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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2014

Colaboradores de Rebelin analizan la coyuntura (II)
Nuevas aportaciones al debate sobre la iniciativa Podemos

Varios Autores
Rebelin

Artculos de John Brown, Bernardo Prez Andreo, Miguel lvarez, Xon Hermida y Toni Piz


Podemos. Efectos, sin ilusiones

John Brown

De momento, una de las virtudes de Podemos es que est perturbando tanto a quienes solo creen en la representacin como a quienes la niegan y la consideran mera ilusin. Da la impresin de que el tinglado de la antigua farsa se tambalea, pero esa sacudida muestra que existen sus maderas, sus cortinas, sus muecos y decorados. Este pequeo seismo es buena seal, pues se est incidiendo en un punto que la concepcin idealista de la poltica se niega a reconocer: que la ilusin tiene siempre una base material, que la representacin, aun siendo un efecto imaginario, no deja de ser un efecto de causas materiales, una realidad con condiciones de existencia precisas y determinables.

Spinoza, Freud y Marx nos han enseado que la ideologa y sus representaciones no son meras fantasas que se puedan simplemente desechar, sino efectos de causas materiales, efectos que, al igual que toda realidad, producen a su vez nuevos efectos. Yo no veo el sol como una moneda de oro porque me equivoque al juzgar sobre su dimensin, sino porque la relacin entre el sol y mi cuerpo -ms concretamente mis ojos- es la que es y no otra. Solo una demostracin fsica me permitira saber cul es el dimetro real del sol y qu distancia me separa efectivamente de l. Incurro en una ilusin ptica, pero esa ilusin inmediata es fsicamente necesaria, pues la relacin que causa la ilusin, la que existe entre el sol y mi cuerpo es perfectamente real.

Lo mismo puede decirse del Estado y de la representacin, pues el modo en que los aparatos de Estado -que no son sino dispositivos compuestos de cuerpos- normalizan nuestra individualidad, doman nuestros cuerpos y nos inculcan los significantes que reproducen el orden existente es perfectamente anlogo al efecto fsico -de marcado- que produce el astro solar sobre mi cuerpo. As, en una sociedad de mercado, creer firmemente que las mercancas "valen", que yo soy "libre" de contratar, que, como ciudadano libre soy representado por el Estado y sus poderes y debo someterme a las distintas instituciones "legtimas" para que acten en mi nombre y me protejan de otros individuos potencialmente peligrosos -todos los dems, en la prctica- a los que solo me vincula la competencia en el mercado. Todo esto lo creo y acto en funcin de ello, en la medida en que un determinado orden social dominante -hoy, aqu, el capitalismo- se reproduce reproducindome a m mismo como sujeto, inscribiendo y reescribiendo en mi cuerpo los significantes que, en su combinacin como ideologa dominante, determinan mi obediencia. El poder no es otra cosa que esa relacin social que determina al sbdito a la obediencia. Es ciertamente una relacin, que puede revertirse, neutralizarse o desaparecer y que solo se efecta tendencialmente pues siempre encuentra alguna resistencia. Mientras sigue efectundose tendencialmente -contra las resistencias que limitan su eficacia- la relacin social dominante, el poder se reproduce, pero esto como toda realidad depende de condiciones concretas y complejas de existencia.

Lo interesante del experimento que la iniciativa Podemos ha puesto en marcha es que las dos almas del socialismo, la anarquista y la socialdemcrata/comunista revelan en sus reacciones de incomprensin su profunda comunin, su fe compartida en la existencia del Estado como realidad sustancial que hay que destruir u ocupar/tomar, sin pensar que ese poder que creemos tener ante nosotros es una relacin en la que participamos y que nos atraviesa o, mejor an, nos constituye como sujetos. Ciertamente es, como hemos visto, una relacin que produce efectos imaginarios/ideolgicos, pero como relacin es perfectamente real y se basa en el funcionamiento sobre nuestros cuerpos de aparatos rigurosamente materiales. Hay quien afirma desde una idea anarquista que el poder nos es ajeno y enemigo y que, como ajeno y enemigo, tenemos que destruirlo. El problema es que ese poder es inasible y, por mucho que se destruya a sus agentes y sus smbolos, seguir ah, como siguieron en su sitio los zares y los nobles en Rusia a pesar de los atentados de Zemlya i Volya. Ninguna relacin de la que formamos parte se destruye desde fuera. Por otra parte, quienes, como los socialdemcratas y los leninistas ms ingenuos creen posible "tomar el poder" no piensan ciertamente en destruirlo, pero al igual que los anarquistas, lo piensan como sustancia y no como relacin, como realidad trascendente y no inmanente a nuestros cuerpos, a nuestras vidas. El poder ni se toma ni se destruye. Solo la subversin interna del poder mediante la resistencia y la constitucin de nuevas relaciones materiales permite un cambio real. Este cambio real se basa en el juego de dos tiempos que no estn previamente articulados entre s, pues no corresponden al mismo orden de realidad. Hay un tiempo lento de los cuerpos y de sus relaciones y un tiempo de la ilusin, un tiempo propio de la relacin de poder y de sus efectos imaginarios: es el tiempo -que puede ser vertiginoso- de la caida de los imperios y de las revoluciones. Hay un tiempo lento del despliegue de la potencia social y otro tiempo discontinuo y marcado por cortes ( coupures dira Althusser...) que est asociado a las crisis de hegemona, a los puntos de equilibrio precario o a los estados que la fsica denomina "metaestables" en que un equilibrio puede cambiar inesperadamente por una causa insignificante. Es el tiempo rpido y casi fulminante de la coyuntura.

No es este el nico tiempo, pero es tambin un tiempo real y efectivo. Hay que saber jugar en ese terreno, aunque hay que hacerlo evitando entificar la representacin. No es fcil evitar esta entificacin, no es fcil darse cuenta de que el poder, el Estado, el mercado, el capitalismo, etc, no son entidades trascendentes ni extraterrestres, sino las relaciones en cuyo marco vivimos. Son, si no nuestras creaciones, nuestros productos. La ilusin de que hay algo ms que esa relacin es inevitable, es necesaria, tan necesaria como ver el sol como una moneda. Se puede actuar en este terreno, interviniendo en los mecanismos que reproducen la ilusin con aparatos propios. Actuando en este terreno es posible obtener resultados, pero nada est garantizado: tal vez una candidatura mediatizada y encabezada por un figurn tenga en un estado de saturacin como el actual efectos de desbordamiento democrtico imprevisibles, tal vez.

Esta aceleracin de los tiempos mediante el recurso a la representacin -en todos los sentidos de la palabra- e incluso al espectculo, ser, sin duda, un procedimiento impuro, insuficientemente kasher o hallal para ciertas concepciones del 15M cercanas al dogma de la Inmaculada y Pacfica Insurreccin, pero ni la historia ni la poltica funcionan mediante ningn tipo de pureza. Para deshacer el mal sueo de que una banda de cleptcratas desalmados nos estn gobernando, hay que actuar sobre la materia misma de la que estn hechos los sueos, los significantes que los constituyen como escena o relato. Podemos acta ya de mltiples maneras en este cambio de escenas o de relatos creando guiones que inciden en la potencia colectiva, que rescatan la democracia frente a un rgimen de partidos (partitocracia) heredado de la Transicin en el que se inscribieron sin remilgos las grandes formaciones de la izquierda, que deshacen la "evidencia" de que toda deuda debe pagarse. Hoy la victoria electoral inesperada de un nuevo actor de la izquierda puede tener efectos equivalentes a los del tiempo rpido de la poltica que, a principios del XX, poda representar la huelga general para los anarquistas o para Rosa Luxemburgo (cf. Amrica Latina). Podemos, significa, "podemos ser lo imprevisible", lo que Lucrecio llamaba el clinamen, esa nfima desviacin enteramente incalculable de algunos tomos respecto de su curso regular que da lugar al encuentro de los tomos entre s, a su choque y a su combinacin en cuerpos, que a suvez da lugar... al surgimiento de nuevos mundos.

La intervencin en el tiempo rpido de la representacin es, pues, indispensable, aunque sea para disipar, mediante un gobierno menos hostil y ms capaz de reconocer la correlacin de fuerzas en que se basa su poder, la ilusin de impotencia general y el fatalismo que reproduce el orden existente. Echar al mal gobierno del teatrillo de la representacin no es el comienzo ni el final de nada, sino un paso ms hacia la conquista de la democracia. De todas formas, detrs de estas ilusiones y de las bambalinas del poder representativo, sigue su curso el tiempo lento de la resistencia al orden capitalista y del desarrollo de la potencia social de los comunes, que algunos llamamos -por motivos no solo sentimentales y al margen de todo rgimen poltico que se haya apropiado este trmino- "comunismo".

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.be/


"Podemos": el fantasma de la impotencia

Bernardo Prez Andreo

All por octubre de 2012, hace casi un siglo, escriba en este espacio que el nuevo fantasma que recorra Europa era, no el del comunismo, sino el de la impotencia. Y deca entonces, hace casi un milenio, que la inoperancia ms burda y la desidia mortal se haban apropiado de nuestras conciencias, tornando imposible cualquier atisbo de respuesta ante el ataque ms brbaro cometido nunca contra los pueblos del occidente civilizado. Sin embargo, razonaba en el en pasado, haba algn indicio de que el paciente mantena las constantes vitales y que, con alguna terapia de shock quizs podramos recuperarlo. Creo que no iba mal encaminado. Hoy es probable que aquellos razonamientos antediluvianos puedan empezar a tomar realidad en la nica realidad real, no en la de aquellos que se dedican a predicar la jauja de todas las soluciones a los cuatro vientos. Como la crisis no ha terminado, ni nunca terminar, pues se trata de un vector estructural de la forma de vida sobre la Tierra, todava queda tiempo, quizs lo nico que nos queda antes del fin, para empezar a ver que s, que efectivamente podemos, siempre que queramos, como tan finamente aade Alba Rico a la iniciativa liderada por Pablo Iglesias Turrin.

No es por aquello de "ya lo deca yo", pero es que ya lo deca yo; estamos necesitados de una nueva conciencia que nos permita creer, s creer, que podemos cambiar las cosas, que lo que vivimos es fruto de una estructura en la que participamos y que solo con nuestro consentimiento, tcito o no, se puede llevar a cabo. Que los poderosos lo sean no es fruto de una fatalidad histrica, tampoco de una circunstancia meteorolgica; los poderosos han sido constituidos como tales gracias al consentimiento de los gobernados, de los expoliados, de los sometidos, de los exclaustrados de sus conciencias. Los poderosos lo son porque muchos han dejado que les arrebaten su poder. Los poderosos son empoderados. Solo hay poderosos porque se lo consentimos, por una pura y simple dejacin de funciones de la dignidad humana. En puridad matemtica, nosotros somos ms y somos mejores, pero ellos han conseguido que creamos que ellos son los mejores, los buenos, los que todo lo merecen. Nosotros les hemos puesto ah y nosotros los quitaremos de ah, es nuestra obligacin.

As lo pens entonces y por eso edit junto con Pedro Amors De la indignacin a la rebelda. Reconstruyendo las propuestas de salida, Irreverentes, Madrid 2013. Es una obra que cuenta con 18 artculos de otros tantos pensadores de estos momentos, gentes que han visto el problema y que identifican algunas maneras de hacer despertar, de ayudar a parir la verdad que fluye en nosotros, pero que no encuentra el cauce adecuado para llegar hasta las estructuras neuronales donde se fraguan las ideas que mueven el mundo. Desde Galeano a Taibo, pasando por Alba Rico, Anguita, Fernndez-Savater, Critchley, Beauvois, Zizek o Majfud, hacen su propuesta de comprensin de lo que vivimos y de sus posibles salidas. Estos y otros ms que no he citado, participamos en un volumen colectivo que quera generar los espacios de pensamiento que nos permitan sentir que, efectivamente, podemos, si queremos. Y entonces lleg la propuesta.

Liderados por el profesor de Ciencia Poltica de la Complutense, Pablo Iglesias, llega una plataforma de personas, de ciudadanos, de gentes dueas de sus conciencias que pretenden abrir una ventana para una oportunidad. Podemos no es una partido poltico, se postula como una herramienta, un nuevo discurso del mtodo para perplejos, una gua de almas descarriadas que nos permita volver a creer en nuestras posibilidades, sentir que el mundo es razonable, que la realidad puede ser amable, que nuestras vidas valen y mucho. Podemos pretende que la partitocracia deje paso a la democracia real en la que los ciudadanos decidimos quines y cmo nos representan, sin pasar por el cedazo de las cpulas corruptas de los aparatos orgnicos. Se trata, en suma, de recuperar la democracia, esa que los poderosos han secuestrado con nuestra anuencia y nuestro constante acato de las leyes aplicadas arbitrariamente. La democracia no es votar, pero en esta democracia hay que ganar las elecciones para cambiar las estructuras y eso es lo que pretende Podemos, ganar las elecciones con mtodos democrticos para modificar democrticamente la estructura poltica. La simple lectura de su manifiesto debera hacer que todo el mundo que se llama demcrata lo suscriba. No es nada ms que el simple sentido comn democrtico: poner los derechos por delante de los beneficios, primar el bien comn frente al lucro privado. Eso y nada ms que eso sera suficiente para que cualquier partido lo apoye, pero no lo harn porque es la muerte de los partidos tal y como los conocemos y el nacimiento de una verdadera ciudadana adulta, madura y responsable de su propia existencia.

Sin embargo, nada les he odo ni ledo sobre lo que es realmente urgente y necesario: acabar con el capitalismo, verdadero cncer de la humanidad. Quizs porque no quieren "asustar" a nadie, o perder demasiado tiempo en discusiones vacuas sobre el comunismo y sus crmenes, pero eso deberan decirlo claro, porque si nos organizamos no es para que los poderosos sigan sindolo, o para que los botines de turno mantengan sus fortunas en parasos monetarios. No, si nos organizamos es para acabar con todo eso y construir una realidad social donde todos los seres humanos podamos vivir con la dignidad propia de lo humano, sin tener que mendigar pan, casa o trabajo.

S que se definen como una "herramienta" y que por definicin una herramienta es algo ambiguo; un arma puede servir para matar o para proteger. Pero, tambin es cierto que lo importante de la herramienta es el brazo que la empua, la cabeza que la gua y el corazn que la impulsa y necesitamos que ese corazn sea valiente y esa cabeza despierta para contemplar el verdadero mal que nos aqueja. S, claro que podemos, pero como bien dice Alba Rico, queremos? No hay que engaarse, es muy difcil, pero no hacer nada es, directamente, el suicidio, moral y fsico.

Blog del autor: http://bernardoperezandreo.blogspot.com.es/


Mover ficha desde abajo. Apoyos crticos al Podemos de Pablo Iglesias

Miguel lvarez

No nos queda otra. Cmo no vamos a dar nuestro apoyo a esta candidatura? Lo ha dicho Santiago Alba Rico muy bien: puede que no nos sintamos cmodos dando nuestro apoyo al proyecto Podemos , pero hay que hacerlo. La degeneracin de nuestras condiciones de vida est desbocada, y la izquierda es incapaz de organizarse ms democrticamente y sin prisas. No tenemos Alternativas, y mucho menos construidas Desde Abajo. O s?

Refundarse entre escombros: ceremonia habitual de las izquierdas

Esta reflexin pretende contribuir al debate sobre la presentacin de Podemos, una herramienta poltica que por motivos que ahora veremos, muchos vamos a sentir como nuestra, si bien puede que no terminemos de identificarnos con ella. Entre otras razones, porque hasta el momento hemos podido aportar poco ms que dinero y un DNI. Se trata de compartir unas dudas razonables. Pero antes, es ineludible una breve lectura del contexto en que se pone en marcha este tren.

Hace siete meses Izquierda Anticapitalista lanz el proyecto de construccin de Alternativas Desde Abajo (AdA). Leyendo bien el zeitgeist poltico, IA supo imprimirle desde el principio un funcionamiento realmente abierto y asambleario. Esto lo diferenciaba de anteriores intentonas. Sin embargo, la ceremonia me record una ceremonia similar. Hace seis aos se fundaba en el mismo instituto en que naci AdA, y con idntico aforo, el Frente de Izquierdas de Madrid . El encuentro aglutin una docena de escisiones de la esclerotizada casa comn, ms un buen ramillete de desperdigados que acudamos por inters personal. Recibi, por cierto, el apoyo de Santiago Alba Rico, quien calific la propuesta de "enormemente necesaria".

Fue un momento esperanzador, surgido desde abajo. Las bases presionaron sobre las cpulas, y se roz una organizacin interescolstica que permitiera salir de la "sopa de siglas". Empezbamos adems a recoger los frutos de un verdadero debate interno . Surgi desde abajo , s. Pero cuando los partidillos tuertos vieron amenazado su reinato entre los ciegos, lo liquidaron desde arriba . Prefirieron retirarse a continuar la custodia del catecismo, antes que compartir el control del chiringuito con tanto heterodoxo. Ojal hayamos aprendido y no tropecemos en las mismas piedras. Decepciones como esta mandaron a valiossimos militantes a casa. Otros, sin ganas de mancillar la pureza de ninguna organizacin, nos refugiamos en esas otras congregaciones menos puras que generosamente llamamos los movimientos sociales.

De las plazas al congreso: saltar el abismo

Tres aos despus, fue el 15M. Una explosin de alegre rebelda, de rabia digna, de heterogeneidad y de una dulce ingenuidad omnipotente. Altermundialismo manchado de barrio. Los tomos sin molcula, lo menos puro de cada familia, volvimos a encontrarnos, pero esta vez rodeados de caras nuevas y sonrientes! La intelectual, el facha, la hippie, estalinistas impenitentes y troskos recalcitrantes, neoliberales con cresta, reformistas enardecidos, anarkoterkas, famosetes y aspirantes, y sobre todo gente sencilla, todas juntas en las plazas, respetndose y pidiendo turno para desahogarse o discutir ideas. Por fin tuvimos un debate rico y variado, quiz demasiado, mientras nuestra foto daba la vuelta al mundo. La confusin inicial sedimentaba en un comn denominador: democracia radical contra la dictadura financiera. Durante meses nos tuvimos que pellizcar cada sbado. Costaba creerlo.

Sin embargo, el Rgimen aprendi a cerrar sus orejas con ms fuerza que nunca, y sigui afilando el hacha de recortar derechos al ritmo de la banca. La rabia de las plazas se pre de tribunales ciudadanos, redes de apoyo, medios propios, centros sociales y mareas de colores. Micromundos en los que pueda vivir la resistencia. Fuimos poco a poco desalojados de las portadas e incluso de las plazas, pero hemos seguido llenando las calles de huelgas, escraches, batas blancas, bufandas verdes, heridos, detenidas y multas. Lo hacemos lo mejor que sabemos, pero no conseguimos evitar que la casta corrupta al mando de este caos pise a fondo el acelerador de la mquina de saquear, rumbo firme al subdesarrollo.

Ante esa impotencia, y ante tan firme rumbo, haca falta parir alternativas polticas. Est muy bien construir micromundos nuevos en los que vivir conspirando, pero para pasar al nivel macro urge asaltar la cabina de mando. Esto resulta cada vez ms evidente para neoactivistas de todo el mundo. Vivimos un segundo despertar, y las poses de pureza radical no ayudan en esta tarea.

Probar algo nuevo: promiscuidad y democracia

Con este espritu surgi Alternativas desde Abajo, una apuesta por vincular la heterogeneidad asamblearia con La Poltica en maysculas. Una intervencin poltica sedienta de eficacia para frenar la escalada de paro, emigracin, miseria y recorte de derechos. Un activismo ms interesado por impedir el sufrimiento ajeno que por mantener inmaculada su imagen. Salir de la insignificancia, como dira Carlos Gutirrez cuyo anlisis recomiendo, pero no como conejo de una chistera: sino con la dignidad y arraigo social que solo la democracia de base puede aportar. Especialmente all donde hay mucho que consensuar porque se parte de la diversidad ideolgica. Desesperados tras eternas discusiones identitarias y metodolgicas en los rescoldos del 15M, muchos asomamos la nariz por AdA. Y nos gust lo que vimos. Vimos esa promiscuidad ideolgica, cultural y generacional que caracteriz al 15M, y vimos una idea que tena dos patas.

La primera pata, en positivo: recoger las enseanzas de la marea quincemayista. Aplicar el potencial democratizador de las nuevas tecnologas. Reivindicar la inteligencia colectiva, las metodologas participativas y una horizontalidad organizada. Nuevos lenguajes y estticas para salir del armario antisistema con alegre desobediencia, llevando el activismo a todas las esferas de vida sin perder el horizonte poltico. Etctera. Un etctera muy largo, difcil de resumir, equivalente a tres aos de prctica cotidiana. Pero un etctera imprescindible para acometer la tarea de renovar las izquierdas, cuyo conocimiento acumulado qued opacado bajo una gruesa capa de polvo cuidadosamente conservada. Queremos superar en un mismo movimiento el adanismo del 15M y el inmovilismo de las izquierdas serias, recuperando los aciertos de ambos.

La segunda pata, en negativo: evitar repetir los errores que terminaron por vaciar las plazas de vecinas para dejar en intimidad a las militantes. Aprender de la experiencia para alzarnos sobre ella. Tiremos el agua sucia, pero conservemos al beb: evitando estancarnos en debates identitarios, generando mecanismos efectivos de coordinacin y planificacin a medio plazo. Dmonos responsabilidades y portavocas revocables, en vez de abandonarnos a los antidemocrticos liderazgos naturales. Transmitamos a los neopolitizados lo mejor, lo ms til, que las luchas obreras del siglo XX puedan ensearnos. Y a quienes desperdician su memoria histrica enrocndose en lenguajes desfasados, conectmosles con el pulso de los tiempos. Reconstruyamos el hilo intergeneracional de las luchas.

Es una propuesta con carcter de urgencia. Queremos ser punto de encuentro impuro, mixto, pero con mxima coherencia entre objetivos, discurso y prctica cotidiana. Estamos convencidas de que esta es ya una exigencia insoslayable, que marcar cualquier futuro xito en el avance de las sociedades europeas. Esto es algo que todo el espectro poltico ha entendido. No hay ms que ver el giro retrico hacia la participacin al que todos se han apuntado. PSOE, IU, Equo, PartidoX, todo el mundo habla de primarias y busca la forma de vincularse a la marca 15M. Pero el desencantado votante del siglo XXI ha aprendido a leer las prcticas, no lee los comunicados, y sabe que entre retrica y accin puede mediar una distancia fundamental. Nuestra propuesta es extinguir esa distancia y confiar en la inteligencia colectiva.

En varios encuentros regionales, estatales y locales, venimos construyendo lenta y democrticamente nuestro Caballo de Troya : en el horizonte lejano, mucho ms all de las europeas, el asalto a las instituciones. Vamos despacio, vamos lejos. Queremos recuperar definitivamente el control de nuestras vidas, torcer la Historia, arrancar la soberana de las garras del mercado y entregarla a las plazas, hogares y centros de trabajo. No es poca cosa. Asumimos la paradjica pero urgente necesidad de luchar contra y desde la poltica institucional, no para gestionar mejor la estafa, sino para abolirla. La hoja de ruta es potencialmente muy compatible con los ritmos de podemos, est por ver si tambin con sus mtodos. Una lnea que puede resultar nueva en Madrid, pero otras izquierdas vienen levantando proyectos similares con bastante xito en varios territorios alejados de la capital del reino.

La irrupcin de Podemos. Qu hacemos con AdA?

En estas estbamos, preparando la asamblea regional de Madrid a fin de mes, el encuentro estatal de febrero junto a las compaeras de 3DAragn, un taller sobre articulacin de luchas diversas para el prximo Foro Social Mundial, propuestas para acoger las Marchas de la Dignidad en Marzo, etc. cuando de repente un da desayunamos viendo en la tele al responsable de organizacin de Izquierda Anticapitalista, militante entregado donde los haya, como responsable de organizacin de un nuevo proyecto poltico "abierto y participativo, desde abajo". Los ojos como platos.

Podemos , se llama la cosa. La esttica es chula. El discurso, para quien sepa leer, satisface. Y tiene la firma de algunas de nuestras mejores intelectuales (Alba Rico, Fernndez-Liria, Pastor, Medialdea, Errejn, Bescansa, Monedero...), de viejos amigos y conocidos. Tambin hay caras que hemos visto en asambleas, que sabemos tienen callo de patear barrios y mareas, gente muy vlida y honesta. No son polticas al uso: les hemos visto parando deshaucios, hemos recaudado para sus multas y les hemos esperado a la salida del calabozo. Vienen todos bajo el enganche meditico de la mgica retrica de Pablo, otro viejo conocido de la adolescencia. Una frmula potente, sin duda, muy digna de apoyo, hurfanos y desesperados como estamos . Pero apoyar no significa, en esta tesitura, dejar de hacer crtica en pblico. Espero sea constructiva, no lo tengo claro. Ms bien son dudas, que pretenden alimentar un debate urgente.

En primer lugar y con ganas de expresarla en la asamblea estatal de febrero nos queda la sorpresa de que una misma organizacin lance, en el curso de 6 meses, dos proyectos que se dicen horizontales, participativos, "desde abajo" y con miras electorales. Sorpresa multiplicada por el hecho de que las formas sean tan distintas, por no decir opuestas, y de que el primer proyecto se entere del segundo por TV. Claro est que IA no tiene ninguna obligacin de informar de sus planes a quienes no integramos sus filas. Faltara ms. Est en su derecho de priorizar la exclusiva para los medios, tratando quiz de aprovechar el efecto sorpresa. Seguro hay buenos motivos para evitar las filtraciones en la llamada operacin coleta, como por ejemplo que pudieran arruinar delicadas negociaciones. Sin embargo, como compaeros de barco desinformados, no podemos evitar acumular interrogantes.

Tiene IA infraestructura y fuerza suficiente para ponerse al servicio de ambos proyectos simultneamente? Tiene esa intencin? O la estrategia consiste en levantar golems y esperar que anden solos? Acaso da IA por fallida y finiquitada la aventura AdA? En ese caso hubiera estado bien saberlo. En el mejor de los supuestos, IA estara poniendo los huevos de las europeas en una cesta y los de las municipales en otra. No parece mala idea, pero son cestas demasiado diferentes, quiz incompatibles, y habra que ver si faltan manos para cargarlas.

Debemos suponer un error de clculo, antes que hacer caso a las malas lenguas. Dicen que dicen, que AdA era una forma de hacer msculo desde IA, para negociar en condiciones de igualdad ante IU, Equo, PartidoX o Pablo. Esas lenguas viperinas se acallan con transparencia, y con una buena estrategia de comunicacin, externa e interna. Era de prever que el levantamiento simultneo de procesos paralelos estructurados en nodos territoriales en los que ninguna otra organizacin se ha implicado como base militante planteara e s tos y otros interrogantes complejos.

Qu hacemos ahora con AdA? Podemos tendr inicialmente cierto impacto meditico, y por tanto ms capacidad de influencia y mejor perspectiva de xito inmediato. Los activistas nos preguntamos ahora si llegarn las fuerzas para enrolarnos en una doble militancia en los futuros grupos de base de Podemos. Quiz sea mejor seguir haciendo camino desapercibidamente en AdA y dejar que otras personas suban a ese tren, pero seguro que somos tantos como para dividirnos? Se nos considerar desde Podemos interlocutores en algn sentido? Debera ser as, sin embargo no ha habido ninguna reunin, y no recuerdo menciones a nuestro proyecto, como ha sucedido con los dems espacios de izquierdas. Tan insignificantes somos? O hubo reuniones a puerta cerrada? Dnde se cortarn los bacalaos de las futuras unidades de la izquierda? Dnde hay que apuntarse para poder aportar algo?

Una vez ms, caemos en la trampa del electoralismo queriendo pasar de cero a cien en un segundo. Pareciera que el objetivo era mover ficha urgentemente, da igual cul y cmo. Invocando a la participacin y a la unidad, se ha vuelto a dejar a mucha gente fuera. El espectro poltico de las izquierdas desheredadas es amplio y diverso, y la escenificacin de nuestra divisin parece de nuevo inevitable.

Encontramos en Podemos una esttica cuidada, un lema de demostrada eficacia ( yes we can) , unas cabezas visibles muy lcidas, lneas programticas bien apuntadas, una poltica de relaciones audaz, y una hoja de ruta definida. Suponemos que todo ello se ha debatido en grupos de afinidad. Est bien, nada que objetar. Pero entonces A qu proceso de construccin "desde abajo, abierto y participativo" se nos convoca exactamente? Qu es lo que vamos a elaborar desde abajo ? El cartel que nos toca pegar para la campaa? Ahora tocara a los de abajo construir el arraigo que el paracaidismo no aporta, y seguir poniendo la cara en cada barrio ante las asambleas. Pero es que ahora nos cuesta mucho ms defender ambos proyectos.

Es evidente que hay algo de desahogo emocional en mi anlisis. Disculpen ciertas ironas. Espero se entienda la decepcin que para algunos ha significado esta aparicin por sorpresa. Ha sido un duro golpe para AdA, el nico proyecto poltico abierto asambleario y no elitista con los pies asentados en las asambleas y la mirada en los centros de poder. En las listas de correo internas se ha producido un agrio debate seguido de una cascada de abandonos tras la famosa rueda de prensa. No digo que haya perfidia o conspiracin en la estrategia. Supongo que se trata de una nueva forma de adanismo y de un pragmatismo desesperado.

El problema no son los contenidos, que podramos compartir. Son las formas. Cuando la direccin de IU o el rojero enemigo actuaba as, se pona con razn el grito en el cielo. La crtica que destacados miembros de Podemos han hecho a la operacin Democracia y Punto del PartidoX, seala precisamente lo difcil que resulta acceder a la toma de decisiones: el "ncleo" duro selecciona desde arriba a los militantes ms preparados. Pero cuando uno se siente imbuido de legitimidad revolucionaria, entonces puede perder las formas y reproducir los vicios ajenos en pro de un objetivo legtimo: sobrevivir, no renunciar a hacer historia.

Una leccin de nuestro tiempo: las formas tambin son poltica

Sin embargo, si algo nos ha enseado la apabullante aceptacin popular recibida por el 15M, si algo deberamos haber re-aprendido ahora ms que nunca, es que las formas son ms importantes que las declaraciones, porque la forma es contenido . "Contenido sedimentado", dira Adorno. Son el resultado de nuestra esencia el medio es el mensaje, para decirlo con McLuhan. Las formas de hacer poltica son Polticas en s mismas, y esto es algo que hoy todo el mundo siente, trasciende la barrera del mundo acadmico.

Qu hay entonces de esa construccin desde abajo que conjuramos? Es una mera retrica estratgica? Resulta que algunos nos la hemos credo, y nos parece arriesgadsimo abandonarla para tomar el primer atajo aparente. Las trabajadoras, la ciudadana, el electorado, como se quiera llamar a esta multitud, est ya harta de tutela odiosa. Relegados al rol de adivinar la marca que represente al mal menor, nos sabemos rehenes del chantaje del voto til con que las estrellas de la poltica elaboran su estrategia. Esto lo saben bien los autores de Podemos , por eso saltan al ruedo. Pablo es muy consciente de su condicin de herramienta de lucha, y sin embargo la formacin comienza su andadura apresuradamente, repitiendo como un tic los vicios de la vieja poltica, del periodo pretuiteriense.

Por ms que proclamemos nuestro apoyo, flaco favor haramos al proyecto silenciando estas crticas y estas dudas. La diferencia entre invocar ritualmente al 15M y haber aprehendido la experiencia, radica en asimilar que las asambleas no quieren llegar a plato puesto, por muy buenos que sean los cocineros. Queremos decidir colectivamente el men. En la sociedad del voto digital, de las filtraciones en wikileaks, los correos de Blesa y el mumble , las redes digitales no habrn operado el cambio de base econmico que algunos preconizaban, pero s han ejercido un brutal impacto cultural al abolir la unidireccionalidad de los flujos de informacin. No hace falta caer en el tecnoptimismo para dar cuenta de las transformaciones en curso. En la Europa del siglo XXI, no habr transformacin profunda deseable sin la inclusin de quienes demandan (y ejercen) un papel cada vez ms protagnico en el espacio comunicativo. No fue casual la resonancia que alcanzaron lemas como democracia real ya o no nos representan. Toda estrategia de despacho est condenada al despecho: es hora de abandonar la fontanera palaciega y sentarse en la calle. Para direcciones inaccesibles, ya est Izquierda Unida. Las bases naturales de un proyecto como Podemos no aceptarn ms tutela ejercida desde autoproclamadas vanguardias. Lo sabemos. Demustrese por favor que lo sabemos.

Contar el nuevo proyecto con muchos apoyos crticos, sin duda. Pero no hay cheques en blanco en este claroscuro plagado de monstruos. No podemos permitrnoslo, llevamos demasiadas decepciones acumuladas. Estamos hartas de la extrema fragmentacin a causa de luchas de egos descontrolados. Hemos sufrido autoritarismos, sectarismos y desconfianza mutua durante dcadas. Los odiamos tanto como a la impotencia y sufrimiento que provocan. Apoyaremos Podemos, porque el contexto obliga a agarrarse a clavos ardiendo, y porque a momentos desesperados corresponden medidas desesperadas. Daremos la cara a riesgo de que la experiencia no pase de unos fuegos de artificio cortoplacistas para las europeas de 2014. Recelosos subimos a este tren, pero nos sentamos cerca de la salida de emergencia, porque el cambio es tan urgente que todo tiempo perdido en una construccin en falso generar daos incalculables. No podemos malgastar un trimestre. Mucha gente est pasando fro, y esta caldera parece alimentada con magnesio, no con lea. El magnesio provoca una combustin vistosa, que tras una luminossima deflagracin, se extingue rpidamente. En cambio, la lea ofrece una combustin lenta, segura y clida, difcil de apagar.

Si la aparicin de Podemos sirve para doblegar al aparato de IU a que acepte primarias abiertas revalorizando a Gordillos y Albertos Garzones, ya sera muy til. Si realmente sirve para acercar candidaturas y despejar la incgnita del Partido X hacia un programa de izquierdas, bienvenida sea. Ojal ofrezca adems un ejemplo potente en cuanto a transparencia y democracia interna. AdA, mientras tanto, hara bien en continuar con su silencioso trabajo de hormiguita, elaborando su programa con dinmicas participativas, centrndose en lo local, en tejer red, con la vista puesta quiz en las municipales de 2015, quiz ms all. Hormiguitas tozudas convencidas de que la democracia radical, ms que una pose retrica, es la solucin al crucigrama de la postpoltica y la antipoltica. Su transparencia ralentiza pero no debilita, ms bien fortalece: sin masa organizada no aspiramos ms que a un fŕagil caudillismo. Hormiguitas que, desde abajo y a la izquierda, siguen recogiendo lea para que el fro no nos paralice cuando se apague el magnesio.

Miguel lvarez, profesor de periodismo y activista en el movimiento 15M / @miguelenlared


Sumas que restan

Xon Hermida

En las ltimas cinco elecciones habidas no repet ni una sola vez la misma papeleta. Puede parecer una consecuencia, de un desequilibrio personal, pero en el fondo trata de un diagnostico, de una dolencia colectiva.

El diagnostico se llama crisis de la izquierda poltica y su cura pasa por la renovacin y la convergencia de la que emerjan nuevos instrumentos polticos.

Ahora bien, la dolencia tiene otras complicaciones asociadas cuya presencia pueden impedir la recuperacin: infantilismo, sectarismo, personalismo, fanatismo

El capital poltico en democracia lo dan los votos. Los votos dicen que IU y sus federaciones son el contenedor ms importante de recepcin de votos en la izquierda y por lo tanto el necesario vertebrador de una alternativa global; que existe una realidad plurinacional que hace que estn presentes fuerzas como ERC, Sortu o BNG necesarias; que las propuestas renovadoras como las de ICV, Chunta, Compromis o MES ocupan un espacio central en sus comunidades. Y que cuando existen formulas unitarias con la combinacin de los anteriores elementos -unidad, transversalidad, renovacin- el resultado supera las expectativas (AGE).

Las transformaciones son procesos de maduracin lentos y cuando se producen saltos cualitativos, en la terminologa hegeliana; o saltos de emergencia, en la terminologa cuntica; o episodios disrruptivos, en la terminologa de la socioloxa movimentista, estos estn condicionados por procesos de mucha ms larga duracin y profundidad que determinan el desenlace de los procesos de cambio.

Comparto todos los anlisis negativos y ms que se puedan hacer sobre IU y de hecho tiene su parte alcuota de responsabilidad en la desafeccin de la ciudadana y estoy convencido que PODEMOS responde al incluso cansancio que algunas personas en Galicia estn teniendo con respecto a aparatos ms prximos.

Cuando se produjo a finales de los 90 la crisis de IU con sectores de la organizacin y con ICV e EU-EG, la organizacin llevaba varios aos perdiendo apoyos sociales y electorales. Acertadamente o no, se necesitaba reaccionar.

Cuando se produjo la crisis del BNG la finales de la dcada anterior que desemboc en la marcha de EI y +G y posteriormente toda la reordenacin de la izquierda gallega, la organizacin llevaba varios aos perdiendo apoyos sociales y electorales. Era imprescindible reaccionar.

Los procesos pretendan cambiar el rumbo de organizaciones que haba perdido el pie y ya no era un peligro para la derecha.

El proceso impulsado por la plataforma PODEMOS se da en un momento de crecimiento social y electoral de IU, cuando IU sumada a ICV, Chunta, Batzarre, Espazo Ecosocialista y otros que se incorporarn a una alianza ms amplia y plurinacional podra poner en peligro al bipartidismo que sustenta el rgimen. Los sondeos, incluso los peores, le dan resultados en unas generales del 13%, esto quiere decir que en una europeas podra estar cerca de crear una sensacin de pre-sorpasso a nada que haba sido capaz de integrar la otras fuerzas. Una pequea (gran) diferencia a tener en cuenta.

PODEMOS puede ser, adems de un sntoma, una propuesta de renovacin, pero para eso hara bien en huir de la lgica de ajustes de cuentas historicos y de divisiones ideoloxicas esteriles.

En la transicin se equivocaron, bien por defecto o bien por esceso, tanto el PCE como las multiples izquierdas rupturistas. Por otra parte la dicotoma stalinismo-troskismo es a estas alturas una diatriba para historiadores, ms cuando el PCE viene de una tradicin eurocomunista. Hoy incluso en el aniversario de Gramsci cabe recordar adems de su generosidad, algo que cada da esta ms ausente en los dirigentes de la izquierda, que fue crtico con los 'marxismos' existentes, intent liberar al socialismo del mecanicismo y el formalismo donde lo haba metido el Programa de Ghota y la socialdemocracia alemana y a su vez puso en evidencia los problemas ontolgicos que formulaba el leninismo. El stalinismo es la deriva bonapartista de la revolucin sovitica, pero cabra decir que el pensamiento de Stalin y de Troski en muchas cosas son coincidentes pues elevan a categora planteamientos de Lenin que l abord para un contexto histrico y geogrfico.

Necesitamos liberarnos del concepto leninista de partido vanguardia si queremos construir las hegemonas sociales que imaginaba Gramsci. Y este es el reiterado error de la izquierda. Seguir con modelos leninistas en lugar de modelos cooperativos. Cualquier proyecto que no disuelva los anteriores, o cuando menos no los resitue, haba vuelto a tener un partido (grupo) gua en el interior que generar una nueva y cada vez ms grande frustracin.

La izquierda necesita una renovacin amplia y nuevos instrumentos para el siglo XXI, sin ningn tipo de dudas, y por eso necesitamos seguir ensayando y experimentando; pero tambin necesita de estrategias cooperativas de largo alcance lejos de aventurerismos electoralistas, de construcciones colectivas alejadas de caudillismos e inteligencia colectiva para generar alternativas huyendo de los populismos y recetas simplistas.

De lo contrario, seguiremos buscando nuevas marcas y jugando al juego de las sillas, mientras las lites del rgimen (PSOE-PP-CiU) siguen dirigiendo nuestras vidas y produciendo dolor en las personas.

Como deca Hegel nada grande se hizo en el mundo sin una gran pasin pero despus de las europeas la vida poltica continua, los problemas tambin y la izquierda deber seguir estando.

Xon Hermida es Coordinador Nacional de Espazo Ecosocialista Galego (membro de AGE). Licenciado en Historia Contemporanea USC. Postgrado en Filosofa. Activista altermundista.


De qu nos servir Podemos?

Toni Piz

Podemos solo servir si nos ayuda a auto-organizar a las personas de abajo, combinar un buen discurso programtico con movilizacin y tener muy claro que lo electoral no basta por s mismo, que necesitamos fuerza viva y no solo votos. La crtica ms dura que quiz se le puede hacer al proyecto es que hay una cierta izquierda, que est en el corazn de Podemos, que tiene razn cuando habla de acumular poder. Pero acumular poder no es ganar votos y tener una opcin electoral para las personas de abajo, esto no basta para nada. Sin embargo, para polemizar con los compaeros y compaeras creo que las personas revolucionarias de fuera de Catalunya nos hemos de implicar en los comits de apoyo, con la perspectiva adecuada. Siempre teniendo en cuenta que en el resto de territorios de los Pasos Catalans, como Mallorca, parece muy interesante ser capaces de construir un municipalismo de combate en la lnea de las CUP, pero los proyectos no son excluyentes, ms all del msculo militante que tengan las personas activistas en cada territorio.

Acoger a Podemos las demandas de los movimientos es interesante, pero se deben dar algunas batallas polticas para evitar que Podemos se convierta en una herramienta posibilista en la deriva del reformismo radical de Syriza. Obviamente, no nos podemos posicionar como la vieja guardia con el discurso del no participaremos si la candidatura no tiene el programa de transicin perfecto y representa al proletariado industrial (sic). Necesitamos entender que el proyecto, aunque surge de una manera de hacer (manifiesto de unos pocos intelectuales, presentacin pblica cocinada por candidatos mediticos, carrera electoral desesperada por unas europeas) que no responde a la cultura poltica que ms nos representa, tiene la potencialidad de reunir a amplias capas de activistas y gente de clase trabajadora en torno a una alternativa poltica real. Si Podemos termina en un farol electoral, en una propuesta ms al estercolero de la historia, o si se convierte en una herramienta de combate para la clase trabajadora depender de la orientacin poltica que tome. Si es una maquinaria electoral y meditica, puede tener unos buenos resultados electorales y desaparecer en el prximo ciclo de luchas.

A nivel programtico, tambin pasa por romper con la UE y el euro, no pagar la deuda, nacionalizar bajo control obrero los sectores principales de la economa y sobre todo la batalla constante de no poner nuestras esperanzas en un gobierno de izquierda a lo Syriza que tiene las manos atadas por los grandes capitales y las estructuras de poder del estado.

Hechas estas crticas, que Podemos pueda llegar a ser una herramienta poltica til para las subalternas depender ms de que seamos capaces de enraizar sus polticas y su composicin orgnica en las luchas populares. Solo hablaremos de algo que valga la pena si es una herramienta electoral para dar la voz a las de abajo y representar una alternativa diferente a la de la Europa del capital y la austeridad en las elecciones, pero adems es capaz de articularse desde y para las luchas de la clase trabajadora, empujando y aprendiendo de las huelgas, las movilizaciones, de Gamonal y de las mareas; dejando de lado los viejos tics de la vieja poltica, aprendiendo de la calle y los puestos de trabajo y del hilo rojo de la historia.

Toni Piz (@servomac) es militante de En lluita / En lucha

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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