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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2014

CELAC, cita en La Habana

Atilio A. Boron
Rebelin


No es un milagro, pero casi. Contra todos los pronsticos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC) se va consolidando como institucin nuestroamericana y est a punto de celebrar en La Habana su Segunda Cumbre de Presidentes. Decimos milagro porque quin habra podido imaginar, hace apenas cinco aos, que el sueo bolivariano de Hugo Chvez sueo fundado en un impecable diagnstico de la geopoltica mundial- por construir un organismo regional sin la presencia de Estados Unidos y Canad rendira sus frutos? Para ello Chvez y quienes lo acompaaron en esta empresa patritica tuvieron que vencer toda clase de obstculos: la resignacin de algunos gobiernos, la claudicacin de otros, el escepticismo de los de ms all y la sistemtica oposicin de Washington, dato nada menor en la poltica de nuestros pases. Eppur si muove, dira Galileo al contemplar la concrecin de este proyecto bolivariano que por primera vez en la historia nuclea a todas las naciones de Amrica Latina y el Caribe con la sola excepcin-por ahora!- de Puerto Rico. Sin dudas, el fortalecimiento de la CELAC -como el de la UNASUR en el plano sudamericano- son muy buenas noticias para la causa de la emancipacin de la Patria Grande.

La Casa Blanca intent primero impedir el lanzamiento de la CELAC, realizado en Caracas en Diciembre del 2011 con la presencia de su incansable promotor y mentor, ya atacado por el cncer que le costara la vida. Al fracasar en su intento el imperio moviliz a sus aliados regionales para abortar o por lo menos, posponer para un futuro indefinido- la iniciativa. Tampoco result. La siguiente estrategia consisti en utilizar algunos de sus incondicionales peones en la regin como caballos de Troya, para malograr desde adentro el proyecto. No avanz demasiado, pero consigui que el primer gobierno que ejerci la presidencia pro tmpore de la CELAC durante el 2012, el Chile de Sebastin Piera, declarase por boca de Alfredo Moreno, su canciller, que la CELAC ser un foro y no una organizacin, que no tendr sede, secretariado, burocracia ni nada de eso. Un foro!, es decir, un mbito de amables e intrascendentes plticas de gobernantes, diplomticos y expertos que ni por asomo pondra en cuestin la dominacin imperialista en Latinoamrica y el Caribe. Y la Casa Blanca tambin logr, a travs del militante activismo de sus principales amigos de la Alianza del Pacfico, Mxico, Colombia y Chile, que todas las decisiones de la CELAC debieran adoptarse por unanimidad. Parecera que la regla de la mayora tan cara a la tradicin poltica estadounidense- slo funciona cuando conviene; cuando no, se impone un criterio que de hecho le confiere poder de veto a cualquiera de los treinta y tres miembros de la organizacin. Pero esta es un arma de doble filo: Panam u Honduras podrn vetar una resolucin que exija poner fin al status colonial de Puerto Rico, pero Bolivia, Ecuador y Venezuela podrn hacer lo mismo ante otra que proponga requerir la colaboracin del Comando Sur para combatir al narcotrfico.

El segundo turno presidencial de la CELAC, durante el 2013, recay en Cuba, y el presidente Ral Castro Ruz dio pasos importantes para desbaratar las maquinaciones del canciller chileno: se avanz en la institucionalizacin de la CELAC y se cre el embrin de una organizacin que para esta prxima Cumbre pudo elaborar 26 documentos de trabajo, algo que ningn foro hace. Algunas propuestas, como la declaracin de Amrica Latina y el Caribe como una Zona de Paz sern objeto de un sordo debate porque no se trata slo de evitar la presencia de armas nucleares en la regin -cmo saber si ya no las hay en la base de Mount Pleasant, en nuestras Islas Malvinas?- sino tambin de utilizar el recurso de la fuerza para dirimir conflictos internos. Este tema hace subrepticia alusin a la tradicin intervencionista de Washington en Latinoamrica y a la presencia de sus 77 bases militares en la regin, cuyo propsito es exactamente ese: intervenir, cuando las condiciones lo aconsejen, con su fuerza militar en la poltica interna de los pases de la regin complementando la abierta intervencin que ya Washington realiza en todos ellos. Recurdese, para poner un ejemplo bien didctico, el decisivo papel de la embajada para determinar el ganador de la reciente eleccin presidencial en Honduras. El tema, como se ve, ser uno de los ms urticantes y divisivos porque hay gobiernos, y no son pocos, que no slo toleran la presencia de esas bases militares norteamericanas sino que, como Colombia, Per y Panam, las reclaman.

Otro tema potencialmente disruptivo es la aprobacin de la propuesta venezolana de integrar a Puerto Rico a la CELAC -lo cual es absolutamente lgico teniendo en cuenta la historia y el presente de ese pas, as como su cultura, su lengua, y sus tradiciones- pero que probablemente suscite reservas entre los gobiernos ms cercanos a Washington para quien Puerto Rico es un innegociable botn de guerra. Una guerra cuya victoria les fue arrebatada a los patriotas cubanos y merced a lo cual con la apropiacin de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, la Roma americana iniciara su ominoso trnsito de la repblica al imperio. Se descuenta, en cambio, un apoyo unnime para el reclamo argentino en relacin a las Islas Malvinas, al levantamiento del bloqueo a Cuba y para otras propuestas tendientes a reforzar los vnculos comerciales, polticos y culturales. Se sabe que Ecuador presentar una propuesta de repudio al espionaje que realiza los Estados Unidos y de desarrollo de una nueva red de comunicaciones en la Internet a salvo de la interdiccin de Washington; y que es probable que se aprueben propuestas concretas en relacin al combate a la pobreza y que se examinen alternativas para consolidar el Banco del Sur y, eventualmente, para crear una gran empresa petrolera latinoamericana, tema sobre el cual el presidente Chvez haba insistido una y otra vez.

La transicin geopoltica internacional en curso, y que se manifiesta en el desplazamiento del centro de gravedad de la economa mundial hacia el Asia-Pacfico; la declinacin del podero global de Estados Unidos; el irreparable derrumbe del proyecto europeo; la persistencia de la crisis econmica estallada a fines del 2007 y que slo parece acentuarse con el paso del tiempo y la permanencia de un orden econmico mundial que concentra riqueza, margina naciones y profundiza la depredacin del medio ambiente han actuado como poderosos alicientes para remover la inicial desconfianza que muchos gobiernos tenan en relacin a la CELAC. El acuerdo logrado en Caracas en 2011 estableca que una troika se hara sucesivamente cargo de la presidencia durante los primeros tres aos: comenz Chile, sigui Cuba (ratificando el repudio continental al bloqueo estadounidense y su propsito de aislar a la Revolucin Cubana) y al terminar esta Cumbre la presidencia se trasladar a Costa Rica. Este pas, incondicional aliado de Washington, deber afrontar unas decisivas elecciones el prximo 2 de Febrero, cuando por primera vez en dcadas la hegemona poltica de la derecha neocolonial costarricense estar amenazada por el ascenso de un nuevo y sorprendente actor poltico: el Frente Amplio. La actual presidenta, Laura Chinchilla, por largos aos funcionaria de la USAID, garantizaba con el triunfo del oficialismo la domesticacin de la CELAC y el retorno al proyecto acunado por Sebastin Piera y expresado con total descaro por su canciller. Pero todas las encuestas dan por sentado que habr una segunda vuelta y all el discurso y las propuestas bolivarianas del candidato del Frente Amplio, Jos M. Villata, podran catapultarlo a la presidencia de Costa Rica. Por supuesto, al igual que ocurriera pocos meses atrs con las elecciones presidenciales en la vecina Honduras todo el aparato de inteligencia, manipulacin meditica y financiamiento de los partidos amigos ha sido ya puesto en marcha por Washington, para quien una derrota de la derecha neocolonial costarricense sera un revs de amplias repercusiones regionales. Si tal cosa ocurriera la CELAC podra dar un nuevo paso hacia su definitiva institucionalizacin, algo que Amrica Latina y el Caribe necesitan impostergablemente. 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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