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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2014

Balance de las luchas populares de 2013

Fernando Dorado
Rebelin


El ao 2013 en Colombia estuvo atravesado por grandes e importantes luchas populares. No hay duda de eso. Sin embargo las luchas fueron sectoriales y la dispersin de fuerzas fue la constante. Ello le facilit el trabajo al gobierno que persigui, reprimi, dividi, desgast y al final logr superar parcial y temporalmente la rebelin y alzamiento popular.

El paro cafetero (febrero-marzo), el paro del Catatumbo (junio-julio), el paro minero (julio), el paro nacional agrario (agosto-septiembre), la minga indgena (octubre), la movilizacin estudiantil y de la salud (noviembre), la movilizacin bogotana por el caso Petro (diciembre) y otra serie de protestas sectoriales, locales y regionales a lo largo del ao, demuestran que el pueblo colombiano vive un auge de lucha social y poltica.

La dispersin de fuerzas obliga a quien quiera hacer un anlisis de estas jornadas de protesta social a identificar por separado a los actores y sujetos sociales de esas movilizaciones, y tambin, sus propuestas poltico-organizativas que influyen en su seno. Antes de avanzar sobre esos detalles se presenta una mirada lo ms integral posible.

Los actores y sujetos de la protesta popular

Los principales actores fueron los sectores agrarios representados por tres tipos de poblacin claramente diferenciables: 1. Los productores agropecuarios de cultivos permanentes y transitorios (caf, papa, leche y ganadera, panela, arroz, cacao, frutales, cebolla y otros) situados en la regin andina cercana a los centros de consumo; 2. Los campesinos colonos productores de coca, ganado y pan-coger ubicados en zonas de colonizacin y otras regiones marginadas; 3. Los indgenas de todo el pas dispersos en el territorio.

Adems se movilizaron los pequeos y medianos mineros artesanales y semi-tecnificados, los trabajadores de la salud, los estudiantes aunque sin alcanzar el nivel de 2011, los habitantes de zonas rurales y urbanas afectados por mega-proyectos (Ituango, Urr II, El Quimbo, Santurbn, La Colosa, otros), los trabajadores del carbn y el nquel, los afectados por inundaciones y la mala prestacin de servicios pblicos, la poblacin solidaria con el paro agrario (cacerolazos) y la juventud bogotana en defensa del gobierno de la Bogot Humana.

A nivel nacional hicieron presencia cuatro tipos de agrupamientos socio-polticos: a) Las Dignidades Agropecuarias; b) la Mesa de Interlocucin y Acuerdo MIA; c) el Coordinador Nacional Agrario CNA; y d) la Organizacin Nacional Indgena de Colombia ONIC. Tambin participaron en las movilizaciones algunas regionales de la ANUC, y diversos procesos de coordinacin nacional en los que hace presencia la CUT, FECODE, la MANE y dems organizaciones nacionales.

Balance global

En general podemos afirmar que las movilizaciones y protestas populares durante el ao 2013 miradas en conjunto fueron masivas, beligerantes, sacrificadas, importantes pero no contundentes. Representan un destacado auge de las luchas populares en Colombia pero la divisin y dispersin del movimiento debilitaron su accionar y le mermaron la fuerza que hubieran podido tener si se combinara la unidad con la claridad poltica.

El momento culminante de la protesta social fue el 29 y 30 de agosto de 2013. La fuerza del movimiento popular desbord la capacidad de las organizaciones que lo conducan. Los cacerolazos en las ciudades y la creciente fuerza de la movilizacin llevaron al rgimen (ms que al gobierno) a utilizar todas las herramientas para contrarrestar el movimiento. Organizaron y desencadenaron la violencia delincuencial y desmanes programados estratgicamente en algunas localidades y barrios de Bogot para justificar al otro da en cadena nacional de las 7 am , la amenaza de intervencin y represin a cargo de 50.000 miembros del ejrcito.

All se quebr el movimiento. No hubo capacidad unificada de respuesta. Los sectores papero y lechero de Boyac y Cundinamarca que estaban en el ojo del huracn poco experimentados en bloqueos de carreteras , aflojaron en la mesa de Tunja. Los indgenas Pastos y Quillacingas decidieron negociar por separado en Ipiales mientras, la MIA y el CNA mantenan concentradas sus fuerzas en mltiples sitios pero sin lograr influir con una dinmica centralizada que contrarrestara la ofensiva del gobierno.

De all que los resultados fueran mediocres. No se logr tocar la esencia de la poltica imperial de los TLC ni el latifundismo especulativo. La consigna de la renegociacin de los TLCs estuvo por un tiempo en la mente de los colombianos pero una vez desmontado el paro no se impuls una estrategia alternativa (referendo, consulta popular u otra) para darle continuidad a la lucha. La necesidad de apoyar la economa agropecuaria y campesina se posicion en la opinin pblica pero sin precisar la frmula. El gobierno sobreagu precariamente el paro en medio de una visible debilidad.

La estrategia utilizada por el movimiento indgena de irse a la Minga en forma independiente despus de ocurrido el paro nacional agrario (aprovechando el desgaste del gobierno), le garantiz ciertos logros formales relacionados con la normatividad para ampliar y sanear los resguardos y fortalecer su autonoma. Sin embargo tales avances estn en contradiccin con la poltica real de la burguesa y el imperio que de hecho, sin respetar normas invaden y despojan violentamente los territorios indgenas, afrodescendientes y mestizos con sus proyectos extractivistas.

En relacin a los mtodos y formas de lucha hay serios cuestionamientos. Quienes movieron la solidaridad de la poblacin de las ciudades tocando su sensibilidad humana , fueron los campesinos de Boyac y Cundinamarca, que con sus manos, ruanas y algunos voladores de plvora (cuetones), se enfrentaban inermes a las fuerzas del ESMAD, que con herramientas de guerra atropellaron a cientos de familias y labriegos. Otras movilizaciones en donde los protestantes ocultaban su cara y en donde se notaba una beligerancia desmedida, no generaron ese tipo de solidaridad entre los pobladores citadinos.

Adems, fue evidente que la fuerza de los paros y bloqueos tuvo mayor dimensin y una relativa contundencia en aquellos lugares en donde los movilizados son vecinos o viven muy cerca de las carreteras troncales. Los bloqueos protagonizados por campesinos y jornaleros de zonas de colonizacin (raspachines), que se trasladaban de sitios distantes, ocasionaron problemas a la poblacin lugarea y en algunos casos terminaron enfrentados con la gente de las ciudades cercadas, que se solidaron inicialmente con la lucha pero que frente a lo extendido en el tiempo de los bloqueos as como a errados mtodos de lucha, terminaron rechazando la protesta (caso de Tib, Ocaa y otras ciudades).

Frente a nuevas movilizaciones y paros inmediatos que se podran impulsar en el ao 2014, existen serios interrogantes frente a cmo los protagonistas directos de la lucha asimilaron las diversas experiencias. En el balance por sectores podremos precisar esas inquietudes. As mismo, la amplia participacin de importantes dirigentes de estas luchas en las listas electorales de diferentes partidos polticos (incluidos partidos de la oligarqua), puede generar entre las bases sociales ciertas ilusiones institucionales y puede ayudar al rgimen a impulsar su poltica de domesticacin y cooptacin del movimiento popular.

Veamos un breve anlisis de los diferentes sectores.

El sector de las dignidades agropecuarias

Entre los meses de febrero y marzo se realiz el paro nacional cafetero. Fue una gesta importante desarrollada en una buena parte del pas, la Colombia andina y cafetera. Desnud el contubernio entre las cpulas de la Federacin Nacional de Cafeteros y las elites gubernamentales. A pesar de la fuerza del paro, del sacrificio de cientos de miles de caficultores, la negociacin se qued corta y el gobierno como siempre incumpli.

El gran aprendizaje de este paro cafetero es de tipo poltico. Mostr las limitaciones de lo que es un movimiento puramente reivindicativo y con orientacin economista. Los grandes empresarios cafeteros participaron del movimiento por cuanto saban que seran los principales beneficiarios al obtener un subsidio estatal al precio de compra de caf (PIC). Por eso ayudaron apoyando econmicamente las movilizaciones y bloqueos.

Pero ms adelante cuando en agosto, en el paro agrario nacional los productores agropecuarios aprueban un pliego en donde la renegociacin de los TLCs se coloca como una de las principales reivindicaciones, esa burguesa nacional se echa para atrs y no apoya el paro, lo cual se reflej en la dbil participacin de los pequeos productores que por falta de organizacin dependan del apoyo econmico de los grandes para poder sostener el movimiento.

La gran leccin es que los trabajadores y los campesinos pobres no pueden confiar en la burguesa nacional. La importante enseanza es que la burguesa nacional no defiende la produccin ni el trabajo nacional sino que lo que les interesa son sus ganancias. La evaluacin de esa lucha nos debe indicar que no se puede confundir a los medianos empresarios que si participaron en el paro nacional agrario con los grandes productores que tienen lazos estrechos e intrincados con la burguesa transnacionalizada y el imperio.

En el paro nacional agrario los sectores ms dinmicos fueron los paperos y lecheros de Boyac, Cundinamarca y Nario, aunque participaron parcialmente los caficultores del Huila y el Eje Cafetero, pero sin la contundencia del paro cafetero de febrero-marzo/2013. La falta de cohesin con el resto del movimiento campesino y an la ausencia de articulacin entre Tunja e Ipiales , le facilitaron al gobierno negociar por separado, negar las principales reivindicaciones y prometer paos de agua tibia que no resuelven los principales problemas.

El movimiento de las dignidades sale de estas movilizaciones lesionado organizativamente. Csar Pachn principal dirigente de los paperos de Boyac y Cundinamarca se lanza espontneamente a una candidatura presidencial que no fue concertada con el conjunto de las dignidades, y diversos partidos polticos echan mano de los principales dirigentes regionales dando un espectculo bochornoso de instrumentalizacin del movimiento social. A las bases de dignidades les falta cohesin organizativa y de seguro no estn preparadas para asumir nuevas jornadas de lucha en el inmediato futuro, a lo sumo que la crisis econmica empuje a los agricultores a nuevos levantamientos espontneos.

La MIA y el CNA

Los campesinos colombianos ubicados en zonas de colonizacin y otras regiones tradicionalmente segregadas por el Estado como Catatumbo, Magdalena Medio, Cagun, Nordeste Antioqueo, Macizo Colombiano, Choc Bio-geogrfico, Putumayo, Guaviare, Arauca, Casanare y otras, se han organizado regionalmente y constituyen indudablemente un factor de poder en el campo colombiano.

La MIA moviliza sus bases en el paro nacional agrario despus de haber participado en la movilizacin y el paro del Catatumbo en donde confluyeron diversos procesos de organizacin y factores de poder, incluyendo el armado. Lo mismo hace el CNA aunque no con la suficiente preparacin, lo que lleva a que algunas de sus expresiones organizativas regionales tengan que negociar por aparte con gobiernos departamentales y representantes nacionales.

La MIA tena elaborado el pliego de exigencias ms completo. Trataba sobre todos los aspectos de la temtica agraria, TLCs, tierras, precios de sustentacin, autonoma para las zonas de reserva campesina, reconocimiento poltico, etc. Sin embargo, no se percatan que el gobierno iba a desarrollar una estrategia desgastante, colocando como nico interlocutor del paro a las dignidades, a quienes ya conocan en el paro cafetero y les haban identificado sus debilidades.

Adems, como los sitios de concentracin y bloqueos de vas estaban muy dispersos en el territorio nacional, la coordinacin y articulacin del movimiento se haca ms difcil. Es ms, dado que la poblacin movilizada provena de regiones lejanas, los problemas de abastecimiento y seguridad se convertan en los prioritarios mientras que la comisin de negociacin esperaba en Bogot cualquier gesto del gobierno para sentarse a negociar.

Slo cuando se levantan los bloqueos de vas de los paperos, lecheros y cafeteros de Boyac, Cundinamarca, Huila y Nario, se hace evidente que el otro sector de campesinos se sostiene con fuerza en otros sitios de Nario, Cauca (Mojarras y El Cairo), Huila (Algeciras), sur de Tolima, Meta (Villavicencio y alrededores), Florencia, varias concentraciones en Putumayo, sur de Norte de Santander, Nordeste Antioqueo, Casanare y otros lugares, y que se debe negociar con ellos. As se hace en Popayn con la presencia de numerosos gobernadores y ministros para iniciar el proceso de concertacin.

La gran leccin para la MIA es que antes de la movilizacin directa se hace necesario visibilizar ms el pliego de exigencias ante la sociedad y el mismo gobierno. Se necesita sintetizar el pliego en unos cuantos puntos que sean fciles de propagandizar. La concentracin en carreteras troncales debe ser mucho ms fuerte y se debe asumir la estrategia de la guadua, es decir, mltiples sitios de bloqueo escalonado, con comisiones movibles y protegiendo los vveres y cambuches en sitios retirados de las carreteras, para evitar su destruccin a manos de las fuerzas represivas.

Se debe replantear tambin la forma de relacionamiento con la poblacin nativa de los lugares de concentracin y bloqueo. En muchos sitios se actu como fuerzas de ocupacin sin ofrecer la suficiente consideracin y respeto con esos pobladores. Estuvieron 3 semanas y no dejaron sino destruccin dicen esos lugareos. Eso ocurre porque muchos de los participantes eran raspachines que estaban ganando su jornal pero no eran completamente conscientes de la lucha que estaban desarrollando.

Las organizaciones representadas y coordinadas por la MIA logran posicionar en la opinin pblica nacional la propuesta de las Zonas de Reserva Campesina, que ya tienen ley y reconocimiento legal, pero a nivel regional y local no se est trabajando en forma concertada con otras expresiones organizativas de los campesinos que perciben un direccionamiento muy fuerte de afuera, y ello genera cierto resquemor y resistencia.

Polticamente la propuesta de la MIA podra ser la base para que la burguesa transnacionalizada sustente e impulse una poltica sectorial para los campesinos colonos, como siempre, ms demaggica y engaosa que real, en donde se pretende cooptar y domesticar ese movimiento campesino al calor del post-conflicto, vinculando al mercado nacional y al sector financiero a ciertos capitales acumulados de la economa del narcotrfico, pero sin ofrecer serias alternativas para el futuro de su produccin.

Los otros sectores

El movimiento indgena despus de haber conseguido firmar los acuerdos puntuales sobre autonoma y territorio deber seguir articulndose con el resto del movimiento popular para atacar los problemas estructurales de la sociedad colombiana y del sistema capitalista, ya que por ms protegidos legalmente que estn, la burguesa y las transnacionales los van a continuar despojando de sus territorios y riquezas naturales.

Los pequeos y medianos mineros, muchos de ellos ancestrales y artesanales, tendrn que fortalecer su proceso organizativo para no depender de medianos y grandes empresarios que en la ilegalidad se aprovechan de situaciones de fuerza para escudar sus intereses en la accin reivindicativa de los pequeos mineros y trabajadores asalariados.

El movimiento estudiantil deber superar la actual divisin y enfrentamiento interno en la MANE, ms inyectado desde afuera desde las organizaciones polticas que producido adentro, y retomar la dinamica de lucha que ha mostrado grandes potencialidades.

El movimiento por la salud tendr que revisar su estrategia. Oponerse a la reforma no es suficiente, hay que elaborar y presentar a la sociedad colombiana una propuesta que contemple la necesidad de quitarle el poder al capital financiero, estatizar el manejo de la salud y hacer universal la prestacin de los servicios.

Los movimientos ambientalistas y dems sectores que rechazan los mega-proyectos y la gran minera a cielo abierto han avanzado pero requieren mayor articulacin y apoyo. Sus ricas experiencias como la de Piedras (Tolima) e Ituango (Antioquia) deben ser ms conocidas y replicadas en las dems regiones.

El movimiento obrero tendr que enfrentar la burocratizacin de las actuales directivas de los sindicatos y lanzarse a organizar a amplios sectores de los trabajadores precarizados, que estn sometidos a oprobiosos regmenes contractuales y a condiciones de sobre-explotacin a manos del gran capital. La reorganizacin y centralizacin de los trabajadores petroleros, del carbn y el nquel, de los trabajadores del azcar y otros renglones de la produccin es una tarea inaplazable.

Las perspectivas inmediatas

Slo la unidad de todo el sector agrario, campesino, indgena y del movimiento popular alrededor de un programa integral de carcter anti-neoliberal que ponga en primer lugar la recuperacin de los recursos naturales para la Nacin y el pueblo, la renegociacin de los TLCs, una reforma agraria democrtica y un proceso Constituyente de Nuevo Tipo (desde abajo), podr lograr que la estrategia burguesa de cooptacin y de nueva apertura democrtica sea plenamente enfrentada y derrotada.

Se deber evaluar con mucha seriedad y responsabilidad el estado en que estn las bases populares antes de aprobar o programar nuevas jornadas de movilizacin y protesta. La unidad del movimiento popular tiene ya avances sustanciales. Marcha Patritica viene impulsando las Constituyentes Populares, Congreso de los Pueblos tiene como consigna mandatar al pueblo, el Movimiento por la Constituyente Popular hace un buen tiempo propone ese camino, y Gustavo Petro desde el balcn de la Alcalda de Bogot tambin ha propuesto esa iniciativa.

No obstante hay que construir una plataforma de lucha unificada y una estrategia que nos permita construir poder popular en cada vereda o barrio, en cada municipio o departamento, y que sea un proceso permanente ligado a los problemas locales y concretos de la gente. Una Constituyente de este tipo es el antdoto y la herramienta poltico-organizativa para impedir que una Asamblea Constituyente convocada en acuerdo con la oligarqua se convierta en una nueva trampa, en un pacto de clases que al estilo de 1991 le sirva a los intereses de las clases dominantes y del imperio.

En ese sentido seguimos insistiendo en el siguiente programa:

1. Nacionalizacin de los recursos naturales mineros y energticos.

2. Renegociacin o anulacin de los Tratados de Libre Comercio.

3. Renegociacin de la Deuda Pblica (externa e interna).

4. Reforma agraria democrtica y apoyo integral a la economa campesina.

5. Educacin y salud universal, pblica, de calidad y financiada por el Estado.

6. Industrializacin de nuestras materias primas y desarrollo de un modelo productivo respetuoso de la naturaleza.

7. Recuperacin de los servicios pblicos domiciliarios para lo pblico y lo comunitario.

8. Nuevo proceso Constituyente para una Nueva Democracia Participativa.

9. Integracin social, poltica, econmica y cultural de los pases de Latinoamrica colocando el espritu bolivariano al servicio de los trabajadores y los pueblos.

Empezando ao 2014 las fuerzas populares (sociales y polticas) tienen una gran responsabilidad en sus manos. No bastan nuevas movilizaciones y protestas. El fortalecimiento organizativo y la claridad poltica deben ser las prioridades. De lo contrario llevaremos agua a otros molinos diferentes a los del movimiento popular.



 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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