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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2014

Desbrozando Ideas V
La guerra no es como la pintan ellos

Timolen Jimnez
http://www.farc-ep.co/


Es abrumadora la cantidad de informacin divulgada por los medios en torno a los golpes que las fuerzas militares colombianas, guiadas por los asesores norteamericanos, propinan continuamente a distintas unidades guerrilleras, particularmente a las FARC, en desarrollo del conflicto armado interno. El Presidente Santos se ha dado a la tarea de notificar l mismo, con inocultable satisfaccin personal, los xitos de sus tropas, advirtiendo cada vez que la ofensiva decretada no va a detenerse, sino que antes bien, ser profundizada y extendida, descartando por completo cualquier posibilidad de un cese el fuego bilateral, al que considera altamente inconveniente.

Se hace evidente as la intencin gubernamental de presentar a la opinin nacional y mundial una guerrilla asediada y derrotada, a la que con todo derecho se cobrar en la Mesa su incapacidad militar y poltica, negando de plano sus aspiraciones e imponiendo las condiciones de rendicin ampliamente promocionadas desde el anuncio mismo de las conversaciones. En parte para taparle la boca a Uribe y su squito, y en parte para aliviar las inquietudes de los sectores propietarios de la tierra, la industria y las finanzas, as como a las transnacionales inversionistas frente al proceso de La Habana, Humberto de La Calle recin volvi a reiterar esa posicin del gobierno nacional.

El Estado colombiano impone unas condiciones salvajes en la confrontacin, absolutamente desproporcionadas con relacin a las capacidades de su adversario, visibles ante todo el mundo, pero hbilmente presentadas como desarrollos normales de una guerra contra organizaciones capaces de cualquier cosa. La asimetra de fuerzas no pone de presente la fortaleza del Estado o su legitimidad, sino su enorme debilidad poltica y su falta de argumentos morales. Es increble que cuando publicitan un nmero cada vez ms reducido de guerrilleros desmoralizados a vencer, estn predicando y aplicando el incremento de sus tropas y recursos de todo orden a fin de lograr reducirlos. Tras los arrasadores bombardeos se oculta un angustioso desespero.

Es que la guerra real, no la de los boletines para la prensa y la televisin, no se est librando del modo como la pintan ellos. Hay que poner de presente que el ministerio de defensa ha asumido la posicin de callar y ocultar los golpes propinados por la insurgencia a su aparato de muerte y terror. Los helicpteros, por ejemplo, se estn cayendo por obra de accidentes y casualidades, cuando no se puede ocultar su cada, o sencillamente jams son alcanzados por el fuego guerrillero. El pasado 22 de diciembre, en el rea rural de Briceo, Antioquia, fue destruido por completo uno de ellos cuando se aprestaba a desembarcar tropas en operaciones ofensivas contra unidades del Bloque Ivn Ros.

Pese a que la respuesta defensiva tuvo lugar en el curso del cese el fuego unilateral, el Ejrcito, por temor a la divulgacin del fracaso, se abstuvo de denunciar el hecho como una violacin a la palabra empeada por las FARC-EP, uno de sus recursos habituales de difamacin. Igual podra decirse del aparato derribado el 9 de enero por unidades conjuntas de las FARC y el ELN en el rea rural del municipio de Anor, que el alto mando militar prefiri atribuir a cualquier otra causa para evitar que se conociera el desplome de su plan de desembarcos de tropas a distancia. Cada da es ms claro que la apelacin al recurso de los bombardeos masivos no obedece a otra causa que a la incapacidad del Ejrcito Nacional para golpear sobre el terreno a la insurgencia.

Evidencia de ello fue la explosin de un minado el 24 de diciembre, en el que cay buena parte de los comandos que pretendan avanzar en secreto contra unidades de las FARC en el mismo municipio, hecho que oblig al mando de la Operacin a ordenar que se recogieran en helicpteros todos los comandos de tropas especiales que buscaban sorprender a la guerrilla en Anor, Briceo, Campamento y Taraz. Tampoco es vlido, como lo hace con pretensin el Presidente Santos, considerar que con los ataques areos como el realizado contra unidades farianas en zona rural de Murind el pasado 15 de diciembre, donde a las tres de la madrugada fueron descargadas 24 bombas, con saldo de un guerrillero muerto, se est propinando la estocada final a las FARC.

Ni siquiera cuando el saldo final ha resultado ms trgico, como en Puerto Rondn el pasado 18 de enero, puede decirse que las naves o las tropas de asalto se la cobran fcil frente a una guerrilla a punto de rendirse. En ese bombardeo del que fueron vctimas a la media noche, los guerrilleros del Dcimo Frente Guadalupe Salcedo Unda combatieron con sus fusiles desde tierra a la aviacin, logrando impactar tres aeronaves y alcanzando varios de sus ocupantes. Se sabe de un helicptero Bell con ocho disparos en su fuselaje que aterriz de emergencia en Rondn con un capitn herido en el estmago y un soldado afectado en un brazo. Otro lleg a Arauca con dos soldados contraguerrillas muertos. La pelea, como se ve, es peleando, resistiendo y avanzando.

Los militares contaron dentro de los cadveres el de Franklin, contra quien se dijo se haba realizado la operacin, pero su cuerpo no pudo ser encontrado ya que sobrevivi indemne. Como el de Edinson Romaa, de quien se asegur, incluso varios das despus, que haba perecido en el bombardeo que sufri su unidad en el Meta. Ese da, 4 de enero, acababa de retirarse del lugar el representante de Arroz PTC del Huila, quien en perfidia con el Ejrcito Nacional haba acudido a negociar el pago de la ley OO2. Es obvio que llevaba el dispositivo localizador. Pese a los 5 aviones Kafir que se presentaron lanzando bombas de llovizna y a los inmediatos desembarcos de tropa en helicpteros, los combates se prolongaron por cuatro horas hasta las ocho de la noche.

Se conoci de tres helicpteros averiados durante ellos, as como de seis militares muertos y otros ocho heridos, resultados negativos que desde luego jams se dan a conocer. Adems, considerando que la confrontacin no es puramente militar sino fundamentalmente poltica, la arremetida santista contra el movimiento popular, ampliamente denunciada durante los ltimos das, con decenas de muertos, amenazados y perseguidos, habla tambin de un pueblo que manifiesta su inconformidad y se organiza para la lucha. Mucho se dijo sobre el crecimiento de las FARC en los aos 90, pero poco se valor la oleada de crmenes oficiales impunes contra la UP y el movimiento social. Ahora parecen empeados en repetir lo sucedido en aquella trgica poca.

Quizs no vaya y les resulte una consecuencia semejante. La violencia oficial siempre generar la lucha, as que para alcanzar la paz es requisito esencial poner fin a ella. Slo as podr conseguirse terminar con el conflicto. Lo dems es perdido.

Montaas de Colombia, 23 de enero de 2014.

Fuente: http://farc-ep.co/?p=2769


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