Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2014

Viaje al porvenir con Toms Gonzlez

Camilo de los Milagros
Rebelin


Se dice que los europeos vienen de vacaciones al tercer mundo por una razn similar a la que catapult a la fama la literatura de Garca Mrquez en Europa hace 40 aos: es un modo de encontrarse con su pasado, con su propia barbarie, con su propia inocencia. El emblemtico discurso del Nobel invocando nuestra eterna soledad insiste en la misma idea: esa extravagancia no viene de nosotros, viene de ellos. Nuestros conflictos no son nuestros conflictos, son tambin -fueron tambin- los suyos. La creatividad no es ningn privilegio, ningn don, ninguna maravilla de la exuberante naturaleza: hace parte de la condicin humana.

 

Ese mundo mgico y maravilloso, que no resbala en el desencanto de la fra razn occidental, como seala Fernando Cruz-Kronfly, ese que llena hasta la nusea la literatura latinoamericana de los aos 60 y 70, es el mismo que buscaban los lectores europeos voraces hace unas dcadas y en gran medida es el mismo que buscan los viajeros de ahora. El manido Boom latinoamericano fue un fenmeno ms comercial que literario, as como ms francs y espaol que europeo, segn cuentan los entendidos. Bast para que el tpico nos sometiera casi medio siglo entre colitas de puerco y cabezas mochas que llaman huracanes.

Hace unos das el peridico El Espectador publicaba uno de esos titulares que suelen recrearse en la costa Caribe y nos persuaden que Garca Mrquez, Cepeda Samudio o Hctor Rojas Erazo al final slo eran unos mediocres exitosos que copiaron la realidad sin mucho retoque. Dice la prensa que un hombre asesin a joven por burro que pastaba en su predio con un peligroso producto agrcola-cultural: un totumo. Maldito Gabo y todas sus mariposas amarillas que indigestan el estmago de este pas enamorado de sus dolos, hroes nacionales.

Existe una generacin de jvenes escritores y escritoras, que contra el ostracismo y el fantasma enorme del Nobel que los asusta todas las noches, intenta romper tal paradigma que ya resulta vetusto, rayando en lo institucionalmente rancio, en lo inofensivamente arcaico. Dentro de esa generacin de jvenes ya no tan jvenes, tal vez el ms original sea Toms Gonzlez, un cultor de la introspeccin, del relato sin pudores. Con la escritura cortante como la navaja de cualquier hampn de Medelln, no necesita envilecerse en la narracin fcil y amarillista de la cotidiana violencia de su ciudad natal, ni caer en pretensiones superficiales de novelas policiacas, de crnicas de narcos o de historias trilladas sobre prostitutas, asesinatos y dems, miserias muy a la colombiana. Lo de Toms es otra cosa, lo de Toms es un viaje al futuro.

Es un autor discreto, que sin bombos ni platillos carga con una resignacin muy antioquea que le otorga una disciplina inagotable, prolfico autor medio desconocido, ms ocupado en entregarse a su obra y en sobrevivir como pueda, que en figurar o llenar portadas, como sucede con otras vedetes jvenes de la literatura colombiana.

Huyendo de ese realismo mgico, que a pesar de todo parece dominar como la palma de su mano, tambin huyendo de un protagonismo que considera pernicioso para la creacin, Toms Gonzlez ensaya una literatura del desencanto y la angustia existencial, de la confusin humana dentro de las historias simples y aburridas de pintores, profesores o empresarios fracasados, fugados de s mismos, atropellados sin remedio por la modernidad. Familias arrasadas por sus propios odios y amores. Personajes devorados en sus pasiones y el peso de una tradicin tan conservadora como cruel, que sigue imponiendo los modelos de conducta de los arrieros catlicos de hace dos siglos. Su narracin pulcra, exacta, neurtica, que casi logra la perfeccin porque lo acerca a la locura, no requiere recursos importados para sumergirse en la miseria de la condicin humana, sino que puede apropiarse de la rica tradicin antioquea, con sus voces coloquiales, provistas de giros hermosos, de metforas de la tierra.

No es gratuito que el autor haya dedicado un buen nmero de pginas a imaginar historias recreadas en Estados Unidos, describiendo situaciones exasperantes donde la soledad, el desamparo, el vaco y la vida sin sentido o con un sentido absurdo, confrontan al lector con la rutina terrible, deshumanizada, de las sociedades industriales. Confrontar al lector al fin de cuentas, con lo que ser algn da l mismo: un ser miserable. Sin futuro.

Bien distinto de lo que hacen los turistas o lectores europeos buscando un pedazo de su pasado y de su inocencia, nosotros con Toms Gonzlez podemos ir a conocer nuestro futuro y nuestro desencanto. Los habitantes de este pedazo del tercer mundo nos liberamos un rato de la condena a lo real maravilloso, para dar un paseo por el porvenir: entrar a travs de sus ojos a ese laberinto sin salida de la modernidad. Y tambin, asomarse a mirar cmo podr ser la literatura colombiana en unos aos.

Hallarn ambos turistas las mismas cosas? Dice Toms: no es el mar ms grande que el roco / ni es el sol mayor / que las lucirnagas [1] .

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter