Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2014

The Sun Also Rises*, resistencia al militarismo en Japn

John Feffer
FPIF

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Pas a travs de la enorme tori, la puerta tradicional frente a los santuarios Shinto. En el patio, sacerdotes Shintos vestidos de blanco caminaban silenciosamente de ac para all. Una bandada de palomas blancas, especialmente criadas en el lugar, picoteaba el suelo y luego volaban animadas por un fotgrafo. Visit el jardn de paseo y el ring de sumo. Examin las ema, las pequeas placas de madera que los creyentes colgaban en el santuario para enviar sus deseos a los kami, o espritus.

Hace ms de una dcada, estaba gozando mi visita al Santuario Yasukuni, un tranquilo oasis en el ajetreado Tokio, cuando mi atencin fue repentinamente atrada por varios objetos grandes depositados en el suelo fuera del museo dentro del complejo del santuario. Uno de los objetos era un kaiten. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejrcito japons desarroll el torpedo tripulado para misiones suicidas. Fue un signo aciago. Dentro del museo, el Yushukan, los conservadores presentaban una versin depurada de la conducta de Japn en tiempos de guerra que celebraba el sacrificio e ignoraba los elementos menos inofensivos. No se hablaba de atrocidades como la masacre de Nanking o el reclutamiento forzoso de mujeres como esclavas sexuales o la experimentacin con armas qumicas. Por cierto, en una mesa con libros en la planta baja, ech un vistazo a los ttulos de varias publicaciones que desmentan esos mitos.

El Yushukan ha generado su parte de controversia. Pero el Santuario Yasukuni ha atrado mucho ms crticas por los 14 criminales de guerra Clase A cuyos espritus son venerados all, incluyendo el lder de tiempos de guerra, Hideki Tojo.

Lo ms controvertido de todo y lo que lanza peridicamente Yasukuni a los titulares son las visitas al santuario por primeros ministros japoneses. Semejantes visitas ofenden profundamente a los vecinos de Japn, China y Corea, porque implican un enfoque impenitente ante la historia. En 2008, el entonces primer ministro Yasuo Fukuda rompi con la tradicin al no realizar la acostumbrada visita en agosto en el aniversario de la rendicin de Japn en la Segunda Guerra Mundial. La nacin infligi gran dao y dolor a muchos pases, especialmente a gente en pases asiticos, dijo entonces Fukuda. Aqu expreso, en nombre de la nacin, profundo remordimiento y humildes condolencias a todos los que fueron vctimas.

El actual primer ministro de Japn, sin embargo no es amigo de disculpas. Shinzo Abe es un nacionalista de derecha que quiere resucitar Japn como una potencia militar normal. Ha sido rudo en su retrica y sus acciones. A fines de diciembre, su gobierno anunci un importante aumento en los gastos militares de 5% en los prximos cinco aos, lo que incluir la compra de 28 F-35 estadounidenses y dos destructores con equipos Aegis. Bajo Abe Japn ha insistido ms agresivamente en su soberana sobre las islas Senkaku/Diaoyu que tambin son reivindicadas por China, prometiendo usar la fuerza contra patrullas chinas y rechazando cualquier compromiso sobre el estatus de las islas. En el frente interior, su gobierno ha impuesto revisiones de los libros de texto que ofrecen el mismo tratamiento depurado de la historia japonesa que se muestra en Yushukan.

Por si alguien tuviera dudas sobre sus intenciones, Abe hizo su propia visita de alto perfil al Santuario Yasukuni el 26 de diciembre, la primera visita en siete aos que un primer ministro japons hiciera en siete aos. Incluso si se considera la orientacin poltica de Abe, fue un tiempo poco usual para realizar una visita semejante. No hay una eleccin pendiente. No enfrenta ningn desafo de los conservadores de la lnea dura de su partido. Y el 26 de diciembre no representa ningn aniversario significativo en la historia japonesa.

El verdadero motivo para la visita de Abe, que provoc indignacin predecible en Corea y China, fue que pens que se poda salir con la suya. Los vecinos de Japn, despus de todo, han emprendido sus propias provocaciones. El mes antes, China haba declarado unilateralmente su Zona de Identificacin de Defensa Area. Corea del Sur, bajo el presidente Park Geun-hye, ha reforzado sus propias demandas sobre las islas Dokdo/Takeshima tambin reivindicadas por Japn, enviando un nuevo barco de guardacostas a patrullar las aguas en esa rea.

