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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2014

Espaa
Sobre "Podemos"

Carlos Taibo
Rebelin


1. Recibo estos das muchos mensajes, y muchas llamadas de amigos, que recaban mi opinin sobre Podemos. Prefiero expresarla aqu, en pblico, desde el respeto por la propuesta correspondiente. Y es que en Podemos no faltan las personas que, con una larga trayectoria de lucha, merecen ese respeto, que aqu se expresa --o quiere hacerlo-- tan lejos de la alabanza aduladora como de la crtica descorts.

2. Empezar diciendo lo que muchos saben y lo que para otros es, sin ms, irrelevante: no siento ningn inters por elecciones, parlamentos e instituciones. Y me veo obligado a certificar que Podemos, por muy iconoclastas que sean sus propsitos y muy amplios que sean sus objetivos, se vincula expresamente con todo ello. Lo hace, por aadidura, a travs de la intuicin, desafortunadsima, de que son los lderes los que dan sentido a los proyectos. Su momento de formalizacin obliga a recordar, en fin, que a algunos nos parecen poco estimulantes las iniciativas que surgen en la proximidad de unas elecciones. En ese escenario ratifico mi compromiso franco con la organizacin desde abajo, desde la autogestin, desde la democracia y la accin directas, desde el apoyo mutuo y desde la desmercantilizacin. Somos muchos --conviene subrayarlo-- los que no estamos en la pelea electoral. Y bastantes los que no dejamos de sorprendernos ante las ilusiones que personas respetables depositan, digan lo que digan, en aqulla.

3. No tengo claro qu es Podemos: si una propuesta de mtodo para solventar los problemas vinculados con unas elecciones o el cimiento de un cambio mucho ms ambicioso. Intuyo, por lgica, que se trata de una combinacin de ambas cosas, sin que, dicho sea de paso, la condicin democrtico-asamblearia de la segunda me parezca comprobable. En el estadio actual, de cualquier modo, no existe la posibilidad de juzgar un programa preciso, toda vez que el manifiesto difundido no tiene la condicin de tal. Por ello no me queda otra que avisar, aventureramente, sobre lo que intuyo que est llamado a nacer de aqu y de imaginables derivas posteriores. Lo digo de otra forma: me sorprendera mucho que Podemos se haya sacudido los vicios de anlisis que arrastran por igual la izquierda que vive en las instituciones y la que dice querer romper con el rgimen.

4. Algunos de los promotores de Podemos nunca han empleado la palabra autogestin. Sus adhesiones de siempre beben de la idea, pregonada por la socialdemocracia y el sindicalismo de pacto, de que el Estado es una institucin que nos protege (o al menos de que tal debe ser su condicin). As las cosas, el grueso de las propuestas que les conozco no rompe el molde keynesiano y hace uso inocultado de las herramientas de siempre --entre ellas la jerarqua y la separacin-- de la socialdemocracia recin mentada. No deja de producirme desasosiego comprobar cmo muchas personas que declaran rechazar de forma radical lo que significa la socialdemocracia engullen sta a toda prisa cuando aparece ataviada con colores festivos aparentemente rupturistas y subversivos.

5. A mi entender, y en relacin con todo esto, nada es ms absurdo que la pretensin de regresar a 2007 para reconstruir en plenitud nuestros maltrechos Estados del bienestar. Y nada es ms urgente que asumir una crtica consecuente de lo que stos suponen. No se trata, en otras palabras, de salir de la crisis o del rgimen: frente a las gestiones cortoplacistas de la primera, se trata de salir, y con urgencia, del capitalismo. Tampoco veo, por cierto, qu aporta, si le damos a la palabra emancipacin un sentido serio, la defensa de la repblica --espaola, cabe suponer--, uno de los grandes mitos de la izquierda tradicional que prefiere ignorar que la propuesta correspondiente est en el guin del propio rgimen y ya ha dado sus frutos, todos podridos, en Portugal, en Francia o en Italia. No acierto a apreciar, por lo dems, qu efecto de suma de voluntades acarrea la propuesta republicana.

6. Bien est que dispensemos la atencin debida a la deuda y a los recortes. Pero, cuando hablo de la necesidad de otorgar a la autogestin un relieve decisivo me importa subrayar que no estoy pensando en viejas trifulcas del pasado. Lo estoy haciendo, antes bien, en la corrosin terminal del capitalismo, en la inmediatez del colapso y en las urgencias consiguientes. He escuchado estos das en labios de portavoces de Podemos declaraciones, muy desafortunadas, de inocultado carcter productivista y desarrollista. No he odo hablar, en cambio --acaso he tenido mala suerte--, de centros sociales autogestionados, espacios de autonoma o cooperativas integrales. Si, como suele suceder, el proyecto que nace le da la espalda a discusiones ineludibles sobre la tecnologa y la civilizacin industrial, sobre la desurbanizacin y la descomplejizacin de nuestras sociedades, o sobre el decrecimiento, motivos sobrados habr para poner en cuestin su voluntad de ruptura con respecto a la miseria imperante. Aguardemos, y esperemos que vnculos con las instituciones y pactos con los iguales no hagan de Podemos lo mismo que han acabado por hacer con tantos proyectos aparentemente rompedores.

7. Me ha parecido entender que Podemos ha recibido un apoyo muy apreciable en la Red. Lo interpreto conforme a dos claves. Si la una es el designio, que asiste a tantos, de desnudar muchas de las carencias de la izquierda que participa en las instituciones, la otra tiene un evidente carcter de revuelta generacional. No puedo dejar de repetir que esos dos propsitos, respetabilsimos, cobran cuerpo en relacin con una materia precisa, las prximas elecciones al parlamento de la UE, que a mi entender difumina su rigor. Otro tanto ocurre, desde mi punto de vista, con la condicin aberrantemente personalista de la apuesta inicial. Algunas declaraciones que he escuchado o ledo me han producido sonrojo. Tanto ms cuanto que con frecuencia los portavoces de Podemos se reclaman de un movimiento, el 15-M, que rechaz orgullosamente liderazgos y personalismos. Digo lo mismo del empleo, franco, de medios de comunicacin que obligan a desplegar todas las cautelas. Y muestro al cabo mi perplejidad ante el hecho de que hasta donde llega mi conocimiento todo esto no provoque, dentro de Podemos, mayores controversias, como si fuese una discusin menor. Por momentos me ha parecido que acaso el nombre ms adecuado para la nueva plataforma sera, ms bien, Posamos.
8. Me parece llamativo que las diatribas ms frecuentes, y ms airadas, lanzadas contra Podemos hayan nacido, en suma, del supuesto dinamitado que la iniciativa habra provocado en lo que se refiere a la unidad de la izquierda. Ni entro ni salgo en ello. Y no lo hago por cuanto me parece que todo el mundo juega las mismas cartas, de tal suerte que, puestos a cuestionar, habra que volcar la mirada en todas partes. Esto al margen, me da que la unidad que tienen en mente algunos de los detractores de la nueva plataforma, como algunos de los defensores de sta, remite a la bsqueda de un mnimo comn denominador que recuerda poderosamente a la miseria que hoy arrastramos. Me sorprenden, aun as, las crticas vertidas desde Podemos a IU, y no porque disienta de ellas --tal vez mencionan demasiadas veces los pactos que la burocracia de la coalicin de izquierdas mantiene con el PSOE y olvidan con frecuencia su relacin, lamentable, con las cpulas de CCOO y UGT, que viviran, segn el manifiesto fundacional de los que dicen poder, en el desconcierto (delicioso eufemismo ste)--, sino por una razn ms prosaica: muchos de quienes enuncian tales crticas han trabajado aos en IU. Parece que han sido un poco lentos a la hora de calibrar las dobleces de esta ltima.

9. Hace cien aos Ricardo Mella escribi un sonado artculo en el que, en sustancia, vena a decir lo que sigue: votad lo que estimis conveniente la jornada de las elecciones, o absteneos, pero no olvidis nunca que lo principal es lo que hacis, con vuestra lucha, los 364 das restantes del ao. Le ayer un comentario de alguien que afirmaba que muchos de quienes critican a Podemos se caracterizan en esencia por no hacer nada. Es muy probable que sea as. Pero prestemos atencin tambin a otra posibilidad: la de que muchos de quienes respaldan a Podemos se cuenten entre esos aventajados usuarios de Facebook que le dan, valientes, al me gusta y acuden presurosos a votar el da de las elecciones sin que sepamos nada ms de ellos los 364 restantes das del ao. se no es, claro, un problema de Podemos: lo es de todos.

10. Acabo. No nos queda otra posibilidad que aguardar noticias. No sin antes augurar, claro, que no es oro todo lo que reluce y que parece fcil intuir cules son las sorpresas que se avecinan. Mientras espero, anoto aqu el lema que hizo suyo, en Francia, una vieja revista libertaria: ni pastores ni rebaos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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