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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2014

Sobre la ILP por una Renta Bsica Estatal presentada en el Congreso de los Diputados
Renta bsica: la economa de la dignidad

Javier Mestre
Rebelin



Detrs de la idea-fuerza de una renta bsica subyace la nocin de dignidad, que es la base de la ciudadana. La dignidad, el no plegarnos a determinadas cosas, es lo que nos hace iguales de derecho ante los dems, lo que nos permite no estar por encima ni por debajo del resto de nuestros conciudadanos. Sin dignidad no hay fraternidad, que es como los revolucionarios franceses llamaban a la solidaridad entre los iguales. La dignidad es lo contrario de la esclavitud, y empieza justo en el instante en que hemos vencido a la necesidad. Si tienes hambre, acabars tenindote que someter por un plato de lentejas. La dignidad tiene, por tanto, un sustrato material. Cuando la miseria entra por la puerta, antes o despus la dignidad tendr que salir por la ventana.

Las reformas que el gobierno espaol est imponiendo aprovechando el tsunami de la crisis tienen como uno de sus objetivos declarados lo que han denominado una devaluacin interna de la sociedad espaola, es decir, una reduccin masiva de las remuneraciones de la clase obrera, un empeoramiento radical de las condiciones de trabajo para garantizar el crecimiento constante de las ganancias de los capitalistas. El paro masivo, favorecido por los recortes sociales, la contrarreforma laboral y la desinversin pblica, es la base de la conversin de las relaciones laborales en un potente chantaje empresarial. Ante la amenaza de la pobreza y la exclusin social, que ya afecta al 28% de la poblacin espaola segn Eurostat, los trabajadores y trabajadoras aceptan cobrar cada vez menos y echar cada vez ms horas porque hay muchsima gente en paro esperando hacerse con el puesto de trabajo. Los subsidios y ayudas a los desempleados cubren cada da a menos gente, y las rentas mnimas de insercin se estn convirtiendo en un laberinto burocrtico plagado de retrasos y humillaciones que hace ms y ms difcil que la gente en proceso de desesperacin personal y familiar pueda acceder a esas prricas pagas de pobres. Al tiempo, crecen los desahucios, que afectan tambin significativamente a las viviendas de alquiler social, suben el agua y la luz, y se las cortan a las familias que no pueden pagar. Adems, se ponen cada vez ms trabas a la cobertura sanitaria universal y a las ayudas para libros de texto y material escolar, a las becas... por no hablar de la prctica desaparicin de los fondos destinados a las personas dependientes. El resultado es un crecimiento significativo de la pobreza con exclusin social que explica y complementa el descenso impresionante de los salarios reales que, segn datos del INE facilitados por UGT1, acumula un 10% en los aos 2012 y 2013. Desde 2010, los salarios han perdido cerca de cinco puntos en el reparto del Producto Interno Bruto (PIB) espaol. En 2010, los trabajadores por cuenta ajena se llevaban a casa el 48,9% por ciento de toda la riqueza producida en Espaa; en mayo de 2013, su cuota de participacin en el PIB estaba en el 44,7%, y la de los beneficios brutos del capital privado alcanzaba ya el 46,3%.

De qu ciudadana, de qu igualdad ante la ley, de qu democracia estamos hablando cuando hay hambre y necesidades muy, muy bsicas sin cubrir? De qu libertad estamos hablando cuando para las mayoras la nica alternativa es el paro o el sometimiento a unas condiciones de trabajo que tienen mucho de esclavitud? Es en este panorama cuando la nocin de renta bsica deja de ser una quimera terica de universitarios y se convierte en una reivindicacin fundamental de la lucha de la clase trabajadora. Por ejemplo: para quienes llevan un ao o un ao y medio esperando respuesta a la solicitud de una renta mnima de insercin y saben que en un 70% de los casos la Administracin buscar una excusa para denegarla3, una renta bsica universal e incondicional es la diferencia entre una vida decente y la miseria en la que se han visto atrapados durante ya demasiado tiempo.


Instrumento de unidad

Un conocido peridico de Internet4 recientemente dio a entender que la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por una renta bsica a escala estatal divide a la izquierda. Sin embargo, los promotores, el Movimiento contra el Paro y la Precariedad-Por una Renta Bsica YA!, tenemos claro que estamos ante una reivindicacin esencial para los intereses de las clases populares que tiene vocacin de unir luchas y generar un gran movimiento en las calles y en la sociedad en general. Es una de las lneas clave para una contraofensiva contra la aplicacin de la terapia neoliberal a una sociedad en estado de shock. La renta bsica rompe la condicin previa del guin de los capitalistas especializados en forrarse a cuenta del desastre, porque pone un suelo estable, fuerte, en la negociacin de las retribuciones. Impugna desde el principio ese juego que nos imponen en el que el desempleo es el palo y los salarios de mierda en condiciones de esclavitud, la zanahoria.

La ILP estatal presentada en el Congreso de los Diputados el pasado mircoles, 15 de enero, propone una aplicacin de la renta bsica en dos fases. La primera constituira lo que podramos denominar el enfoque pragmtico, urgente, sindical, de la aplicacin de la renta bsica, y consistira en que quienes no tienen ninguna cobertura cobren lo que la UE entiende que constituye el umbral de la pobreza, 645,33 euros. Asimismo, se igualaran a esa cantidad todas las pensiones y subsidios de cuanta inferior. En las condiciones actuales, esto sera posible con un incremento de gasto pblico perfectamente asumible sin tocar las bases del sistema econmico y social. La financiacin de la renta bsica de la primera fase no debe salir del gasto en Sanidad o Educacin, no es una propuesta liberal para sustituir los servicios pblicos por una paga, porque entonces no hablaramos de renta bsica, sino de subsidio-miseria incompatible con una vida digna. La propuesta implica sencillamente terminar con la fiscalidad regresiva, el fraude y el saqueo de lo pblico, y con la burocracia vergonzante de los actuales subsidios de pobres. Cobrando los impuestos como es debido y unificando el sistema de subsidios, hay dinero ms que suficientemente, como ha demostrado sobradamente la Red de la Renta Bsica5. Se resolvera en gran medida el problema de la dependencia, se remunerara en parte el trabajo invisible de los cuidados en las familias y cobrara aliento el movimiento obrero, que sentira bajo los pies un colchn de dignidad desde el que afrontar la pugna por salarios y derechos. Sin grandes aspavientos, se revertira la tendencia a reducir la parte del pastel que le toca a la clase trabajadora. En suma, aplicar la primera fase de la Ley por la Renta Bsica es frenar en seco el torbellino neoliberal y comenzar a proteger a las personas desde la Administracin como es debido.

La segunda fase corresponde a un enfoque con un carcter neta y necesariamente revolucionario. Aplicar la idea de una renta bsica universal e incondicional a todos los habitantes del Estado implica cambios profundos en la organizacin econmica de la sociedad. No hay que echar muchos clculos para darse cuenta de que estamos hablando de la distribucin de aproximadamente un tercio del PIB espaol actual, si es que tal derecho efectivamente se concibiera como una paga universal, independiente de la renta de los perceptores y de cualquier otra consideracin. En la actualidad, la parte del PIB que se destina a impuestos apenas ronda el 10%, y ya resulta muy escasa la participacin estatal directa en la economa, porque se han privatizado la banca, las industrias y casi todas las empresas de servicios del Estado. Para redistribuir como renta bsica la tercera parte del PIB y mantener o aumentar el gasto en servicios pblicos, el Estado tendra que hacerse con el control directo de cerca de la mitad del PIB, lo cual implicara probablemente que una parte considerable de la economa tendra que pasar a ser de titularidad pblica, incluida la banca. Sin duda, estamos hablando de un cambio profundo cuando hablamos de derecho a una renta bsica universal e incondicional, porque colocamos como prioridad social la redistribucin de la riqueza sobre la base de garantizar la dignidad y la libertad de todos los ciudadanos y ciudadanas. Y para ello se har necesario que la colectividad, la ciudadana, empiece de una vez a gobernar la Economa.


Sobre la libertad, el trabajo y la vagancia

Dice el economista Juan Torres6 que no necesitamos para nada esta renta bsica universal, incondicional y generalizada porque se opone al presunto principio marxista de a cada cual segn sus necesidades, cada cual segn sus posibilidades y plantea, adems, que es injusta, porque plantea que un ciudadano en una sociedad justa no debera poder elegir no trabajar. Su alternativa: el pleno empleo y el reparto del trabajo, un buen sistema de pensiones, servicios pblicos y pagas para las situaciones extremas. La propuesta de la renta bsica choca con frecuencia con este tipo de pensamiento anquilosado en una concepcin del trabajo y de la transformacin social que olvida demasiadas cosas.

En primer lugar, la renta bsica se establece en el umbral de la pobreza porque es, efectivamente, muy bsica, y lo previsible, sin duda, es que la inmensa mayora de los ciudadanos y ciudadanas prefieran optar por un trabajo dignamente remunerado. Por que haya renta bsica no se dejar de trabajar; slo se dejar de hacerlo en condiciones inaceptables. La renta bsica simplemente garantiza el derecho a decidir, es decir, la independencia personal, requisito ineludible de la dignidad y la ciudadana. Y en una sociedad con el desarrollo tcnico actual, su puesta en prctica puede impulsar cambios hacia un sistema econmico democrtico en el que el trabajo deje de ser absurdamente extenuante y prime la austeridad productiva y el ahorro de recursos.

En segundo lugar, la renta bsica posibilita la remuneracin en general de una parte sustancial de los trabajos que hoy hacemos casi todo el mundo y que son imprescindibles para la reproduccin de la fuerza de trabajo y la productividad en las empresas, as como para que la sociedad en la que vivimos sea menos infernal. Los cuidados en el entorno familiar, la atencin a las personas dependientes, los trabajos voluntarios de solidaridad e impulso poltico y cultural, las artes y la poesa, el trabajo en colaboracin a travs de la red para producir software libre... hay toda una constelacin de ocupaciones que en el capitalismo asalvajado que padecemos estn condenadas a la invisibilidad y la marginacin por su carcter no remunerado, porque precisamente no se las considera trabajo. La renta bsica generalizada las naturaliza y las hace posibles, porque implcitamente se reconoce que la sociedad en su conjunto facilita los medios econmicos mnimos para que puedan desarrollarse libre y plenamente. Se trata de romper prejuicios: no slo es trabajo el trabajo asalariado, y es posible una sociedad en la que sea la ciudadana, y no una clase social dominante, la que decida en qu se emplean el tiempo y las energas.

En tercer lugar, la renta bsica no impide la justicia en las remuneraciones, slo establece un suelo ciudadano para que lo que se generalice sea la dignidad, y no una igualdad mal entendida. Tampoco impide que se puedan mejorar las remuneraciones de los trabajos de cuidados en el entorno familiar tradicionalmente desempeados por las mujeres; slo garantiza que las mujeres son libres porque no dependen econmicamente de nadie, es decir, garantiza su condicin de personas con dignidad, su condicin de ciudadanas a las que nadie tiene por qu someter. La renta bsica es un factor positivo, por tanto, para el cambio social y cultural necesario para superar el patriarcado, todo lo contrario de lo que sugiere Juan Torres en el artculo citado.

Por ltimo, sera muy conveniente que el movimiento obrero, sin perder de vista la agudeza de Karl Marx pensando los entresijos del capitalismo, pusiera la vista en la obra de su yerno, Paul Lafargue, autor del inolvidable ensayo El derecho a la pereza. El sentido comn de la clase trabajadora apunta a que el trabajo dignifica, pero en realidad el lugar de la dignidad, tal como supieron ver los antiguos liberales como John Locke o Thomas Jefferson, est en otra parte: en la independencia personal, es decir, en poseer los medios de subsistencia que impidan que nos tengamos que someter a la voluntad de otra persona. Generalizar esta condicin, misin fundamental de la renta bsica, facilita que ciertamente una parte de la ciudadana decida no hacer nada de provecho. La idea de partida es que donde comen dos, comen tres, ms en una sociedad que se caracteriza por una extraordinaria capacidad de sobreproduccin. La vagancia slo se convertira en un problema si se generalizara hasta el punto de que dificultara la subsistencia digna de todos. Ese caso improbable obligara a la sociedad a cambiar las leyes, pero lo hara desde las condiciones de dignidad generalizada que permitiran una toma de decisiones verdaderamente democrtica.



NOTAS

1. http://www.ugt.es/actualidad/2013/octubre/b09102013.html

2. http://www.eldiario.es/andalucia/cuarto-beneficios-septimo-sueldos-bajos_0_145235607.html

3. Como cuentan los activistas de la Oficina de Derechos Sociales (ODS) de Fuencarral (Madrid): http://rentaminimadeinsercion.blogspot.com.es/2013/10/es-un-derecho-laconsejeria-de-asuntos.html

4. http://www.eldiario.es/economia/renta-basica-solucion-desigualdad_0_137186590.html

5. http://www.redrentabasica.org/

6. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/12/05/andalucia/1386274193_418617.html


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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