La visita a Yasukuni fue una seal de que Abe no considerara realmente los sentimientos de los aliados de Japn o de sus adversarios al desarrollar su propia poltica exterior. Durante las ltimas dos dcadas, con considerable aliento de Washington, la elite japonesa de poltica exterior y militar ha estado gradualmente haciendo caso omiso a las restricciones impuestas por la constitucin de paz. Abe sabe que hay muchos obstculos para deshacerse del famoso Artculo 9 de la constitucin (por el cual Japn renuncia a la guerra como medio para solucionar disputas). Es mucho ms fcil acabar con la constitucin, como lo han hecho sus predecesores eliminando una prohibicin tras la otra contra exportaciones de armas, contra la participacin en el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, contra la militarizacin del espacio, etc.

La visita es tambin una seal para el pblico japons de que el gobierno de Abe est dispuesto a jugar duro en el frente interno. El reciente acuerdo para avanzar con la restructuracin de la base en Okinawa es un ejemplo. Washington y Tokio han estado tratando durante ms de 15 aos de encontrar una manera de cerrar la envejecida base de la Fuerza Area de los Marines en Futenma y construir una instalacin de reemplazo en algn otro sitio en la isla. Durante aos, los residentes de Henoko, el objetivo de los planes de reubicacin de la base, se han opuesto, con el apoyo de su alcalde. Hasta hace poco, tambin tenan de su parte al gobernador de Okinawa.

Pero a fines de diciembre, el gobernador Hirokazu Nakaima cedi. La presin de Tokio ms 300.000 millones de yen por ao durante los prximos ocho aos para la economa de Okinawa lo hicieron romper su promesa electoral de oponerse a la reubicacin de la base en Okinawa. Washington salud el acuerdo como la solucin final del problema.

Pero Washington no debiera comenzar a cantar victoria todava. En elecciones del prximo domingo, el actual alcalde de Nago, que tiene jurisdiccin sobre Henoko, se presenta para un segundo perodo de cuatro aos. Susumu Inamine ha prometido continuar su oposicin a la base. Aparte de este desafo poltico, grupos de ciudadanos siguen entablando demandas para bloquear la construccin de la base por el dao medioambiental que causara. Y a pesar de los incentivos monetarios prometidos por Tokio, la vasta mayora de los habitantes de Okinawa siguen rechazando el plan.

Todo esto deja el giro hacia el Pacfico en el limbo. Se planea que la mitad de los marines de Futenma sean llevados a Guam, Hawi y Australia, Pero es la insistencia de mantener un gran contingente de marines en Okinawa una obsesin provinciana del Cuerpo de Marines de EE.UU. que se ha convertido en una demanda inamovible de EE.UU. lo que ha estado al centro de la disputa. No importa que la Fuerza Area ya tenga una inmensa base en Okinawa que provee a EE.UU. todo el poder areo que necesita. No importa que suficientes marines estn estacionados en la regin para responder a cualquier contingencia. Los servicios son siempre renuentes a renunciar a cualquier cosa por temor a perder an ms una vez que empiecen a apretar el cinturn.

Es un momento crtico para apoyar los esfuerzos japoneses por oponerse a la remodelacin nacionalista de su pas. Y es un momento crtico para apoyar a los valerosos habitantes de Okinawa que han resistido a no solo uno sino a dos Goliat en su lucha por la autodeterminacin. El gobierno japons ha aprendido a decir no. Ahora nos corresponde apoyar a los japoneses que dicen no a su gobierno.

* The Sun Also Rises (Fiesta, tambin sale el sol, en espaol) es una novela de Ernest Hemingway (18991961). Escrita en 1926, est considerada la primera obra de importancia del autor. En ella describe la historia de una serie de personajes pertenecientes a la llamada Generacin perdida del perodo de entreguerras en una serie de viajes a Francia y Espaa.

John Feffer es codirector de Foreign Policy In Focus en el Institute for Policy Studies.

Fuente: http://fpif.org/sun-also-rises-resisting-militarism-japan/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter