Portada :: Feminismos :: Feminismos
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2014

Las mujeres, sin tierra, alimentan al mundo

M ngeles Fernndez
Pikara Magazine


La soberana alimentaria, el derecho de los pueblos a decidir el propio sistema de alimentacin y produccin, emerge desde el cuidado ancestral de las mujeres por las semillas. Sin acceso al crdito o a la titularidad de los terrenos, alimentan al 70 por ciento de la poblacin del Sur, mientras las transnacionales luchan por controlar el negocio.

Tembiu rape es el programa de la televisin guaran que muestra los caminos de la cocina paraguaya. Conduce a la audiencia hacia unas formas de alimentacin tradicionales cada vez ms olvidadas. Enclavado en el corazn de Amrica del Sur, entre potencias como Argentina y Brasil que han controlado su economa y por ende su produccin y su alimentacin, a travs de la soja y la ganadera, Paraguay es un claro ejemplo de cmo el modelo productivo puede transformar el paradigma econmico, ideolgico y social de un Estado.

Las estadsticas muestran que apenas el 2 por ciento de la tierra est en manos de campesinos, campesinas y comunidades indgenas. El resto est controlado por empresas del agronegocio o por grandes terratenientes que se dedican a la produccin ganadera y de soja, o a algn tipo de grano que se rige bajo el mismo modelo: produccin a gran escala, con semilla transgnica, con introduccin de tecnologa mecnica y uso intensivo de agrotxicos. Todo ello trae aparejado la deforestacin masiva de grandes extensiones de terreno, deterioro del medio ambiente, del suelo, desplazamiento forzoso de las comunidades. Y las que llevan la peor parte son las mujeres, resume, como si fuera sencillo, la presentadora de Tembi Rape e integrante de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indgenas (Conamuri), Perla lvarez.

Teko karu s. As se dice en guaran, lengua oficial de Paraguay hablada mayoritariamente en las zonas rurales, soberana alimentaria, un concepto transversal en Tembiu rape, que reivindica el papel de las campesinas y campesinos locales en la alimentacin. El tema est politizado y las decisiones se toman en el mbito del Estado, a pesar de que que es una cuestin cotidiana para las mujeres, que siempre han sido las encargadas de la alimentacin, aade lvarez.

La nocin de soberana alimentaria fue introducida por La Va Campesina, un movimiento social que enhebra las luchas sociales del campesinado de gran cantidad de pases. Nos une el rechazo a las condiciones econmicas y polticas que destruyen nuestras formas de sustento, nuestras comunidades, nuestras culturas y nuestro ambiente natural. Estamos llamados a crear una economa rural basada en el respeto a nosotros mismos y a la tierra, sobre la base de la soberana alimentaria, y de un comercio justo, expusieron en 1996 en Mxico, durante su segunda conferencia internacional, cuando se habl por primera vez de este concepto.

La soberana alimentaria, explican, es el derecho de los pueblos a los alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecolgica. Es el derecho a decidir el propio sistema de alimentacin y produccin. Es colocar a quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de los sistemas y de las polticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Y las mujeres son los ejes esenciales cuando se habla de alimentacin y de produccin de alimentos. Histricamente han sido quienes han protegido las semillas nativas, el principio de la vida,, explica de manera didctica y pausada Wendy Cruz, de La Va Campesina de Honduras.

El argumento lo comparte Naciones Unidas, en boca de la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuta: Las mujeres, incluidas las indgenas, frecuentemente han custodiado la gestin y el uso sustentable de los recursos naturales y la preservacin y conservacin de los cultivos tradicionales y la biodiversidad para las generaciones actuales y futuras.

Los datos de la desigualdad


Incluso los organismos multilaterales que apuestan por la seguridad alimentaria frente a la soberana reconocen el papel de las mujeres en la alimentacin, as como su discriminacin y su desigualdad de oportunidades en el mundo agrario. Si las mujeres de las zonas rurales tuvieran el mismo acceso a la tierra, a la tecnologa, a los servicios financieros, a la educacin y a los mercados que los hombres, la produccin agrcola podra aumentar y el nmero de personas que padecen hambre se podra reducir entre 100 y 150 millones, recoge el informe de la FAO El estado mundial de la agricultura y la alimentacin, en su edicin 2010-11. Segn la misma fuente, las mujeres de todo el mundo tienen menos acceso a la tierra que los hombres: los datos de los pases calificados en desarrollo indican que entre el 3 y el 20 por ciento de las personas propietarias de tierras son mujeres, mientras que en algunas zonas el porcentaje no llegan ni al uno por ciento. La tierra y el territorio son un derecho humano del que pueden nacer las fuentes de desarrollo del pueblo. Quien no tiene tierra no tiene patria. Es el principal recurso de produccin en el mundo, apunta Wendy Cruz.

No poseen la propiedad de la tierra, pero s son las mujeres quienes la trabajan mayoritariamente. En el Sur, la FAO reconoce que el 70 por ciento de la produccin alimenticia es aportada por las mujeres. Un dato que se convierte en escalofriante si se tiene en cuenta que son ms del 60 por ciento de ellas las que sufren hambre en el mundo. Sin olvidar que en algunos pases la tradicin dicta que coman las ltimas o que durante una crisis son generalmente las primeras en sacrificar su consumo de alimentos con el fin de proteger la alimentacin de sus familias.

