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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2014

Franois Hollande, socialdemcrata

Alejandro Teitelbaum
Rebelin


Que el Presidente francs Hollande haya sepultado todas sus promesas preelectorales (bastante brumosas, por cierto) no tiene que asombrar a nadie. La hipocresa y la mentira est en el ADN de todos los polticos al servicio del sistema capitalista imperante. Adems, este caso particular es la conclusin lgica y coherente de un proceso que comenz en 2011 con la eleccin del candidato presidencial del Partido Socialista, como veremos ms adelante. Hollande ha anunciado la adopcin de una poltica de la oferta. Dicha poltica est inspirada , aunque el profesor Hollande no lo dijo, en la teora de Juan Bautista Say (1803), segn la cual la oferta genera la demanda, de modo que siempre habra equivalencia entre la oferta y la demanda. En el plano terico ya Marx se ocup de demoler en trminos poco amables (tedioso Say, desdichado individuo, farsante) la teora de Say, retomada por Ricardo. Escriba Marx que este es el parloteo infantil de un Say, pero no es digno de Ricardo. (Marx, Teora sobre la plusvala (Tomo IV de El Capital) escrito entre 1862 y 1863), Captulo XVII, prrafos 7 a 14. Tomo 2, pginas 426 a 451 de la edicin de 1975 de Editorial Cartago, Buenos Aires). Marx explicaba que la teora de Say podra hipotticamente funcionar en una economa de trueque, pero ni siquiera en una economa mercantil simple y menos an en una economa capitalista de mercado, donde el capitalista produce mercancas, no para cambiarlas por otras mercancas sino para transformarlas en dinero, en capital monetario y de ese modo realizar la ganancia que le queda despus de pagar a sus proveedores y a los bancos que le prestaron capital, ganancia que puede destinar a atesorar, a especular, a mantener un tren de vida entre elevado y exuberante, etc. El capitalista, para transformar la mercanca en dinero necesita vender su produccin y a veces ocurre que no la puede vender, al menos totalmente, porque no hay demanda suficiente a causa del estancamiento o disminucin del poder adquisitivo de los consumidores de las clases populares. Y entonces los stocks de mercanca quedan acumulados o se venden por debajo del costo. Ese es el momento de las crisis peridicas del sistema, resultado de que entre la produccin y el consumo, entre la oferta y la demanda, se interpone la apropiacin capitalista de la plusvala. De modo que la ley de Say nunca funcion ni puede funcionar. Adems de los hechos, despus de Marx refutaron a Say muchos otros economistas, entre ellos Keynes, quien postulaba como forma de salir de la crisis la estimulacin de la demanda. Las ideas de Keynes funcionaron durante un corto perodo cuando las condiciones econmicas objetivas lo permitieron (el Estado de bienestar) pero en las condiciones actuales de crisis profunda e irreversible del sistema dichas ideas son imposibles de llevar a la prctica.

La poltica de la oferta de Hollande se concreta en regalos fiscales gigantescos a los capitalistas: el CICE (Crdito de impuesto competitividad empleo) y la supresin del aporte patronal a las cargas sociales en 2017. El CICE tiene por objeto financiar por anticipado programas de las empresas destinados a mejorar su competitividad mediante innovaciones, formacin del personal, etc., el reclutamiento de nuevo personal y la reconstitucin de sus activos financieros. Todo lo cual, segn la versin oficial, permitir relanzar la economa y crear muchos empleos. Pero los patrones no asumen obligacin concreta alguna como contrapartida de los regalos que reciben y lo que ahorren en tasas e impuestos y ganen en subvenciones les servir para aumentar su margen de ganancias. Nada autoriza a suponer que aumentar la demanda global porque el ingreso real de los asalariados tiende a disminuir con la congelacin (y aun disminucin) de los salarios reales directos e indirectos (objetivo gubernamental proclamado: disminucin de los costos laborales), los aumentos de los impuestos al consumo y tambin a causa de la alta tasa de desocupacin (en torno al 11% actualmente). Como ha dicho el mismo Hollande, la redistribucin de los ingresos vendr DESPUS. Esta poltica de la oferta (regalos a la patronal y virtual congelacin de los salarios reales pese a un considerable aumento de la productividad que en Francia se multiplic por cinco en 30 aos) se viene practicando en dicho pas desde hace ms de 30 aos. Es decir, hace tiempo que en Francia con gobiernos socialistas o de derecha- aumenta la explotacin de los asalariados y se ensancha la brecha entre ricos y pobres. La poltica de la oferta se acentu con Sarkozy y ahora llega a su climax con Hollande. Esto no ocurre por azar: las polticas antisociales son toleradas ms pasivamente por la poblacin con un gobierno de izquierda que con un gobierno de derecha, pues el mito de gobiernos de izquierda y de derecha todava funciona con las mayoras, las que pese a la evidencia, siempre esperan algo mejor de un gobierno de izquierda. Pero en la realidad no siempre es as.

En Francia, fue durante el gobierno del Primer Ministro socialista Jospin (1997-2002) que se privatizaron ms servicios pblicos e industrias clave. Con escasa o nula reaccin popular. Es decir, los gobiernos de izquierda gozan de ms legitimidad para llevar a cabo una poltica antipopular. Decamos antes que esta forma particularmente brutal en que Hollande adopt una poltica ultraliberal es la conclusin lgica y coherente de un proceso que comenz en 2011 con la eleccin del candidato presidencial del Partido Socialista. En efecto, antes de las elecciones primarias abiertas en el Partido Socialista los sondeos de opinin daban ganador a Strauss Kahn, de tendencia francamente liberal en economa, en segundo lugar a Martine Aubry, tibiamente centro-izquierda con el antecedente de haber promovido como Ministro las 35 horas semanales y lejos, en tercer lugar, a Hollande, Secretario General del PS, de tendencia protoliberal y de escasa personalidad, apropiado para servir de bisagra entre las distintas corrientes del PS. Hollande fue durante varios aos alcalde de Tulle, una pequea ciudad de 14000 habitantes. A la medida de sus calidades de estadista. Ahora su figura se ha vuelto pattica con el vodevil de sus visitas nocturnas en scooter a su amiguita. Hasta el punto que una agencia de automviles public un anuncio ofrecindole autos con vidrios polarizados. Cuando Strauss Kahn qued fuera de carrera a causa de su incontrolable sexualidad, los sondeos le dieron el primer lugar a Hollande y el segundo a Martine Aubry. Finalmente Hollande gan las primarias socialistas con el 56 por ciento de los votos. Objetivamente Martine Aubry era mejor candidata que Hollande. Tena experiencia gubernamental como Ministro y como Alcalde durante muchos aos de la ciudad de Lille (225000 habitantes), donde realiz una gestin correcta. Pero la mayora de los electores socialistas (clase media) prefiri a un liberal como Strauss Kahn y cuando ste qued offside, opt por un individuo de perfiles polticos borrosos y de pobre personalidad y no por Martine Aubry, quien para algunos camaradas socialistas era demasiado izquierdista. Dicho de otra manera el voto de la mayora en las elecciones primarias del PS refleja la tendencia mayoritaria de las clases medias a favor de preservar el statu quo o sea, el orden establecido. Y as conservar los pequeos privilegios que les proporciona el sistema: un nivel de vida un poco ms alto que el de la mayora de los trabajadores manuales, el que le permite asistir a actividades culturales, comer de tanto en tanto en un restaurante (ms bien modesto) ir de vacaciones, etc. Y poder formular crticas intrascendentes a la gestin gubernamental en pblico o en tertulias sociales, sin temor a ser apaleados o terminar en prisin. O sea, vivir en democracia.

Desgraciadamente, la preferencia por el orden establecido y el temor a las consecuencias de un cambio radical es un fenmeno mundial que abarca a las mayoras y atraviesa a todas las clases sociales. E incluye a una buena parte de quienes no tienen privilegio alguno, viven en la precariedad y sin perspectivas de un futuro mejor. Hollande dice que es socialdemcrata y tiene razn. La socialdemocracia hace decenios que es un simple reaseguro del sistema, como lo muestra su prctica gubernamental en distintos pases del mundo. Y sus alianzas para gobernar con la derecha tradicional. En Alemania (donde el milagro se basa en la no existencia de un salario mnimo -aunque ahora se promete establecer uno ms adelante- y en salarios nfimos de 450 euros mensuales pagados sobre todo a los trabajadores provenientes de Europa oriental) la actual alianza del PSD con la derecha fue aprobada por el voto directo de la gran mayora de sus afiliados. En Italia el Partido Demcrata (resultado de la fusin, hace algunos aos, de lo que quedaba de los Partidos Comunista (desde 1991 Partido Democrtico de Izquierda) Socialista y Demcrata Cristiano) form Gobierno a principios de 2013 en alianza con el partido de Berlusconi, cuyo ncleo, Forza Italia, es de tintes fascistizantes. En noviembre de 2013 Berlusconi rompi la coalicin pero su propio partido se quebr y una parte del mismo qued en el Gobierno con el nombre de Nuovo Centrodestra. En Espaa el pueblo espaol, votando mayoritariamente una vez al PSOE y otra al Partido Popular, pasan alternativamente de la sartn al fuego. Las grandes movilizaciones de los indignados no impidi el triunfo electoral del Partido Popular en las ltimas elecciones. Se cumpli una vez ms el principio del pndulo electoral. Los socialdemcratas hace ya tiempo que han renunciado incluso a un modesto reformismo que, por otro lado, no tiene posibilidades de concrecin en las actuales condiciones de crisis profunda del capitalismo el que slo puede sobrevivir acentuando hasta el extremo la explotacin de los asalariados y dejando al borde del camino a una parte de la poblacin.

Cuando las mayoras sufran condiciones de vida ms all de lo soportable y una parte de ellas pierdan hasta sus mnimos privilegios de la vida cotidiana, queda por saber qu ocurrir. Puede formularse la hiptesis de que si no aparece una slida y creble alternativa de cambio radical anticapitalista, terminar por imponerse, con el consenso de las mayoras, alguna forma autoritaria de inspiracin fascista. El tradicional pndulo electoral entre izquierda socialdemcrata y derecha tradicional puede alterarse a favor de la extrema derecha. Dicho de otra manera, la dictadura del gran capital puede terminar despojndose de sus ltimos ropajes pseudo democrticos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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