Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2014

La brecha cambiaria

Carlos A. Larriera
Rebelin


El cambio de gabinete en diciembre se debi a la necesidad del gobierno de superar la brecha cambiaria. Histricamente el mercado paralelo, blue, bsicamente un mercado de dlares billete, siempre fue de muy pequea dimensin frente al volumen global de las divisas que entran y salen del pas. Pero el capital concentrado y centralizado internacional, (CCyCI) continuando con su poltica destituyente de provocarle al gobierno una situacin econmica inmanejable, se concentr en el aumento de la brecha cambiaria. Es decir, mientras la diferencia entre oficial y paralelo o blue era pequea, no era un problema que afectara mayormente el funcionamiento global de la economa, pero al ampliarse la brecha cambiaria se torn urgente cerrarla lo ms pronto posible.

Es la misma operacin que el CCyCI est haciendo en Venezuela, pas en el cual a diferencia de Argentina, el 97% de las exportaciones son de petrleo de la empresa estatal PDVSA. Es decir que es el estado el que percibe directamente las divisas, y no como en la Argentina que son empresas privadas las receptoras de las divisas que deben despus liquidarse en el mercado de cambios e ingresar como reservas al Banco Central. [1] En Venezuela, por lo tanto, no debera haber problemas de restriccin externa (escasez de divisas), sin embargo lo hay, porque existe una fenomenal fuga de divisas efectuada a travs de una sobrefacturacin de importaciones de grandes dimensiones [2] y han logrado provocar tambin una brecha cambiaria complicando el funcionamiento de la economa venezolana.

A fines de 2011, cuando la fuga de divisas significaba una reduccin acelerada de las reservas, el gobierno nacional instrument una poltica de administracin de las divisas, un control de cambios parcial y focalizado, administracin de la autorizacin de importaciones, prohibicin de venta de dlares para ahorro, necesidad de justificar un monto adecuado de dinero en blanco para la adquisicin de divisas, etc. Esta poltica llamada cepo cambiario por la oposicin, obtuvo un resultado importante y fren, en gran medida, la fuga.

Pero el CCyCI potenci la dinmica natural del mercado de cambios capitalista, fogoneando la suba de la cotizacin del dlar paralelo de mltiples maneras, hasta que la brecha cambiaria se torn lo suficientemente grande como para adquirir una dinmica propia de crecimiento permanente. Cuando la brecha es muy grande los distintos actores econmicos o bien deciden no vender sus dlares en el mercado legal o bien esperan a que suba la cotizacin, es decir, esperan una devaluacin, brusca como quieren los voceros del CCyCI, o gradual pero acelerada como la que est realizando el gobierno actualmente [3].

La poltica del CCyCI implic impulsar por un lado la salida de una gran cantidad de divisas y, por el otro ingresar la menor cantidad posible, de esta manera bajar las reservas, en base a esta cada potenciar las expectativas de una devaluacin, y fomentar as el crecimiento permanente y en creciente aceleracin de la brecha cambiaria. Al llegar a un determinado crecimiento la brecha cambiaria adquiere una dinmica propia, lo que provoca, ahora s, un problema econmico imposible de sustentar en el tiempo. Para que la economa tenga un funcionamiento manejable es imprescindible, llegado a este punto, reducir a un mnimo la brecha cambiaria.

Los exportadores demoraron la venta esperando una mayor devaluacin, como es el caso del aumento de la acumulacin de la cosecha en silos bolsa. Los importadores aceleraron los pagos, previendo un encarecimiento del dlar. El turismo que ingresa al pas en lugar de vender dlares en el mercado legal, lo hizo en el blue, por la diferencia de precio. Los turistas que viajan al exterior usan al mximo el dlar de la tarjeta de crdito, elevando notablemente la salida de divisas. En definitiva con una brecha cambiaria en crecimiento, todos los actores econmicos se van volcando al dlar blue de una u otra manera o esperan la devaluacin, provocando el aumento de la brecha cambiaria a una velocidad cada vez mayor, haciendo insostenible su mantenimiento. El CCyCI finalmente logr poner al gobierno en una encrucijada difcil de superar.

Es indiscutible que existi y existe esta poltica del CCyCI. Es cierto tambin que existe una dinmica natural de los actores econmicos cuando hay una diferencia, aunque sea pequea, entre el dlar oficial y el paralelo, y que esta dinmica se profundiza a medida que la brecha crece. Si la brecha es muy pequea, nadie se molesta en ir a las cuevas a vender su dlares, si la brecha es grande todo el mundo vende a la cotizacin blue. Pero el crecimiento de una brecha pequea a una brecha suficientemente grande como para que adquiera su propia dinmica de aumento, no es solamente ni mucho menos un fenmeno natural. Los medios de comunicacin de mayor difusin entre la poblacin del pas, televisivos, radiales y prensa impresa, internet, pertenecen a distintas fracciones del CCyCI. Tal es el caso de los grupos de empresas Clarn y La Nacin, porque no son un diario sino la prensa escrita representante de grandes conglomerados empresarios industriales, comerciales y financieros. Hablar de Clarn refirindose exclusivamente al diario, como si fuera solamente un problema entre un diario y el gobierno, es alejarse de la realidad. Hay que recordar, por ejemplo, que el conglomerado empresario Clarn tiene ms de 240 empresas de cable en el pas, y adems posee multitud de radios y diarios en muchas provincias, habiendo adquirido, por ejemplo, el control de los diarios La Voz del Interior de Crdoba y Los Andes de Mendoza. Hay que tener presente tambin que la mayora de los bares y restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires emiten permanentemente el canal TN del conglomerado Clarn. Y la distribucin en el interior del pas de este conglomerado empresarial tambin es abrumadoramente hegemnica. Prcticamente el nico diario de la Capital que llega al interior es Clarn, y en menor medida La Nacin, que tambin es integrante del CCyCI. En definitiva, la noticia de los diarios, radios y canales de televisin que recibe la poblacin es lo que dicen Clarn y la Nacin. Esa noticia es percibida como la verdad de lo que pasa en el pas, naturalmente, por la mayora de la poblacin. Y estos medios de comunicacin del CCyCI vienen fogoneando de todas las maneras posibles la sensacin colectiva de que el dlar en algn momento se va a devaluar, impulsando de esa manera el aumento de la brecha cambiaria. Por otro lado, el incremento de la sobre facturacin de importaciones y subfacturacin de exportaciones, la demora en liquidar divisas, la retencin en silos bolsa, etc., no slo han estado motivadas por una expectativa de devaluacin, sino deliberadamente para aumentar la brecha cambiaria.

El CCyCI puede llevar adelante esta poltica porque el propio gobierno se encuentra encerrado por su respeto a las reglas de juego del capitalismo, pero particularmente por su respeto a las reglas de juego instaladas desde la dictadura militar y el menemismo, reglas que responden en particular a los intereses del CCyCI. No es incompatible con el capitalismo una reforma agraria radical, ni siquiera es incompatible con el capitalismo la expropiacin de todos los propietarios agrarios, grandes, medianos y pequeos, la estatizacin de la propiedad agraria en su totalidad y la explotacin agraria exclusivamente por contratos de usufructo de la tierra. Esto no solamente no es incompatible con el capitalismo, sino que promueve el desarrollo ms acelerado y pleno del mismo. Obviamente, los propietarios agrarios demonizan esta posibilidad, y la relacin de fuerzas para intentar la reforma agraria ms leve es muy difcil de lograr, en principio porque ni siquiera se habla del tema, y la relacin de fuerzas depende en lo esencial de la toma de conciencia de la mayora de la poblacin de la dimensin del problema que se trate.

Tampoco va en contra del capitalismo la estatizacin del comercio exterior y los bancos, medidas imprescindibles para administrar adecuadamente las divisas y direccionar el crdito hacia el fomento de la produccin. Tambin en este caso, obviamente, las empresas privadas que monopolizan el comercio exterior (ver nota al pie n1) y la banca privada se oponen ferozmente a todo cambio en este sentido. La estatizacin del comercio exterior y los bancos, que son las medidas que el gobierno necesita tomar si quiere solucionar el problema de la restriccin externa, (falta de divisas), restriccin que en este momento est provocada por la brecha cambiaria, no son ni siquiera consideradas por el gobierno, que no est de acuerdo, o no se atreve a llevarlas adelante. Tampoco tiene el gobierno una poltica de esclarecimiento de la opinin pblica para crear la suficiente relacin de fuerzas como para poder llevarlas adelante. Se limita a tomar medidas que no contradigan en lo fundamental las exigencias de las empresas privadas, medidas que por lo tanto son mucho menos efectivas, y de dudoso xito final.

Bsicamente, Capitanich y Kicillof proponen reducir la brecha cambiaria aumentando la inversin externa y los prstamos del exterior, aunque intentando que esta inversin externa se dirija a promover el desarrollo de la infraestructura y de la industria, y que los prstamos no sean leoninos, como podra ser obtenerlos de Rusia y China, que por la coyuntura internacional tendran cierta disposicin a efectuar prstamos en condiciones relativamente razonables. De lograr de esta manera reducir la brecha cambiaria, y eliminar en lo sustancial la restriccin externa, habrn conseguido superar temporariamente la encrucijada actual, pero habr que ver hasta qu punto esto implicar un mayor sometimiento general a los dictados del CCyCI.

Si tiene xito la poltica de inversin y prstamos externos para frenar la baja de las reservas, tendra la ventaja adicional de independizar al gobierno, en alguna medida, de la necesidad del ingreso de divisas provenientes del sector agropecuario, y de esta manera reducir las posibilidades de este sector de realizar boicots y presiones sobre el gobierno.

Pero todo es muy incierto, y el gobierno se ver permanentemente sometido a los boicots y operaciones del CCyCI para someterlo a sus condicionamientos y exigencias.

En el trasfondo de todo esto est el respeto del gobierno hacia las reglas del juego que el CCyCI ha impuesto desde la dictadura militar a esta parte, pasando por el gobierno Menem-Cavallo, que de conjunto han dejado tambin un cepo ecnomico y legal muy condicionante.

Otra de las cuestiones es la ideologa instalada acerca de que los ciudadanos argentinos tenemos un derecho irrestricto a adquirir la cantidad de dlares que deseemos en el mercado oficial, el mercado legal y que cualquier restriccin que imponga el gobierno en este sentido, es un violentamiento de los derechos demcraticos de los ciudadanos argentinos.

Hasta hace un ao atrs las reservas del Banco Central eran de 40.000.000.000 de dlares. Teniendo en cuenta que la poblacin argentina es de 40.000.000, haciendo la divisin correspondiente, corresponde a cada argentino la cantidad deu$s 1.000! Y si slo 4.000.000 quisiera comprar dlares (obviando una reflexin acerca de que esto sucede si hay mucha pobreza y desigualdad en el ingreso) le correspondera a cada uno u$s 10.000, que tambin es mucho menos de lo que demandan gran cantidad de turistas, y infinitamente inferior a la fuga de divisas que realizan los grandes capitales. De manera que el tan declamado derecho democrtico irrestricto a la compra de dlares tiene un lmite objetivo: la cantidad de dlares disponibles es limitada, muy limitada en el caso de que todos los ciudadanos quieran adquirirlos.

Otra cuestin que la poblacin no tiene en cuenta, y que en gran medida se desconoce, es que las divisas son la nica moneda con la cual se pueden adquirir bienes fuera de las fronteras del pas. Las reservas del Banco Central son las nicos dlares con los cuales la poblacin puede adquirir lo que se necesita en el exterior, sean medicamentos, aparatos mdicos como tomgrafos, etc., pasando por bienes de capital e insumos para la industria, y llegando a bienes suntuarios como autos de alta gamma, por ejemplo. Es evidente que aunque las reservas fueran mucho mayores, an as tendran una escasez relativa que obligara a administrar esas divisas, a ejercer algn tipo de control de cambios.

Si estas cuestiones fueran cabalmente conocidas y comprendidas por el conjunto de la poblacin, sera mayor la posibilidad de exigir el adecuado ingreso y liquidacin de la totalidad de las divisas que se generan en el pas, y una administracin sensata y racional de las divisas que se utilizan para pagos fuera del pas.

No existe un problemanatural de restriccin externa. En la Argentina se genera una cantidad de divisas holgadamente suficiente para cubrir todas las necesidades de la poblacin, como bienes de capital e insumos industriales, medicamentos y aparatos mdicos y turismo, entre muchos otros. La Argentina no es un pas que tenga una escasez de divisas estructural. La cantidad de divisas genuinas que tiene un pas es la diferencia entre lo que exporta y lo que importa, o sea, entre lo que vende y lo que compra en el exterior. Hay pases que producen poco o nada exportable, y por reducidas que sean sus necesidades de importacin, en esos casos la crisis crnica de falta de divisas es inevitable. No es el caso de Argentina. El problema aqu es que las exportaciones estn en manos de empresas privadas, las importaciones tambin, e ingresan menos divisas que las que obtienen (subfacturacin de exportaciones), o egresan ms divisas de las que necesitan (sobrefacturacin de importaciones), entre otras muchas maniobras de las empresas privadas que exportan e importan. Cabe aclarar que en el caso de la subfacturacin simplemente el comprador extranjero deposita la diferencia entre el valor real y el valor efectivamente denunciado en la documentacin de exportacin de los exportadores en la cuenta corriente bancaria de estos en el extranjero, hecho esto en la ms absoluta legalidad y a plena luz del da, por simples empleados bancarios que cumplen las directivas rutinarias para este tipo de operaciones. En el caso de la sobrefacturacin la operatoria bancaria es similar pero inversa. Los dlares que salen para pagarle la importacin al exportador del exterior, en su mayor parte son depositados por este en la cuenta corriente extranjera del importador. Si el comercio exterior fuera estatizado, las posibilidades de control seran infinitamente mayores.

Estos no son, por otra parte, los nicos mecanismos de elusin de ingreso de divisas, o de fuga de divisas [4] , aclarando adems, que con distintas operatorias normalmente se realizan a travs de la red bancaria o sea, son formalmente legales, y efectuadas a plena luz del da.

La falsa conciencia relacionada con el dlar y el respeto del gobierno a las reglas de juego capitalistas actuales, instaladas desde la dictadura militar, llegaron en su momento al extremo que an durante los primeros meses de Marc del Pont al frente del Banco Central, la venta de dlares al pblico por parte de los bancos, que en ltima instancia se pagaban con las reservas del Banco Central, era absolutamente libre e irrestricta. Todo ciudadano o empresa poda comprar una cantidad de dlares ilimitada. Recin con las primeras restricciones se limit la posibilidad de comprar a toda persona individual o jurdica hasta el monto de 2.000.000 de dlares mensuales. Hoy en da esa limitacin parece, por el contrario, una autorizacin desmesurada para comprar dlares, pero estaba en la lnea de que el gobierno kirchnerista hasta este momento haba permitido la ms libre y absoluta compra de dlares en los bancos sin ninguna necesidad de justificar el destino de la compra. Es un claro ejemplo del respeto del kirchnerismo por la libertad irrestricta, incondicional, en cualquier circunstancia, al acceso a los dlares, necesidad difundida permanentemente por el CCyCI desde hace muchos aos, y recepcionada y reflejada por gran parte de la clase media como parte de su ideologa.

Es necesario adecuar esta concepcin a las necesidades reales de administracin racional de las divisas y focalizar la responsabilidad de su escasez en sus verdaderos responsables, las empresas exportadoras e importadoras privadas [5] que se apropian de ellos y eluden y fugan divisas permanentemente, transformando en escasez lo que naturalmente en Argentina sera una abundancia de divisas suficiente para el funcionamiento de la economa.

Es necesario que la poblacin tome verdadera conciencia de todo esto, y sera deseable que el gobierno contribuyera a crearla, para que pudiera existir una relacin de fuerzas suficiente para tomar las medidas realmente efectivas que son la estatizacin del comercio exterior y de los bancos. Es poco probable que el gobierno est dispuesto a tomar estas medidas an en el caso de que contara con la relacin de fuerzas favorable, pero es absolutamente necesario tomarlas para optimizar lo ms posible la tenencia de divisas, dentro de las limitadas posibilidades que ofrece el capitalismo para hacerlo.

Todas las fuerzas genuinamente progresistas y de izquierda son las que tienen a su cargo la tarea de ayudar a la elevacin de la conciencia de la poblacin, en particular de la clase obrera, para luchar por la estatizacin del comercio exterior y los bancos.

Notas:

[1] Ver, por ejemplo, Siete multinacionales concentran ms del 80% de la exportacin de soja, por Nicols Furfaro, https://www.google.com.ar/?gws_rd=cr&ei=iCYnUr-KOqrCigLxpYGADg

[2] Sobre la brecha cambiaria en Venezuela ver, por ejemplo: Fuga de capitales (Venezuela y A.L.), fraudes, devaluacin y Estatizacin del comercio exterior, Manuel Sutherland, http://rebelion.org/docs/178396.pdf .

Gran parte de los enormes ingresos por exportaciones petroleras se han exportado. Nuestra burguesa local se ha dado a la tarea (con gran xito) de fugar del pas las divisas que pudieran ser invertidas en infraestructura y produccin industrial. La burguesa ha privatizado (con gran eficiencia) buena parte de la renta petrolera.  

la fuga de capitales en el perodo 2003-2013 bajo estricto control de cambio es ilcita. Afirmamos que es un fraude porque en Venezuela los mecanismos de venta de divisas a la clase capitalista se hacen (en un 90%) en estricta correlacin a las solicitudes de importacin. No hay otros mecanismos importantes de trasferencia de divisas. Por ende, el capitalista que protagoniza este drenaje de capital, lo hace a costa de realizar solicitudes de importacin por 100 dlares de una mercanca X, luego recibe del gobierno los dlares por diversas vas (CADIVI, SITME, SICAD etc.) y ste se cuadra con el proveedor para importar mucho menos de esos 100 dlares, digamos 10 $, le da 10 $ al proveedor de regalo y EEUU los restantes 80 $ para ahorrarlos en el extranjero, incorporarlos al mercado paralelo y un largo etc. De esa forma es como se engordan las cuentas en el extranjero de la clase capitalista y de ah es donde surge el llamado mercado paralelo. Podemos afirmar con toda seguridad, que el 98% de los dlares del mercado paralelo, fueron dlares entregados a precios preferenciales por el Estado  

[3] Hasta ahora la devaluacin gradual del gobierno no est dando resultados, la brecha se sigue ampliando. Habr que ver qu sucede en adelante. Es fundamental para que los planes del gobierno tengan aunque sea un xito temporal, que las inversiones y prstamos que estn gestionando lleguen pronto y crezcan las reservas. En estas circunstancias el factor tiempo juega un rol fundamental.

[4] Fuga de divisas es cuando ingresan y pasan a formar parte de las reservas del Banco Central, y despus vuelven a salir. Elusin se refiere a eludir el ingreso de divisas, los exportadores subfacturan exportaciones y no ingresan un porcentaje importante de las divisas que obtienen en el exterior, y los importadores sobrefacturan y tambin un porcentaje importante de las divisas quedan en el exterior.

[5] Tambin fugan divisas el resto de las empresas, sobre todo las grandes, por distintos mecanismos, normalmente a travs de la red bancaria, en pocas de libre compra de dlares lo hacen por simple transferencia bancaria, procedimiento que tambin se utiliza an con control de cambios, aprovechando las debilidades de ese control.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter