcratas oportunistas, carreristas egostas y funcionarios corruptos. Al analizar en detalle la experiencia personal de un puado de personajes, Padura despliega poco a poco ante el lector una serie de acontecimientos que hacen poca: la Revolucin Rusa y la Guerra Civil, durante la cual Trotsky estuvo a la cabeza del Ejrcito Rojo que l cre; la Guerra Civil espaola; y, por ltimo pero no menos importante, el destino de la propia Revolucin Cubana.

La dcada de 1970 es ese perodo negro en que rein el estalinismo y las ardientes convicciones revolucionarias de toda una generacin de jvenes cubanos fueron manipuladas por la burocracia estalinista para sus propios fines. Esto se expresa grficamente en el libro y en el destino de su personaje central. La cada de la Unin Sovitica hundi a Cuba en una profunda crisis, no slo en el plano econmico, sino en un sentido poltico y psicolgico.

Durante los aos duros y hambrientos que los cubanos llaman el Perodo Especial, los aos de los apagones sin fin y los desayunos a base de tisanas de hojas de naranja, mucha gente comenz a mirar ms crticamente a la vida en la isla. Ese fue claramente el caso de Leonardo Padura. Aunque Ivn es un personaje de ficcin, a travs de l Padura est expresando claramente su propia experiencia personal y la de muchos otros cubanos. Esto queda patente en el libro:

Pero era evidente que estbamos hundidos en el fondo de una atrofiada escala social donde inteligencia, decencia, conocimiento y capacidad de trabajo cedan el paso ante la habilidad, la cercana al dlar, la ubicacin poltica, el ser hijo, sobrino o primo de Alguien, el arte de resolver, inventar, medrar, escapar, fingir, robar todo lo que fuse robable. Y del cinismo, el cabrn cinismo.

Obligado a abandonar su carrera como escritor prometedor por los censores estalinistas, Ivn ha sido obligado a ganarse la vida como editor de una revista de veterinaria. l es, pues, una vctima de un sistema totalitario burocrtico que es la negacin del arte y la literatura. Al final, Ivn se suicida poco despus de terminar una novela titulada El hombre que amaba a los perros.

En una entrevista que dio Padura a nuestros camaradas daneses, dice: Ivn no es un hombre; Ivn es la sntesis de toda una generacin, en la que he puesto muchas de las ilusiones, desilusiones, fracasos y temores de mi generacin. Es un hombre que representa a todos los problemas que hemos vivido en Cuba en mi generacin, esa generacin que se cri en la revolucin, estudi en la revolucin, fue a la guerra en la revolucin y que en los aos 90 descubri que no tena nada en sus manos.

El hecho de que Ivn finalmente se suicida parece dar a entender que toda una generacin ha perdido toda esperanza. Sin embargo, esta conclusin pesimista se contradice con el contenido de toda la novela, y tambin con las palabras del propio Padura en la entrevista antes mencionada:

Creo que la nueva utopa necesita redescubrir la base del sistema con los componentes reales que este tipo de sociedad necesita: la democracia verdadera, el poder real para la gente que trabaja y no para la burocracia, como fue el caso en la Unin Sovitica y en muchos pases socialistas. Por esta razn, creo que este libro sin duda es relevante para el momento que estamos viviendo.

Aunque hoy en da Cuba ya no sufre del dominio sofocante de la censura, todava hay algunas personas en Cuba que anhelan un retorno al pasado: a una poca en que los burcratas podan dictar a la conciencia de los escritores y decirles qu pensar, decir y escribir. De hecho, El hombre que amaba a los perros inicialmente tuvo que ser publicado en Mxico y Espaa, y fue finalmente publicado en Cuba en una pequea edicin de unos pocos miles debido a la oposicin de aquellos que quieren hacer retroceder el reloj.

En la entrevista danesa Padura explica cmo el libro gan un premio a pesar de estar sometido a una conspiracin de silencio:

Curiosamente, el mismo da del lanzamiento en la feria del libro no apareci ninguna noticia en los medios de comunicacin sobre la presentacin. Tambin despus, los peridicos se mantuvieron en silencio, aunque el lanzamiento del libro fue el mitin ms interesante en la feria del libro, la sala estaba completamente llena y con gente fuera intentando entrar. Hace una semana, el libro recibi uno de los Premios de la Crtica Literaria en Cuba, que pone de manifiesto las contradicciones de Cuba: hace veinte aos, tal vez ni siquiera hubiera sido capaz de pensar en escribir este libro; hace diez aos lo poda escribir, pero no hubiera sido publicado en Cuba; ahora puede ser publicado y, aunque est silenciado en los medios de comunicacin, puede ganar premios.

La publicacin de la novela de Padura es un golpe contra el estalinismo. Es una victoria no slo para la libertad artstica, sino para el derecho de los trabajadores y artistas a expresarse libremente, lo cual es la primera condicin para el verdadero socialismo. Sin embargo, hoy la revolucin cubana se enfrenta a un enemigo mucho ms peligroso que el que suponen los estalinistas nostlgicos. La existencia de la propia revolucin se ve amenazada por aquellos que desean empujar a Cuba por el mismo camino capitalista que ya ha sido recorrido por Rusia y China. Las presiones sobre la isla son insoportables y estn creciendo todo el tiempo.

Pero tambin hay peligros internos que son incluso mayores que las amenazas externas. Los problemas que surgen de la burocracia, la desigualdad y la corrupcin pueden socavar la idea misma del socialismo en las mentes de los jvenes, engendrando estados de nimo corrosivos de escepticismo y cinismo. Con el fin de regenerar la revolucin, para reavivar la fe del pueblo en el socialismo, la primera necesidad es reexaminar el pasado, para redescubrir las verdaderas ideas y programa de Lenin y la Revolucin de Octubre. Eso no se puede hacer en tanto en cuanto las ideas y el papel de Trotsky no sean tenidos en cuenta.

En su libro Padura tiene a Mercader leyendo La revolucin traicionada en la crcel. Esto, sin duda, es otro ejemplo de la imaginacin creativa del autor. Pero, igualmente, no puede haber ninguna duda de que l mismo ha ledo los escritos de Trotsky y est animando a los cubanos a hacer lo mismo. El hombre que amaba a los perros ha desempeado un papel muy importante en dar a conocer las ideas de Trotsky a muchas personas en Cuba. Mi experiencia en los ltimos aos me ha demostrado que hay un creciente inters en estas ideas en la isla. Esto se demostr cuando lanzamos la edicin en espaol de La revolucin traicionada en la Feria Internacional del Libro de La Habana.

La publicacin de esta obra ha elevado el perfil y el prestigio de Padura como un escritor de talla, no slo en Cuba sino a nivel internacional. Est bien merecido. Es a la vez una novela brillantemente realizada y una impresionante obra de investigacin histrica. Debera ser lectura obligatoria para todos aquellos que estn interesados ​​en el socialismo y la verdad histrica. Debera aadir que la traduccin al ingls es excepcional.

Londres, 15 de enero 2014

http://www.marxist.com/leonardo-padura-the-man-who-loved-dogs-es.htm


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