Las mujeres tampoco tienen acceso al crdito agrcola, donde el porcentaje que las arropa no llega al 10 por ciento. Ellas cultivan y producen, mientras que las transacciones econmicas estn en manos masculinas. Tambin la toma de decisiones.

La situacin por pases presenta matices, pero siempre con tonos de desigualdad y discriminacin. En Honduras hay dos millones de mujeres campesinas: 1,3 viven en pobreza y un 86 por ciento no tiene acceso a tierra. Estn violentando el derecho de las mujeres a tener una vida digna, a seguir aportando al desarrollo y a garantizar la alimentacin del pueblo, subraya Wendy Cruz. Cuidamos gallinas, plantas, personas todo ese trabajo est invisibilizado y no remunerado, aade.

Jaguerujey ane ret rembi’u reko o lo que es lo mismo: Recupera la cultura alimentaria de nuestro pas. La activista Perla lvarez retrata a Paraguay, un pas en el que el agronegocio y los transgnicos son el motor de la economa y donde slo el 1,6 por ciento de los propietarios se reparten el 80 por ciento de la tierra agrcola y ganadera, segn datos de Intermn Oxfam. Las mujeres indgenas son las que llevan adelante la resistencia para mantener el territorio porque muchos de los lderes son comprados por los ganaderos o por los sojeros. Ellos alquilan la tierra pero las que llevan la peor parte son las mujeres, quienes saben qu valor y qu importancia tienen los territorios para la alimentacin, pero tambin para la cultura, para la comunidad y para mantenerse como pueblo. En un contexto en que la produccin de alimentos est cada vez en menos manos, es objeto de especulacin econmica y no entiende de mandiles ni de alios, la voz de las mujeres es imprescindible porque la soberana alimentaria es anticapitalista y antipatriarcal, sostiene Leticia Urretabizkaia, coautora del libro Las mujeres baserritarras: anlisis y perspectivas de futuro desde la Soberana Alimentaria, junto con Isabel de Gonzalo. El asunto de la alimentacin muchas veces ha pretendido ser un tema de decisiones masculinas, tanto en las familias como en las organizaciones, porque quienes van a negociar con el Gobierno suelen ser los hombres, aade por su parte Perla lvarez.

Desde hace aos, la tierra, y sus productos, son objeto de deseo de las grandes transnacionales y de los mercados financieros. El capitalista neoliberal, siguiendo su lgica de acumulacin, explotacin y depredacin, ha colocado la produccin de alimentos en manos del mercado internacional, alejndola cada vez ms de las necesidades e intereses de las personas y de prcticas sustentables de produccin, explica la tcnica de Cooperacin del eje de Gnero y Feminismo de Mundubat, Isabel de Gonzalo.

Los grupos de consumo como reto

Recuperamos tembiu apoukapy kuera. Recuperamos recetas. Perla lvarez trata de mostrar las maneras tradicionales de la alimentacin, explicar la importancia del consumo como un elemento emancipador. Somos lo que comemos. Tambin cmo lo comemos. Lo hace en Paraguay, dnde el 25,5 por ciento de la poblacin est malnutrida, mientras que los sectores de la agricultura y ganadera suponen el 28 por ciento del PIB.

El consumo tambin es un acto poltico ntimamente ligado a la soberana alimentaria. En una sociedad en la que la identidad est cada vez ms unida a los conceptos de compra y de gasto la transformacin social no debe obviar esta parcela de la vida. Avanzar hacia la soberana alimentaria es tambin hacerlo hacia los circuitos cortos de alimentacin o grupos de consumo, otra forma de llevar a la prctica la mxima de la economa feminista de poner la vida en el centro, en palabras de la activista del grupo de decrecimiento Desazkundea Kristina Sez.

El camino de los circuitos cortos de comercializacin an es largo. Actualmente nos encontramos en la fase en que los grupos de consumo se estn dando cuenta y empezando a reconocer la ausencia de la perspectiva de gnero, apunta Urretabizkaia, quien trabaja en el diagnstico para una cooperativa de produccin y consumo de productos lcteos. Son muchos los colectivos que trabajan al respecto.

Nekasare es un grupo de consumo que naci en 2005 del sindicato ENHE-Bizkaia. Por aquel entonces la crisis econmica era una pesadilla impensable y el porcentaje de mujeres rondaba el 70 por ciento de las personas productoras adscritas. La situacin cambi totalmente con el aumento del desempleo: Cuando la pareja se queda sin trabajo en la industria y la agricultura es la principal actividad econmica se produce un absoluto desplazamiento de las mujeres, explica Isa lvarez, tcnica de ENHE-Bizkaia y coordinadora de la red Nekasare. Hubo un cambio de roles y gran parte de las mujeres cedieron su espacio en lo pblico a sus parejas. Hoy, de 80 personas productoras, slo 35 son mujeres.

Cuando la agricultura se convierte en el principal sustento econmico ante la falta de otros ingresos, las mujeres son desplazadas, al menos del mbito pblico. En el Norte y el Sur la invisibilizacin del trabajo de las mujeres en el campo es notoria, aunque sobre ellas recaiga la responsabilidad de alimentar al mundo, sin tierras, sin maquinaria y sin crdito. Si hablamos de alimentacin hablamos de la vida, finaliza Perla lvarez. Y de las mujeres. Ha mbae hembireko kuera.

M ngeles Fernndez. Periodista. Aprendiz. Caminante.
Web: www.desplazados.org

Fuente: http://www.pikaramagazine.com/2014/01/las-mujeres-sin-tierra-alimentan-al-mundo/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter